Crónica y fotos del concierto de Pristine + The Mothercrow - Sala Sidecar (Barcelona), 22 de enero de 2020

Pristine y The Mothercrow se marcan un bolarrazo (al que deberías haber ido) en la despedida de Red Sun

Datos del Concierto

Bandas:
Pristine + The Mothercrow
 
Fecha: 22 de enero de 2020
Lugar: Sala Sidecar (Barcelona)
Promotora: Red Sun Barcelona
Asistencia aproximada: 100 personas

Fotos

Fotos por Elena Pastor

Ya sé que estábamos en un miércoles frío y lluvioso de enero y que el concierto acababa (y terminaba) bastante tarde (de hecho, los de fuera de Barcelona tuvimos que correr para poder alcanzar algun tipo de transporte público de vuelta a casa), pero creo que objetivamente nadie duda que la visita de los noruegos Pristine a la pequeña y céntrica Sala Sidecar merecía más que las 100 personas escasas (si es que llegaron) que se plantaron ante suyo. Y merecían más tanto por la calidad brutal de la banda como por el tirón y la energía de los teloneros, unos The Mothercrow que me impresionaron en mi primer (y seguro que no último) encuentro con ellos, justificando sobradamente las buenas palabras que había oído sobre ellos.

Pero también merecía más porque este concierto estaba anunciado como el último (al menos por ahora) de la promotora barcelonesa Red Sun. Y viendo como se lo han currado Marc y familia durante estos últimos años para traernos propuestas tan coherentes y personales como las suyas, la verdad es que es una pena que no hubiera más gente para cerrar esta etapa por todo lo alto. No es fácil ser un promotor pequeño en un país y una ciudad como ésta, con una comunidad aún relativamente pequeña y un interés digamos que modesto para ver a aquellas bandas que se encuentran fuera de los círculos de popularidad. Por ello, a la despedida de Chroma Nation hace unos pocos meses, ahora tenemos que lamentar el paso al lado de otra promotora con personalidad y valentía como es Red Sun. Una pena, la verdad.

Sea como fuere, los que estuvimos (que no llegamos a cien, repito) nos lo pasamos verdaderamente pipa, porque las dos bandas que formaban el cartel dieron bolazos absolutamente impecables tanto en lo musical como en lo escénico, y aunque la pequeña Sidecar tiene un punto de incomodidad por su efecto túnel y sus luces rojizas inmóviles, no creo que nadie se atreva a ponerle ni un solo pero al sonido del que pudimos gozar durante toda la noche, tan nítido, potente y prístino como el propio nombre de los cabezas de cartel. En este sentido, y teniendo en cuenta que personalmente hacía siglos que no venía a esta sala, me llevé una sorpresa muy pero que muy agradable.

Por último, y antes de meternos de verdad en materia, decir que el blues rock que practican Pristine no suele estar entre mis estilos de cabecera, pero desde que tuve la suerte de ver a los noruegos abriendo para Blues Pills a principios de 2015 (creo) en la vieja sala Apolo 2 pre-remodelación que me quedé prendado irremediablemente de su energía y magnetismo. Aquella noche se comieron al principal reclamo de la noche (y no lo digo yo, lo decimos todos los que estuvimos allí), y desde entonces he seguido con gran interés tanto su producción discográfica como sus visitas a nuestros escenarios, la última de las cuales tuvo lugar hace poco menos de dos años en la Sala Rocksound. Un muy buen concierto que, por cierto, se vio superado con creces por el de hoy.

The Mothercrow

En el preciso momento en el que abrí la puerta de la sala, los barceloneses The Mothercrow pegaban el primero de los muchos guitarrazos que iban a pegar en los 40 minutillos que estuvieron sobre el escenario. Tras la marcha de la que fuera su bajista, Claudia (también batería de Falç de Metzinera), la banda ha pasado de la equidad de géneros en la formación que les caracterizaba a formar una base instrumental masculina con frontwoman al frente. Y menuda frontwoman, la verdad. Karen Asensio es un auténtico torbellino sobre el escenario, tiene un chorro de voz que asusta y rivalizó con Heidi a la hora de dejarnos a todos con la boca abierta gracias a su talentom su actitud y su confianza. Ocupando el resto del pequeño escenario, los demás componentes de la banda no se quedaron atrás para nada, con especial mención para un guitarrista, Max Eriksson, un tío que lo bordó y que rebosó mojo por todos lados tanto a la rítmica como, sobretodo, a la que se lanzaba a por alguno de sus numerosos solos.

Su breve show consistió enteramente, y como era de esperar, en un desgranar de temas de Magara, el disco que la banda publicó a mediados del año pasado y que les ha granjeado un sinfín de críticas elogiosas y, visto lo visto, bien merecidas. Y aunque yo me he escuchado el disco un par de veces y me parece más que decente, su traducción al directo le da unas cuantas vueltas, con las canciones adquiriendo una vida y una energía que, iluso de mí, no llegué a sospechar. Destacaron temas como la veloz y cañera «Revolution» o la potente y vacilona «Lizard Queen», en la que los coros de Max y Daniel Ribeiro brillaron especialmente, pero la totalidad de su descarga rayó la perfección tanto a nivel de intensidad como de ejecución. Los barceloneses tuvieron al público comiendo de la mano desde el primer momento, y de continuar por este camino ya os auguro que oiremos hablar de ellos muy a menudo en los próximos meses. Bolazo incontestable el suyo.

