Pantera – Reinventing the Steel: 20 años de un excelente final para los maestros del groove

Ficha técnica

Publicado el 21 de marzo de 2000
Discográfica: Elektra Entertainment / East West Records
 
Componentes:
Phil Anselmo - Voz
Dimebag Darrell - Guitarra
Rex Brown - Bajo
Vinnie Paul - Batería

Temas

1. Hellbound (2:40)
2. Goddamn Electric (4:56)
3. Yesterday Don't Mean Shit (4:19)
4. You've Got to Belong to It (4:13)
5. Revolution is My Name (5:16)
6. Death Rattle (3:17)
7. We'll Grind That Axe for a Long Time (3:44)
8. Uplift (3:45)
9. It Makes Them Disappear (6:21)
10. I'll Cast a Shadow (5:19)

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Primero, quiero pedir disculpas, ya que esta reseña retrospectiva la quería tener hecha para el día exacto del vigésimo aniversario de su publicación, pero con toda la mierda que ha pasado (y está pasando) pues no he podido. Pero vale más tarde que nunca.

Pantera, el grupo de mis amores. Recuerdo como si fuera ayer cuando faltaban pocos días para poder ir a comprar el disco. Aunque no teníamos tanta información como ahora, información que ahora es harto manida y trillada, sobre el estado tóxico en el que se encontraba el grupo, ya al borde de la disolución, sí que sabía que las cosas entre la banda no iban como se esperaba, con un Anselmo bastante apartado del grupo y más pendiente de sus otros proyectos. Primero diré que el nombre del disco, a primera vista, Reinventing the Steel (2000), parecía más como un disco de Manowar, grupo que me encantaba en ese momento, pero sí que tenía una connotación en lo que habían hecho en su momento, crear un estilo nuevo, el groove, el cual aún sigue vigente y que muchísimos grupos tienen como base de su estilo musical. Por desgracia esto desencadenó en el nu metal… o sea que también tenemos que achacar parte de culpa de esto a Pantera, jajajaja.

Volviendo al recuerdo del disco en cuestión, pues la verdad es que la portada no me gustaba nada, nada que ver con sus tres anteriores, y esto ya me hizo presagiar algo malo, pero bueno, aún lo tenía que poner en el equipo y esperar una continuación salvaje y letal del The Great Southern Trendkill (1996). Nada más lejos de la realidad. Tengo que ser sincero. El disco no me gustó en absoluto, ni obligándome a re-escucharlo, no le encontraba nada. Dejando de lado “Yesterday Don’t Mean Shit”, una auténtica burrada de canción, o quizá “Revolution is My Name”, realmente los otros temas no me entraban. Aunque digo que en ese momento no me gustaron, porque seguramente esperaba mucho más, más tralla visceral como su anterior y brutal disco. Y a los 18 años, pues qué queréis que os diga, los medios tiempos no los quería, que es lo que más abunda en Reinventing the Steel.

Me quedé decepcionado, triste por lo que sería a la postre el último disco de los norteamericanos. Actualmente, como sabemos todos, ya sin esperanzas ni de disco nuevo, ni de gira conjunta, debido a la desaparición de los hermanos Abbott (primero Dimebag, y hace dos años Vinnie Paul, al que hicimos, en este caso el menda que escribe, una sincera carta de despedida). Curioso que sea Anselmo, con lo cafre que es, el que siga vivo, después de estar como cinco minutos declarado muerto (¡como se vivió esa noticia en su momento!), y todo lo que se ha llevado al cuerpo… Pero no deja de ser uno de los mejores frontman que ha dado el mundo metalero, no quepa duda, y aún sigue con una notable voz para el directo.

Pero… ¡ayyy, cómo cambian las cosas con la edad! Y como se viven de distinta manera. Igual que te puedes encontrar discos, o películas, que deberías dejar en el olvido y mejor recordar como te gustaban de joven y como las disfrutabas, en este caso, el disco ha envejecido bien, y de hecho lo disfruto mucho más ahora que hace 20 años. No es su mejor disco, evidentemente, pero no es el truñal que hacía sangrar mis jóvenes oídos, totalmente inexpertos y carentes de sentido común. Y eso de que no me gustara el disco, siendo un ultra fan de póster que cagaba pensando en Pantera, el 90% de mis camisetas eran de Pantera, y sí, me dormía con sus baladas, pues fue un chasco bastante grande la verdad. No para suicidarme, claro, pero ya sabéis que con esas edades, pues te lo tomas mal, siendo políticamente correcto.

Después de explicar un poco mis peripecias de antaño con el disco de marras, voy a destripar el disco, pero esta vez, con una visión más calmada de como la viví. Y viendo que seguramente a infinidad de grupos ya les gustaría haber defecado tal disco, eso sin contar los problemas internos que tenía Pantera en ese momento, pues se lo merece, y mucho.

