Crónica y fotos del concierto de Alter Bridge + Shinedown + The Raven Age - Sala Razzmatazz (Barcelona), 4 de diciembre de 2019

Lo de Alter Bridge es un escándalo

Datos del Concierto

Bandas:
Alter Bridge + Shinedown + The Raven Age
 
Fecha: 4 de diciembre de 2019
Lugar: Sala Razzmatazz (Barcelona)
Promotora: Madness Live! / K2 Agency / Janus Music
Asistencia aproximada: 1.500 personas

Fotos

Fotos por Ray Molinari

Nuestra Previa

Alter Bridge – Walk the Sky

Pues, aunque reconozco que me ha costado un poco más de lo deseado meterme en esta nueva entrega de los de Florida, mucho me temo que Alter Bridge lo han vuelto a hacer. Tras una espera de tres años desde

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Como no podía ser de otra forma, la recta final del año viene cargadita, cargadita de cosas muy, pero que muy ricas. Hay bolos para todos los gustos/colores, pero si he de decantarme solo por cinco, aquí tenéis el resultado

La verdad es que con la que estaba cayendo cuando estaba a punto de enfilar rumbo a Poblenou, a uno se le quitaban las ganas de bolo. Nada más salir de la oficina (no de la de Science of Noise, que de eso, de momento, no gastamos… pero tiempo al tiempo, pues ya le tenemos echado un ojo a una oficina ubicada en el edifico ese que parece un dildo) me dije para mis adentros «Que le den por culo al concierto y a la vida». Pero como uno es un profesional como la copa de un pino, y por eso de contentarme a mí mismo y a los que hay que realmente que contentar, agarré fuertemente el paraguas y bajé Pau Claris rumbo a Urquinaona, donde me esperaba la boca del metro.

Con los pies empapados, y con un paraguas que medía cinco metros a lo poco, llegué a la zona de Marina, y obviamente todavía el aguacero era notable. Total, que como eran las horas que eran, y como me apetecía meterme rapidito en cualquier antro, me dispuse a merendar en una cafetería de la zona. Sí, ya sé que la tradición dice que hay que tomarse una mediana (o similar) y un durum en el Pamplona Doner Kebap que hay justo enfrente de la entrada a las salas 2 y 3 de Razz, pero creí conveniente pillarme un croissant de chocolate y café con leche bien calentito. Ayudar a fomentar la cultura del pan congelado y de lo pseudo-industrial no es lo mío, pero no estaba el patio como para ir buscando cafeterías gourmet.

Ya con los pies algo más secos, pero con una lluvia que no tenía intención de cesar, dirigí mis pasos hasta la sala, y allí, justo en la entrada, me topé con mi compañero fotógrafo Ray (aka PD Pubilla). Tras recoger sendas acreditaciones, entramos en una sala que presentaba un pobre aspecto; allí no habían más de 150 personas, pero os recuerdo que yo soy de letras. Tras analizar el lugar, y decidir que me daba palo dejar el paraguas en el guadarropa, nos percatamos de un detalle que yo -al menos- no había visto nunca. Y es que en la parte delantera izquierda del escenario había un reloj digital que marcaba una cantidad x de minutos. Era una cuenta regresiva de dos horas pico, que era el tiempo que faltaba hasta que Alter Bridge salieran a escena. Total, que cuando el reloj marcaba dos horas, bajaron las luces y dio inicio el espectáculo… y yo con el paraguas a cuestas. Qué bonito es acudir a un concierto de rock con un paraguas que no le cabe a uno en la mochila. ¡Ah, por cierto! Minutos antes del inicio saludé al periodista con el pelazo más Pantene de todo el panorama estatal.

The Raven Age

La inauguración de la noche corrió a cargo de los británicos The Raven Age. La banda de rock/metal melódico fue, al igual que el año pasando abriendo para Tremonti, una elección perfecta para calentar a las masas… bueno, lo que luego serían las masas, pues para cuando los de Londres tomaron el escenario de la la mayor de las Razz, apenas habíamos allí congregadas unas 300 personas; ni el tiempo acompañaba y, mucho menos, el horario, pues su set empezó poco antes de las 18:30. A esa hora la peña estaba recogiendo a los críos del karate.

La banda liderada por (no, no diré por el hijo del bajista de los Maiden) el vocalista Matt James es bastante enérgica y lo dejaron meridianamente claro desde el principio. Con el lanzamiento de su segundo álbum, Conspiracy (2019), The Raven Age se han hecho un hueco un poquito más grande en un universo plagado ya por demasiadas bandas idénticas, pues el metal alternativo y el metalcore dan para lo que dan, y ya. La banda abrió directamente con «Betrayal of the Mind», el segundo corte del ya mencionado álbum, que dio algo de vida a los allí presentes. Nos ofrecieron un repertorio eminentemente enclavado en sus piezas más nuevas, una obra que está plagada de unos sonidos quizá más frescos. El vocalista, aunque aparentemente distante al principio, pronto se abrió y conectó bien con la audiencia. A mitad de su set aprovecharon la ocasión para reducir el ritmo, cuando James se calzó una guitarra acústica para interpretar «The Face that Launched a Thousand Ships».

Cerraron su actuación con «Angel in Disgrace», cuyas últimas palabras resonaban todavía en la sala cuando el respetable estalló en gritos y rugidos. Tras agradecernos nuestra presencia, y tras el selfie de rigor, The Raven Age abandonó el escenario camino de la oscuridad ante una audiencia, porque no decirlo, abrumada. la noche no podía haber empezado mejor.

Setlist The Raven Age:

Betrayal of the Mind
Surrogate
The Day the World Stood Still
Fleur de Lis
The Face That Launched a Thousand Ships
Seventh Heaven
Angel in Disgrace 

Shinedown

Tras la finalización de la primera banda de la noche, y durante los 25 minutos que transcurrieron hasta el inicio del show de los segundos de la tarde-noche, amenizaron nuestros oídos con clásicos populares del calibre de «Check Yo Self» de Ice Cube o «Sabotage» de mis amados y admirados Beastie Boys. no podía percibir como el grado de excitación de la audiencia iba en aumento, exponencialmente hablando, ante la eminente presentación de la siguiente banda, Shinedown.

Si alguien se pregunta cómo una banda debería llamar la atención de sus fans, simplemente tendrían que asistir a un concierto de Shinedown. El cuarteto de Jacksonville, Florida aún no habían subido al escenario y ya podías sentir la energía. Tal vez fue la anticipación o la forma en que se presentaron, entrando al escenario uno a uno mientras mientras una locución llamaba nuestra atención. Me llamó la atención especialmente su outfit, sobre todo el del su vocalista Brent Smith, a medio camino entre un general confederado y un domador de circo, eso sí, luciendo los colores negro y amarillo tan distintivos de su último larga duración.

Su set podría tildarse de «corto», pero se compensó con la energía que brotaba de todos los miembros de la banda. Comenzando con «Devil», de su último álbum de estudio Attention, Attention (2018), tocaron temas de casi toda su discografía… y digo «casi», porque de su fastuoso álbum de debut, Leave a Whisper (2003), no sonó ni una… ni tan siquiera «45». Bueno, miento. Sonó, amodo de regalo, su magnífica cover del clásico de Lynyrd Skynyrd «Simple Man», con un Smith sentado y provisto tan solo de su guitarra acústica. Temas como «Monsters» y «Get Up» (con un Brad Stewart, bajista del cuarteto, tras los teclados), pero sobre todo mi favorita de ellos, «Enemies» (en la que nos hizo partícipes a tod@s los allí prsesentes pidiéndonos que abriéramos un pasillo para poder pasearse hasta el final de la sala), llegaron a todos los rincones de la sala junto con «Cut the Cord» de su Threat to Survival (2015) o «Sound of Madness» y una algo problemática -por los problemas técnicos- «Second Chance».

El reconocimiento de los allí presentes era más que visible. La banda parecía como si estuviera hablando directamente con cada cada uno de nosotros. Nos preguntaron si ya les habíamos visto antes en vivo (os recuerdo que hace solo uno meses ya estuvieron por aquí presentando su última obra de estudio) Nos alentaron a iluminar el lugar con nuestros teléfonos móviles durante «Get Up» (con un , asegurándose de que nos sintiéramos cómodos.

Cuando Shinedown terminó su última canción, «Brilliant», yo (y creo que tod@s) seguía anhelando quizá algo más. Una hora que supo a poco, si bien todo su concierto fue brillante, de principio a fin.

Setlist Shinedown:

Devil
Diamond Eyes (Boom-Lay Boom-Lay Boom)
Enemies
Monsters
Get Up
Cut the Cord
Second Chance
Simple Man (Lynyrd Skynyrd cover)
Sound of Madness
Brilliant 

Alter Bridge

Alter Bridge todavía no habían subido al escenario -faltaban poco minutos para las 21:00- y ya teníamos la sensación que, una vez más, iban a dejarse la piel sobre las tablas. Exactamente a las 20:52 empezaron a resonar las primeras notas de «One Life» en el lugar. Comenzando con «Wouldn’t You Rather», el primer sencillo de su último álbum Walk the Sky (2019), fueron intensificando su ritmo con brillantez. En general, nos ofrecieron 18 temas junto con los bises.

