Manowar – Kings of Metal: la obra más icónica de los americanos cumple 30 años

Ficha técnica

Publicado el 18 de noviembre de 1988
Discográfica: Atlantic Records
 
Componentes:
Eric Adams - Voz
Ross The Boss - Guitarra
Joey Demaio - Bajo
Scott Columbus - Batería

Temas

1. Wheels of Fire (4:11)
2. Kings of Metal (3:43)
3. Heart of Steel (5:10)
4. Sting of the Bumblebee (2:45)
5. The Crown and the Ring (4:46)
6. Kingdom Come (3:55)
7. Pleasure Slave (5:37) (bonus)
8. Hail and Kill (5:54)
9. The Warriors Prayer (4:20)
10. Blood of the Kings (7:30)

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Si hay algún incauto que me ha ido leyendo a lo largo de estos meses, esta historia le tiene que sonar. Sería el año 95 cuando un amigo me tendió una TDK y me dijo “toma, escucha esto”. En el dorso ponía “ManowarKings of Metal”, y en la parte posterior había nueve títulos de canciones.

Hasta entonces había pasado bastante de la música. Escuchaba, supongo, lo que escuchaba la gente de clase, como aquellos Máquina Total y alguna cosa más, pero no le prestaba demasiada atención. Así que hablarme del heavy metal, más allá de los posters que vendían en el Pryca con un bicho raro dibujado y el nombre Iron Maiden en la parte superior, era perder el tiempo. Pero aquella TDK lo cambió todo. Aquella potencia, aquella actitud… agresividad unida a melodía, una voz prodigiosa y un sentimiento de hermandad en sus letras que pocos han conseguido igualar. Desde el segundo quince del primer tema del álbum, “Wheels of Fire”, ya era todo un metalero. Es más, ya era todo un true que iba diciendo aquello de Death To False Metal y que, como mis ídolos, iba haciendo el símbolo del martillo y marcando a rajatabla su máxima de If you’re no into metal you are not my friend. No hace falta decir que en muy poco tiempo me hice con el resto de su discografía y en nada me consideré un gran metal warrior.

El tiempo fue pasando, yo fui creciendo y Manowar seguía igual. No sé si sería una evolución personal lógica (o no tanto), un hartazgo tras ver que su música seguía, disco tras disco, un mismo patrón, o que tanto aceite, musculito y taparrabos, junto a ver desde otro ángulo las frases arriba mencionadas, pero la verdad es que mis Kings of Metal pasaron a ser mis Clowns of Metal. Destacar que la vez y cuarto que los vi en directo y que me hicieron pasar tanta vergüenza ajena ayudaron a este cambio. Pero no puedo ni quiero negar que aquel primer cassette, el primero de tantos, cambió mi vida. Y hoy estamos aquí porque ese gran disco (a pesar de cualquier prejuicio que pueda tener) cumple treinta añazos. ¡Felicidades, reyes del metal!

No sé si es su mejor obra, desde luego no es la más original (de esto andan escasos, los americanos), pero aunque haga años que no lo escucho, es un gran trabajo de heavy y un clásico del estilo. Por estética, con el mítico guerrero al que no se le ve la cara, por algunos temas que son parte de lo mejor de su carrera, por influencia y, en general, por todo, al Kings of Metal (1988) hay que respetarlo.

La cosa empieza, a pesar del párrafo anterior, con uno de los temas menos iguales al resto. “Wheels of Fire” es de las canciones más rápidas, hasta esa fecha, que el grupo había compuesto, y aunque no ha pasado a la historia, creo que es un muy buen comienzo para un disco, un grupo y un estilo. “Kings of Metal”, en cambio, sí ha pasado a la/su historia. Ese Manowar Manowar living on the road es un clásico de todos sus conciertos. Es tema manowariano 100% en todos y cada uno de los aspectos. El riff, la portentosa voz de Adams, el ritmo machacón y las melodías y estribillos pegadizos definen perfectamente al grupo. Si a eso le sumamos los intangibles ególatras de hablar de ellos mismos y proclamarse los reyes del metal, tenemos la ecuación perfecta: Manowar kill. El trío inicial lo cierra una de sus baladas más aclamadas, “Heart of Steel”, que con su intro a piano que da paso al poder baladístico a mí, personalmente, no me aporta nada, pero en la tardía adolescencia me hacía apretar fuertemente el puño sintiendo el poder y la hermandad del metal corriendo por mis venas.

Seguimos con “Sting of the Bumblebee”, cover a bajo y batería de la pieza clásica del mismo nombre. Como curiosidad no estaba mal, pero yo solía pasarla rápido siempre, pues no se acercaba a la magnificencia del resto de canciones. En cambio “The Crown and The Ring (Lament of the Kings)” sí tenía toda la épica que se podía tener. Los teclados iniciales solemnes y las campanas que lo acompañan no pueden hacerle competencia a la voz de Eric, una de las mejores que hay en el estilo clásico. Siempre pensé que este tema sería genial como marcha nupcial, aunque finalmente, en mi boda, sonase “Always Look on the Bright side of Life” de los Monty Pyton. Y si esta estaba bien, la siguiente sería una de las mejores canciones de la historia del grupo. Para mí, junto a “Battle Hymn” y “Carry On, quizá la mejor. “Kingdom Come” se presenta como un medio tiempo lleno de fuerza, la misma fuerza que (again and again, lo siento) demuestra Eric Adams. Aquello te hacía sentir grande, superior, y te incitaba a comerte el mundo y convertir a la gente a tu religión metalera.

Con “Pleasure Slave”, que no estaba en la primera TDK que me pasaron, los Manowar más machistas y musculitos se quitan cualquier careta. Cuando la escuché por primera vez, y todas las siguientes, me causó repulsa. Pero ahí está. Y así, paso a paso, llegamos a otro de los bombazos del disco y del grupo. “Hail and Kill” debería estar en el trío que he mencionado como los mejores temas, pues lo tiene todo. Unos segundos iniciales poderosos, un interludio calmado que llama a la épica, y un resto de tema bestial, así como uno de los breaks de batería que el bueno de Columbus hiciese. Sin duda debe estar en cualquier recopilatorio de heavy metal.

Casi llegamos al final. Nos encontramos con “The Warrior’s Prayer”, tema ojiplático por lo extraño (llamarle tema no sé si es lo más acertado), pero que traducido al castellano me sirvió para un trabajo que debía entregar en el instituto. Y echamos el candado con “Blood of the Kings”. En su día una de mis preferidas, pero que con el paso del tiempo fue quedando relegada por las mencionadas anteriormente. La letra, llena de títulos de otros temas propios, te hacía hervir la sangre y desear corearla con tus hermanos metaleros. Gran tema para cerrar el disco, pero que no pasaría a la historia.

No está mal, no. Desde hace quince o veinte años me cuesta escucharlos, me dan bastante repelús, pero dudar de la importancia de Manowar en el metal es absurdo, y con este Kings of Metal es muy posible que llegaran a la cúspide de su carrera. Así que señores, felicidades por el disco que parieron y por introducirme en este mundo tan bonito, el del heavy metal. Si es verdad que lo van a dejar, y a pesar de la historia, igual me paso a verles para hacer, por última vez, el símbolo del martillo con vosotros.

 

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Xavi Prat

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.

Xavi Prat
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