Crónica y fotos del concierto de Incubus - Sala Razzmatazz (Barcelona), 26 de agosto de 2018

Incubus: noche de himnos, sorpresas gratas y no tan gratas en Razzmatazz 1

Fotografía: Rosario López

Datos del Concierto

Bandas:
Incubus
 
Fecha: 26 de agosto de 2018
Lugar: Sala Razzmatazz (Barcelona)
Promotora: Live Nation
Asistencia aproximada: 1.500 personas

Fotos

Fotos por Rosario López (Flashes & Sounds)

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Por fin llegó el día. Casi diez años después, si no me fallan los cálculos, volvíamos a tener a Incubus por aquí, y ya que en esa última ocasión no había podido estar presente, esta iba a ser la primera vez que iba a ver en vivo a la que, sin duda, al menos en algún momento, fue la banda de mi vida. Tengo que reconocer que no venía tan entusiasmado como si los hubiera visto durante mi adolescencia, ya que los dos últimos trabajos de los californianos (sobre todo el penúltimo, If Not Now, When? (2011) dejan mucho que desear, al menos para mí. Con 8 (2017) han intentado acercarse un poco de nuevo a alguno de sus sonidos anteriores, y digo a alguno porque son innumerables la cantidad de estilos diferentes que ha abarcado esta banda a lo largo de su carrera. Personalmente esta es la razón por la que tanto los he seguido y creo que es una de sus principales señas de identidad. No solo han sacado discos totalmente diferentes entre sí; como el experimental Fungus Amungus (1995) cargado de sonido funky con el que se presentaron al mundo; S.C.I.E.N.C.E. (1997), para mí la gran obra maestra de los de Calabasas, más cercano al sonido nu metal que tanto la estaba partiendo en esa época, pero sin olvidarse de sus matices funky, en el que incluso se pueden escuchar sonidos más jazz y hasta drum and bass; o el madurado y alternativo Morning View, que fue el disco gracias al que conocí a Incubus allá por el 2001 cuando me convertí en fan. Me he ido por las ramas, pero lo que quería decir es que estos tíos eran capaces de mezclar todos estos estilos no en un disco, sino en una misma canción, y sino que alguien escuche “Summer Romance (Antigravity Song)” de S.C.I.E.N.C.E.. Esto por no hablar de sus acústicos, en los que no se cortaban un pelo en mezclar la guitarra acústica de Mike Einziger con los scratcheos de Chris Kilmore, lo que era una cosa que me flipaba.

Bueno lo siento por la parrafada, pero no podía escribir sobre Incubus y no mencionar todo esto (y eso que me dejo mucho por decir). En fin, vayamos a lo que realmente importa aquí: el concierto. Llegamos a Razzmatazz como una media hora antes de las 21:00, hora a la que estaba previsto el inicio del concierto, y en la sala 1 no cabía ni un alma, por lo que después de una rápida visita al baño y a la barra (en ese orden), tocó buscar algún hueco en las últimas filas, lo que no es un problema en Razz ya que el tamaño de la sala permite ver los conciertos bastante bien desde atrás.

Tardaron un poco más de lo previsto en salir, no sé si por problemas de sonido, pero parecía que el técnico de guitarra de Einziger tenía algunos problemas, así que sobre las 21:30 o poco antes salieron al escenario Brandon, Mike, Ben, Chris y José, dispuestos a darlo todo, lo cual demostraron desde el minuto uno empezando con “Privilege” de su gran álbum Make Yourself (1999), muy entregados los cinco y dejándonos la primera sorpresa de la noche; hacia el final del tema se marcan un bridge con el conocido tema de Mc Panjabi “Mundian to Bach Ke”, con Kilmore metidísimo y Brandon tocando los timbales, lo cual no quedó mal del todo aunque no viniese muy a cuento. Al que no le gustara esto, le duró mucho el disgusto ya que segundos después llegó el turno de “Anna Molly”, tema que, a pesar de venir de uno disco como Light Grenades (2006), que no tuvo la misma acogida que sus predecesores, se convirtió en un todo un himno de los de Calabasas, y con el que desataron la más absoluta locura tanto en la pista de Razz, como en el escenario, volviéndose los cinco muy locos sobre todo hacia el final del tema. Destacar aquí la mejora de sonido en la guitarra de Mike respecto al primer tema, y el siempre impecable trabajo de Pasillas a las baquetas, para mí el gran olvidado de la banda, y uno de los baterías más infravalorados de los últimos años… pero bueno, que yo no tengo ni puta idea. Estaba claro que querían empezar fuerte ya que después de “Anna Molly” y casi sin descanso, Einziger empezó a tocar la espectacular y ascendente intro de “Megalomaniac”, otro de los grandes himnos de la banda que, sorprendentemente, también viene del que para mí es su disco más infravalorado, A Crow Left of the Murder… (2004). Otra vez (y lo haría en cada canción) destaco el gran trabajo de Pasillas, metiendo infinidad de sus truquitos con el hi hat y de sonidos metálicos con su gran variedad de platillos, y también remarco que aunque Brandon no tenga la misma voz que tenía hace diez años, lo estaba petando bastante a nivel de entrega y empatía con el público.

