Decapitated – Winds of Creation: 20 años desde que los vientos nos azotaran sin piedad

Ficha técnica

Publicado el 17 de abril de 2000
Discográfica: Wicked World Records
 
Componentes:
Sauron - Voz
Vogg - Guitarra
Martin - Bajo
Vitek - Batería

Temas

1. Winds of Creation (4:13)
2. Blessed (5:06)
3. The First Damned (5:47)
4. Way to Salvation (3:54)
5. The Eye of Horus (5:25)
6. Human's Dust (4:50)
7. Nine Steps (5:11)
8. Dance Macabre (2:48)
9. Mandatory Suicide (Slayer cover) (3:32)

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Mucho ha cambiado el mundo en 20 años y mucho más han cambiado los jóvenes Decapitated desde su debut, tanto en formación como en estilo y bueno, ya sabemos que esto es algo habitual y que nada es eterno. Para mí han sido un grupo muy importante, sobre todo sus cuatro primeros discos. Luego tuvieron un fatal accidente que sesgó la vida de Vitek y dejó muy mal a su cantante Covan que sufre parálisis cerebral y está postrado en una silla sin poder ni hablar.

Pero bueno, dejemos los dramas aparcados y centrémonos en su disco debut Winds of Creation que sorprendió a todo el mundo. Prensa, fanáticos del metal extremo de todo los continentes y todo cristo vinculado a ese movimiento justo en el cambio de milenio. Tuve la suerte de escuchar una canción de este disco en un recopilatorio que me compré llamado Immortalised The DVD+ que incluya en un solo disco tanto música como vídeos de grupos del sello Earache que habían editado entre los años 1986 y 2000. Un jugoso variado que lo quemé hasta la saciedad. En la cara de audio encontramos grupos como Morbid Angel, The Haunted, Linea 77, Gandalf, Hate Eternal, Carnage o Mortiis entre muchos otros, pero había una canción que siempre que llegaba me volaba la cabeza en mil pedazos y esta era «Blessed» de Decapitated. Una burrada que me recordaba a los grandes Vader pero con más mala leche, más agresividad (si eso era posible) y una brutalidad sin parangón, vamos, que no había escuchado antes algo tan extremo y caí rendido. Luego ya fue escuchar el disco entero y enamorarme y si ya nos vamos hasta al 2002 con su disco Nihility pues… Céntrate, leñe (jejeje).

Antes de entrar de lleno a analizar el disco me gustaría destacar que cuando Decapitated lo grabaron eran unos chavales imberbes con sus lacias cabelleras pero ya eran capaces de crear un metal extremo al alcance de muy pocos (hoy en día la cosa ha cambiado). Winds of Creation lo grabaron en abril de 1999 en los Selani Studios y posteriormente fue masterizado en Studio 333 así que estas son las edades de cada uno de ellos cuando lo registraron: Sauron (voz) 18 años, Vogg (guitarra) 17 años, Martin (bajo) 16 años y Vitek (batería) 15 años. Así que os podéis hacer una idea el nivel que tenían a tan tierna edad. Supongo que vivir en Polonia, con el frío que hace allí y lo poco que se podría hacer en los 90, pues hizo que se encerraran horas y horas a practicar y de aquí su exquisita manera de tocar.

El disco arranca con la canción que le da título sin introducciones ni nada raro, al turrón desde el segundo número uno y así hasta el final de estos poco más de 40 minutos de música extrema minuciosa, técnica y llena de rabia y potencia. Al instante te das cuenta que los riffs de guitarra son tremendamente enrevesados y complejos con multitud de detalles por doquier que van en total armonía con la batería (eran hermanos). La canción es muy dinámica y no hay momento para pararse a respirar, los cambios se suceden con una naturalidad impactante. La voz si que puede ser lo menos destacable ya que se basa en un gutural profundo y cavernoso durante casi todas las canciones pero no importa, la aplastante música y los veloces ritmos que la acompañan no dejan lugar a dudas de su calidad.

Tras este primer contacto nos encontramos de lleno en la ya nombrada «Blessed», una maravilla del death metal que ya forma parte de la historia de la música. El sonido de la caja es como un taladro que intenta llegar a lo más profundo de tu cerebro pero es que los dobles bombos que nos regala el jovenzuelo Vitek es para sacarse el sombrero. Aquí encontramos alguna parte más «calmada», a medio tiempo y sin ir a todo trapo, un pequeño descanso pero que tampoco dura mucho. Es una flipe total.

«The First Damned» empieza a piñón fijo también pero bajan las revoluciones de la batería sobre todo mientras la guitarra va a toda leche. Abusan más de las dinámicas y la variedad de ritmos. Los solos de Vogg son de una ejecución tremenda dada su juventud y se aprecia ya la influencia de su gran ídolo Dimebag, bueno, solo hay que ver sus pintas, sus guitarras, su técnica, etc. Menuda imaginación a la hora de componer y mención especial para Martin ya que seguir los riffs de guitarra de su compañero con el bajo tiene tela.

El sonido de la batería seco pero a la vez cargado de reverb siempre me ha parecido alucinante y lo constata la intro de «Ways to Salvation» y los riffacos 100% influenciados por sus compañeros Vader (bien que Peter los apadrinó desde el principio). ¡Qué maravilla! Menudos cambios y venga, a toda velocidad, desmadre total. Aunque los medios tiempos también los dominan a la perfección y la parte final así lo constata.

Más matraca con «The Eye of Horus» y de nuevo unos cambios que en las primeras escuchas te dejaban descolocado pero tras darles mil vueltas se volvían sencillamente sublimes. Son agresivos en todas sus facetas y más cuando abusan de las notas más agudas y vuelvo a destacar la gran labor en los solos, avanzados a su época.

«Human’s Dust» es una locura toda ella, imposible no quedarse absorto con esas intrincadas guitarras y los mamporros constantes y el maltrato a los parches de la batería, menuda precisión. Pero no todo puede ser bueno y aquí ya empezamos a detectar ciertas similitudes con otras canciones, pero vamos, es comprensible y no es que reciclen nada pero la verdad que tan solo tenemos 12 notas con las que jugar y… Se lo perdonamos sin problema.

¿No querías tralla? Pues toma dos tazas. «Nine Steps» es otro gran ejemplo de su maestría y aquí nos encontramos un poco más de variedad en las voces usando algún que otro registro en los coros para así rebajar un poco el hastío al que nos puede llevar la monótona voz de Sauron. Se vuelven un poco épicos con unos buenos guitarrazos y esos cambios tan radicales y es que no pueden estarse quietos mucho rato. El final de la canción es de un gusto exquisito.

Para la parte final nos obsequian con «Dance Macabre», una pieza instrumental que bebe de las bandas sonoras de películas de terror con una clara influencia del maestro John Carpenter creando una opresiva y terrorífica atmósfera. Pero el disco no termina aquí ya que nos ofrecen una más que correcta versión de «Mandatory Suicide» de Slayer pero con su estilo (más bien es la misma canción pero con voz gutural) para cerrar un disco debut que ha envejecido la mar de bien y sigue sonando atronador y fresco.

Robert Garcia
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Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.