Diabolical Masquerade: la creación de un genio

Detrás del apodo Blakkheim o Blackheim se esconde Anders Nyström, un músico que admiro mucho por todas sus facetas, y es que él y Jonas Renkse son los máximos responsables de Katatonia, grupo que adoro por encima de casi todo el resto. También ambos son responsables del proyecto Bloodbath que son mi debilidad y es que ambos son unos genios y tienen un gusto exquisito a la hora de componer, ya sea rock oscuro, death metal o el género que les venga en gana. Además, teniendo a Dan Swanö cerca siempre es garantía que las cosas irán bien (menudo otro genio para la ecuación).

Probablemente, un día de estos me centre en Katatonia y haga lo propio para hablar sobre su carrera y todo lo que representan para mí pero primero me gustaría indagar en un proyecto no muy conocido por la gran masa: Diabolical Masquerade.

Surgió de la mente de Blakkheim en 1993 (con la inestimable ayuda de Swanö a los teclados, efectos y más cosas) pariendo cuatro discos de un black metal vanguardista y atmosférico superándose a sí mismo en cada uno de ellos hasta su última obra, una banda sonora para una película que nunca llegó a ser que ya destriparemos más adelante. Así que ponte cómodo, relájate y acompáñame en este sensacional viaje hacia el pasado.

Los inicios

Su primer grupo, tal y como he comentado antes, fue Katatonia, grabando algunos ensayos y demos entre 1991 y 1992. En 1993 editaron su disco debut Dance of December Souls mediante el sello No Fashion Records, un trabajo que captó la atención de toda la comunidad metalera (lástima que yo estaba empezando en esto del metal y desconocía la gran mayoría de grupos). Ese mismo año Anders se encerró en el estudio para grabar una cruda, oscura y salvaje demo de black metal como solamente sabían hacer los nórdicos. Un primer trabajo de poco más de siete minutos en los que demostraba su enorme calidad aunque, todo hay que decirlo, el sonido deja bastante que desear.

Tras una intro mística, de esas que esconden mucho más que unos simples sonidos y, que en esa época evocó a toda una generación, nos encontramos una canción con muchos de los cánones y clichés que hoy en día hallamos en la gran mayoría de grupos de este estilo, pero en esos tiempos estaba prácticamente naciendo y dando sus primeros pasos, así que podemos decir que fue bastante pionero dentro del estilo.

Supongo que se enfrascó en este proyecto al ser un músico inquieto y no poder sacar todo su talento, influencias y musicalidad con Katatonia, que si bien han ido cambiando y evolucionando su sonido, estas ideas nunca hubieran tenido cabida. También estuvo en las filas de Bewitched participando en sus dos primeros discos y fue precisamente en estos años que grabó su primer LP bajo el nombre de Diabolical Masquerade.

Se mantuvo en activo hasta 2004 produciendo cuatro obras que a continuación voy a desgranar y analizar un poco. Se habían oído rumores sobre alguna intención de reactivarlo pero Nyström todavía no se ha pronunciado al respecto ni para confirmarlo ni desmentirlo. En la reciente entrevista que le hice a raíz del nuevo disco de Katatonia no cerró la puerta del todo pero dio a entender que no lo tiene en mente actualmente. Una lástima.

Discografía

Ravendusk in My Heart

Fecha de publicación: Diciembre de 1996
Sello: Adipocere Records

Este primer disco es una auténtica joya del black metal vanguardista y nos muestra a un Blakkheim en estado de gracia iluminado por la musa de la inspiración. La producción no es que sea una maravilla pero ese sonido seco y potente con una sonorización de batería bastante curiosa (era programada) lo hace especial. Fue grabado en los Unisound Studios propiedad de Dan Swanö y solo con escuchar su primera canción viajamos irremediablemente hacia la mitad de los años 90 recordando grupos como ArcturusSigh Ancient Wisdom.

Algo que destaco de todos los trabajos es el timbre de la voz que consiguió Nyström que parece un goblin de El Señor de los Anillos escupiendo con rabia y angustia las letras, rodeando todas la piezas de una atmósfera sobrecogedora ayudado también, en gran parte, por los omnipresentes teclados que se funden con el conjunto, aunque pueden chirriar un poco con el paso del tiempo, pero vamos, se le perdona.

Los riffs de guitarra son sencillos pero llenos de sentido y encontramos algunos elementos folk recordando también a los noruegos Old Man’s Child, sobre todo de sus primeros trabajos que, más o menos, salieron sobre esa época. Me imagino a los que lo escucharon nada más salir y las sensaciones que les debieron pasar por la cabeza ya que todo emana una inusitada oscuridad y, realmente, no era fácil encontrar en esa época algo así y menos sonando tan bien. Ya sabemos que las demos o primeros discos de los proyectos de black metal no destacaban precisamente por ser de calidad en su producción y como he dicho antes aunque no es una maravilla si que es la adecuada.

