Naglfar – Cerecloth

Nuestra Nota


6.75 / 10

Ficha técnica

Publicado el 8 de mayo de 2020
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Kristoffer W. Olivius - Voz
Andreas Nilsson - Guitarra
Marcus E. Norman - Guitarra
A. Impaler - Bajo
Efraim Juntunen - Batería

Temas

1. Cerecloth (4:05)
2. Horns (4:38)
3. Like Poison for the Soul (6:31)
4. Vortex of Negativity (5:02)
5. Cry of the Serafim (4:25)
6. The Dagger in Creation (5:07)
7. A Sanguine Tide Unleashed (3:54)
8. Necronaut (3:29)
9. Last Breath of Yggdrasil (6:30)

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Naglfar se formaron a principios de los años 90 en la fría Suecia bajo el nombre Uninterred pero pronto cambiaron al actual. Editaron un par de demos y en 1995 debutaron con su genial Vittra despertando el interés de medios y amantes del black metal, en este caso del melódico. De esa formación aún persisten dos de sus componentes. A lo largo de todos estos años han ofrecido grandes discos como Diabolical (1998) o Pariah (2005) y tras ocho años de silencio nos presentan en este convulso 2020 su nuevo trabajo llamado Cerecloth, un compendio de piezas exquisitamente ejecutadas en las cuales encontramos la típica velocidad del género pero mezclado con otras canciones más calmadas donde reinan los medios tiempos. La temática sigue siendo la oscuridad, el mal y el apocalipsis junto a la mitología de H.P. Lovecraft.

La canción que da título al disco es la encargada de abrirlo y nos vemos envueltos en ese black metal sinfónico y rápido al que nos tienen acostumbrados. Blast beats por doquier recordando a grandes nombres como Dissection, Lord Belial, Old Man’s Child o Vinterland. Este tipo de black es el que me gusta más y es que si se mueve por derroteros raw pues como que me tira un poco para atrás (aunque no todo).

«Horns» sigue más o menos la estela de la anterior pero sin tanta velocidad, tiran más hacía una batería sostenida por el doble bombo y las melodías oscuras a lo Necrophobic. La voz, bastante protagonista en la mezcla del disco, no tapa al resto ya que con tanta fanfarria en los momentos de más sinfonía son los teclados los que toman el papel principal. El disco ha sido grabado y mezclado por su guitarrista Marcus E. Norman y masterizado por el maestro Dan Swanö, o sea, que el sonido y el resultado final es soberbio.

Más místicos y combativos se nos presentan en la larga y épica «Like Poison for the Soul» que no varía mucho la formula. Se trata de una canción en la que no se aceleran en ningún momento y como si de un ejercito de orcos se tratara avanza de forma impertérrita hacia su objetivo que al ser tan larga es el tedio absoluto. Eso sí, algunos detalles de las guitarras junto a sugerentes melodías la salvan un poco.

Por suerte han sabido elegir el orden de los cortes en el disco y la siguiente «Vortex of Negativity», aunque empieza de forma suave, se vuelve un torbellino de brutalidad, desbocados hacia el caos y la oscuridad absoluta. Así sí. Además el título es genial, me encanta, pero vamos, tampoco os penséis que es la cúspide de la originalidad ya que vuelven de nuevo a usar las típicas melodías de guitarra usadas y abusadas hasta la saciedad. Y a ver, que no es malo pero he escuchado no hace mucho grupos que a pesar de hacer un estilo parecido saben conjugar mucho mejor estos elementos y a los Thron me remito con su disco Abysmal (2018).

De «Cry of Serafim» me gusta bastante, con ese halo de maldad que tiene toda ella, los riffs de guitarra son exquisitos y la voz es mucho más arrastrada, gran canción. Siguen con «The Dagger in Creation» en una tormenta total de devastación pero sin muchas novedades que aportar, tralla a saco con algunos destellos a ¿Emperor, Dissection? Pues si.

La cosa no varía mucho en lo que queda de disco y se nos muestran como hasta ahora: rápidos en ocasiones y más solemnes en otras. De esta parte final destacaría sobre todo «A Sanguine Tide Unleashed», un corte muy agresivo.

Me ha aburrido un poco este Cereloth por esa reiteración de patrones pero es un trabajo que se puede disfrutar si os gusta este género en particular, además tiene la ventaja que no es muy largo ya que no llega a los tres cuartos de hora de duración y es algo que se agradece bastante.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 420 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.