Tocaba bajar un poco el ritmo y fue el turno para otra de Light Grenades, “A Kiss to Send Us Off”. Personalmente no es uno de los temas que más me gusten de Brandon y los suyos, y no lo esperaba en el setlist, pero sonó bastante guay en directo, sobre todo destaco el sonido de la Telecaster de Einziger, muy logrado, para luego seguir bajando más aún el ritmo metiendo  el primer tema de su último trabajo en el concierto, “State of the Art”. Ya dejé claro que no soy nada fan de este álbum pero oye, si te fijas en los arpegios de Einziger, sí que es un sonido bastante Incubus pasado el 2000, recordando a temitas más moñas como “Are You In”, pero sin perder el sonido Incubus.

Después de este pequeño bajón tocaba volver a meterse en el concierto, y vaya si lo hicieron. “Circles”, haciendo saltar de la locura a todo Razzmatazz, y “Echo” (por favor fíjense en Pasillas en este tema) bien seguiditas, metiendo el primer contacto con Morning View de este concierto, para seguir con “Pardon Me”, la que posiblemente fue durante años mi canción preferida. Este tema lo tiene todo, y además es un tema en el que queda bien reflejado lo que es Incubus, teniendo su momento para cada uno de los componentes. La intro con los efectos de Mike y Kilmore, el cual se pega un solo de scratching después del primer estribillo. Durante el verso, el bajo de Kenney toma bastante protagonismo ya que la guitarra pasa un poco más desapercibida, y la base rítmica de Pasillas, espectacular como siempre. Este tío nunca toca dos ritmos iguales. De Brandon no decimos nada ya que este tío se luce en cualquier tema y allá donde vaya.

Con la locura totalmente desatada vino el turno otra vez de A Crow Left of the Murder… con “Sick Sad Little World”, y tras este buen pepino tocó otra vez tirar de nuevo álbum con “No Fun”. Visto lo que se vio más adelante, podría haber sido una versión de The Stooges (que hubiera sido mejor), y seguidamente volvemos a Light Grenades para escuchar otro de los himnos inmortales de la banda, la balada “Love Hurts”, coreada por la totalidad del público como si no hubiera un mañana (que además era puto lunes). A esto siguió otra de las sorpresas de la noche cuando tocaron “Absolution Calling” perteneciente al EP Trust Fall (2015), el cual ni recordaba.

Y ahora sí, se acercaban los momentos más WTF de toda la noche, cuando primero empieza Brandon a cantar acapella las primeras estrofas de “Wicked Game”, mítico temazo de Chris Isaac, al que hay que reconocer que le pega el sonido Incubus bastante más que el de los finlandeses HIM, pero vamos, temazo lo toque quien lo toque. Siguiente sorpresa, muy grata en este caso, posiblemente gracias a nuestro compi Rubén de Haro, que había escrito días antes que Incubus ya no tocaban temas de los 90, lo que hizo que me viniera muy arriba cuando empezó a sonar “Calgone”, dándonos un primer y único contacto con S.C.I.E.N.C.E., y que, después de las expectativas que llevaba, fue más que suficiente. Siguiente sorpresa, no tan grata en este caso, momento ochentero para sorprender a todos con un cover de “Need You Tonight” de INXS. Y hay que reconocer, que por lo menos a Brandon le va perfecto ese tema para cantar, y que el tema con Kilmore haciendo de las suyas por detrás tiene su qué.

Fotografía: Rosario López

Y ahora sí que sí, que se había acabado la tontería. No quedaba mucho concierto y quedaban varios platos fuertes por salir, así que vinieron todos juntos. Empezando por la brutal línea de bajo que se marca siempre Kenney  en la intro de “Nice to Know You”, tras una pequeña improvisación muy funky sobre los sonidos mágicos de Einziger. Destacar que esta fue la primera canción que escuché de Incubus en mi vida y siempre es especial oírla en directo, y destacar también, cómo no, una vez más, la base rítmica de Pasillas durante el verse de esta canción. Sublime Pasillas y sublime temazo. Fue aquí cuando vino el turno de otro himno donde los haya de los californianos, y este fue “Wish You Were Here”, el cual creo que fue, hasta el momento, el cantado con más entrega por parte de toda la sala, y no es para menos, porque vaya dos pepinos seguidos de mi querido Morning View. Casi si me olvida comentar que, aunque previsible, terminaron el tema con una pequeña pieza del verdadero “Wish You Were Here” de Pink Floyd, al igual que hicieron Guns N’ Roses en el Lluis Companys unas semanas atrás. Hasta ahora el mejor cover de la noche. ¡Grandes, ahí!

Por muy amado que sea para mí el Morning View, el siguiente tema se lo podrían haber ahorrado, ya que no es -ni de lejos- uno de los mejores de su repertorio, pero bueno, la gente respondió bien a “Are You In”. Alguien me dijo una vez escuchando este tema que parecía de una boy band modernilla cutre, a lo que yo respondí: “Escucha la batería”Pasillas al rescate.

Para terminar, como todos esperaban con ansias, llegó el turno de “Drive”. Posiblemente el temas más mainstream de toda la discografía de Incubus, un tema cantado por gente que ni sabe quién es Incubus y, muy probablemente, el tema que hizo que los americanos entraran en las listas de éxitos de todo el mundo. Sí, pero qué tema. He de decir que la manera en la que lo presentaron, con la intro a teclado, le quita gran parte de la esencia, ya que los acordes protagonizados por Mike a la guitarra en la intro original son acojonantes, pero tras el primer estribillo cantado acapella por toda la sala junto a Brandon, se fueron todos los males. Destacar el solo de Einziger hacia el final de tema, con mucha distorsión, el cual demostró en este bolo que ha mejorado bastante su nivel con los años, y dejándonos el último estribillo para cantarlo sobre su guitarra, como debía ser desde el principio.

Y bueno, ya solo quedaba una, y aquí vino otra de las grandes sorpresas de la noche, ya que todo el mundo esperaba un cierre con “Warning” o “Stellar”, que habían sido dos de las grandes ausentes del repertorio, pero decidieron cerrar con “A Crow Left of the Murder”, canción que da nombre a su quinto disco de estudio. No digo que fuera algo malo, al contrario, como ya dije, este es un disco muy infravalorado, y también es un temazo, pero no era lo esperado, al igual que no era esperado para mí que una banda que fue una de las grandes en su momento, a pesar de haber cambiado mucho con los años, siga siendo capaz de entregarse de esa manera en el escenario, y de hacer vibrar a tanta gente tan dispar con sus himnos y sonidos marca de la casa. Entré en Razzmatazz con la sensación de que tenía la obligación de ver a Incubus por lo que significaron en un momento de mi vida, y salí como un adolescente que ve por primera vez a su banda preferida, y creo que mucha gente a mi alrededor tenía la misma sensación. Por poner una pega, diría que el setlist fue un poco extraño, no por ello malo, pero sí extraño. Me hubiera gustado algo más del S.C.I.E.N.C.E. y “Stellar” por ejemplo, pero enormes Brandon, Mike, Chris, Ben y José. Siempre tendrán un fan aquí, que tantos años después sigue tocando canciones sus canciones en su habitación.

Goodbye, nice to know you.

Setlist Incubus:

Privilege
Anna Molly
Megalomaniac
A Kiss to Send Us Off
State of the Art
Circles
Echo
Pardon Me
Sick Sad Little World
No Fun
Love Hurts
Absolution Calling
Wicked Game
Calgone
Need You Tonight
Nice to Know You
Wish You Were Here
Are You In?
Drive
A Crow Left of the Murder
Pau Rosell
Sobre Pau Rosell 26 Artículos
Como rockero nacido en Canarias y en los 90 (¡El Nu Metal mola!), me pasé la infancia luchando en todos los recreos para poner mis discos; “…And Justice For All” siempre era uno de ellos. En esto del rock desde que escuché por casualidad Deep Purple, a lo que siguió Led Zeppelin y ya no hubo vuelta atrás. Pasión por la música desde niño, prácticamente todos los estilos que derivan del rock, aunque un poco hater con el Glam. Guitarrista amateur, batería frustrado, y con ganas de adentrarme en este mundo como algo más que un hobby.