Crónica y fotos del concierto de Mr. Sipp - Sala Apolo 2 (Barcelona), 13 de marzo de 2019

Mr. Sipp nos trae una delicada velada de blues a la [2] de Apolo

Datos del Concierto

Bandas:
Mr. Sipp
 
Fecha: 13 de marzo de 2019
Lugar: Sala Apolo 2 (Barcelona)
Promotora: Rocksound BCN
Asistencia aproximada: personas

Fotos

Fotos por Jose Antonio Serrano Sabaté

¡Qué grande es la música! A los que fuisteis al concierto que Mr. Sipp ofreció el pasado miércoles en la sala La 2 de Apolo no hace falta que os diga nada, pero a los que no fueron quiero decirles que, además de perderse una gran noche de blues, se perdieron una enorme fiesta gracias a la comunión que el artista sabe establecer con el público.

Sobre la hora prevista salía a escena Mr. Sipp “The Mississippi Blues Child” y esta vez, como en su anterior visita, fue en formato de power trío. Buenas noticias para empezar ya que, en mi opinión, fue muy superior su segunda actuación en Barcelona, en la sala Razzmatazz 3, que la primera, en la sala Rocksound, llevar o no el apoyo de un teclista varía muchísimo la forma de interpretar las canciones elegidas para cada ocasión, de no contar con su ayuda el bueno de Castro Coleman, nombre real de Mr. Sipp, debe esforzarse más y muchas más veces para llenar esos huecos que deja vacios su ausencia.
Y afortunadamente, repito que desde mi humilde opinión, así fue, toda la velada se convirtió en un auténtico lujo de noche con Mr. Sipp derrochando solos por doquier.

El día anterior Nikki Hill convirtió la sala en una verdadera fiesta pero os aseguro que Mr. Coleman la superó con creces, los asistentes a la salida estaban flipando por lo vivido con el de Mississippi. ¡Él es blues!

Es realmente una pena que estos tiempos que vivimos no sean como los 70’s o los 80’s, estoy más que seguro que en aquellas fechas Mr. Sipp llenaría estadios con su música, su simpatía y su actitud.

En el setlist que eligió para la noche sólo estimó oportuno incluir dos baladas pero, excepto cierto sector del público que parecía estar más interesado en charlar y molestar al resto de los asistentes, la reacción que provocó en la sala no fue la de esa normal relajación que los temas lentos suelen acarrear sino que las sensaciones que yo percibí fueron las de disfrute y admiración máxima ante lo que estábamos viendo y oyendo. ¿O quizás debería sólo decir oyendo?

Las luces de la sala esta vez, al contrario del día anterior, no fueron para nada satisfactorias, Castro Coleman únicamente estaba iluminado cuando se acercaba a las primeras filas y sólo en la parte central del escenario. Quién estuvo en los laterales desde luego que no estará muy contento y mejor no hablar de los fotógrafos que cubrieron el evento.

Son los gajes del oficio, aunque a decir verdad esta situación desgraciadamente suele repetirse demasiado a menudo últimamente. Pero apreciaciones personales aparte y ya para finalizar, me gustaría destacar lo bien y lo compacta que suena la banda que acompaña a Mr. Sipp, llevan muchos años juntos y eso tiene obligatoriamente que notarse. Como dije antes, él es blues.