Casi todas las canciones en este primer trabajo se centran en la figura de su mismo personaje Blackheim, ya que sale en cuatro de los nueve títulos que componen el disco con temáticas que básicamente se centran en la oscuridad, la muerte, la brujería y el horror demoníaco.

Un primer contacto casi perfecto.


The Phantom Lodge

Fecha de publicación: Abril de 1997
Sello: Adipocere Records

Unos meses más tarde, mientras estaba bien metido de lleno en la promoción de Brave Murder Day (1996) y Sounds of Decay (1997) de Katatonia, se volvió a meter en el estudio junto a un buen puñado de amigos para grabar su segundo LP, una perfecta continuación de su genial primer disco.

En The Phantom Logde se nota a un Nyström mucho más maduro y con las ideas mucho más claras pudiendo escuchar una batería mucho más orgánica ya que, no es programada, sino tocada por Sean C. Bates, un desconocido músico que participó tanto en este disco como en el último que editó Diabolical Masquerade. No se le reconoce ningún otro trabajo aparte de estos dos, misterios de la vida. Se juntó de nuevo con Swanö y con unos cuantos coleguitas que le ayudaron con instrumentos clásicos para enriquecer mucho más su música.

En este trabajo hay una continuidad bastante acentuada pero los elementos folclóricos han aumentado y la agresividad del black metal también se ve acrecentada. La voz sigue siendo grimosa como si de un duende se tratase, una voz que puede chirriar a unos cuantos pero personalmente me encanta, no sabría escuchar su música sin esta tonalidad vocal, me parece muy genuina.

Abandona su obsesión por él mismo ya que no aparece su nombre en los títulos sustituyéndolo por el cuervo, un animal que siempre ha acompañado el aura mística de su música. Aquí nos habla de brujería, hechizos, magia negra y la adoración al maligno.

Todo se nota mucho más trabajado, más pensado y meticulosamente añadido fluyendo de manera orgánica entre las partes oscuras y agresivas con las más calmadas con ese sonido tan característico de mediados y finales de los 90 que aunque encuentro un poco de falta de graves no creo que pudiera concebir este disco sin esta producción que se mueve entre cruda y cristalina con la suciedad justa. La inclusión de elementos clásicos y de folclore ayudan a meterte en una época medieval con castillos habitados por malvados reyes mientras dragones que escupen fuego sobrevuelan nuestras cabezas.

Se nota que Nyström creció escuchando grupos como Venom, Bathory, Hellhammer o Sabbat ya que hay influencias más que evidentes. Y es que el black metal no es más que una evolución del sonido que empezaron estas y otras formaciones en los 80.

La primera canción que escuché de este proyecto fue «Cloaked by the Moonshine Mist» y me tuvo obsesionado mucho tiempo. No recuerdo quien me la pasó pero se lo agradezco enormemente.

La parte con flautas es de un gusto exquisito y hasta tiene un solo de bajo que contrasta mucho con el resto. Una canción bastante «diferente» para luego encontrarnos con «Hater», una pieza mucho más directa que podríamos clasificar como black/speed/heavy/thrash.

Para el final nos tiene reservadas dos canciones sublimes que cierran este segundo acercamiento de una manera magistral, notando a un Anders mucho más maduro y con las ideas más claras.


Nightwork

Fecha de publicación: 21 de septiembre de 1998
Sello: Avantgarde Music

Solo un año más tarde se sacó de la manga un nuevo disco llamado Nightwork que con los patrones vistos hasta ahora en sus anteriores obras pero con algún que otro nuevo detalle y sobre todo una mayor madurez compositiva, poniendo más mimo en determinadas secciones y conjugando mejor las partes sinfónicas con el resto.

No sé si no estaba bien de la voz pero algo que detecto es que la tiene como mortecina, algo apagada, como si tuviese dolor de garganta pero él se empecinó en grabar tal cual y bien, le da un toque un tanto sórdido que personalmente me gusta, no todo tiene que ser perfección. Esta sensación la tengo más que nada en la primera canción y luego parece que se va difuminando.

Añade partes bastante progresivas y experimentales y se nota la mano de Swanö que en esta ocasión se encargó de la batería, los teclados y voces de apoyo; menudos dos se juntaron, mamma mía.

El hilo conductor de este trabajo está relacionado con los huesos apareciendo en la portada y los títulos de las canciones como si un nexo común. Sinceramente es el disco que más me gusta de los cuatro aunque el último que encontraréis más abajo también me parece fantástico y una obra de culto aunque este tiene una atmósfera especial. Sin mucho esfuerzo te retrotrae hasta finales de los años 90 recordando por momentos a otro brillante disco de ese mismo año como es Nexus Polaris de The Kovenant.

