Nirvana – Bleach: 30 años de la gestación de un mito

Ficha técnica

Publicado el 15 de junio de 1989
Discográfica: Sub Pop
 
Componentes:
Kurt Cobain - Voz, guitarra
Krist Novoselic - Bajo
Chad Channing - Batería

Temas

1. Blew (2:55)
2. Floyd the Barber (2:18)
3. About a Girl (2:48)
4. School (2:42)
5. Love Buzz (3:35)
6. Paper Cuts (4:06)
7. Negative Creep (2:56)
8. Scoff (4:10)
9. Swap Meet (3:03)
10. Mr. Moustache (3:24)
11. Sifting (5:22)
12. Big Cheese (3:42)
13. Downer (1:43)

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Nirvana es una de esas bandas que podrían denominarse «polémicas», pero no por las mismas razones por las que el rock duro o el metal fue polémico en sus inicios. Es accesible, es fácil de escuchar, y su álbum Nevermind (1991) es básicamente la razón por la que el rock moderno se convirtió en eso mismo, en moderno. Pero, por suerte para ti, lector de Science of Noise, no estamos aquí para hablar de eso hoy. Nirvana aparecieron en la escena musical justo a tiempo para darle el empujoncito final (¿necesario?) al glam metal imperante en la época, el toque justo que hizo que la laca, el maquillaje y las mallas de leopardo cayeran por el barranco. Hoy hace 30 años que los de Kurt publicaron un brillante álbum titulado Bleach, un disco que, a pesar de su indudable calidad, solo se ha ganado el respeto de todos después de que el trío llegase a lo más alto.

Vale, de acuerdo. Quizá este Bleach no era realmente un disco de grunge tal y como lo conocemos. Tenía la actitud punk y una estética ruidosa plagada de riffs, pero, si nos paramos un momento a meditar el asunto, estas dos características no las encontramos en los primeros trabajos de bandas como Stone Temple Pilots o Pearl Jam. Sin embargo, sí tiene ciertas similitudes con los trabajos de Alice in Chains y, especialmente, de Soundgarden. Las tres bandas encontraron un sonido único una vez que maduraron, pero las tres también empezaron a ganarse un hueco en nuestros corazones a base de letras sórdidas y canciones ruidosas. Kurt Cobain, en particular, tomó influencias, tanto de trabajos que uno podría definir como «alegres y coloridos», como de otras obras más duras y extremas.

La letra no importaba, o al menos no era el aspecto más importante en Bleach. Lo realmente importante aquí es el ritmo. Dave Grohl ni siquiera era el hombre que se escondía tras la batería en aquella época, por lo que el encargado de meter todo ese ritmo fue Chad Channing. Pero para alejarse un poco de lo básico y primitivo, Nirvana se aprovechó de los pesados ​​ritmos de bajo de Krist Novoselic que realmente ayudaron a que este álbum sobresaliera un poco más. «Love Buzz» es un corte crudo que se basa en el ritmo de un bajo que está adornado por algún que otro rasgueo de guitarra, combinados perfectamente. El tema es una versión de una vieja canción de la banda Shocking Blue, y encaja de maravilla en el álbum. Pero lo que más mágico me parece es la inquietante quietud cuando Kurt canta los versos, antes de que empiecen a aparecer riffs algo más pesados. «Negative Creep» es otra que parte del mismo tipo de idea pero cuenta con una mayor velocidad y está en un tono algo más agudo. Aquí encontramos las voces más ásperas de Cobain quien, según tengo entendido, escribió la canción pensando en él mismo.

De hecho, gran parte del material de Bleach provino de la propia vida/experiencias de Cobain en Aberdeen. «Scoff» está pensada para sus padres. Sus letras, aún siendo mínimas, transmiten el mensaje incluso mejor que cientos de canciones de rock progresivo que duran más de 10 minutos. Fue una de las canciones que realmente me hizo amar este álbum. Otras canciones como «School» y «Mr. Moustache» también son ataques verbales a su círculo más cercano y su malestar. De hecho, «School» en particular destaca debido a su creciente introducción, a sus infinitas repeticiones y a ese desordenado solo hacia el final.

Pero la pista que más éxito tuvo fue «About a Girl», un tema que pasó prácticamente desapercibido hasta que la banda no la metió en su MTV Unplugged in New York de 1994. Mientras que la versión acústica suena mucho más relajante, la versión original huele a lo mismo que huele el resto del álbum. Nada de lo aquí contenido puede dibujar en tu mente una imagen relajante, y a pesar de la accesibilidad de «About a Girl», la canción tiene un halo, un sentimiento de hundimiento.

Sin embargo, nada de lo que yo pueda decir le hará justicia al disco. No importa cómo describa todas sus canciones, compases, riffs, notas. Uno, como casi todo en la vida, ha de experimentar Bleach de principio a fin. No estoy aquí pare descubrirle Nirvana a nadie; les puedes seguir odiando, si gustas. Pero para los escépticos, si le das una oportunidad a este álbum, tendrás ante ti 37 minutos de rock con algo de grunge y de punk entrelazados. Puede que Kurt Cobain no haya sido el genio que algunos piensan y que todo lo que hizo en su día haya sido, hasta cierto punto, magnificado innecesariamente, pero el tipo tenía algo, sobre todo durante sus primeros años.

Poco después del lanzamiento de Bleach, Chad Channing fue reemplazado por Dave Grohl, y Nirvana grabó Nevermind y el resto es, por supuesto, historia del rock. Si Bleach es o no el comienzo de la historia de algo, solo depende de ti.

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Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 281 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.