Crónica y fotos del 10è Festival Jardins Pedralbes - Jardins de Pedralbes (Barcelona), 12 de junio de 2022

Jethro Tull cumplen a media voz en Pedralbes

Datos del Concierto

10è Festival Jardins Pedralbes

Bandas:
Jethro Tull
 
Fecha: 12 de junio de 2022
Lugar: Jardins de Pedralbes (Barcelona)
Promotora: Festival Jardins Pedralbes
Asistencia aproximada: 1.000 personas

Fotos

Fotos por Enric Minguillón

Primera experiencia con Jethro Tull y con el Festival Jardins Pedralbes, y la verdad es que encantado con la banda y con el lugar. El poder ver a unas leyendas en un marco tan coqueto y exquisito como este deja un recuerdo imborrable a pesar de algunos peros, aunque digamos que fueron más por Anderson que por el lugar…

Los jardines de Pedralbes poseen un festival con un cartel absolutamente estelar, que va más allá de tus propios gustos. Es una constelación de estrellas y un lujo para la ciudad. Todo está cuidado al milímetro, desde el número de personal, a las cero colas, pasando por lo idílico del emplazamiento. Incluso hay varias actuaciones anteriores al show principal entre food trucks, lucecitas y jardines adornados por guirnaldas.

El concierto es en un anfiteatro escalonado con una visibilidad perfecta y quedando el palacio de Pedralbes de fondo. Media hora antes hay un aviso para que el público tome las localidades y vemos con curiosidad que sólo han admitido a dos fotógrafos, que tienen que tirar desde un lateral. También te pide una voz en off que no grabes ni hagas fotos y que ya podrás hacerlo en los bises, ya que los flashes molestan a Ian y a la banda en “su compleja música”. Después de las imposiciones hay un mix musical de las grandes canciones de Jethro Tull a modo de entrada.

Sale el sexteto a la arena al ritmo de “For a thousand Mothers” en la que vemos que la voz del gran Ian Anderson es una sombra de lo que fue, pero tanto da, la leyenda está presente y capea la exigencia con entrega y con unos movimientos realmente enérgicos, a la vez que con un dominio de la flauta excepcional. Además, el quinteto que lleva de apoyo es tremendamente efectivo y el sonido rozaba la excelencia. El autotune y el pregrabado proscrito. La canción para de sopetón, luces azules y un final instrumental muy poderoso.

Ian viste en blanco y negro con un chaleco elegante, contrastando sus movimientos con unos músicos tan estáticos como solventes. Una plataforma para la batería de Scott Hammond y otra para el teclado de John O’Hara. Disfrutamos del “Love Story” y nos hizo sufrir un poco cuando Ian apenas llega a los tonos, marcando las sílabas exageradamente. Luego tiempo para comunicarse con un entregado respetable y atacar el primer gran clásico “Living in the Past”, recibida con muchas ganas. Aquí pudimos ver la icónica estampa de Anderson tocando sobre un pie, enamorando a los presentes.

Antes de “Hunt by Numbers” el líder bromeó con los solos de batería y los muchísimos bateristas que han pasado por las filas de los Tull, un poco anticipando el solo de Hammond, realmente efectivo y logrado. Incluso lució cencerro… Después de las palabras de Ian, nadie fue a mear ni a por cerveza. “Dharma for One” precedió a uno de los momentos de la noche: “Clasp”, perteneciente al gran Broadsword and the Beast, que se cumple 40 años y que se editará en julio en un box set enorme. Aquí el guitarrista Joe Parrish-James ayudó en las partes vocales solistas con un buen resultado.

Sorprendentemente se saltaron “Mine Is the Mountain” de su última obra pasando a la intensa “Black Sunday”, y luego presentó el “Bourreé in E Minor” de Bach adaptada a lo jazzístico. Excelente momento en el que el bajo de David Goodier fue protagonista con un breve solo. Seguimos en la nube cuando optaron por la imprescindible “Too Old to Rock n’ Roll, too Young to Die”. Impresionante con el gentío cantando, aunque de forma comedida. Relacionado con el título Ian nos recordó que en nada cumple los 76… En la presentación de “The Zealot Gene” disparó hacia Trump y Putin para regocijo de la audiencia a la vez que Joe Parrishvolvió a ayudar con su voz.

Para “Pavane in F-Sharp Minor” se hizo un homenaje a su compositor Gabriel Fauré en otro de los temas fetiche del grupo. Juegan mucho con lo instrumental mítico-antiguo para poder dar descanso a la voz del maestro. Anderson nos confesó que del tema había cambiado tonos y estructuras. Hubo también ese momento icónico de Anderson tocando sentado en una de las plataformas. En la presentación de “Mrs Tibbets” el flautista volvió a cargar contra Putin. La ocasión lo merecía puesto que el tema va sobra la madre el hombre que lanzó la bomba de Hiroshima desde el Enola Gay. Y qué grandes temas encierra el nuevo disco…

Para otra de las más queridas “Songs from the Woods”, se ayudó del bajista David a las voces. En esos momentos empezamos a darnos cuenta de que a nivel de luces y focos la cosa era algo justita. Demasiada oscuridad para la luz que desprende el repertorio. Una de las más sorprendentes sorpresas fue la adaptación deconstruida de “Aqualung”, reconocible a medias si bien en la segunda vuelta la tocó más cercana a la original. Este tema es absolutamente maravilloso.

Tiempo de bises empezando por la antológica “Locomotive Breath”. El público estaba entusiasmado cuando ya percibió en la intro del tema a piano que se les venía encima una de las piezas más celebradas de los Tull. Se notó que todo el mundo podía grabar y los móviles hicieron acto de presencia. Generosidad en el tramo instrumental en el que Ian hizo la grulla a un pie y un recorrido tocando flauta y andando hacia atrás. Sabe que los móviles le graban y despliega todo su repertorio más enérgico.

El otro bis fue otra marcha clásica adapada al estilo tulliano: “The Dambusters March” de Eric Coates, muy festiva y adecuada para cerrar. Finalmente, Ian presentó al grupo mientras sonaba de fondo el “Cheerio” y se largaron con cierta prisa. El público pidió una más y se cabreó con silbidos viendo que les ponían enlatada el “What a Wonderful World” y luego la banda sonora de Benny Hill. No fue el final más soñado, la verdad.

Jethro Tull, o lo que es lo mismo: Ian Anderson, sigue paseando su inmortalidad musical siendo un septuagenario, lo cual es todo un regalo para sus fans. Obviamente su voz se largó como lo hicieron los miembros clásicos y tira de instrumentales y de apoyos puntuales de sus compañeros. A nivel de flauta sigue siendo impresionante, ves a la leyenda tal y como era, y eso es impagable.

Quizá debería de volver a la fórmula de buscar un cantante de directo con quien compartir turnos vocales, pero recordemos que los Tull siguen siendo totalmente interesantes en disco y The Zealot Gene es más que recomendable. Esperemos que vuelva pronto…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 899 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.