La reseña improbable: Necrophagist – Onset of Putrefaction

Ficha técnica

Publicado el 14 de septiembre de 1999
Discográfica: Noise Solution Records
 
Componentes:
Muhammed Suiçmez – Voz, guitarra, bajo y batería programada
Jochen Bittmann – Bajo
Bjoern Vollmer – Solo de guitarra en "Extreme Unction"
Hannes Grossman - Batería programada edición 2004

Temas

1. Foul Body Autopsy (1:52)
2. To Breathe in a Casket (5:41)
3. Mutilate the Stillborn (3:43)
4. Intestinal Incubation (4:12)
5. Culinary Hyperversity (5:05)
6. Advanced Corpse Tumor (5:28)
7. Extreme Unction (4:46)
8. Fermented Offal Discharge (4:49)

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Estaba claro que mi perfil Paco hace que mis compañeros de Science me otorguen siempre bandas de death metal intuyendo que odiaré o incluso me costará tragarme gorrinadas líricas y brutalidad sin piedad. Pero amigos, soy un tipo sin criterio alguno y adoro todo tipo de estilos incluyendo a engendros freaks como El gitano de Balaguer, Violeta la Burra, Luixy Toledo, Hermanos Calatrava, por lo que pasar a bandas extremas como (incluso) Anal Cunt me motiva enormemente. Poseo con orgullo discos firmados de Georgie Dann también, por lo que, repito: el death metal técnico se agradece. Cierto es, que no me lo voy a poner para disfrutarlo en la soledad del coche, que siempre ha sido mi templo para saborear la música. Desconocía a los germanos Necrophagist, pero las altas probabilidades de que quedara prendado de ellos eran muchas… y así ha sido. Así que agradezco enormemente que quieran maltratarme y quieran que suelte bilis y odio, pero esta gente posee un nivel técnico abrumador y sus inferencias en la música clásica son absolutamente alucinantes. No sabía que hubiera una banda de brutal death metal técnico capaz de ofrecer un disco tan memorable como el que nos ocupa. ¡Y es su debut!

Para mi la melodía lo es casi todo así que era vaticinable que las voces porcinas me costaran más de la cuenta. De entrada, me ha parecido como un cruce imposible entre el genial The Sound of Perseverance de Death con los insufribles primeros discos de Dragonforce. Pero a diferencia de los londinenes aquí le encuentro todo el sentido del mundo a las excesivas demostraciones dactilares del señor Muhammed Suiçmez. La velocidad a la que se ejecutan los temas es sideral, estructuras intrincadas hasta decir basta, pero con mucho sentido de composición. No hay ni velocidades absurdas ni clases de guitarra para guitarristas. Atonalidades bien merecidas en “To Breathe in a Casket”, juegos con pausas y silencios y una base rítmica de órdago. Hay que quitarse el sombrero ante esta gente. También me he alegrado de ver que los dos temas que más me han impresionado son los que más tocaron en sus tiempos de vida como banda: “Fermented Offal Discharge”. Blast beats a punta pala y contundencia coronada por la profundidad de los guturales de Muhammed, todo un jefe. Suena como si Dream Theater hicieran un disco de death metal, incluyendo cambios sorpresivos para bien. El fragmento de música clásica a hipervelocidad haría palidecer a The Great Kat. Hay muchas bandas que han colado partes de música clásica en el estudio y les ha quedado un pegote importante, no es el caso de los germanos.

La otra que más me gustado es “Extreme Unction” con una base de inicio más netamente thrash con diabluras de guitarra. Suena un poco a Carcass y de hecho en gran parte muchos títulos y letras van en la misma línea de esta grandísima banda. Sorprende que este primer disco viera la luz siendo un proyecto a lo “Juan Palomo” y que tirara de baterías sampleadas. Otra vez los adornos de música clásica en los solos marcan terreno frente a otras bandas de sonidos similares. El inicio con “Foul Body Autopsy” es toda una declaración de principios, una demostración en menos de dos minutos de lo que significa Necrophagist. Los juegos de atonalidades y brutalidad caracterizan “To Breathe in a Casket”, dotada de una mala leche extrema y de unos detalles técnicos soberbios. En “Mutilate the Stillborn” hay otra vez muchas referencias a Carcass y unas letras cercanas a Cannibal Corpse en otra gran demostración de técnica absoluta. Podredumbre previsible en “Intestinal Incubation” en el que quizá sea el corte más directo del compacto hasta que llega el excepcional solo de guitarra.

La temática gore continua en “Culinary Hypersity” con fraseos de adorno constantes y casi en bucle. De verdad que la cercanía a Malmsteen o a Paganini no es ninguna tontería. Obviamente es un estilo en que los temas son parecidos, aunque aquí la gracia es buscar esos detalles técnicos y preciosos que pueblan todos sus cortes. Incluso la batería parece absolutamente real. Se despiden con dos demos antiguas de 1995, pero aquí ya es otro rollo, no es un material tan trabajado y único como el del disco. “Dismembered Self-Immolation” (¡toma título!) armado con guturalidades porcinas acorde con la cochinada del tema. “Pseudopathological Vivisection” es otra buena muestra de brutalidad en formato breve a pesar que se echa de menos que indague más en el neoclasicismo de guitarra.

El inicio casi amateur de Muhammed con el grupo hizo que el disco viera la luz en condiciones bastante lamentables. Desde Estados Unidos le pidieron poderlo editar allí, pero era imposible debido a la bancarrota de su compañía y de tener los derechos en manos de otra que no sabía lo que tenía entre manos. Encontrar la primera edición es casi imposible a no ser que pagues lo que no está escrito. En la reedición de 2004 se cambió la portada original (muy a lo Coroner) y Hannes Grossman hizo un gran trabajo para pulir y mejorar todo lo concerniente a la batería. El caso es que he buscado si tocaron en Wacken o Barcelona y sólo hay un show en directo en Mephisto en 2007. Me sorprende que en el gran festival alemán no les dieran cancha, la verdad. Quizá fuera por la carrera caótica de su líder. Alucina saber que la mente pensante de este proyecto estuvo desde los 10 años (10 sí, no es un error) preparando este debut discográfico. Lo que no alcanzo a entender es el por qué alguien así dejó el negocio.

Ya que me toca nominar a la siguiente víctima para la improbable elijo a mi amado Beto Lagarda. Quería mandarle otro disco de Obús, pero mis compañeros me han disuadido de ello (aunque les gustó la idea…). Finalmente amigo Beto te vas a comer el San Francisco Exprés de Los Suaves. Y ya de paso la improbable salpica a Irene Vernedas y le pido que se enfrente a la banda sonora de El día de la Bestia. A ver qué le parece a la generación millenial una BSO que cambió muchas cosas en este país.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 356 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.