Nightwish – Human. :||: Nature.

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 10 de abril de 2020
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Floor Jansen – Voz
Emppu Vuorinen – Guitarra
Marco Hietala – Bajo, voz, guitarra acústica, coros
Kai Hahto – Batería
Tuomas Holopainen – Teclados, piano
Troy Donockley – Gaitas, flautas, bazouki, bodhran, aerófono, guitarras, coros

Temas

Disco 1
1. Music (7:23)
2. Noise (5:40)
3. Shoemaker (5:19)
4. Harvest (5:13)
5. Pan (5:18)
6. How's the Heart (5:02)
7. Procession (5:31)
8. Tribal (3:56)
9. Endlessness (7:11)

Disco 2: All the Works of Nature Which Adorn the World
1. Vista (3:59)
2. The Blue (3:35)
3. The Green (4:42)
4. Moors (4:44)
5. Aurorae (2:07)
6. Quiet As the Snow (4:05)
7. Anthropocene (3:05)
8. Ad Astra (4:41)

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Siempre he creído que Nightwish van a estar en la terna de grupos sucesores cuando, en el fin de los días, perezcan por edad los grandes dinosaurios. De esta extinción brotará con fuerza Tuomas Holopainen, un tipo que en cada disco consigue que me convenza, y me vea sorprendido, pues me parece que no agota la fórmula y sea capaz de reinventarse, eso sí, con moderación. Cuando estuvimos entrevistándole pudimos escuchar el disco, y bueno, me pareció en aquel momento el peor de todos los que han sacado. Pero no, no eran las mejores condiciones para escuchar un álbum, y menos de las características de este. Por vez primera es doble y enfrenta la humanidad y la naturaleza. En cada disco manda uno. Curioso cuando nos lo contaba la pandemia estaba a la puerta de la esquina y esa lucha de colosos que quería mostrarnos Holopainen en su disco está ahora en las calles.

Producción y sonido de cine para un disco que suena a gloria y que tiene toda la prioridad del mundo para su discográfica Nuclear Blast. Temas eminentemente largos para que todo el grupo pueda lucir y se desarrollen las ideas compositivas de su líder. Hay momentos con narraciones en una obra muy ecologista con los habituales juegos de cumbres y valles, acentos remarcados y carrusel de voces. Su líder crece como músico y eso lo lleva hacia lo orquestal, aquí se ha marcado un disco adicional al que él ve un protagonismo superior al otro, y que no será tal entre sus seguidores.

No es un disco que tenga singles efectistas que te lleguen desde la primera escucha, y eso es algo que había caracterizado a Nightwish en toda su carrera. Quizá sólo ese primer single que es “Noise” y sus imágenes impactantes en el clip. Sigue la tradición del single típico del grupo, pero esta vez con unas imágenes que golpean consciencias y que nos advierten de que el ser humano camina obviamente hacia la extinción. Estribillo de gran estadio con apoyo de voces de un Hietala que esta vez es poco protagonista en lo vocal, mientras que Troy se destapa como un fenomenal cantante. Personalmente me quedo rendido ante la brillantez y calidad del tema que abre el disco: “Music”. Sobredosis de teclado y aires de musical a lo Broadway desde el inicio. Un tema que fluye y en el que Floor luce registros, Tuomas la fuerza de su ampulosa orquesta. “Shoemaker” va entrando con sucesivas escuchas siendo melosa y tierna, cantada a dueto y con clavicordio. Luego llega el mar arbolado de teclados y orquestaciones que intentan dar el contraste con la desnudez del estribillo. El momento lírico de Floor es absolutamente de soprano y parece un fragmento de ópera orquestado por Holopainen. Hay mucha belleza y sentimiento. Si consiguen hacerlo en directo será uno de los momentos cumbres del show.

“Harvest” me pareció que tenía que ser el siguiente single. Pieza accesible y que entra rápido con Troy a las voces. De verdad que este hombre puede hacer de todo. ¡Nightwish fichó a un galáctico! Aquí el sabor irlandés pide paso y hay un momento de juego con las tres voces que, si sale bien en directo, puede ser impresionante. Curiosamente en “Pan” hay un retorno a los tiempos de Oceanborn y Wishmaster. Posiblemente esa gira de recuperación de temas perdidos en el tiempo les haya devuelto a esa forma de componer de antaño. Todo más directo, mas contundente, así empezaron. Entramos en “How’s the Heart” y en una pieza que también posee madera de single con aires irlandeses de vuelta, así que aquí Troy tiene trabajo. Estribillo pegadizo y aires de himno de estadio para todos los públicos. Sí, lo han vuelto a hacer, este tema va a quedar. “Procession” es la pieza más templada en la que la diva puede cantar entre violines para luego alcanzar el crescendo. Vuelve a destacar la enorme calidad de la línea vocal. En “Tribal” tenemos la pieza más agresiva del disco, con mucha contundencia y haciendo de contrapunto a lo comercial y accesible que es lo que impera en el disco en general. De lo más flojito de la obra. Marko Hietala tiene su cuota en “Endlessness”, un medio tiempo orquestado y muy trabajado que no desentonaría en su disco en solitario. Cuando ambas voces se unen hay cierta magia y pinta que para el directo le darán una oportunidad al tema.

El álbum instrumental y orquestado tiene momentos que van desde lo bello a lo dramático como ese “Moors”, aquí con acento celta. Es evidente que lo que ha motivado más a Tuomas ha sido este disco. Todo un reto lo de poder crear tus propias melodías orquestadas en piezas inspiradas como “The Blue” y “The Green. Los nombres de los temas te sirven de guía para que veas de qué elementos naturales te habla. Son piezas no muy extensas y en las que la música descriptiva toma protagonismo, caso de los susurros de “Quiet as the Snow”. Por el título uno puede perderse en los frondosos bosques nórdicos nevados. En “Anthropocene” hay unas influencias de las películas de Disney. Los dibujos animados siempre han sido uno de los motores creativos del gran teclista. El final del disco, como el principio, tiene una parte narrada, y ese fin de partida quizá sea los más brillante de este disco orquestal. Impresionante mensaje de aviso a la humanidad que se hace carne en estos días que estamos viviendo. Me atrevo a decir que esta canción cerrará los shows mientras se marchan del escenario.

Un disco para lo humano, otro para lo natural… Y tengámoslo claro, todos optaremos por el primero, el humano, y el segundo lo vamos a escuchar una vez y ya. No deja de ser paradójico que entre lo humano y la naturaleza todos nos quedemos con lo humano y dejemos de lado lo segundo. Justo lo que hacemos con nuestro mundo. La conclusión es fácil: Nos vamos a extinguir… Tu confinamiento será más alegre con esta obra doble de la que hay incluso una edición limitada con otro disco de versiones sin voz del primer disco: la interacción de lo humano y lo natural. Mientras las trompetas del apocalipsis no suenen puedes esperar a las plagas sentado en el sofá y degustando este álbum que posee más profundidad de la que uno percibe en primera instancia. A nivel técnico todo es de 10, pero requiere sumergirte y dejarte sorprender, pues hay sorpresas que pueden pasar desapercibidas a las primeras de cambio. No es el mejor disco de Nightwish pero… ¿cuántas bandas pueden llegar a idear y luego plasmar un disco así?

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 495 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.