La reseña improblabe: Meshuggah – obZen

Ficha técnica

Publicado el 7 de marzo de 2008
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Jens Kidman - Voz
Marten Hagstrom - Guitarra
Fredrik Thordendal - Guitarra
Dick Lövgren - Bajo
Tomas Haake - Batería

Temas

1. Combustion (4:11)
2. Electric Red (5:53)
3. Bleed (7:19)
4. Lethargica (5:49)
5. obZen (4:26)
6. This Spiteful Snake (4:54)
7. Pineal Gland Optics (5:14)
8. Pravus (5:12)
9. Dancers to a Discordant System (9:36)

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Metal extremo, metal progresivo, avant-garde metal, math metal, djent… y así podemos estar poniendo ingeniosas etiquetas hasta completar el artículo. Lo que está claro es que lo que me ha tocado reseñar, ya lo adelanto, ha sido de difícil digestión. Me explico, para nada ha sido tan duro como mi anterior Reseña improbable con los amigos de Mayhem. En esta ocasión ante la dificultad de pronunciar Meshuggah se ha sumado la densidad musical de éste ObZen (2008) que he tenido que disfrutar por partes. Con una media de cinco minutos a base de riffs pesados y una base rítmica que en ocasiones parece a destiempo cabe la posibilidad de saturar la sensibilidad de personas no familiarizadas con tanta complejidad musical. Haciendo un símil, es precisamente lo que me ocurre con los grupos progresivos, que sin dejar de reconocer su valía como músicos monstruosos, despiertan en mi interior esa pereza que desemboca en aburrimiento absoluto.

En este obZen, con su inquietante portada, he encontrado auténticos temazos y otros que me han desesperado, poniendo como ejemplo de la segunda opción a “Electric Red”, en los que los iniciales ritmos lentos y pesados junto al ralentizado doble bombo, me provocaba esa desesperante espera hasta que se deciden a arrancar con otro dinamismo.

Con especial atención y cariño (no penséis que vaya a ponerlo en una cena romántica) he escuchado “Bleed”, tema que me ha volado la sesera y robado el corazón (si es que al final me sale la vena romántica). Para los pocos que no la conozcan, como era mi caso, es una auténtica ostia en toda la cara a mano abierta digna del mismísimo Bud Spencer (RIP). Perfectamente la hubiera puesto para abrir el disco en lugar de “Combustion”, que a pesar de sonar directo no tiene el poder de destrucción de éste. Cuidado con la pausa que realiza a los 4 minutos y 10 segundos, pues unas minimalistas notas nos hacen subir el volumen durante 35 segundos para luego devolvernos las ostia en la otra mejilla hasta finalizar los 5 minutos y 53 segundos de apocalipsis sónico.

Amig@ lector/a, después de esto sólo he podido escuchar de una tirada hasta “Lethargica”, cuarto tema, en el que los ritmos son más lentos dando un “respiro” (esa es buena, jejeje). Los riffs de guitarra y el atronador bajo retumban en la cavidad craneal en la que hasta hace bien poco había una masa encefálica algo consistente y que ha quedado relegada a mousse.

Una vez realizada una pausa prudencial para proseguir la escucha, cae “obZen” en la que la voz de Jens es desgarradora. Musicalmente creo que la genialidad del resto de composiciones del disco quedan algo tapadas por la brutalidad y la complejidad de “Bleed”.

“This Spiteful Snake” es como un mantra, la batería es compleja en la ejecución dando la impresión que tanto bajo como guitarra realizan trabajos más simples escudados en la peculiar afinación y distorsión. Idea que se difumina por completo en el solo de guitarra, el cual parece realizado por una máquina.

Saltándome “Pineal Gland Optics” me quedo con la intensa y desgarradora “Pravus”, llevando al límite los graves de los altavoces, sobre todo en la segunda mitad de la canción.

Afortunadamente el inicio de “Dancers to a Discordant System” (título extraño) nos da un poco de tregua así como la línea de teclados acompañando la potente base rítmica. La voz es un desgarrado susurro, aumentando en intensidad todo el bloque al completo. Como consejo, cuidadin con subir demasiado el volumen en los pasajes más pausados, como en “Bleed” vuelven a retomar la energía con fuerza.

Definitivamente y afortunadamente, a pesar de la complejidad sonora, he conseguido asimilar algo de las bondades musicales de éstos suecos y puedo entender de dónde ha salido ese famoso djent del que tanto había oído hablar y que hasta hace relativamente poco no tenía ni puñetera idea de lo que se trataba.

Mira por dónde, ahora que me toca nominar a otro compañero / víctima para reseñar un posible tocho, me ha venido a la cabeza otra banda que también son abanderados de un género. En esta ocasión vamos a continuar dando caña, también aprovechando su participación en el Rock Fest, retando al compañero Jordi Tàrrega a que se escuche y reseñe a un grupo al que le tengo especial cariño y que posiblemente tras su cameo en Ace Ventura (1994) marcara un antes y después en su trayectoria. Hablamos de Cannibal Corpse y su Tomb of the Mutilated (1992).

¡Salud y heavy metal!

Abel Marín
Sobre Abel Marín 153 Artículos
Músico frustrado, escritor bloguero ocasional y amante del metal en su variedad de estilos. Vivo con la esperanza de poder llegar a viejo acudiendo a salas de conciertos y festivales. Si los rockeros van al infierno, que me guarden sitio y una cervecita. Salud y Heavy Metal.