Grave Digger – Excalibur: 20 años del final de una fantástica trilogía

Ficha técnica

Publicado el 6 de septiembre de 1999
Discográfica: GUN Records
 
Componentes:
Chris Boltendahl - Voz
Uwe Lulis - Guitarra
Jens Becker - Bajo
Stefan Arnold - Batería
H. P. Katzenburg - Teclados

Temas

1. The Secrets of Merlin (2:38)
2. Pendragon (4:20)
3. Excalibur (4:45)
4. The Round Table (Forever) (5:10)
5. Morgane Le Fay (5:16)
6. The Spell (4:38)
7. Tristan’s Fate (3:38)
8. Lancelot (4:45)
9. Mordred’s Song (4:00)
10. The Final War (4:02)
11. Emerald Eyes (4:04)
12. Avalon (5:50)
Bonus track: 13. Parcival (4:54)

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Mira que me lo paso bien haciendo éste tipo de artículos, pero que rabia ser consciente de lo rápido que pasa el tiempo. 20 años han volado desde la publicación del último capítulo de la grandiosa trilogía épica de los alemanes Grave Digger.

He de decir que, desgraciadamente, después de la publicación de éste Excalibur (1999) les perdí la pista haciendo alguna esporádica y con poco interés a todo el material que vino después, retomando de nuevo mi contacto con su último trabajo The Living Dead (2018), del cual hicimos una reseña.

Grave Digger es y ha sido una banda luchadora desde sus inicios en aquel lejano 1984 (¿veis lo que digo con lo del paso del tiempo?), recomponiéndose a continuos cambios de formación en los que siempre ha permanecido al frente hasta nuestros días el carismático cantante Chris Boltendahl. En 1995, con cuatro discos a su espaldas, pegan el pelotazo con Heart of Darkness (1995)poniéndolos en boca de muchos greñudos de la época, siendo aquí mi descubrimiento y mi obsesión durante algo más de cinco años de idilio musical perdurando hasta la publicación de The Grave Digger (2001) tras el cual les perdí la pista. Aún mantengo y utilizo la camiseta del aquel Heart of Darkness (1995) comprada en la tienda Arise del mítico Carrer Tallers de Barcelona, por el camino también cayó una sudadera con un esquelético gaitero.

Tras el Heart of Darkness publicaron un espectacular Tunes of War (1996) aprovechando el bombazo que supuso la película Braveheart (1995) basada en la vida y leyenda de William Wallace, convirtiéndose en el primer capítulo de lo que posteriormente se denominaría Trilogía Medieval con las publicaciones de Knights of the Cross (1998), basado en la hazañas de los caballeros templarios, y el disco que nos ocupa éste aniversario, Excalibur (1999).

A mediados de los noventa estábamos empapados de leyendas épicas, literatura fantástica y juegos de rol, creyéndonos fervientes defensores, espada en mano, del auténtico metalllegando a finales de la década bastante saturados de tanta batallita, “blood and steel”, “power” y mandangas varias. Aprovechando ese auge, Grave Digger pariendo lo que, a opinión de éste humilde redactor, son los cuatro mejores discos en la carrera de los alemanes. Aún recuerdo con cariño el concierto junto a Rage (abrieron los chalados de Lotus Eater si no recuerdo mal) en la antigua Zeleste 2 (actual Razzmatazz 2). Lo orgullosos que nos sentíamos cada vez que el bueno de Chrisnos señalaba a las primeras filas al grito de “You’re real heavy metal!”.  Después desgraciadamente ya les perdí la pista.

Cuando hablamos de 1999, año de publicación de Excalibur, nuestras épicas referencias eran la citada película de Mel GibsonConan, el maravilloso mundo literario de Tolkien, Dungeons & Dragons y los juegos de rol. Pocos eran conocedores de lo estaba pariendo George R. R. Martin y el fenómeno en el que se acabaría convirtiendo 20 años más tarde. Pero si hablamos de auténtica leyenda y literatura épica donde las haya, aparte del Tirant Lo Blanc y El Quijote, tenemos la leyenda del Rey Arturo junto con la magnífica película Excalibur (1981). ¿Quién no recuerda aquella espectacular escena sonando «Carmina Burana» con los guerreros al galope? Aún se me ponen los pelos de punta al recordarla…

Pues tomando como referencia la leyenda de la mítica espada y la figura del rey Arturo, Grave Digger crearon una continuación natural a su anterior Knights of the Cross, si tenemos en cuenta que aparte de tratarse de una leyenda épica retoma la idea de la búsqueda y protección de símbolos religiosos, ésta vez entorno al Santo Grial.

