Crónica y fotos del concierto de Trivoid + Marco Mendoza - Sala Bóveda (Barcelona), 3 de octubre de 2021

Marco Mendoza intenta levantar los ánimos de una sala Bóveda sentada

Datos del Concierto

Bandas:
Trivoid + Marco Mendoza
 
Fecha: 3 de octubre de 2021
Lugar: Sala Bóveda (Barcelona)
Promotora: River Events
Asistencia aproximada: 100 personas

Fotos

Fotos por Mario Olmos

Nuestra Previa

Sensaciones encontradas a la hora de volver a las salas de conciertos de antaño… Tras dos años volvíamos al Bóveda para disfrutar de la amplia carrera y clase de Marco Mendoza, ese gran bajista que ha estado siempre tocando con los grandes nombres de la escena rock y metal. Un clásico en si mismo, que ahora se atreve a salir (valiente él) para girar por una España que todavía no está al mismo nivel que otros países colindantes en los que los conciertos se asemejan bastante más a lo que solían ser de 2018 para abajo.

Nada más entrar te encuentras con filas de 10 en 10, con taburetes en los que el respetable sienta sus posaderas. Afortunadamente puedes ir a la barra y llevarte una cerveza a tu asiento mientras disfrutas del espectáculo. El público estuvo tímido y respetuoso cumpliendo las normas y sin apenas levantarse de su asiento. También os digo que Mendoza no terminó de conectar con esa frialdad barcelonesa pues venía de un sold out en Vitoria con la gente desmelenada la noche anterior.

Trivoid cumplen con su papel

Amenizando la velada estaban los Trivoid paseando su heavy rock hispano de pura cepa y disfrutando de un muy buen sonido. El cuarteto despachó con buenas maneras un estilo algo manido, pero auténtico, con un gran Albert Salas a la guitarra. “Crazy Times” y “Turbulencias” fueron una buena muestra de lo que pueden ofrecernos destacando lo compacto que llega a sonar el grupo, gentileza de la base rítmica. A pesar de los muchos clichés disfrutamos de ese medio tiempo oscuro que es “El cazador” o ese “Quemando rueda”, que sirvió para presentar a Alberto Linares como baterista. Agradecimos esos momentos en los que acelera con el doble bombo.

Volvimos a la temática del motor en “Chevy 67” y cada vez se veía más cómodo a Jorge Álvarez como vocalista y frontman. Lo mejor fue el final con la cadenciosa “Sabor a whisky” que se estuvo repitiendo en mi mente y una y otra vez. Gran estribillo, entre festivo y sexy. Aplausos en la despedida y muy buenas sensaciones.

Un voluntarioso Marco Mendoza no prende la llama

Había una muy buena entrada pues la gente tiene ganas de conciertos y de pasarlo bien pero no fue el concierto que más recordará Marco en esta gira. Hubo un cruce entre show y promoción con autobombo además de que cometió el craso error de olvidar los temas de Thin Lizzy, grupo en el que militó durante 22 años. Las normas férreas perfectamente defendidas por la seguridad de la sala no terminaron de convencer al mejicano bajista que quiso calentar el ambiente bajando a la platea, bajo en mano, pero sin conseguir que el público se desmelenara.

Marco empezó ya en tierra mientras Kyle y Tommy empezaban a darnos electricidad desde el escenario. De entrada, deciros que nos enamoró el gran Kyle Hughes… Con su juventud y simpatía demostró que va para figura, pues, además, es capaz de meter unos coros impresionantes. ¡Cómo canta! Habían empezado con “Sweetest Emotion” y con Marco vistiendo a lo rock star. Es más, el señor Mendoza es una auténtica rock star, de las de toda la vida, y qué enorme voz posee. Esa gran voz le da posibilidad de meter coros en toda banda grande, y en gran parte es uno de los secretos por los que siempre se haya recurrido a él.

Uno de los grandes obsequios de la noche fue el “Hey Baby” de Ted Nugent, perfectamente defendida y con un gran Tommy Gentry a la guitarra. Pero la estrella es un Mendoza al que le encanta dirigirse a la gente, lo que a veces alarga en demasía el monólogo y rompe el ritmo. El blues del delta irrumpió con el “Hole in My Pocket” con el divo demostrando que, pasan los años, pero que él sigue contoneándose como un quinceañero. Incluyó ese pique de guitarra-voz tan Deep Purple, algo que parece que se está perdiendo en las nuevas generaciones de grupos.

Viendo que el mundo está peor que hace 10 años entonó Marco el “Give Peace a Chance” de John Lennon y en la que se marcó una excursión entre el gentío a ver si conseguía prender una mecha que no explotó. Incluso incitó a la rebelión desde escena, pero el disciplinado público catalán se contuvo. Otro de los problemas es que no huno ningún himno que nos hiciera despegar y una balada (muy bella) como es “Still in Me” fue más contemplativa que emocional. Cabe destacar lo potente que es su voz, aquí sonando por momentos muy negra y con los añadidos de Kyle, soberbios.

Antes de atacar “Your Touch” hubo un momento de promoción en el que nos avisaba que al día siguiente estaría tocando algo especial en algún lugar de Barcelona. La intensa canción incluyó un fragmento del padre nuestro. Y cuando la cosa ganaba enteros todo terminó de forma abrupta. Primero nos legó lo mejor de la noche: esa rockera y directa “Viva la Rock” y luego ese “Higher Ground” de Stevie Wonder. Y cuando esperábamos algo de los Lizzy para culminar ese clímax nos dijo que pasásemos todos por la zona de merchandising para fotos y firmas.

Interesante noche de nueva normalidad en la que nos acercamos un poquito más a lo que esperamos que vuelvan a ser los conciertos “tradicionales”. Marco estuvo bien, pero la sensación de frialdad y las medidas Covid no ayudaron a caldear un ambiente algo frío, y eso que había una buena entrada. Él lo intentó y de verdad que es un crack, pero mejor lo dejamos para su próxima venida en 2022, cuando salga a la luz su nuevo disco.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 714 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.