Ozzy Osbourne – Ozzmosis: Un cuarto de siglo de cuando Ozzy se adaptó al dominio grunge

Ficha técnica

Publicado el 23 de octubre de 2020
Discográfica: Epic Records
 
Componentes:
Ozzy Osbourne - Voz
Zakk Wylde - Guitarra
Geezer Butler - Bajo
Rick Wakeman - Teclados
Deen Castronovo - Batería

Temas

1. Perry Mason (5:53)
2. I Just Want You (4:56)
3. Ghost Behind My Eyes (5:11)
4. Thunder Underground (6:29)
5. See You on the Other Side (6:10)
6. Tomorrow (6:36)
7. Denial (5:12)
8. My Little Man (4:52)
9. My Jekyll Doesn't Hide (6:34)
10. Old L.A. Tonight (4:48)

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¿El último gran disco de Ozzy Osbourne? ¿Lo salvaríamos todo o solo los singles? Preguntas que nos podemos plantear de Ozzmosis, una obra que para algunos ya marcó el declive del artista. Lo que sí es innegable es que en ese disco hay canciones maestras y momentos absolutamente rutilantes que, curiosamente, no han tenido la continuidad deseada en directo. Recordemos que veníamos de un escenario favorable pero extraño. Por un lado, su anterior disco de 1991 No More Tears fue un auténtico éxito. Un álbum repleto de clásicos y una de las cimas en cuanto a composición que terminaron con un disco en directo para lucir como merecían “Mama I’m Coming Home”, No More Tears” o “I Don’t Wanna Change the World”. Y la situación era rara y confusa pues esa misma gira llevaba el nombre de “No More Tours” y fue el primer amago de Ozzy de dejar el negocio.

Grandísima formación a pesar de las sensibles bajas

Cuatro años después reaparecía Ozzy y lo hacía con la sensible baja del bajista y director musical Mike Inez que se largó a Alice in Chains. Para completar esa baja el Madman recurrió a todo un Geezer Butler, bajista de Black Sabbath. ¡Nada mal! Pero la baja más sensible fue la de Steve Vai del que se suponía estaría para este disco. Finalmente súmale el vikingo Zakk Wylde a las seis cuerdas y todo un Rick Wakeman a los teclados. Al lado del excesivo teclista estaba Deen Castronovo (Journey), lo cual te deja una alineación galáctica. También hay alguna participación estelar como la de Steve Vai y puedes percibir como el grupo era permeable a la irrupción del grunge. Buscaron conscientemente el acercamiento y cabe decir que la cosa no queda mal. El productor Michael Beinhorn (Soundgarden, Violent Femmes, Red Hot Chili Peppers) tuvo la imposible misión de acercar el heavy metal clásico de Osbourne a las tendencias reinantes de los 90.

La música

“Perry Manson” fue todo un himno y la carta de presentación de esta obra. Inicio casi teatral y homenaje a uno de los más célebres abogados de la historia de la televisión. Aquí todo brilla desde el riff hasta ese estribillo en crescendo con la característica voz del vocalista. Hay gente que considera que esta canción es de las mejores que jamás ha creado Ozzy, y a pesar de no estar del todo de acuerdo, sí la considero excepcional. La que si es una de mis debilidades absolutas es “I Just Want You”. Maravillosa balada, de las que te toca dentro y con aires góticos. Siempre la imaginé ideal para el anuncio de algún coche y es otro mundo comparada con la anterior. No te encaja, pero cosas del productor Michael Beinhorn. Su mano y el tamiz de realidad noventera es más que evidente en “Ghost Behind My Eyes”. Curiosa canción con aires Soundgarden y una batería muy real y acústica que podría funcionar bien con cualquier otra banda de la época, no con Ozzy.

Para el final del compacto guardaron esa joyita que es “Old L.A. Tonight”, una balada sentida en la que Ozzy tiene un trabajo extra de voz con una bonita subida en el estribillo. La completa ese piano de power ballad y un solazo de Zakk un poco siguiendo la estela de lo que supuso “November Rain” de Guns N’ Roses que unos años antes había sentado cátedra. Es más, os puedo afirmar que un poco Osbourne juega a ser Guns N’ Roses. La oscuridad y aires grunge vuelven a asomar con fuerza en “Thunder Underground” aunque queda extraña y muy diferente a lo que uno espera de tito Ozzy. Justamente lo que queremos es material de primera al nivel de “See You on the Other Side”, ese medio tiempo que sigue la fórmula de “Mama I’m Coming Home” y que es capaz de convencerte desde la primera escucha. Aquí participó en la composición Lemmy, que cada tema que escribía con Ozzy ganaba unos buenos ingresos. Este es otro single rutilante con grandes detalles de guitarra de Wylde e incluso un momento que dobla guitarras a lo Lizzy. Hay muchos detalles técnicos, homenajes y el sonido es excepcional.

De entre lo mejor de la obra hay que subrayar ese diferente y bello ejercicio que es “Tomorrow” en el que la oscuridad se hace con los mandos, Ozzy canta de forma excepcional y el tema suena muy a los 90 por mucho que no se pierda la esencia de Ozzy. Wakeman y Wylde justifican aquí su sueldo. En “Denial” podríamos hablar de relleno sin tapujo alguno y en “My Little Man” hay todavía la impronta de Steve Vai, tema grabado con la antigua formación y que arranca con una guitarra que parece un sitar. Tema correcto sin estridencias en el que destaca la base rítmica y en el que primó la participación del divo de las seis cuerdas. Completa la obra ese cañonazo metálico que es “My Jeckyl Doesn’t Hide”, de bonito juego de palabras y muchísima potencia. Grande Castronovo, con una pegada tremenda y un interesante groove. Pero es Wylde quien saca mejor tajada combinando ese juego de solos que mutan en riffs profundos de alma Sabbath. La velocidad y estilo con que los encadena es absolutamente personal. Al tema le sobra minutaje, y es que los temas largos son un denominador común en este álbum.

Veredicto

El disco llegó al doble platino en Estados Unidos y al cuarto puesto en ventas. En Inglaterra la cosa no fue tan bien, pero cumplió con creces. Las críticas del disco fueron variadas, del elogio al exceso de relleno. Es un disco con clase y con tres singles estelares además de varias joyitas a las que da gusto escuchar pues han envejecido bastante bien. Recordemos que en posteriores ediciones se incluyeron dos temas extra: “Aimee” y “Whole Worlds Fallin Down”. En Ozzmosis hay también hay temas más planos, influencias noventeras y el grunge mete pezuña a la hora de sonar y componer. La elección de Michael Beinhorn no es baladí, estaba todo más que pensado. En los tiempos de Nirvana y Soundgarden el Katrina sónico se había llevado a toda la fiesta del Sunset Strip a la tumba, sólo aguantaban Guns N’ Roses y Aerosmith el envite, así que Ozzy quiso asomar la cabeza a la superficie. Solo por esto ya merece el elogio Ozzmosis.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 495 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.