Behemoth – I Loved You at Your Darkest

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 5 de octubre 2018
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Adam Darski "Nergal" - Voz, guitarra
Tomasz Wróblewski "Orion" - Bajo, voz
Zbigniew Robert Promiński "Inferno" - Batería

Temas

1. Solve (Intro) (2:04)
2. Wolves Ov Siberia (2:54)
3. God = Dog (3:58)
4. Ecclesia Diabolica Catholica (4:49)
5. Bartzabel (5:01)
6. If Crucifixtion Was Not Enough... (3:16)
7. Angelvs XIII (3:41)
8. Sabbath Mater (4:56)
9. Havohej Pantocrator (6:04)
10. Rom 5:8 (4:22)
11. We Are the Next 1000 Years (3:23)
12. Coagvla (Outro) (2:04)

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I Loved You at Your Darkest (2018) de Behemoth, interesante reto me puso sobre la mesa el director y alma mater de nuestro magazine. Un disco muy esperado, con cierto halo de ruptura con su estilo tradicional antes de salir y con cierto hype, alimentado especialmente por la banda y Nergal (vocalista, guitarra y Alpha y Omega de la banda) en particular.

En 2014, publicaron su mejor obra hasta la fecha, The Satanist, un disco sobresaliente con el añadido de la épica de la enfermedad felizmente superada por el líder indiscutible, Nergal. En el firmamento del metal extremo quedarán temas como “O Father O Satan O Sun!”, “Ora Pro Nobis Lucifer” o “Ben Sahar”. Después de tan magna obra, publicaron disco en directo Messe Noire (2018) que repasa al completo The Satanist y deja testimonio audivisual de su gira más ambiciosa hasta el momento. Un grupo en un momento dulce y con una legión de fans en aumento.

11 discos de estudio llevan ya estos polacos a los que todo siempre les ha costado un plus para llegar hasta donde están. No es fácil para una banda de esas latitudes. Desde sus inicios de black metal más tradicional, hasta abrazar lo que llamamos blackened death metal, cuya cúspide llegaría con Demigod (2004), llegar a un estilo que yo no lo calificaría así, puesto que se alimentan de muchas influencias y matices cuya muestra sería la trilogía The Apostassy (2008), Evangelion (2009) y el fundamental The Satanist (2014). Tocar y tocar en directo. Trabajar, trabajar y trabajar (y últimamente, cierto postureo, sobre todo de Nergal) les ha valido para situarse en la pole position, para adjudicarse el trono del metal extremo (y quizá un poco más allá).

La banda se ha dedicado a avisar -por activa y por pasiva- que este nuevo plástico sería de “ruptura”, en el que “no les ha dado miedo recorrer otros caminos musicales” y en los que “han asimilado influencias que beben del rock”. Pues bien, es cierto, ya te lo digo ahora. Pero no es una ruptura, en mi opinión, traumática. Al contrario, han abierto, han expandido su paleta de influencias musicales y el resultado es un disco de metal que, con un poco de suerte y actuaciones en directo que consoliden el resultado, puede llevarlos a la coronación absoluta como una de las grandes y más excitantes bandas de metal en la actualidad.

Efectivamente, es un trabajo más melódico, más rockandrollero, pero las invocaciones a Satán, el sonido pétreo del averno, el blast beat y las guitarras afiladas siguen ahí. Dicho de otra manera: si te gusta Behemoth, te gustará I Loved You at Your Darkest, sin ningún género de duda. Introducen matices, pero algunos sorprenden y otros no (porqué eran esperables). Nos encontramos ante un muy buen álbum. Así que entremos en materia…

ILYAYD, empieza con una intro de coros infantiles, “Solve”, que ya conocíamos los devotos de los polacos, para poder acceder a un pequeño fragmento de su primer single, “God = Dog”, que ya da pistas de por donde van los tiros del disco. Da paso al segundo tema del disco, “Wolves Ov Siberia”, una auténtica bala de blackened death metal (segundo single del disco, que ya conocíamos) seguida de “God = Dog”, otra pieza que ya se había publicado con una fiereza inusitada con algún tránsito más melódico y coros infantiles que dan continuidad a la intro. Es un inicio de LP absolutamente brutal, sin lugar al descanso, fulgurante y que parece avisar de algo así como: “Sí, hemos experimentado, pero la esencia está aquí.”