Setlist The Mothercrow:

Stone
Mantis
Revolution
Lizard Queen
Ashes
Swat It!

Pristine

Con el pedazo de concierto que se pegaron, The Mothercrow habían dejado el listón muy cerca del techo de la sala, pero si algo caracteriza por encima de todo a los noruegos Pristine es que tienen un directo sólido como una roca, así que lejos de amilanarse dieron todo lo que tenían para marcarse un bolazo de padre y muy señor mío que hizo mover caderas, sacudir cabezas, poner morritos y vociferar elogios a todos los que nos reunimos allí, completando una velada bastante memorable a pesar de todas las teóricas adversidades (que al final, y una vez puestos en situación, tampoco resultaron serlo tanto).

Lo que nos encontramos en esta banda es algo más o menos parecido a lo que nos ofrecen The Mothercrow: una vocalista femenina con una voz básicamente impresionante, una presencia escénica rebosante de carisma y un magnetismo irresistible que, queriendo o no, eclipsa algo injustamente a una base instrumental de guitarra + bajo + batería que rebosa clase y calidad. Pero claro, con su larguísimo pelo flameante, su eterna, sincera y contagiosa sonrisa, su vestido dorado de lentejuelas y sus movimientos espasmódicos constantes (con o sin pandereta), a veces resulta difícil quitarle los ojos de encima, sobretodo cuando te encandila y te enternece con esa pedazo de voz que tiene en los pasajes más dulces y delicados.

Aunque una ojeada a algunos setlists previos me hacía sospechar que el repertorio iba a estar muy centrado en su último trabajo Road Back to Ruin, a la hora de la verdad solo cayeron cinco canciones. Y me alegro, no porque este álbum no me guste (que sí que lo hace) sino porque su discografía está llena de perlitas que habría sido una pena no haber podido escuchar. Para empezar sí que tiraron del buen tema que da título a este reciente trabajo, dejando claro desde el principio que la cosa prometía y mucho tanto en sonido como en actitud, mientras que «The Rebel Song» fue la única incursión a su anterior Ninja (quizás, estoy de acuerdo, ¿su disco más flojo?) y «California» fue toda una sorpresa que empezó a calentar el ambiente y a atrapar a la gente para no dejarla soltar ya hasta el final de la noche.

La alegre, dinámica y divertida «Tell Me» supuso un pequeño guiño a sus primeros trabajos, mientras que la íntima, nocturna y casi bondiana «Cause and Effect» fue uno de los grandes momentos del concierto, con Heidi tomando protagonismo y dejando a la sala aguantando la respiración en el más absoluto de los silencios (gracias) mientras nos envolvía a todos con su voz aterciopelada. «The Sober» y la excelente «Bluebird» continuaron demostrando que Road Back to Ruin es un disco de notable alto, pero la interpretación de dos «clásicos» como «All of My Love» y, sobretodo, la brutal «No Regret» (que ya de por sí es bastante larga, pero que hoy incluyó un largo pasaje de aparente improvisación) es lo que hizo que la sala se entregara definitivamente a sus virtudes.

Cuando se me ocurrió mirar el reloj, me sorprendió ver que había pasado más de una hora de concierto y que yo no me había dado ni cuenta, pero casi me sorprendí aún más al echar la vista atrás y darme la extraña sensación que había menos publio en la sala del que había al principio del concierto. Entiendo que quizás eran fans de The Mothercrow que decidieron irse tras el bolo de su banda (cosa que es complicado de entender, pero vete a saber), porque me resultaría totalmente inexplicable que hubiera gente que se aburriera ante la explosión de sudor y energía que emanaba del escenario. Es más, si esta gente no te hace poner morritos y mover tu cuerpo de mil maneras, me temo que o no tienes sangre en las venas o que el rock no es precisamente lo tuyo.

Sea como fuere, nos acercábamos inexorablemente al final del concierto, y como era de esperar empezaron a caer algunas de las canciones más esperadas de su repertorio, con la rockera y casi purplera «Sinnerman» abriendo el camino para la deseada y bailonga «Derek», quizás su gran hitazo, que hoy sirvió para cerrar el set principal y tras la ovacionada interpretación de la cual se retiraron (durante menos de un minuto) al cuartito escondido tras el escenario para volver anunciando que tenían una sorpresa para nosotros. La sorpresa resultó ser una versión (incompleta, eso sí) de la archiconocida «21st Century Schizoid Man» de King Crimson que gustó y estuvo bien, sí, pero no sé si tanto como la final «Bootie Call», tema que cerró finalmente el concierto y que envolvió a la banda en elogios y aplausos.

La última noche de Red Sun, ya sea temporal o definitivamente, después de ocho años ofreciéndonos propuestas de calidad, fue un colofón de lujo a una trayectoria que hay que celebrar. Es verdad que Sidecar puede ser incómoda en algunos sentidos, pero nadie le puede negar que suena de la leche, sobretodo si hay bandas que se prestan a ello como las dos que pudimos disfrutar hoy aquí. La noche se saldó con un éxito unánime y con caras de satisfacción generalizadas entre el público, que bajó de golpe de la nube para darse cuenta que más valía darse prisa si no quería perder el (último) tren. Volváis o no, muchas gracias chicos.

Setlist Pristine:

Road Back to Ruin
The Rebel Song
California
Tell Me
Cause & Effect
The Sober
Bluebird
All of my Love
No Regret
Sinnerman
Derek
21st Century Schizoid Man
Bootie Call
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Sobre Albert Vila 824 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.