Fueron cayendo temas de todos su álbumes, uno tras otro, «Isolation», «Come to Life» o «Ghost of Days Gone By», durante la cual se encendieron unas luces blancas bastante molestas. Porque, en esta ocasión, no lucía el típico telón de fondo, si no que tras el set de Scott Phillips había colocadas unas columnas de luces que fueron bailando con todas y cada una de las notas que emitían los instrumentos de nuestros protagonistas.

El primer plato fuerte llegó con «Broken Wings», y fue cuando Myles, que lució unas gafas durante casi todo el show, se dirigió a nosotros por primera vez. También me extrañó verle tocar una Fender Telecaster durante casi todos los temas, cuando normalmente utiliza -al igual que TremontiPRS. No en vano, ambos son endorsers. Y hablando de Tremonti, hay que reconocer que el mago de la guitarra ha hecho un progreso vocal increíble en este último álbum, y estaba deseando que interpretara «Forever Falling», tema en el que él lleva la voz cantante. Recordemos que siempre hay un tema en todos su álbumes que se encarga él de cantar. Y sí, sonó el tema, justo después de una de las mejores de la noche, «Cry of Achilles», tema que abre su superlativo Fortress (2013).

Aunque estaba un poco desanimado de que no interpretaran «Watch Over You» (había un fan en el piso superior que portaba un cartel en el que pedía que, por favor ,la interpretaran), no se puede tener todo. Pero bueno, si justo cuando estás pensando que ya no va a sonar, pero ves que preparan un pequeño set acústico en la parte anterior del escenario, ya sabes a lo que atenerte. La verdad es que cada vez que interpretan «In Loving Memory», me prometo a mí mismo no llorar, y he fracasado estrepitosamente siempre. Los sentimientos que despierta en mí el tema no pueden expresarse con palabras, y si un tema así significa tanto para mí, no quiero ni pensar qué debe sentir Tremonti cada vez que la interpreta. Os recuerdo que es un tema que está dedicado a la memoria de su madre, fallecida ya hace unos años. Pero es que la cosa no acabó ahí, porque acto seguido, ya sin las acústicas a cuestas, interpretaron mi tema favorito de ellos, «Blackbird» (futura canción perfecta), otra pieza que también hace que afloren en mí sentimientos difíciles de disimular. Como difíciles de disimular fueron las lágrimas que brotaban de los ojos de la chica que tenía justo delante de mí, quien no cesó de saltar y bailar durante todo el concierto. Me pregunto qué pasaba por su cabeza en aquellos momentos…

La recta final estuvo marcada por su debut del año 2004 One Day Remains. Primero sonó «Open Your Eyes» y, acto seguido, previa presentación de Scott y Brian, «Metalingus», durante la cual Tremonti sacó a relucir -por primera y única vez- su famosa guitarra decorada con la cara de Dimebag Darrell. Durante «Metalingus», Myles, por supuesto, nos hizo arrodillarnos y participar de la fiesta, como siempre.

Los cánticos tras el final del show sirvieron para que la banda regresara para obsequiarnos con dos temas más, la maravillosa «Godspeed» y el plato final en forma de «Addicted to Pain».

Los chicos de Alter Bridge siempre se aseguran de que los fans sepan cuánto aprecia la banda todo el amor que les entregamos, y el sentimiento es absolutamente mutuo. No conozco ninguna otra base de fans que sea tan dedicada… bueno, sí, los fans de 311però això avui no toca. No hablo solo de ser fans sino ser ser algo así como una familia. Aunque a tod@s nos hubiera gustado que hubieran tocado más de 95 minutos y que el concierto durara días, semanas, meses enteros, escuchar a Myles tocar las notas tan perfectamente, a Mark clavando todos y cada uno de los riffs y a Brian y a Scott dominando la sección de ritmo, haciendo que el todo sea mucho más vibrante y brillante, durante ese ratito nos supo a gloria bendita. Era hora de agradecerles el esfuerzo y de que nos prometieran que nos veríamos de nuevo muy pronto. El próximo año se dedicarán a tocar en festivales, pero tengo la gran esperanza de que, al igual que sucediera con su gira de The Last Hero (2016), vuelvan a detenerse en Europa dentro de unos meses. Y seguro que no me lo perderé. ¿Son o no son bonicos?

Setlist Alter Bridge:

One Life
Wouldn’t You Rather
Isolation
Come to Life
Pay No Mind
Ghost of Days Gone By
Broken Wings
Native Son
Rise Today
In the Deep
Cry of Achilles
Forever Falling
In Loving Memory
Blackbird
Open Your Eyes
Metalingus
—–
Godspeed
Addicted to Pain

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 354 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.