Posiblemente el disco más irregular de la llamada trilogía medieval, la dinámica viene siendo la misma, temas directos, estribillos que se enganchan con facilidad. Todos los temas están compuestos de nuevo por Sir Chris “Parcival” Boltendahl (como se hacía llamar para la ocasión) e Yvonne Thorhauer.

La formación vino a ser la misma que en los anteriores trabajos, ésta vez nombrados Caballeros de la Mesa Redonda para la ocasión: Sir Chris “Parcival” Boltendahl (voz y también productor), Sir Uve “Lancelot” Lulis (guitarra y a su vez productor junto con Chris), Sir Stefan “Gawain” Arnold(batería), Sir Jens “Tristan” Becker (bajo) y Sir Hans Peter “Irec” Katzenburg (teclados). Así pues, el sonido y las composiciones tienen el mismo patrón que les aseguraría el éxito de los anteriores trabajos.

También contaron con importantes y nobles colaboraciones. Sir Eric “Balan” Fish y Sir “Balin” Bodenski  del grupo folk / metal alemán Subway to Sally, introdujeron los instrumentos de viento tradicionales como gaitas, flautas, Schalmei, Barockoboe (instrumentos medievales predecesores del oboe) y Drehleier (Zanfoña. “Organillo” medieval con forma similar a la guitarra). A nivel vocal contaron con las voces en los coros de Sir Piet “Merlin” Sielk (Iron Savior), Sir Hansi “Derfel” Kürsch (Blind Guardian) y Sir Hacky “Vortiger” Hackmann (músico de estudio que ha colaborado con infinidad de bandas como Blind Guardian, Gamma Ray, Rage, etc.).

El disco lo componen trece canciones, si contamos la canción “Parcival” introducida como bonus track, siguiendo el mismo patrón que en los dos discos anteriores, quedándole (a opinión personal) como el más irregular de la trilogía, como ya he dicho anteriormente.

Tras la oscura introducción, “The Secrets of Merlin” nos arroyan con su clásico y machacón heavy metal subido a lomos de power metal para cabalgar a doble bombo; “Pendragon”, “Tristan’s Fate”, “Mordred’s Song”, “The Final War” y “Parcival” son un claro ejemplo. Aunque han querido huir de la etiqueta power, es inevitable usarla tras escuchar temas como los citados, y si además le sumamos la influencia de la época con bandas a “cascoporro” luchando por el “auténtico metal”, su negativa a que usemos dicha etiqueta ha sido una lucha algo infructuosa.

El resto de composiciones se mueven entre el heavy más clásico, el medio tiempo y la balada. Como conmovedor ejemplo de la última referencia tenemos “Emerald Eyes”, en la que desgarrada voz de Chris junto al piano de Hans Katzenburg transmite emotividad al canto a de Arturo a Ginebra. ¿Quién dijo que tener una voz limpia y modulada era ideal para transmitir emociones? Por cierto, vamos a echar de menos a un teclista ahora que han decidido prescindir de él en la formación oficial, las canciones no va a ser lo mismo.

En definitiva, aún siendo el más flojo de la famosa trilogía a mí me ha dado energía durante los días que he estado recuperándolo para éste aniversario, por lo que he aprovechado para recuperar el resto de material oído y por descubrir. Está claro que no han sabido o podido superar ésta trilogía y que los continuos cambios de formación no habrá ayudado, pero desde aquí les agradezco los buenos momentos que me hacen disfrutar. Así que desempolvemos nuestras viejas muñequeras de cuero, recuperemos nuestros chalecos parcheados y puño en alto luchemos por el metal (del estilo que sea, metal en general).

¡Salud y heavy metal!

Abel Marín
Sobre Abel Marín 67 Artículos
Músico frustrado, escritor bloguero ocasional y amante del metal en su variedad de estilos. Vivo con la esperanza de poder llegar a viejo acudiendo a salas de conciertos y festivales. Sí los rockeros van al infierno, que me guarden sitio y una cervecita. Salud y Heavy Metal.