Children of Bodom – Hexed

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 8 de marzo de 2019
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Alexi Laiho – Voz, guitarra
Daniel Freyberg – Guitarra
Henkka Seppälä – Bajo
Janne Wirman – Teclado
Jaska Raatikainen – Batería

Temas

1. This Road (4:32)
2. Under Grass and Clover (3:33)
3. Glass Houses (3:27)
4. Hecate’s Nightmare (4:09)
5. Kick in a Spleen (4:18)
6. Platitudes and Barren Words (4:13)
7. Hexed (5:03)
8. Relapse (The Nature of My Crime) (3:26)
9. Say Never Look Back (4:23)
10. Soon Departed (4:54)
11. Knuckleduster (3:27)

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Me acuerdo como si fuera ayer, cuando hace mucho tiempo estaba hablando con Jordi, regente de Posa’l Disc, (tienda de discos en Igualada y en donde me gastaba una pasta indecente) y me comentó que había un grupo que lo estaba petando bastante y que seguro me molaría, así, sin más, fue como salí de allí y descubrí un mundo nuevo con Children of Bodom y su Follow the Reaper (2000)…

De esto han pasado casi 20 años, ¡por Darrell! Lo primero que llamó la atención de estos finlandeses, a mí y al mundo en general, fue la mezcla de melodic death metal con power metal, con toque neo-clásico y con una constante, que es el riff. Cantidad indecente de riffs y más riffs y normalmente acompañados de una base de teclado. Estilo que con sus compatriotas Kalmah, Wintersun o Ensiferum, aunque este último con un predominio más folk, originó en un género, metal típico finlandés. Esto como digo, hace ya 20 años, y en todos ellos hemos podido ver alguna evolución en el género, los mismos Children of Bodom, con Blooddrunk (2008) con una base mucho más thrash, o Kalmah, donde el teclado tiene una función importantísima y es una constante junto con las seis cuerdas en las secciones que enlazan solos, que es en todas de las canciones. Aún así este género ya tiene sus años, y lo que era antes un azote de aire fresco, se ha convertido en un estilo trillado y copiado hasta la saciedad y según qué aspecto instrumental, como el uso del teclado en los inicios, puede dar grimilla. Que es bestial, sí, pero ya no tiene el efecto sorpresa de sus inicios.

Continuando con Children of Bodom, ni más ni menos nos presentan su décimo álbum de estudio, Hexed (2019). Antes de escucharlo estaba temeroso, no las tenía todas. Sinceramente, Children of Bodom, tocan de cojones y su música es espectacular, aunque han pasado demasiados años de sus mejores trabajos y por ende, sus temazos. Ojo, lo que han ido sacando no está mal, pero demasiado “normal” o ¿predecible?. Quizá en los dos últimos discos han levantado un poco el vuelo pero nada comparable a lo que hicieron hace 15 años. Y con Hexed (2019) pues continua un poco la tónica, aunque mejor de lo que me esperaba.

En Hexed continuaremos con el sonido característico de la banda, melodías dark con guitarras afiladas y un teclado incombustible. Empezamos, como no, de manera enérgica, con “This Road”, un buen ritmo de la batería y riffs contundentes con una muy buena sección thrasher. “Under Grass And Clover” recuerda a los mejores CoB con un death metal melódico muy marcado y ese punto clásico que pudimos ver en sus inicios. Cabe destacar a Jaska Raatikainen, que no defallece en ningún momento a la batería, con un ritmo frenético y un doble bombo que se parece a una buena máquina de hacer palomitas. “Glass Houses” tiene un riff constante más melódico y dinámico. Tema rápido y de aire combativo.

La siguiente “Hecate’s Nightmare”, es una canción con un teclado que le da un aire oscuro, donde Alexi Laiho, le da un tono más grave a su voz, escupiendo las palabras. Tema de aire pesado y ritmo lento. Con “Kick in a Spleen” tenemos velocidad en estado puro, unos riffs afiladísimos, de ambientación oscura y con unos coros agresivos. A mitad de la canción te mete un cambio con cierta base groove y la típica lucha de solo de teclado con la guitarra. “En Platitudes and Barren Words” se nos presenta una intro predominante de teclado, para pasar a un tema dinámico con un constante punteado de guitarra y ciertas partes progresivas a las seis cuerdas.

“Hexed” temazo. Directo, con riffs de estilo neo-clásicos, partes rapidísimas y duras. Desprende energía en estado puro. Los solos de teclado y guitarras son constantes a partid de media canción, (como es habitual en CoB) y se van repitiendo los riffs antes mencionados. Relapse (The Natur Of My Crime”, tiene un aire antiguo, a los viejos Children, por como enfoncan unos riffs agiles. En “Say Never Look Back” nos encontramos un tema típico pero sin la parte final de “duelo de solos” entre teclado y guitarra. Con “Soon Departed” empezamos con un riff lento, una batería a medio tiempo y un bajo marcando mucho las notas. Después se anima, aunque parece como la anterior, tampoco tienen nada de especial. Y terminamos con “Knuckleduster”, tema con un aire bastante sinfónico y con riffs armónicos dinámicos pero a la vez amenazantes, buena canción para terminar el disco.

Escuchado varias veces este Hexed, puedo decir que ha superado mis expectativas con creces. Para los que seguimos a Children of Bodom desde prácticamente sus comienzos, no nos vamos a encontrar nada nuevo, pero sí que ve luz al final del túnel y en este disco hay algunas canciones pegadizas y que tienen algo más que la simple esencia CoB, que ya es un decir. En sus anteriores trabajos había perdido un poco el teclado, aún se oía, pero muchas veces era un simple acompañante. Aquí no pasa esto y parece que lo han recuperado para tener abundante presencia en suficientes temas. Temas por cierto, donde encontraréis todo lo que busquéis de estos chicos de Espoo.

En fin, supongo que habrá infinidad de críticas, a unos les gustará y otro dirán que es más de lo mismo. En mi caso, ya que aunque se quiera ser objetivo haciendo de “articulista”, no deja de ser la opinión personal de cada uno, a mi me gustado y puedo decir que hacía años que no oía en un disco de Children of Bodom más de dos temas que me hicieran vibrar de verdad. Ahí queda eso.

Dídac Olivé
Sobre Dídac Olivé 63 Artículos
Soy de esa generación que la “post-pubertad” lo pilló entre el metal primigenio (lo que llamamos ahora old school) y la nueva ola que fue el Nu metal, es decir, pasado mediados de los 90. Me encantan muchos estilos pero sobretodo el rock clásico y evidentemente el metal, este último es una forma de vida y encima me gusta desgranar y reconocer la riqueza de todos sus subgéneros. Uno ya tiene su edad (los mechones blancos en la barba no están por que sí) pero no me cierro para nada a grupos nuevos, eso sí, mientras haya fuerza y calidad, aunque hoy en día hay mucha. Como nacido justo entrados los ochenta también se incluye que soy un friki de cuidado (rol, videojuegos, Star Wars, pelis Gore, literatura fantástica y un largo etc.) vaya que toco de todo un poco. En resumen, espero contagiaros mi pasión metalhead a la vez que disfrutáis de mis aberrantes destripes.