Con Nightwork llevó la experimentación más allá de lo que había hecho hasta ese momento y se nota en algunos recursos que no había usado antes. Por ejemplo la parte de piano de «Dreadventurouz» tiene un halo de oscuridad majestuoso que siempre me ha fascinado cosa mala. Eso sí, ese toque folk que imprime a sus obras no lo pierde para nada aunque está algo menos presente y difuso.

Siempre me han venido a la cabeza mundos mitológicos y de fantasía cuando escucho la música de este genio, todo envuelto en una especie de manto de misticismo. Esto es culto pagano, culto a la muerte desde la propia vida.


Death’s Design

Fecha de publicación: 2 de marzo de 2001
Sello: Avantgarde Music

Para hablar sobre este disco hay que entrar un poco en materia y profundizar en la historia que lo envuelve.

Se realizó en una primera instancia para ser la banda sonora de una película de terror llamada Death’s Design que narraba las peripecias de la muerte para trazar un plan e ir matando a todos los protagonistas del film. Pero justo cuando se empezó con la pre producción de dicha película se estrenó la primera parte de Destino Final (2000) que planteaba más o menos lo mismo. Así que lo dejaron estar y quedó una banda sonora huérfana. No hubiese estado nada una peli con una música tan variopinta y metalera, algo que no era muy habitual por aquel entonces.

El disco está partido en 20 movimientos diferentes y estos, a su vez, partidos en un total de 36 o 61 pistas dependiendo de si la edición es americana o europea. Estas pistas tienen una duración que oscila entre los pocos segundos y los dos minutos largos pero sin cortes, o muy pocos. Está tratada como una pieza de música clásica y aquí Blackheim estuvo más que inspirado adquiriendo toda la experiencia que había ido acumulando con los otros trabajos y sus otros proyectos.

Se volvió a rodear de muy buenos músicos para que le ayudaran. Él se encargó de las guitarras tanto acústicas como midi, los ambientes y las voces. Dan Swanö se encargó de los teclados, ambientes y un par de solos contando de nuevo con Sean C. Bates a la batería y percusión así como con Ingmar Döhn al bajo.

Para las partes más clásicas tuvo la colaboración de The Maalten Quartet desde Estonia, además de Konstantin Uweholst al cello y Jaari Fleger al piano. Su hermano Dag Swanö le ayudó con algunos solos y unas partes con una guitarra muy jazz fue obra de Patrik Sesfors. Podéis ver que ya quiso hacer una cosa mucho más seria y pretenciosa, que aunque se quedó en la mitad de lo que debía ser, agradezco enormemente que se publicara; una obra así no podía quedarse en el olvido.

Si la película hubiese sido una realidad me imagino a la gente en el cine o en casa alucinando con la música ya que de normal tiene más bien poco. Es un black metal vanguardista de alto copete y no es de fácil escucha.

Voy a intentar que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar a lo largo de esta gran obra. Primero de todo detectamos que el componente sinfónico está mucho más presente y forma parte intrínseca de todo él. La voz sigue siendo pútrida y malvada, una especie de pequeño demonio que va vomitando sus conjuros. Nos encontramos con riffs bastante clásicos y en ocasiones unos coros que ensalzan esas partes pero hay tantos cambios que a la que te enamoras de una parte ya se han ido a otra cosa igual de buena o más fascinante.

Otra cosa a destacar es el sonido: brillante en todos sus aspectos, o por lo menos así me lo parece. Buen volumen para todos los elementos que nos ayuda a no perder detalle. Y bueno, son necesarias varias escuchas para poder descubrir todos los secretos que alberga en sus recovecos.

Una parte que me encanta es la titulada «…and Don’t Ever Liste to What it Says» junto a su continuación «Revelations of the Puzzle» con un muy fuerte aroma cinematográfico. Pero bien, a partir de aquí todo es una maravilla. La tensión se palpa en el ambiente y de pronto nos trasladan a otros mundos.

Sin duda una de sus partes más emblemáticas es la formada por «Spinning the Black Clocks» y «Soaring Over Dead Rooms». También decir que son las más largas dentro de esta amalgama de pequeños fragmentos que nos van contando la historia. La segunda es una pieza mucho más dramática con unas geniales voces.

Hay un gran contraste entre las partes, digamos extremas y las más sosegadas o delicadas, muy bien equilibradas por eso, algo que solo un genio puede hacer.

En este disco se acerca mucho más a grupos como ArcturusMirrorthroneSigh aunque en los anteriores también hiciera black metal vanguardista. Y como no, hay que tener en cuenta que es un disco concebido como una banda sonora y eso quieras o no cambia el modo de creación de una obra. Muchas gracias por no dejar esta maravilla en el olvido.


Muchas gracias por haber llegado hasta el final. Espero que hayas disfrutado de este reportaje y te hayan venido ganas de escuchar alguno de estos grandes discos. Estad atentos a otro reportaje de otro carismático y genial músico sueco.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 421 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.