Car Bomb – Mordial

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 27 de septiembre de 2019
Discográfica: Independent / Holy Roar Records
 
Componentes:
Michael Dafferner - Voz
Greg Kubacki - Guitarra
Jon Modell - Bajo
Elliot Hoffman - Batería

Temas

1. Start (0:44)
2. Fade Out (4:01)
3. Vague Skies (4:25)
4. Scattered Sprites (3:50)
5. Dissect Yourself (3:03)
6. Xoxoy (4:41)
7. HeLa (3:16)
8. Blackened Battery (4:16)
9. Mordial (5:01)
10. Eyecide (3:15)
11. Antipatterns (5:24)
12. Naked Fuse (3:32)

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Combinando unas guitarras castigadoras y el ritmo muscular del metal más extremo con un sentido del humor retorcido y 40.000 cambios dinámicos de tempo, Car Bomb es una banda que no tiene miedo de llevar el rock en su dirección más nueva e inesperada. La banda nació de la fusión de otras dos bandas que compartían el mismo local de ensayo en Rockville Center, Nueva York, Neck y Spooge. El guitarrista de Neck, Greg Kubacki, y el vocalista Michael Dafferner tocaban hardcore metal, pero estaban interesados ​​en avanzar hacia una dirección más progresiva e innovadora (citan a Frank Zappa como una de sus mayores influencias), mientras que el bajista Jon Modell y el batería Elliot Hoffman de Spooge interpretaban un metal técnicamente más ambicioso que ya reflejaba algunos de los cambios que Kubacki y Dafferner pensaban hacer. Cuando ambas bandas se separaron, los cuatro amigos se unieron, naciendo así Car Bomb en 2002. Después de dos años de escribir canciones, la banda comenzó a grabar material en 2004, y una canción de su primera demo, «Solid Grey», apareció en un recopilatorio de 2006 que llevaba por título The Hardcore Street CD, vol. 2. También publicaron (ese mismo año) un single junto a la banda Burnt by the Sun, y a fines de 2006, Car Bomb firmó con Relapse Records para publicar el que sería su álbum debut, Centralia, que fue lanzado a principios de 2007.

Ya desde sus inicios, siempre han tenido la debilidad de experimentar complejamente con el heavy metal y el hardcore, todo muy al estilo de The Dillinger Escape Plan con quienes, por cierto, giraron durante su gira de despedida del año 2016. Un año más tarde, Gojira se los trajeron para Europa, embarcándose en una gira europea en la que también contaron con los servicios de otros titanes, como son Code Orange. Más recientemente, hace solo unos meses, tuvimos la suerte de poder verles abriendo para otros grandes, Animals As Leaders.

Su música es algo así como toda una serie de minas antipersona. Apenas hay fragmentos que puedan ser tarareados pero, en cambio, el cuarteto nos ofrece una cantidad ingente de ritmos acelerados, de parada súbitas y de vómitos vocales para todos os gustos. Si bien las pistas a menudo comienzan de manera diferente, es solo cuestión de tiempo hasta que todo se derrumba en una misma trampa de mathcore en vena. Elige cualquiera de las 12 pistas del álbum y verás como, después de un tiempo, todo suena igual de enfermo.

Pues bien, muy en su línea, el cuarto álbum de Car Bomb, Mordial (2019), es una implacable odisea experimental que toma su sonido de la música metal y lo deforma en una enorme multitud de direcciones. Es un álbum donde nada es lo que parece. El oyente es golpeado por fuertes riffs en las viscerales «Fade Out» y «Vague Skies» antes de ser engullido por las fauces de lobos de mil cabezas a medida que «Scattered Sprites» evoluciona hacia patrones de batería extraños y sinuosos solos de guitarra.

Una sensación de dislocación está presente en todo momento lo que le da al disco una calidad emocionante. Riffs pesados de una dinámica experimental se sientan uno al lado del otro, a veces incluso se atropellan ligeramente, pero sobre todo la sensación de inquietud es más que convincente. Sin embargo, cuando el álbum realmente nos muestra su mayor esplendor es con esa explosión acelerada que es «Blackened Battery», un tema que, por encima de todo, se te mete en la vena y te pega un chute enorme de energía. Suene, muy probablemente, a como sonarían Pantera en el año 2169.

Seamos claros. Mordial no es de escucha fácil. Incluso si eres el metalero más duro del lugar, podrías quedarte bastante desconcertado por las voces rápidas de «Vague Skies», o por la disonancia y esa distorsión robótica de «Scattered Sprites», pero aquellos a quienes les gusta ser desafiados por la música, deberían encontrar orgasmos más que suficientes en este trabajo; todas y cada una de las 12 canciones dan para más de dos pajas. Es difícil no mencionar «Dissect Yourself», fácilmente la pista más rara del álbum, gracias/por culpa del trabajo de guitarra de gama baja, apenas audible, que se esconden tras unos sonidos láser la mar de penetrantes. Estoy seguro de que esta canción puede hacer incluso reír a algunos, pero cuando se coloca entre el resto de los temas que conforman este álbum tan abrumador, funciona totalmente y fluye de una manera acojonante.

Después de cuatro álbumes de estudio, el cuarteto de Long Island se ha visto poseído firmemente por su propia esencia a la hora de componer complejos temas para, de esta manera, forjar su propio camino, dando como resultado un registro sónicamente diverso que desafía y emociona en igual medida. Castigador, melódico, inventivo y genuino. Si solo has escuchado un tema, te aseguro que te gustarán todos.

Si no estás muy metido en materia, Car Bomb no es, ni mucho menos, la banda que te ha de introducir en la música pesada; están completamente locos y mucha gente, probablemente, se las verá putas para entenderlos. Sin embargo, si ya tienes el culo pelao de escuchar música experimental pesada y quieres enfrentarte a un nuevo desafío, entonces sí que es tu banda. Para amantes de The Dillinger Escape Plan, Converge, Meshuggah y Deftones.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 283 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.