Grupos de un solo disco: Disincarnate – Dreams of the Carrion Kind

Ficha técnica

Publicado el 23 de marzo de 1993
Discográfica: Roadrunner Records
 
Componentes:
Bryan Cegon - Voz
James Murphy - Guitarra, bajo
Jason Carman - Guitarra
Tomas Viator - Batería

Temas

1. De Profundis (Intro) (0:45)
2. Stench of Paradise Burning (4:50)
3. Beyond the Flesh (4:48)
4. In Sufferance (4:56)
5. Monarch of the Sleeping Marches (5:02)
6. Soul Erosion (4:40)
7. Entranced (5:51)
8. Confine of Shadows (5:04)
9. Deadspawn (4:28)
10. Sea of Tears (5:01)
11. Immemorial Dream (Outro) (2:15)

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Fue a finales de los años 80 que tras una evolución del heavy y otros géneros nació el metal extremo y tuvo dos puntos cardinales clave, dos lugares que vieron nacer las formaciones más importantes y más influyentes. Estamos hablando de Florida y de las ciudades inglesas de Birmingham y Liverpool (ya sé que me dejo otras tantas pero estas son las más significativas). De Florida salieron grupos tan grandes como Obituary, Morbid Angel, Malevolent Creation y por supuesto Death mientras que en el Reino Unido fueron Napalm Death, Carcass, Extreme Noise Terror, etc. Me dejo Suecia y Noruega pero eso es otra historia más cercana a los 90 de la cual ya escribiremos, todo llegará.

Con este afán de querer ser el más extremo, el más técnico y el más enrevesado salieron algunos grupos que se quedaron en la época maquetera o como en el caso que nos ocupa solamente con un primer y único disco, pero vaya disco. Recuerdo cuando escuché por primera vez este Dreams of the Carrion Kind y de cómo aluciné con sus riffs, solos, voces y geniales estructuras. No podía entender como se pudieron quedar con eso solamente y que no tuvieran continuidad, pero supongo que por muchos factores la cosa no pudo seguir como ellos quisieron. Se «activaron» de nuevo en 2013 y llevan prometiendo un nuevo disco desde entonces pero no llega, así que hasta que se propicie la salida de dicho trabajo forman parte del club de grupos de un solo disco.

Antes registraron una demo que tuvo también una muy buena respuesta por parte de medios y seguidores y es que contaban con una buena formación encabezada por el maestro James Murphy, un reconocido guitarrista que ha militado en bandas como Testament, Death, Obituary, Cancer, Konkhra y Hallows End, además de tener su propio proyecto en solitario; menudo curriculum. El grupo lo completaban Bryan Cegon (Mutilation Ritual) a la voz, Jason Carman a la guitarra y Tomas Viator a la batería.

En los 90 ya empezamos a encontrar discos complejos y adelantados a su tiempo como fueron Focus (1993) de CynicSpheres (1993) de Pestilence pero no era algo habitual, fue a partir de esos años que los músicos fueron adquiriendo nivel y complicando su música. Disincarnate tampoco es que fuesen los más técnicos pero no eran tan sucios y o simples como otras formaciones de la época.

El disco da inicio con «De Profundis», una introducción bastante tenebrosa, a lo película de terror que nos lleva directamente a «Stench of Paradise Burning» (menudo título), una pieza intrincada con unos riffs realmente excelentes que ya apareció en su primera demo. Los cambios, muy fluidos entre ellos, nos van mostrando la faceta técnica de Disincarnate junto a los solos de Murphy que siempre me han parecido de una factura exquisita, a un gran nivel por encima del resto.

Saben alternar bien entre las partes rápidas con otras a medio tiempo para mantener nuestra atención todo el rato. Lo menos destacable podría ser la voz ya que es bastante monótona todo el rato y no varía mucho de registro, pero en general queda bien ese medio gutural de Bryan Cegon. Algo curioso es que todas las canciones se mueven entre los cuatro y los cinco minutos pero no se hacen pesadas en casi ningún momento, solo cuando nos vamos acercando al final del disco.

«Beyond the Flesh» nos presenta una propuesta más calmada, en una onda bastante Death y se trata de un clásico dentro del disco (en realidad la gran mayoría de canciones son clásicos). El regusto a death metal americano está impregnado en cada nota, con esos armónicos tan marcados y característicos de formaciones como Brutality o Monstrosity.

Sigue el festival con «In Sufferance» con los blast beats y los ritmos rápidos e intrincados como absolutos protagonistas. Vaya delicia de batería y riffs de guitarra que junto al martilleante bajo (del cual se encargó de grabar el mismo Murphy) son capaces de reventarnos las neuronas. Todas las piezas del puzzle encajan a la perfección y nos llevan a ser testimonios auditivos de su gran destreza y buen hacer.

Pero si lo visto (o mejor dicho, escuchado) hasta ahora era bueno con «Monarch of the Sleeping Marches» la cosa se pone seria de verdad. La estructura, los arreglos de guitarra, los cambios de ritmo y todos los detalles que la conforman me parecen sublimes. Esos riffs arrastrados y potentes en una onda Obituary y los juegos de voces, que aunque no varían mucho, dan un poco más de dinamismo. Pura inspiración.

Y para parecidos habituales con Obituary la canción «Soul Erosion» en su inicio. Esta también apareció en su primer demo y es un gran ejemplo del potencial de esta gente. Enrevesados y algo caóticos en algunos puntos te atrapan por la oscuridad de esas guitarras y los malabares que hacían, en una onda bastante Carcass de la época Necroticism ahora que lo analizo bien.

En plan canallas y vacilones a más no poder se nos presentan en «Entranced», más machacones que en otras ocasiones y con unos buenos cambios, partes memorables con una batería muy bien encajada que podemos escuchar a la perfección gracias a la gran labor del productor Colin Richardson y la masterización de Chris Gehringer. Se trata de una canción mucho más oscura que el resto y siempre me ha fascinado.

«Confine in Shadows» también tiene unas buenas guitarras pero a estas alturas ya empezamos a detectar algún que otro déjà vu y nos da la sensación que esto ya lo hemos escuchado antes. Tiene similitudes con otros riffs pero se puede disfrutar igual. Con «Deadspawn» pasa algo similar que con la anterior y puede que el cansancio llegue y nos pongamos con otra cosa. Y probablemente esto se deba a la voz, como ya he comentado, y que a medida que avanza, en las últimas canciones ya no estaban tan inspirados.

Llegamos al final con «Sea of Tears» que serviría perfectamente como resumen de lo escuchado hasta ahora sin olvidarnos de la outro en plan acústico que sirve de cierre definitivo.

Se trata de un genial disco que cuando se va acercando a la parte final se puede volver un poco repetitivo pero igualmente ha envejecido muy bien y sin duda es un trabajo a tener en cuenta si eres fanático del death metal.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 419 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.