El disco empieza con “Hellbound”, con ese riff que te da la sensación de ir sobre un avión. Me recuerda al inicio de su tema “Heresy” del gran Cowboys from Hell (1990) pero en esa ocasión, el sonido del artefacto volador era real. Aquí es Diamond Darrell el que usa las seis cuerdas para darte la sensación de estar en el aire. El tema aún tiene la reminiscencia de su anterior álbum The Great Southern Trendkill, pero como he comentado, aunque es ágil, es más de medio tiempo, groove en vena, pero esos cambios de ritmo y esos gritos panteriles y desgarradores de Anselmo, chillando Hellbound, ya merecen la pena.

Con “Goddamn Electric” y su inicio de quintas fáciles, pasamos a un tema muy elaborado, con ciertos aires sureños muy a lo Down, por la voz de Anselmo y por esos riffs alargados de Darrell, y como no, ese solo paranoico, marca de la casa, y sí, con otro solo final, en forma de outro solo, a cargo de Kerry King. El tercer corte del disco, «Yersterday Don’t Mean Shit», es sencillamente espectacular, un greatest hit. Con un Rex sobresaliente (como siempre), un ritmo general al trote y un Anselmo chulesco. Para mí, uno de los mejores estribillos que tiene Pantera, con un riff y unos gritos que son simplemente demenciales, para mí y para el resto de sus seguidores. Punto. Y en este caso, un solo de la vieja escuela por parte de nuestro añorado Darrell.

En “You’ve Got to Belong to It” se nos presenta un tema diferente, con esos toques a las seis cuerdas que parecen que no vayan a resistir a tal shred, a la par que un groove más pesado y oscuro, con un Phil enfadado… y mucho. Hacia la mitad de la canción tenemos un break, de esos tan característicos de los americanos, con su toque maníaco. Y mira que era rematadamente bueno Vinnie Paul. Qué sutil arte con la batería, toda una referencia para bateristas posteriores. Con “Revolution is My Name” continuamos con más paranoias por parte de Dimebag, para presentarnos un tema un pelín más dinámico y con una letra que es una epopeya total de Anselmo. “Death Rattle” es otra salvajada, con un toque a crossover y con un Anselmo totalmente desencadenado. Y sin olvidarnos de los solos de frenopático… ¡sensacional! Y sin olvidarme de ese break hacia la mitad del tema, demostrando que es el groove puro, con un sonido de serpiente de cascabel que es una delicia para cualquier fan.

“We’ll Grind That Axe for a Long Time” es un tema más pausado, por decirlo de alguna manera, pero sin dejar de lado su rabia interna (aquí totalmente exteriorizada) y con un buen ritmo instrumental. Aunque para mi gusto no tenga nada que la haga destacar, no deja de ser un grandísimo tema, muy en la línea del Vulgar Display of Power (1992). “Uplift” es otro de esos temas raros de Pantera (y tienen bastantes) con cambios de ritmo y riffs de locura, en todos los aspectos, tanto los que te llevan a mover la cabeza constantemente, como los que te llevan a formar parte de una pesadilla. Por eso me encanta este grupo.

Qué decir de “It Makes Them Disappear”. Groove en vena, y voz desgarradora de nuestro amado Phil. Y todo esto, con ese agitado, que no mezclado, aroma a Black Sabbath. Y terminamos con “I’ll Cast a Shadow”, tema que engaña por su principio instrumentalmente perfecto y arrollador, para presentarnos una fase muy pesada y agonizante, pero volviendo al riff principal, y como no, una mitad final de locos…

Os diré que re-escuchar este fantástico disco ha merecido mucho la pena, pues le que encontrado cosas que hasta ahora no las veía, o no las quería oír, y esto es magia para mis oídos. No es el mejor álbum de Pantera, pero es un disco con su esencia y con mucha carne en el asador. Tenemos pellizcos de sus anteriores etapas, y como he dicho, se palpa la mala leche dentro del grupo. Aunque ni con estas los pudieron parar, para que los cuatro jinetes del Apocalipsis se marcaran una comunión perfecta entre ellos para sacar este demoníaco Reinventing the Steel.

Dídac Olivé
Sobre Dídac Olivé 132 Artículos
Soy de esa generación que la “post-pubertad” lo pilló entre el metal primigenio (lo que llamamos ahora old school) y la nueva ola que fue el Nu metal, es decir, pasado mediados de los 90. Me encantan muchos estilos pero sobretodo el rock clásico y evidentemente el metal, este último es una forma de vida y encima me gusta desgranar y reconocer la riqueza de todos sus subgéneros. Uno ya tiene su edad (los mechones blancos en la barba no están por que sí) pero no me cierro para nada a grupos nuevos, eso sí, mientras haya fuerza y calidad, aunque hoy en día hay mucha. Como nacido justo entrados los ochenta también se incluye que soy un friki de cuidado (rol, videojuegos, Star Wars, pelis Gore, literatura fantástica y un largo etc.) vaya que toco de todo un poco. En resumen, espero contagiaros mi pasión metalhead a la vez que disfrutáis de mis aberrantes destripes.