Green Day – Kerplunk: ¿30 años de su mejor disco?

Ficha técnica

Publicado el 17 de diciembre de 1991
Discográfica: Lookout! Records
 
Componentes:
Billie Joe Armstrong - Voz, guitarra
Mike Dirnt - Bajo, coros
Tré Cool - Batería, coros
Al Sobrante - Batería en el EP

Temas

1. 2,000 Light Years Away (2:25)
2. One for the Razorbacks (2:30)
3. Welcome to Paradise (3:31)
4. Christie Road (3:33)
5. Private Ale (2:26)
6. Dominated Love Slave (1:42)
7. One of My Lies (2:19)
8. 80 (3:40)
9. Android (3:01)
10. No One Knows (3:40)
11. Who Wrote Holden Caulfield? (2:44)
12. Words I Might Have Ate (2:33)
13. Sweet Children (1:42)
14. Best Thing in Town (2:03)
15. Strangeland (2:08)
16. My Generation (2:20)

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Cuántos años sin escuchar el Kerplunk y menuda cascada de recuerdos y sensaciones vertidas en las repetidas escuchas. He vuelto a entender el por qué Green Day fueron una banda que nos voló la cabeza con el Dookie (1994), pero es que su anterior disco ya era una maravilla y se atisbaba que iban a hacer algo realmente grande. Obviamente me acerqué a Kerplunk después de haber sucumbido al tsunami de Green Day con el «Basket Case» y esa retahíla de singles impresionantes.

En 1991 el trío andaba metido en una discográfica pequeña como era Lookout! Records y aquí entraba en sus filas el baterista Tré Cool con el que ya fueron lanzados a la estratosfera. El punk rock californiano era su razón de ser y acompañaron el disco de polémica, con una carta de una fan que mataba a sus padres para poder ir a ver a sus ídolos y con una portada y contraportada. La chica de la portada te guiña el ojo con un revolver humeante. En la contraportada había un chico con una herida de bala en el suelo. En posteriores ediciones desapareció esa contraportada. Recordemos todos que «green day» (día verde) era para ellos pasarse todo un día fumando marihuana.

El disco

Ya cuando suena «2,000 Light Years Away» puedes percibir todos los ingredientes que les harán célebres y que contendrá su posterior Dookie. Melodía y toques ramonianos en las guitarras, pero con esos dejes de Bad Religion en los coros, melodías infecciosas y con el audible bajo de Mike Drint. En «One for the Razorbacks» se respira himnicismo, coros juguetones en segundas voces e incluso un buen solo de guitarra. Lo más recordado de todo es obviamente esa imbatible «Welcome to Paradise» que les define y anticipa lo que está por venir. Un tema estelar con multitud de coros y estribillo imbatible en el que destaca la base a guitarrazo limpio. La volverían a recuperar y a regrabar para el Dookie de 1994.

Destacan los rápidos y largos breaks de Tré a la batería en la mayoría de canciones, y la gracia es que el grupo tiene en su haber cierta variedad de estilos y muchas cartas por destapar. Un ejemplo de ello es «Christie Road» pues también anticipa las muchas baladas que están por venir y la comercialidad manifiesta que maneja el trío. Es uno de los mejores cortes del disco y destaca la muchísima clase, puesto que amagan a balada pero siguen sonando a Green Day, con un Billie Joe que demuestra ser un cantante excepcional para este estilo.

Puede que «Private Ale» sea un poco obvia, pero funciona perfectamente a la vez que hablar de «obvio» es algo que todavía estaba por llegar. Más rompedora y cachonda es esa joya country de «Dominated Love Slave», cantada con acento del Sur por parte de Tré y con esos «Yiiihaah!!». Una de esas canciones que te rompían y que solían marcarse desde NOFX a Agnostic Front. Una marcianada deliciosa. Otra de las que suelen recuperar en directo es la redonda «One of My Lies». Es el ejemplo de que el grupo iba de dulce y en ascenso. Maravillosa estructura con ojos puestos a una fórmula ganadora creciente. Sin estridencias ni complicaciones, todo les fluía.

Y hablando de fórmula ganadora… en «80» se nota otro ejercicio optimista y desenfadado. A destacar el excepcional nivel de la grabación y producción. Aquí hay que aplaudir a Andy Dernst. «Android» tampoco baja el listón y es directa, a guitarrazo limpio, con buenos detalles de batería. No hay la rotundidad compositiva de su posterior disco, pero van sumando temas meritorios como «No One Knows». A pesar de la aparente simplicidad es un tema profundo, con un coro polifónico y de aire triste.

Luego hay ese homenaje al libro El guardián entre el centeno que tan bien les funciona y que vuelve a definirles. Cerraba el disco como tal ese artefacto de power pop con acústicas cercanas al country en una pura actitud punky. De nombre «Words I Might Have Ate», otra de las que me parece imprescindible. Luego para el CD añadieron ese EP titulado Sweet Children para completar. Se nota el cambio de sonido de una forma atroz, pero ya ves al grupo apuntar alto desde el tema título.

Completan el mismo cortes como «Best Thing in Town» que hubiera lucido más con el gran sonido de Kerplunk Un poco siguen la estela de su primera obra, pero ves claro lo importante que es un sonido decente que le haga honor al grupo. Esta última es muy parecida a «Strangeland», destacando en sobremanera las dotes vocales de Billie Joe. Pero la guinda a todo es la versión de The Who del «My Generation», muy fiel a la original y con toda la pegada posible a pesar de los medios. En estos temas del EP es Al Sobrante quien toca la batería.

Veredicto

Hay estudiosos de Green Day que califican al Keplunk como el mejor disco de Green Day, pero no me atrevería a llegar a tanto. Me parece más como el disco que reivindican sus más fervientes seguidores y de la gente que no se queda con los singles típicos. Pude ver un video de Green Day en esos tiempos y directamente aluciné del increíble nivel que tenían en sus directos, blandiendo las guitarras y bajo por debajo de la pelvis. Era una explosión adolescente y un sonido “nuevo” que iba a conquistar el mundo. No había rival, aunque Offspring y Bad Religion también estaban en lo más alto.

En esos días nos referíamos a esa música como hardcore y en los institutos el ser hardcoreta competía con ser heavy metal. Fue el inicio de una revolución musical y de un estilo que luego fue de masas siendo Kerplunk La razón por la que terminarían fichando por una gran discográfica. Es un disco que me ha devuelto a mis tiempos de instituto y sólo por eso lo tengo en un pedestal. Si estás harto de los Green Day actuales puedes redescubrirlos con esta maravillosa obra. Entenderás el por qué se comieron el mundo después.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 870 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.