Desmontando al monstruo: Paradise Lost – Host

Ficha técnica

Publicado el 21 demayo de 1999
Discográfica: EMI Records / Chrysalis Records
 
Componentes:
Nick Holmes - Voz
Gregor Mackintosh - Guitarra, teclados
Aaron Aedy - Guitarra
Stephen Edmondson - Bajo
Lee Morris - Batería

Temas

1. So Much Is Lost (4:18)
2. Nothing Sacred (4:04)
3. In All Honesty (4:04)
4. Harbour (4:25)
5. Ordinary Days (3:31)
6. Its Too Late (4:46)
7. Permanent Solution (3:19)
8. Behind the Grey (3:15)
9. Wreck (4:43)
10. Made the Same (3:36)
11. Deep (4:02)
12. Year of Summer (4:18)
13. Host (5:12)

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Hoy toca tratar de defender uno de los discos más “odiados” del metal. Muchos lo olvidan cuando hablan de “los peores discos de la historia” y bla, bla, bla. Pero para los fans primigenios de Paradise Lost, Host (1999) fue una debacle.

Los de Halifax traían en su mochila el ser cofundadores del death doom. También de mutar genialmente hacia el metal gótico. Pero la innovación les llevó hacía nuevos derroteros. Tras comerse el mundo con el majestuoso Draconian Times (1995), Paradise Lost decidieron dar otra vuelta de tuerca a un estilo, a su sonido. Dos años más tarde publicaron One Second (1997), un disco en el que Greg y compañía empezaron a abandonar el metal para acercarse al rock. Su cercanía a bandas como The Cure o incluso Depeche Mode fue más que evidente.

A pesar de la conmoción que causó Paradise Lost entre los fan con este nuevo estilo, el disco acabó gustando. La versión rockera y gótica de la banda inglesa fue fácilmente aceptada y, años después, One Second fue considerado uno de los mejores trabajos en su producción y la culminación del mejor período creativo en la historia de la banda.

Una vez más, el grupo también consiguió crear nuevas tendencias en la música metal atmosférica, ya que a finales de los 90 muchos otros grupos, siguiendo los pasos de los británicos, empezaron a incorporar electrónica y también un sonido más ligero a su música.

En este álbum, los británicos comenzaron experimentos electrónicos, que se convertirían en una parte permanente de su trabajo durante casi una década, y con el tiempo relegaron el sonido del metal clásico a un segundo plano.

En Host, Paradise Lost aumentó la presencia de los elementos electrónicos de One Second y suprimió la mayoría de guitarras. La banda oficialmente dejó el metal para ser una banda de rock electrónico. Cinco años separaban Draconian Times de Host, un lustro pero un abismo estilístico.

El electro pop de bandas como New Order y sobre todo de Depeche Mode fueron las principales influencias de una banda que mutaba a la velocidad de la luz. Las influencias del metal habían sido abandonadas, aunque la pesadez del doom aún sigue siendo parte fundamental en varias canciones como “Harbour” o “Wreck”.

Las guitarras distorsionadas, los gruñidos y la batería potente pueden haber desaparecido, pero las canciones aún tienen la estética sombría que Paradise Lost ha estado desarrollando a lo largo de su carrera. Steve Edmondson y Lee Morris reciben el tratamiento habitual de synthpop de bajos y baterías muy procesados, pero aún conservan parte del sabor orgánico de su instrumento. Las dos guitarras se funden esta vez para crear sonidos electrónicos y atmosféricos. Por otro lado nos encontramos con un Nick Holmes soberbio y maduro como nunca. Su aproximación a grandes cantantes de este nuevo “género” es increíble. Además de la plenitud de la paleta instrumental, el disco incluye varios sonidos orquestales sintetizados.

Canciones como «Nothing Sacred”, «Ordinary Days» y «Behind the Grey» suenan increíbles y de una calidad envidiable. “So Much Is Lost”, “Behind the Grey” y “Year of Summer” son buenos ejemplos de el sentimiento melancólico que caracteriza a Host. Conservando la atmósfera característica de la banda a pesar de tocar un estilo musical diferente. El álbum también es muy pegadizo y fácil de escuchar, y al tener también una textura muy compleja y rica en capas de guitarras y teclados, resulta ser un disco muy adictivo e interesante que mejora con cada escucha.

Subestimado y olvidado, incluso descartado, Host muestra a unos Paradise Lost en su mejor momento como músicos. Experimentando con un nuevo horizonte creativo y logrando sin esfuerzo la creación de un álbum de synthpop que bien podría colarse entre los discos más famosos de bandas capitales como Depeche Mode. Tal vez los fans de la música electrónica o gótica puedan entender mejor el disco, pero personalmente creo que cualquier amante de la música puede acabar disfrutando de Host, un disco top.

Beto Lagarda
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