Demon Hunter – War / Peace

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 1 de marzo de 2019
Discográfica: Solid State Records
 
Componentes:
Ryan Clark - Voz
Patrick Judge - Guitarra
Jeremiah Scott - Guitarra
Jonathan Dunn - Bajo
Timothy “Yogi” Watts - Batería

Temas

War
1. Cut to Fit (4:41)
2. On My Side (4:04)
3. Close Enough (4:08)
4. Unbound (3:15)
5. Grey Matter (4:19)
6. The Negative (4:11)
7. Ash (2:59)
8. No Place For You Here (3:31)
9. Leave Me Alone (5:51)
10. Lesser Gods (5:16)

Peace
1. More Than Bones (4:15)
2. I Don't Believe You (4:49)
3. Loneliness (5:15)
4. Peace (4:18)
5. When the Devil Come (4:42)
6. Time Only Takes (4:39)
7. Two Ways (4:07)
8. Recuse Myself (4:58)
9. Bet My Life (4:16)
10. Fear Is Not My Guide (4:47)

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Aunque a nivel mundial las religiones están en crecimiento, en algunos países la tendencia es la contraria. Uno de ellos es España donde, según un estudio de hace unos años, el 20% de la población no cree en Dios. Un dato estadístico que coincide con los últimos sondeos del CIS, donde durante los últimos años el porcentaje de agnósticos y ateos están en torno al 25%. Es decir, uno de cada cuatro españoles no tendría ninguna afiliación religiosa y de éstos, más de la mitad se declaran ateos.

Dicho esto, y sin ánimo de ofender a nadie, y con un nivel de alegría más que considerable, me saco la chorra y me meo encima de los que critican el metal cristiano. Y os lo dice un maldito rojo catalán separatista de mierda.

Muchos (trves) consideran que el heavy metal es la música del Diablo, y con bandas como Ghost o Mayhem, ¿quién puede culparles? Sin embargo, hay una escena dentro de esta escena que reemplazó los temas tradicionales del heavy metal y glorifica aquello contra lo que lucha la mayoría de la escena metal: el cristianismo. El estilo musical que estas bandas practican a menudo se denominan metal cristiano o metal blanco, aunque si miramos con atención encontramos bandas de muy diversos géneros, como thrash metal, metalcore, power metal o incluso… black metal. Aunque muchos músicos como Dave Mustaine (Megadeth), Blackie Lawless (W.A.S.P.) o incluso el mismísimo Tom Araya de Slayer se identifican como cristianos, hay muchas, una gran infinidad de bandas que glorifican el cristianismo a través de sus letras. Y aquí radica el principal motivo por el que todavía llevo la chorra fuera.

Creo que tod@s estaremos de acuerdo en que la inmensa mayoría de estas bandas cantan en inglés. A ver, hagamos un recuento así un poco por encima: August Burns Red, Believer, The Devil Wears Prada, Becoming the Archetype, Sleeping Giant, Extol, Theocracy o los mismísimos Stryper, todas cantan en inglés. “Joder, vaya mierda. Te gusta el metal cristiano”, me dice un puto retrasado mental que ni tan siquiera sabe hablar inglés. Así es este país de mierda, el país de los envidiosos y de los catetos, el país con el peor nivel de inglés de la toda la puta Unión Europea. El 44% de los españoles reconoce que su nivel de inglés es “bajo” o “muy bajo”. Ojo: casi la mitad de la población, unos 20 millones de españoles no tienen ni puta idea de hablar otra lengua que no sea el español (o el castellano, llamadle como queráis).

Pero bueno, como criticar casi siempre sale gratis en este país, la gente tira como puede pa’lante con su ignorancia tan ricamente. ¿Realmente la gente es capaz de criticar aquello que no entiende? ¿Realmente la gente, o los amantes del metal en este caso, van a dejar de escuchar esta banda o aquella otra solo porque se les ha puesto la etiqueta de “cristiana”? Los mismos que critican estas bandas son los mismos que aman otras bandas del universo metal “no cristianas”. Es decir, para un ignorante cateto español que no tiene ni papa de inglés, ¿qué diferencias pueden notar entre una banda como War of Ages, unos de los máximos exponentes de metalcore cristiano, y After the Burial, que tienen mucho de metalcore pero nada de cristianos? La respuesta es muy sencilla: ninguna, porque en lo único que te has de fijar… o mejor dicho, en lo único que tiene sentido que te fijes, es en la música, y ahí sí que no existe diferencia alguna. Para un señor de Murcia que lleva toda su vida en Cartagena lo mismo le da que en una canción se loe al Señor o que se caguen en Él, porque lo único que podrá llegar a comprender y/o apreciar será la cantidad de riffs y de guturales contenidos en ésta.

De entre todas las bandas de la corriente cristina del metalcore, la que siempre más me ha atraído es la que en su día estuviera liderada por los hermanos Clarke (Ryan, vocalista y cofundador de la banda junto con su hermano, el guitarrista Don). Me refiero a Demon Hunter, banda que ya lleva en esto de soltar sermones a base de breakdowns más de 15 años.

El quinteto de Seattle empezó a inicios de la década de 2000 bajo los nombres ficticios de Sgt. Serpent, Chuck Knuckles, Utah Biggs, Arm y John Gredal, facturando un heavy metal agresivo y emocionalmente conmovedor, que era algo así como una mezcla de Metallica, Slayer y Godsmack. Después de diez años y media docena de lanzamientos, alcanzaron su punto máximo de fama en los Estados Unidos con Extremist (2014) y Outlive (2017).

Pues bien, Demon Hunter están de vuelta con dos nuevos álbumes que vieron la luz exactamente el mismo día, como en su día ya hicieran Guns N’ Roses con sus Use Your Illusion. War y Peace han sido publicados por Solid State Records, el principal y quizá más importante sello de bandas de metal cristiano, el pasado 1 de marzo.

Cada álbum es totalmente diferente en su enfoque. Mientras que War (el de la portada negra) nos muestra a una banda dura, muy metalcore, Peace (el blanco) dirige sus pasos hacia un metal mucho más melódico. Es un trabajo incluso más melódico que Outlive (2017), su lanzamiento más suave hasta la fecha, claramente influenciado por el hard rock. Ambas obras (y hablo de War y de Peace) son polos totalmente opuestos. Mientras que War está bastante bien, y puede llegar a los fans de la banda, Peace no es más que una sucesión de nueve canciones un tanto sosas e insípidas (unas más que otras) y una balada final bastante decente.

War – 8,75

La fuerza de War reside principalmente en cinco de sus diez canciones. Es más pesado, pero no se desvía ni un ápice de sus lanzamientos predecesores. Pero ojo, con ello no digo que las otras cinco no valgan la pena, ni mucho menos. Simplemente quiero recalcar que son esas cuatro las que, según mi parecer, más destacan. Os hablaré de ellas a continuación, junto con algunas pinceladas destacables del resto.

La inicial “Cut to Fit” me recuerda a los Demon Hunter de Summer of Darkness (2004), su segundo trabajo y el que me hizo caer rendido a sus pies. “On My Side” es melódicamente maravillosa y su genial ritmo de batería mantiene bastante viva la canción.

El lado más duro de la banda reluce en canciones como “The Negative”, una obra de arte profundamente convincente. Es como si la banda estuviera probando hasta dónde pueden llegar, artísticamente hablando, si se esfuerzan cada vez un poquito más. Pero una de las características principales de la banda es la melodía y canciones como “Close Enough” y “Grey Matter” son ambas unos fantásticos ejemplos de metal melódico. Creo que “Grey Matter”, junto con “On My Side”, es mi canción favorita de este War y la culpa de ello la tienen esos teclados y la hipnótica voz de Clarke. El solo, por otro lado, también es excepcional.

“Ash” es rápida y pesada y su inicio podría perfectamente tener cabida en la última entrega de Slayer. Es una canción poderosa que dura menos de tres minutos, durante los cuales te preguntas porqué no hay más canciones así en el álbum. “No Place For You Here” es memorable hasta que entra el coro, un tanto soreproducido (¿autotune?). La extraña apertura de “Lesser Gods” es intrigante y te acompaña hasta que entra todo un torbellino de riffs armonizados con unas extrañas voces que, de nuevo, te distraen un poco.

El álbum es pesado, thrashy, y tiene bastantes más guturales que muchos de sus álbumes anteriores. Es un trabajo que, aún manteniendo la esencia y el espíritu del sonido de la banda, es un poco más elaborado. Este álbum es un soplo de aire fresco para cualquier metalhead, desde la melodía hasta el contenido lírico, pasando por su pesadez que seguro que, en ocasiones, te pillará desprevenido y te entrarán ganas de más.

Peace – 6,25

Si antes eran cuatro las canciones que más destacan según mi criterio, en Peace solo destacaría un par. Si le quitas los efectos presentes en la voz de “Two Ways” y te concentras en los riffs, podría estar hablando de tres temas. El inicio de “Recuse Myself” es lo más Depeche Mode que he escuchado en mucho tiempo, junto con la maravillosa versión que The Faceless hizo de “Shake the Desease” en su In Becoming a Ghost (2018). El piano en la balada “Fear Is Not My Guide” es muy guapo, la verdad, y acompaña perfectamente a las voces. No hay efectos extraños en esta pista, y si Peace tuviera más canciones como esta, en lugar de temas tan sobreproducidos, sería un más que digno contrincante de War.

El resto del álbum nada entre melodías que rebotan en tu cabeza, con la excepción de la inicial “More Than Bones”, en la que, una vez más, Clark muestra lo excepcional que es como cantante. Su melodía es bastante buena y está complementada con una cantidad justa de toques durillos. Su letra, por cierto, gira entorno a la salvación y habla sobre cómo uno continuará con su vida después de la muerte:

“More than bones. You’ll never be alone again. When I leave you, I leave you more than bones.”

A partir de aquí, el álbum evoluciona a través de un par de canciones más que obviabas, “I Don’t Believe You” y “Loneliness”. Las canciones son bastante flojas y no creo que aporten nada al fan de la banda. Lo curioso de “Loneliness” es que te pasas más de la mitad de la canción esperando a que llegue un cambio en las voces que nunca llega. Sin embargo, es agradable durante la parte de la canción donde la música disminuye brevemente. La canción que da título a este álbum blanco, que vio la luz hace ya unas cuantas semanas, es un buen ejemplo de lo que es una composición típica de Demon Hunter. Fluye bien, tiene un coro muy pegadizo y es, fácilmente, el mejor tema del álbum.

“When the Devil Come” es toda una novedad en el sonido de la banda. No sé a vosotros, pero a mí me suena como si el tema formara parte de la banda sonora del videojuego Red Dead Redemption o algo así. “Two Ways” es el tema más metal de este Peace, y creo que incluso podría tener cabida en War. Mientras que en War la producción es bastante más cruda, aquí es cálida, manteniendo los gruñidos al mínimo. A diferencia del álbum negro, esta obra es mucho más apacible. Eso sí, si necesitas un poco de metal en tu vida, céntrate en War.

Y yo me pregunto. ¿Por qué sacar dos álbumes a la vez cuando una combinación de ambos podría haber resultado en una soberbia obra de metal moderno? Se le puede dar todo el crédito del mundo a una banda como Demon Hunter por haber querido probar algo nuevo, pero esperemos que hayan aprendido la lección.

La banda ha regresado produciendo, en parte, algunas de las mejores melodías de su carrera. Demon Hunter ha logrado algo que tanto parece costarle a otras bandas. Me refiero a su capacidad de perdurar en el tiempo mientras siguen sacando nuevos lanzamientos cada dos años. War está a la altura de sus mejores lanzamientos, casi a la altura de Summer of Darkness (2004) o de The World is a Thorn (2010).

¿Son Demon Hunter la banda más legendaria que jamás haya parido el metal cristiano? Yo diría que sí y te reto a que me digas lo contrario.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 218 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.