Un 10 a este inicio de disco, que continúa por la misma senda con “Ecclesia Diabolica Catholica”, en lo que configura un pack de cuatro canciones a la yugular y sin concesiones. Efectivamente, se muestran más melódicos, con coros “eclesiásticos”, pero todo fluye con su estilo tan particular. El final de este tema -con guitarras acústicas- merece mención aparte. Supongo que cuando Nergal hablaba de transitar por caminos por los que no habían transitado hasta ahora, se refería a cosas como el final de este cuarto tema, con las ya mencionadas guitarras acústicas y con arreglos orquestales.

O a hacer cosas como en “Bartzabel”… Que es un tema que me ha costado un poquito…. Una especie de medio tiempo épico y tercer single ya publicado. Pero los Behemoth más brutos vuelven en “If Crucifixtion Was Not Enough” en otra clásica pieza de Nergal y compañía con arreglos melódicos, muy presentes durante todo el disco, que le añaden a la música de Behemoth mátices, donde la locura blacker se acaba apoderando del tema con un solo de guitarra muy meritorio, acabando en distensión, bajada de ritmo muy sincopada en la que Inferno no falla un tempo y el tema se va apagando como la luz incandescente se evapora.

La segunda parte del álbum a decir verdad es de traca, des del séptimo tema, el mencionado “If Crucifixtion Was Not Enough”, hasta el final tengo muchas dudas que nadie a día de hoy pueda aunar brutalidad y arreglos rock y orquestales como lo hacen nuestros queridos polacos, con feeling demoníaco.

Seguimos con “Angelvs XIII”, donde las guitarras y la batería de Inferno dan rienda suelta al black metal más brutal. La voz de Nergal, furibunda, un final más tranquilo, que poco a poco va apagando la canción hasta la explosión final. “Sabbath Mater” es uno de mis temas preferidos del álbum, donde aúnan el groove y su destreza característica introduciendo unos coros eclesiásticos masculinos que cuajan y encajan de maravilla con el tema, y una transición (otra vez) melódica con solo de guitarra que vuelve al estribillo, hasta desencallar el tema en un final de caos controlado.

Sigue otro temazo: “Havojeh Pantocrator”. Inicio pausado con una guitarra rasgada que va introduciendo hasta implosionar lentamente de forma luminosa, evocando los mejores momentos de The Satanist (2014), pero con otro aroma, matizado y mejorado. En este caso la melodía del tema se equilibra con la brutalidad del tono de la voz de Nergal. Tiene un desarrollo que progresivamente te conduce a la segunda mitad del tema mucho más acelerada y menos melódica, vuelve blast beat, vuelve el solo de guitarra. Voces que arengan cual general espartano a sus guerreros. Sencillamente, maravilloso. Asimismo, hay que recalcar que hablamos del tema más largo del álbum, seis minutos.

Encaramos el tramo final del álbum con “Rom 5:8”, un inicio melódico que nos lleva a un tema con mucho ritmo y partes blacker por igual. Aromas de “Conquer All” (Demigod, 2004) o “Ben Sahar” (The Satanist), salvando todas las distancias. Me vienen a la cabeza este tipo de temas por esa manera tan particular de entender la base rítmica. “We Are the Next 1000 Years”, trallazo de black metal con fases atmosféricas, que fluye hasta llevarnos al broche final, la instrumental “Coagvla”, una auténtica maravilla que se podría haber alargado más, sin problema, haciéndonos gozar un poquito más…

En conclusión, y como suponía, una evolución lógica, en mi opnión no tan accesible como nos temíamos algunos, que puede encumbrar a Behemoth como una de las bandas más grandes del metal extremo del planeta. Ahora habrá que ver como trasladan este disco y sus arreglos al directo, tarea no muy fácil. Nergal, consigue un sucesor más que digno a su obra maestra The Satanist y de imprescindible escucha. El trono tiene dueño, y el dueño es Behemoth.

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 105 Artículos

Sant Boi-Barcelona. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión