Deicide – Overtures of Blasphemy

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 14 de septiembre de 2018
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Glen Benton - Voz, bajo
Steve Asheim - Batería, guitarra
Kevin Quirion - Guitarra
Mark English - Guitarra

Temas

1. One with Satan (3:48)
2. Crawled from the Shadows (3:20)
3. Seal the Tomb Below (2:57)
4. Compliments of Christ (2:44)
5. All That Is Evil (3:24)
6. Excommunicated (2:55)
7. Anointed in Blood (3:18)
8. Crucified Soul of Salvation (3:00)
9. Defying the Sacred (3:30)
10. Consumed by Hatred (3:02)
11. Flesh, Power, Dominion (3:33
12. Destined to Blasphemy (2:25)

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Siempre me he preguntado cómo habría sido la carrera de Deicide si no fuera por la controvertida figura de Glen Benton. A lo mejor no serían tan conocidos, pero quizás gozarían del respeto de mucha gente a la que lo borde y lo bocazas que es Glen ha echado para atrás a lo largo del tiempo. Y mira que es un respeto que, musicalmente, se merecen de sobras, ya que a pesar de las adversidades tienen un catálogo que ya quisieran muchos.

Pero el momento de su definición como banda, la postura agresiva, amenazadora y über-satánica representada por Glen, con su famoso crucifijo invertido marcado a fuego en la frente (hay que ser cafre, joder), y las repetidas promesas de que iba a suicidarse cuando cumpliera los 33 (y aquí sigue, el muy bocachancla, con los cincuenta bien cumplidos) les generaron una reputación que no sé yo si les ha beneficiado del todo. A todo el mundo le caen bien Obituary, por ejemplo, pero a pocos les caen bien Deicide. A mí tampoco me han caído nunca demasiado bien.

Aunque sean probablemente sus discos más celebrados, nunca acabé de conectar con sus dos primeras obras (Deicide y Legion), y no fue hasta la introducción de la melodía que vimos a partir de Once Upon the Cross y Serpents of the Light que llegué a apreciar más a esta banda. También aprendí que a pesar de que Glen era la cara antipática y enfadada del grupo (cosa que también pude comprobar en la única ocasión que los vi en directo, con un cartelón que también incluía a Suffocation y a los entonces molones Konkhra), el que tiene la paella por el mango es el batería Steve Asheim, alma y cuerpo de la banda y testarudo responsable de su continuidad hasta el día de hoy.

Han pasado cinco años desde que el cuarteto de Tampa sacara su último trabajo, el potente y celebrado In the Minds of Evil (a mí me gustó bastante, la verdad, y no creáis que esperaba mucho de él). Este lustro (que supone el intervalo más largo de tiempo entre dos discos de esta banda) ha visto la marcha pequeño Jack Owen (el guitarrista que parecía haber hecho olvidar un poquito a los hermanos Hoffman), y ha certificado que, al final, los actuales Decide son Glen y Steve. Sobretodo Steve.

De hecho, en esta interesante entrevista que mantuve hace poco con él, el hombre no tuvo muchas manías en declarar que, compositivamente, el trabajo de sus compañeros de cara a este disco había sido tirando a truñero, y que si no fuera por él estaríamos presenciando algo bastante mediocre. No sé cuanta arrogancia dramática hay en tal afirmación y cómo de acuerdo estarán Glen y los demás cuando la lean, pero lo que está claro es que el resultado final de este Overtures of Blasphemy, un disco sólido y sin prácticamente altibajos, es para estar contento. Y si esto es mérito de Steve, pues nuestras felicitaciones para Steve, claro que sí.

Para mí, el gran mérito de los “nuevos” Deicide (entrecomillo lo de nuevos porque hace como veinte años que hacen lo mismo) es su habilidad para construir álbumes de death metal brutal y ultra técnico que a la vez suenen fáciles y accesibles. Y Overtures of Blasphemy es exactamente eso: una serie de singles potenciales llenos de melodías y riffs pegadizos sin dejar de contar con un trabajo instrumental elaboradísimo y una violencia sonora presente y creíble en cada nota.

Canciones como “Crawled from the Shadows” o “Seal the Tomb Below” son, para empezar, dos pepinazos muy serios: potentes, dinámicos, pegadizos, melódicos y casi accesibles sin dejar de sonar brutales. La segunda, que también ha sido el segundo adelanto del disco, me atrapó desde el primer momento y me sigue pareciendo una de los mejores canciones de todo este Overtures of Blasphemy, una sucesión apabullante de pistas cortas, directas y al grano a la que me cuesta encontrarle ni un segundo de relleno.

“Compliments of Christ” es un poco más simplona (a pesar de las voces cacofónicas de la parte media), mientras que “All that is Evil” se postula como una de las más eminentemente cañeras. Resulta interesante apreciar el trabajo del nuevo Mark English a los solos y, inevitablemente, fijarnos en las brutales capacidades de Steve Asheim a la batería, un instrumento que suena particularmente atronador gracias a la muy buena producción que gasta el disco. “Excommunicated” fue el primer adelanto y es un tema muy old school, quizás el que más, y llega a recordar a los primeros Deicide, con menos componentes melódicos que los actuales. Está claro que es una canción que te aplasta la cabeza como un martillo pilón, pero me parece un poco más unidimensional que lo que hemos ido viendo en las otras pistas del disco.

“Anointed in Blood” es otra de mis favoritas, con un principio inquietante y una estructura potente y quizás más bombástica, aguantando un poco la velocidad que sí que encontramos en “Crucified Soul of Salvation”, un tema brutal y atropellado (en el buen sentido) que, eso sí, me llega algo menos que la anterior. En “Defying the Sacred” vuelve de nuevo un alto grado de melodía, flirteando incluso con algunas progresiones orientaloides en la vena de bandas como Nile. Solemne y brutal, el último adelanto antes de la salida del disco es otro de los mejores temas que encontraremos aquí.

Entramos en una recta final algo mejorable con “Consumed by Hatred”, un tema resultón pero plano que no pasará a la historia, continuamos con la relativamente ligera “Flesh, Power, Dominion” y acabamos con “Destined to Blasphemy”, un corte potente y sólido de verdad que sube algo el nivel y que sirve para cerrar un disco que ha resultado ser una verdaderera avalancha de tralla que te arrolla y te atropella sin ningún tipo de piedad.

Hace más de diez años que Deicide no pisan la península. Parece que este álbum va a romper este maleficio. No se trata de una de mis bandas favoritas, sin duda, pero ahí estaremos para ver si siguen siendo la máquina perfectamente engrasada que solían ser. Lo cierto es que tienen toda la pinta. Aunque sean unos bordes.

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Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta.

Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.

Sobre Albert Vila 491 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.