Hamlet – Revolución 12.111: La toma del mainstream por el numetal cumple 25 años

Hamlet Revolución 12.111

Ficha técnica

Publicado el 24 de junio de 1996
Discográfica: Zero Records
 
Componentes:
J. Molly - Voz
Luis Tárraga - Guitarra
Pedro Sánchez - Guitarra
Augusto Hernández - Bajo
Paco Sánchez - Batería

Temas

1. J.F. (4:55)
2. Razismo es desigualdad (4:48)
3. Poseer bajo sumisión (2:37)
4. Egoismo (4:46)
5. No me jodas (2:43)
6. El color de los pañuelos (5:28)
7. Creerse Dios (3:51)
8. La tierra de Paco (4:11)
9. Legalizar (3:03)
10. El pequeño dictador (2:58)
11. Crónica antisocial (4:01)
12. La pesadilla (4:45)
13. Habitación 106 (4:04)
14. Hombre del 2.000 (3:44)
15. No invasión (3:40)

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Después de recuperar Revolución 12.111 (1996) de Hamlet, dos constataciones: la primera es que su sonido y mensaje absolutamente vigentes. La segunda, me estoy haciendo mayor. La primera, ya se podía intuir en el momento de publicación del disco. La segunda, aunque sea una evidencia científica (voy cumpliendo años puntualmente) cuesta de aceptar para un cuarentón que peina canas y sigue erre que erre con su afición al metal (en su más amplio espectro) y la música en directo (en cualquiera de sus formas). 

Escuchar el disco ha conseguido hacer volver crecer la semilla de la contestación y la rebelión más juvenil y me ha conducido a cierto ejercicio de nostalgia. Una nostalgia, en positivo. Los tiempos en que las radio fórmulas ponían tu píldora de rock duro (a veces, no creas que era un vergel), una época en que no había servicios de streaming (mucho más prácticos, pero menos románticos) y ese olor de las tiendas de discos. 1996 es la España que está cerrando la etapa Felipista, acorralada por la corrupción (y la prensa antisocialista), en la que emergerá un nuevo ser que hablaba catalán en la intimidad, José Mª Aznar, decidido a conducir a España a la gloria económica (los hechos han concluido que no fue así, incrementando la corrupción y los favores a las clases extractivas). La mierda aún sale por las cloacas del estado (sic).

Como sabéis, musicalmente, es el año del Load de Metallica, Ænima de Tool, Roots de Sepultura o el Antchrist Superstar de Marilyn Manson (ya hablaremos en profundidad de este hijo de puta en el aniversario de tan magna obra). Había JJ. OO., como este año, Kaspárov perdió una partida con Deep Blue (una computadora) o Lady Di se divorció del Príncipe (quiero ser tu Tampax) Charles. Y Los del Río lo petaban con «Macarena»… Así estaba el cotarro…

Yo empezaba Ciencias Políticas en la Universidad (así estamos ahora…) y tenía unas ganas insaciables de comerme el mundo. Error. Una curiosidad inusitada por todo lo que me rodeaba y especialmente en descubrir música y grupos. Como mucha gente de mi generación, la música ha sido un elemento fundamental para construir mi identidad. En las generaciones más jóvenes, no tengo esa sensación… me atrevo a aventurar que las redes sociales tienen más protagonismo que la música a la hora de construir tu identidad. Debate interesante, pero que «ahora no toca».

Total, que viendo un día un programa de videoclips en la tele aparecieron, cinco hombres vestidos con ropas anchas vociferaban con un riff matador: «… Y no dejas de ser un ¡Jodido Facha!» ¡Dios santo! En un canal televisivo propiedad del Grupo PRISA salía un grupo gritando Jodido Facha… lo nunca visto. Raudo y veloz había que averiguar quienes eran estos 5 hombres… y eran Hamlet.

A Hamlet ya los conocía de su anterior álbum Sanatorio de muñecos (1994). «Irracional» me pareció un tema notable que había pillado de vez en cuando en la radio (La Hora del Pirata, del incombustible corsario de las ondas, ahora en RockFM e institución viviente). «J.F» sonaba mucho más actual, muy acorde a los tiempos que corrían en ese momento, que ante la crisis de los más veteranos del panorama metálico, lo estaban petando muy fuerte Pantera, Deftones, Korn… 

A lo que vamos, después de escuchar «J.F.», raudo y veloz fui a la tienda más cercana para hacerme con una copia en CD del disco. Revolución 12.111 de Hamlet, grabado en los Morrisound de Florida y producido Tom Morris, da una vuelta de tuerca a lo ya mostrado en Sanatorio de muñecos, y consolida a Hamlet como la banda a seguir a nivel estatal a nivel de nu metal/hardcore. Quiero recordar que Peligroso (1992), primer álbum de la banda madrileña, seguía unos derroteros mucho más heavy metal clásico, después llegaría el ya citado Sanatorio de muñecos (1994) en el que abrazaban un sonido mucho más groove metal, más moderno y muy influenciado por el sonido que encabezaba Pantera. Y la consolidación de ese sonido llega con Revolución 12.111.

Revolución 12.111 abre lo que sería la trilogía con Insomnio (1998) e Inferno (2000), que los catapultaría a ser la referencia metálica del estado. Confieso que mi álbum preferido es Insomnio, pero estos tres discos están al alcance de muy pocos. Por composición, calidad, producción y enganche. También hay que poner en valor que Hamlet siempre han arriesgado. Se fueron a Florida a encontrar su sonido y buscar el mejor productor para su música, pocos grupos de su status lo hacían, ellos siempre lo han hecho. Primero con Tom Morris, luego con Colin Richardson. O buscando siempre arriesgar y buscar nuevos sonidos véase en Syberia (2005) o grabando para Roadrunner su décimo disco La puta y el diablo (2009). 

Menuda turra de artículo me está quedando…

Los 15 cortes del álbum son una demostración de rabia abrumadora, entre el groove metal y el hardcore de bandas como Biohazard, que se hacen cortos y cuyas temáticas en muchos casos podrían ser, lamentablemente, aún de actualidad.

Tenemos la rabia de «J.F.» con su mítico riff y estribillo, el alegato antirracista «Razismo es desigualdad». Apología a fumar hierba «Legalizar», denuncia social con «Crónica antisocial». Dos arrebatos de «Habitación 106» y el «Hombre del 2000». Es un disco completo, bien producido y que en su momento era actual, con un estilo que no se había escuchado, en el ámbito estatal, con tanta calidad e inspiración.

Es un disco que traslada rebeldía, un grito de rabia generacional e inconformismo con la realidad. También autodefensa y reivindicación de la banda, siempre hay ese punto de autoestima en las letras de Molly. Tárraga está inspiradísimo en sus riffs y Paco siempre marca el ritmo de forma magistral.

Es un gran trabajo que daría el pistoletazo de salida a una de las carreras más coherentes, labradas con sangre, sudor y lágrimas y longevas de la escena metalera española. Ahí siguen a pie del cañón, y esperemos que sigan entregando trabajos que destilen esa mala hostia que siempre destilan.

Revolución 12.111 de Hamlet era ese grito, ese «aquí estamos», que algunos de una generación necesitábamos.

hamlet_1996

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 129 Artículos

Sant Boi-Barcelona-Arenys de Mar. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión