Iron Maiden Vs Judas Priest: ¡Larga vida al heavy metal!

14 de abril de 1980…. ¡menudo día para el heavy metal! Quizás entonces aún no eran conscientes, pero ese mismo día se publicaron dos discos que iban a cambiar para siempre la cara del rock. Iron Maiden salían a por todas con su debut a lo grande después de haberse comido ya toda la escena local, mientras que Judas Priest publicaban el primer disco de verdad heavy de su carrera, un British Steel que aún hoy se mantiene icónico y es un referente dentro del género. Iron Maiden y Judas Priest son, quizás, las dos bandas que mejor representan la esencia del heavy metal clásico. A nivel tanto de sonido como de imagen han ejercido una influencia absolutamente incalculable para todo lo que ha venido después.

Y como son dos bandas tan y tan grandes, también hemos querido lanzar el reportaje colaborativo más bestia que hemos publicado nunca. Y ya os podemos avanzar que a lo mejor nos hemos flipado un poco, ya que con este artículo tendréis lectura para rato (para mucho muchísimo rato). Hemos querido preguntarle a más de cien actores de nuestra escena, desde músicos a gente de promotoras, salas, agencias o medios por la influencia que estas dos bandas míticas han ejercido en su vida y en sus gustos, y para intentar así discernir, de verdad (y si eso es posible), cuál es la banda quintaesencial del heavy metal. Si tenéis tres o cuatro horas libres, ¡Vamos allá, y muchísimas gracias a todos y a todas por participar!

 

Juan Pablo Agudelo (vocalista de Empiric y miembro del staff de Calle Underground)

Soy muy fan de ambas, aunque si tengo que elegir a una me quedo con Iron Maiden ya que fue una de las primeras bandas de heavy metal que escuché y que me iniciaron en este tipo de música. Ambas aportan elementos esenciales del estilo y este no sería el mismo sin el aporte de ambas bandas.

Tenía 11 años cuando vi la portada del No Prayer for the Dying de Iron Maiden en el supermercado. Me impactó tanto que lo compré y me lo aprendí de principio a fin. A día de hoy sigue siendo uno de mis discos y bandas favoritas. A Judas Priest los conocí gracias a Beavis & Butthead que solían cantar «Breaking the Law» y me incitaron a investigar más sobre ellos.

Ambas bandas han sido fundamentales a lo largo de mi vida, sobre todo Maiden, a los cuales he visto infinidad de veces en directo, la primera a los 12 años de edad, la última hace un par de años. A Judas también los he visto varias veces y siempre me han encantado. He seguido a ambas bandas con sus diferentes formaciones y me gustaban también con Blaze Bailey y con Ripper Owens.

Las sigo escuchando hoy, aunque normalmente escucho sus discos antiguos, no estoy muy al día de sus nuevos lanzamientos.

Son leyendas vivas, no solo del rock y metal, sino de la música contemporánea en general y, aunque sus álbumes más recientes no me atraen tanto, los admiro y los respeto enormemente. Algo muy revelador es el éxito que siguen teniendo, especialmente Maiden, que nunca han dejado de llenar pabellones, arenas y estadios, a pesar de no contar con apoyo mediático.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedaría con el disco “The Number of the Beast” y con el tema “The Prisoner”.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest me quedo con el disco “Painkiller” y con la canción “Hell Patrol”.

 


Javier Alfonso (guitarrista de Death Above)

Personalmente soy mas de Iron Maiden… fue la primera banda de heavy metal que escuché y probablemente con la que moriré, jajaja. Es complicado decir quién simboliza mejor el heavy metal… aunque en este caso voy a decir que Judas Priest, ya que cuando uno piensa en heavy con esas tachas, esos gritos, esas guitarras afiladas y headbanging sin parar los Judas sin duda reúnen todas esas condiciones.

Vamos por partes. La primera que entró en mi vida fue Iron Maiden cuando un colega del colegio me puso en su walkman una cinta del Piece of Mind… me quedé flipando y desde ese momento me dediqué a preguntar por ellos hasta que me compré mi primer disco de ellos (el The Number of the Beast) en una gasolinera en Italia (no es coña). Me impactó la agresividad de la música (yo más que nada en esa época escuchaba lo que había en mi casa… creo que lo mas duro era Phil Collins, jajajaja). el crecimiento musical vino más adelante cuando intentaba imitar cosas de Bruce Dickinson en mi primera banda como vocal (mal hecho claro).

Más tarde llego Judas Priest. En mi tienda de discos habitual encontré el Jugulator y me fascinó la portada. Los gritos de Ripper Owens me dejaron impactad. Ya después de ahí empecé a investigar y descubrir aunque el primero que me compré con mi dinero fue el directo de la gira del Turbo (que automáticamente grabe en cassette y estuvo en mi walkman meses). En la música sobre todo influyó en las guitarras… creo que simbolizan lo que es el heavy metal.

Siendo sincero sigo escuchando más Iron Maiden que Judas Priest… pero siempre intento estar la tanto de las carreras de ambos. Me gusta mucho que la carrera de Iron Maiden sea tan solida. Es cierto que desde hace ya varios discos tiran bastante de fórmula y hace mucho tiempo que no es lo mismo pero su legado en el heavy es innegable. Creo que no se podría entender ciertos patrones de guitarra, de batería en el heavy sin Iron Maiden… y qué decir del sonido de bajo de Steve HArris… ¡mil veces imitado!

La carrera de Judas Priest ha sido un poco mas cambiante. Para mi han sido más de subidas y bajadas. Evolucionaron adaptándose a los sonidos cada vez más duros aunque siempre bajo el ala de sus sonido. El legado que dejan es impresionante no se entiende la voz en esta música sin los alaridos de Rob Halford.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Voy a elegir como canción «The Number of the Beast»… aparte de por ser un temazo incontestable… me salieron las lagrimas con ella la primera vez que los vi en directo ya que abrieron el show con la misma… para mi es una canción muy especial. Como disco y contra pronostico voy a elegir el Somewhere in Time me alucina el disco en conjunto, me encanta el sonido que tiene y es una tras otra una colección de ¡temazos!

Un disco y una canción de Judas Priest:

Como canción voy a elegir «Freewheel Burning» ya que cada vez que la escucho es un puro subidón de adrenalina con un grupo en un momento de gloria. Como disco voy a decantarme por el «Unleashed in the East»… me importa un carajo que sea un falso directo (o no) pero que jodido discazo de principio a fin con un Halford absolutamente inhumano.


Ricard Altadill (director del MetalCatFest, organizador del CMF Can Mercader y colaborador de Science of Noise)

Ser coetáneo al inicio de ambas bandas te marca para siempre, después la vida y la perspectiva del tiempo pasado todo lo pone en su sitio. Respuesta: Judas Priest es la esencia pura del heavy metal. Judas Priest son verdaderos Defenders of the Faith del heavy metal y me transmiten la sensación de lo auténtico, Iron Maiden son la fiesta, son muy grandes y han sabido llegar con sus espectáculos mejor a las grandes masas.

A Judas Priest los descubrí antes, a finales de los 70, hacia el 78/79 y fue en la tienda de discos de mi tío Altadill la Boutique del Disc en Tortosa. Mi tío comprobaba todos los vinilos que llegaban para posteriormente ser vendidos, Judas Priest y el metal en general no se vendía mucho o nada y normalmente él los buscaba bajo pedido que le hacían los pocos heavys de la zona. Recuerdo perfectamente haber tenido un ejemplar entre manos de Sin After Sin cuando tendría unos 16 años y escucharlo los dos (mi tío y yo) y quedarme absolutamente desconcertado por la brutalidad de lo que estaba escuchando. Él me consiguió posteriormente tener gratis Rocka Rolla y Sad Wings of Destiny. Después llegaron Turbo, alguna de las mejores obras maestras del heavy metal Killing Machine, Unleashed in the East, British Steel, Screaming for Vengeance y Defenders of the Faith.

A Maiden los descubrí en 1980 con su disco de título homónimo Iron Maiden, las nueve canciones de ese álbum surcado hasta la saciedad me dejo a «Running Free» y «Phantom of the Opera» como temas top, después en el 81 llegó Killers pero no fue lo mismo, era como si hubiesen llegado a un tope y sin futuro, por suerte llegó Bruce y el 22 de marzo de 1982 descubrimos el mejor disco de Maiden, The Number of the Beast.

Hoy sigo escuchando sobre todo Judas Priest y esporádicamente a los primeros Maiden, lo nuevo hace tiempo que dejo de interesarme. La carrera ha sido bastante paralela , la evolución de ambos la lógica, que si ahora un cantante o un guitarra por aquí y ahora otro por allí… para acabar todos más o menos como al principio pero con 40 años más y algunos hechos polvo. Actualmente Iron Maiden son los más globales, han sabido vender muy bien su circo,  en cambio Judas Priest se han quedado un paso atrás. El legado es muy grande, soy hijo de la New Wave of British Heavy Metal y en mi despacho le tengo puesto un altar.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Run to the Hills» de The Number of The Beast.

Un disco y una canción de Judas Priest:

«The Hellion/Electric Eye» de Screaming for Vengeance.

 


Varo Andrés (director de MiradAlternativa)

En mi caso al menos, no es como si tuviera que decidir entre papá o mamá, y tendría muy clara mi elección. También es verdad que si me hubieras preguntado hace 20 años, te hubiera dicho tajante que ninguno de los dos. A ellos, como me ha sucedido con otros, los descubrí tarde. De hecho, uno todavía lo sigo explorando, aunque no termine de engancharme como lo hizo el otro en su momento…

Me caí rendido a Iron Maiden con la tercera edición del Rock in Rio (el de verdad). Raro, ¿no? Claro que había escuchado al grupo antes, pero fue a raíz de ese concierto (es más, por leer un reportaje del festival en el que actuaban bandas que me gustaban mucho más como Silverchair, Red Hot Chili Peppers, Deftones, Guns, Foo Fighters… ¡incluso estuvieron Oasis!) que empecé a interesarme por ellos. Por esa razón, fui de Brave New World hacia detrás, por lo que éste ocupa un lugar destacado en mis gustos personales. No sólo me sucedió con La Doncella; esos primeros años del siglo XXI, como ya conté en el reportaje de Symbolic, era un continuo proceso de aprendizaje y asimilación de estilos… y de formaciones míticas que hasta ese momento no me habían llamado la atención. Eso me llevaba a otras bandas, a otros estilos, a más y más música que asimilaba fácilmente; una me gustaba más, otra menos, y hacía una especie de selección natural, buceando en lo que me llenaba más. No fue así con Judas Priest, que hasta hace no mucho no había pasado de los temas más típicos y habituales de ellos. Esperaba quitarme la espinita de verlos en directo en la próxima edición del Resurrection Fest, pero con la que esta cayendo, aunque se mantengan firmes en su celebración, me da que no podrá ser. Al menos a Maiden los pude ver dos veces (gira del Dance of the Death y un Sonisphere en el que fueron cabeza de cartel).

Más allá de preferencias, y tratando de ser lo más objetivo posible, si de aquí a 10 años (presumiblemente, con ambos retirados), preguntan a alguien por qué es Heavy Metal, dos de las fotos que deberían ilustrar la definición del término, serían de ellos. Unos en la etapa de The Number of the Beast, los otros con British Steel; aunque sí, podríamos elegir otras estéticas y no pasaría nada. También es cierta una cosa: creo que no están lo suficientemente valoradas las etapas con otros cantantes. Por mucho que Rob Halford y Bruce Dickinson sean dos de las voces más icónicas y distintivas del género… tienen mucho donde rascar con otros vocalistas al frente. Y mucho que descartar con ellos mismos, porque hay algunos trabajos donde poco se puede rescatar. A mí me encantan los dos primeros de Maiden por el aire macarra que daba Di’Anno, con ese toque punk y peligroso. Y después tenemos a Ripper Owens y Blaze Bayley, que además de ser vistos como los sustitutos de dos ídolos, pasaron cada uno por la banda en etapas de… digamos que no era el momento de máxima inspiración de ninguno de los compositores, ¿no? Y esa transición fue un lastre mayor todavía. Hicieron lo que pudieron y sirvieron de puente para un renacimiento posterior (uno mejor, el otro peor) que todavía les mantiene en activo. Y sólo por eso, son admirables. A su manera, cada uno ha evolucionado, pero es que los picos de la montaña rusa de su carrera en ambos casos han sido muy, muy altos… y también muy bajos. Porque 50 años unos y más de 40 los otros dan para mucho. Pero es injusto que se asocie que los peores momentos fueran con otras personas al frente.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

No podría quedarme con un solo disco y una canción de ninguno de los dos… o sí. Con una carrera tan extensa, dilatada y con tanto donde elegir me resulta imposible en uno de los casos. Con Maiden, lo normal sería, para alguien que quiera adentrarse con ellos, «The Number of the Beast» y cualquiera de los clásicos que tiene. Pero es que me parece un disco tan trillado y machacado, que quitando «Hallowed Be Thy Name», me aburre. Mira, ese podría ser un tema a elegir, porque por descontado, habría algunos que no diría ni de coña: «Run to the Hills», «2 Minutes to Midnight», «Run to the Hills», «The Trooper», «The Number of the Beast»… En serio, he terminado no soportándolas. Live After Death sería más apropiado como álbum, con un grupo totalmente engrasado, y haciendo un compendio de cinco discos publicados en cinco años, a cada cual mejor. Pero si me dices de elegir mi favorito, además del citado BNW, te diría que Seventh Son of a Seventh Son o Somewhere in Time; con el tema que da título el primero (o «Moonchild») y «Wasted Years» como buques insignia. Lo dicho, habiendo tanto donde elegir, es imposible, de verdad. Lo tuve fácil eligiendo entre Judas y Maiden… pero me ha costado este último párrafo.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Por mayor desconocimiento de Judas, seguramente tiraría de tópico con British Steel o Painkiller, y el tema título de la segunda y «Breaking the Law». Más que previsible.

 


David Aresté (director de Metal Symphony Website)

Soy más de Iron Maiden. Los dos la simbolizan la esencia del heavy metal a su manera: Judas Priest tiene el sonido y la imagen y Iron Maiden tiene el sonido y la temática en sus letras.

De adolescente, cuando estás metido en descubrir todo lo que este género tiene por ofrecerte e investigas que es eso de la NWOBHM para descubrir a Iron Maiden y que era esa canción tan heavy que se llamaba «Painkiller» de esos Judas Priest.

En mi crecimiento musical no han sido más que un complemento a todo el crecimiento de mi criterio y gustos musicales. Lo escuchas, lo asimilas, lo procesas, lo disfrutas y es una de las ramas como digo de tu conocimiento y recuerdo musical, que disfrutaste cuando tenías 17 años y que disfrutarás cuando tengas 45 ya que lo tienes siempre ahí.

Ahora no las sigo tanto, es como todo… tienes épocas, quizá cuando los descubres o escuchas por primera vez todos los clásicos si que te paras más a diseccionar toda su carrera. Pero a medida que pasan los años, abres miras y tu abanico musical es más amplio y lo de atrás ya queda en un segundo plano… Aunque siempre hay tiempo para “The Clairvoyant”, “Number of the beast”, “Can I play with madness?” , “Dance of death” o “Paschendale” por decir alguna.

Sobre la carrera de cada uno aunque Judas anunció su Epitaph, la entrada de Richie Faulkner supuso sangre nueva al grupo y parece ser que tienen para una temporada. Y la de Maiden que no se van a jubilar, ya sea sacando discos nuevos o con su gira de recuerdo de clásicos, como su última “Legacy of the beast”.

El legado ya depende de cada uno, está claro que los dos han dejado himnos para la historia. Pero si se es más seguidor de Maiden se olvidarán más fácilmente las canciones de Judas, y al revés.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Hallowed by the Name» del The Number of The Beast.

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Hell Patrol» del Painkiller.

 


Edu Arjona (guitarrista de Saüc)

A nivel de grupo somos sin duda más de Maiden, aunque pese a la edad de alguno de nuestros componentes también hemos escuchado bastante a Judas y nos encantan. Creemos que las dos bandas a su manera han aportado mucho para la escena del metal. Iron Maiden quizás simboliza mejor la rebeldía, un poco esa actitud bastante punk que tenían en sus principios y que después fueron mutando a través de sus letras. Ese grupo que alcanzó la cima y seguían siendo los mismos chavales comportándose como les salía de los huevos. Por su parte Judas han aportado mucho a nivel estético, el cuero, las tachas metálicas, el color negro, las Harleys,… También a nivel compositivo sus letras han puesto más hincapié en todo lo relacionado con la escena.

La mayoría de nosotros las descubrimos casi a la par en nuestra época de instituto. Eran unos tiempos en que se llevaba más el nu metal, el grunge o el metal industrial (finales de los 90 / principios de 2000) pero aún así la música de Iron Maiden y Judas Priest, era completamente atemporal e iba más allá de les modas. Nos cautivaron al momento, era un metal mucho más elaborado que el que se hacía entonces. Esas bases instrumentales, los estribillos épicos, los solos, las letras, la actitud, la estética… Cada nuevo álbum que conseguíamos de ellos era como una pequeña revolución y corría por nuestras manos y no paraba de sonar en nuestros equipos de música.

A día de hoy, por supuesto, son dos de esos grupos que cuando sacan algo nuevo siempre acaba llegando a nuestras manos…. De hecho, varios de nosotros tenemos la entrada para el concierto de Iron Maiden del próximo 25 de julio en el Estadi Olímpic, si es que se puede realizar por culpa del puto virus que nos tiene a todo en jake. Creemos que las dos a su manera han tenido carreras bastante paralelas. Las dos tuvieron unos inicios demoledores, convirtiéndose en líderes de la escena, y sacando unos discos colosales. Cuando los vientos musicales cambiaron un poco y el metal más clásico pasaba por momentos de menos popularidad, tuvieron que remar a contracorriente con la ausencia de sus dos icónicos cantantes, y pese a sacar discos más o menos afortunados nunca tiraron la toalla y consiguieron seguir adelante. Con los años, la vuelta de nuevo de sus cantantes más populares supuso una inyección de moral y ambos grupos continúan en plena forma en la actualidad.

En lo que se refiere a la evolución musical, Iron Maiden mutó de unos inicios un poco punk a un metal más clásico, coqueteando en algunos discos con sonidos más sintetizados y también con composiciones más progresivas. En su discografía puedes encontrar en nuestra opinión discos y temas más dispares entre si. Por su parte Judas Priest creemos que siempre han sido un poco más fieles a su sonido y estructura de sus canciones, pese a que se puede notar una evolución compositiva y cierto endurecimiento de su sonido

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De la doncella nos quedamos con el disco Piece of Mind, y el tema «Aces High» del cual siempre hacemos una versión en directo adaptada por nosotros mismos al catalán.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Y de Judas tenemos especial predilección por el Painkiller, y cualquier tema de ese disco serviría pero vamos de decir «Victim of Changes».

 


Jose Angel Ayala (bajista de Injector)

Iron Maiden siempre ha sido mi banda favorita. Soy fanático desde que tengo uso de razón, y siempre han sido mi mayor influencia. Judas Priest son más heavys que un bocadillo de cadenas, pero según mi forma de ver y entender el heavy metal y lo que representa, elegiría a Iron Maiden como banda quintaesencial del estilo.

Conocí a Iron Maiden a los 12 años. Me dejaron una cinta de cassette donde aparecía su disco homónimo por la cara A y el Piece of Mind en la cara B. En ese momento cambio mi vida y me enganche al heavy metal. A los Judas los descubrí con su videoclip del tema «Love Bites»… y lo siguiente fue ir al comprar el disco. A partir de ahí se volvieron imprescindibles para mí.

Las dos han dejado un legado indiscutible, pero en los últimos tiempos, Maiden no ha sacado un discazo como los de antaño, y, sin embargo, el último de Judas es una obra maestra.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Canción: «Public Enemy Number One». Disco: Seventh Son of a Seventh Son.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Canción: «Blood Red Skyes». Disco: Painkiller.

 


Vane Balón (fundadora/directora de Distrito Uve y Agencia VB comunicAction)

Yo soy de Iron Maiden. Atendiendo a patrones compositivos, y bajo mi humilde opinión -que quede claro porque no pretendo convencer a nadie-, también me decanto más por Iron Maiden como simbolizadores de la esencia del heavy metal. Me baso en que según mi percepción a nivel instrumental y vocal sintetizan en mayor medida los ingredientes sonoros del heavy metal. Judas Priest son más heterogéneos: aunque incluyen también esquemas del estilo, es cierto que los aprecio más progresivos y hard rockeros en sus inicios y es lo que ha pesado para responder. Se nota la época musical inicial de cada grupo.

En torno a los 14 años o 15 (por 1998 o 1999) una de mis mejores amigas en el colegio (Cristina) me pasó cintas de cassette de las dos formaciones. Resulta que su hermano mayor estaba flipado por este perfil musical y a ella le encantaba también el heavy metal, así que un día hablando de música me comentó que me iba a pasar lo que ella solía escuchar a ver qué me parecía. En ese momento, de grupos/solistas clásicos, yo escuchaba Mike Oldfield, hard rock de los setenta (Led Zeppelin, Deep Purple…), Scorpions, Dire Straits… o bien opciones mainstream que me gustaban como Eagle Eye Cherry, New Radicals,… o material clásico de los 60, 70 y 80 que sonaba en el programa de radio de M80 La Gramola que escuchaba desde 1996 que lo descubrí y me encantaba.

Mi amiga se presentó con un lote de cintas de Helloween, Iron Maiden, Stratovarius, Manowar, Judas Priest y Gamma Ray. Yo no consumía entonces nada de estos sonidos más intensos que supusieron para mí un tortazo musical importante. Me costó asimilarlos. Los dejé aparcados unos años, y fue en torno a los veintipocos, tras curtir el oído en variedad, cuando retomé la escucha de las formaciones que me había pasado mi amiga años atrás y supe apreciarlos. En mi crecimiento musical suponen un punto de inflexión, ya que me enseñaron que había mucho más mundo, tanto en lo que emitían en las radios comerciales como en lo que escuchaba por mi cuenta. Me hicieron replantearme que lo que me llegaba a nivel musical no era lo que existía, y con mi amiga y sus cintas empezó mi gusanillo por explorar más a fondo opciones compositivas fuera de mi zona de confort. Hoy en día no forman parte de mi ideario musical habitual aunque los primeros discos de Iron Maiden sí me gustan y en momentos puntuales los rescato. Ese sonido clásico es intemporal.

Ambas bandas forman parte de la historia musical y eso es un hecho. El legado es importante: te gusten más o te gusten menos, lo cierto es que puedes escuchar ahora los primeros discos de cualquiera de las dos formaciones y apreciar la calidad en sus temas que no entienden del paso del tiempo. Eso solo lo consiguen las bandas auténticas que trabajaron en su momento con profesionalidad y sinceridad creativa. Respecto a la carrera y evolución de cada banda no puedo aportar opinión porque no las he seguido minuciosamente. Eso lo dejo para las personas que sí les gustan mucho: podrán aportar opinión con conocimiento de causa y eso es crucial 🙂

Añado: muchas gracias por permitirme participar en este reportaje colectivo, ha sido un placer y honor. Enhorabuena al equipo Science of Noise por el excelente trabajo que hacéis siempre, de corazón. Cuidaros mucho, abrazos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Las primeras obras creo que son siempre las mejores porque están compuestas desde la sinceridad creativa absoluta, sin condicionantes, y en bandas con trayectorias tan dilatadas más aún. Por eso en relación a un disco de cada una me quedo con el homónimo Iron Maiden. Y también me quedo con «Iron Maiden» de ese primer disco homónimo porque me parece sublime el riff y la melodía vocal, es un himno.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Me quedo con Rocka Rolla de Judas Priest. Fue grabado tocando en directo y eso lo hace más especial bajo mi criterio, claro está, porque el sonido es puro, sin trampa ni cartón, y eso me encanta. Como tema, elijo «Run of the Mill» también del primer disco porque el misticismo que resuda este corte a través del lenguaje progresivo es fascinante.


Juanjo Balsera (responsable de la sala Monasterio de Barcelona)

Soy fanático de Maiden de toda la vida aunque Judas es parte importante de mi vida también. Cualquiera de las dos simbolizan a la perfección la esencia del heavy metal. Las conocí a finales de los 80, a través de los heavilongos del pueblo y me exploto la cabeza. Ahora mismo no concibo el heavy sin alguna de estas dos bandas, y por supuesto las sigo escuchando hoy. Solo podría quejarme del periodo en el que Bruce Dickinson dejó la banda para sus proyectos personales y fue sustituido por Blaze Bayley, de Judas lo mismo cuando Owens estuvo de vocalista. Soy un tradicional, qué le vamos a hacer.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Disco: Fear of the Dark. Canción: «Number of the Beast». Si ha de ser del mismo disco, «From Here to Eternity».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Disco: Painkiller. Canción: «Breaking the Law». Si ha de ser del mismo disco, «Painkiller».

 


Sergio Barberá (guitarrista de Anne O)

Realmente soy de las dos bandas, sería difícil escoger pero… yo creo que me he llegado a emocionar más con Judas Priest. Desde el 69 han sido unos de los grandes creadores y precursores del heavy metal. La esencia del heavy creo que está más presente en los Judas, a parte de marcar la estética «HEAVY» como tal, Halford fue el primero en aparecer de cuero y tachas en los escenarios, en su música podemos ver la pesadez y la rapidez del heavy metal y de sus diferentes subgéneros.

Siempre he sido un gran seguidor de las bandas de la NWOBHM y de sus hijos bastardos (thrash, death, black,…).A los Maiden los conocí con el Seventh Son of the Seventh Son, increíbles… a los Judas con el Ram it Down, sublimes… me hice metalhead gracias a una cinta de los Judas que me pasó un compañero de clase. En mis años de pre-adolescente y adolescente nos pasábamos cintas piratas de Metallica, Slayer, Judas, Maiden, Kreator, Bathory, Celtic Forst, Hellhammer,… Esas cintas las amábamos y las quemábamos en nuestros equipos… ¡en nuestras venas! jajajaja, la música era nuestra forma de expresar y canalizar toda la rabia y la frustración de aquella época.

Hoy en día soy seguidor de ambas bandas y así será hasta el fin de los días… No todo lo que han creado me ha llenado tanto como lo que viví en mi adolescencia aunque si que es cierto que ambas bandas viven por y para el heavy metal y sus últimos trabajos The Book of Souls de Maiden y el Firepower de Judas para mi opinión recuperan el espíritu y su esencia más heavy y metalera.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden sería «Run to the Hills» de su disco The Number of the Beast, aunque me quedo con Fear of the Dark como disco.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Si tuviera que resumir Judas Priest en un tema me quedaría con «All Guns Blazing» de Painkiller, que también me parece su mejor disco.

 


Ricard Barbod (vocalista y guitarrista de Acherontia)

Es difícil decidir si soy más de una banda que de la otra, creo que en mi vida musical se han combinado a la perfección.

Iron Maiden fue el primer disco que cayó en mis manos de Iron Maiden, pintando mi cuarto con mi hermano, me pasó la cinta y estuvo gastando pilas del walkman todo aquel finde. Era una locura, todo era especial en esa música, sonaba mágico y poderoso, delicado y sucio a la vez, me lancé a descubrir todo lo que ocurría con esa banda. Y te enganchas. Es esa banda que añadió la épica y lo progresivo en su justa medida a todo lo que sucedía en el heavy y lo envolvía con virtuosismo jugado en equipo y un apartado artístico espectacular. ¿Cómo no te iba a gustar? Era de locos.

Con Judas Priest entré quizás un poco más tarde. Otra vez mi hermano dejó caer en mi walkman el Priest…Live! y no sé cuantas veces pude llegar a oír esa cinta. Todo lo que había ahí me gustaba. Todo era genial y tenia ESA voz clavada en el cerebro. La personalidad de esa banda, sus temas directos al centro, son como flechas envenenadas. Como no, empecé a investigar y a descubrir un montón de discos llenos de temazos y de repente, Painkiller, ¿pero que hacían? también lo hacían bien y con los años lo combinarían con cosas del pasado, y también encaja. Una fábrica de temazos

Sus carreras creo que son impecables, un legado difícil de igualar. Aun pasando por algún bache creativo, creo que están donde tienen y quieren estar, la evolución lógica a mi parecer… después de 40 años, poco más se les puede pedir que no hayan hecho ya.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si me tuviese que quedar con un disco, es el Live after Dead. Es TODO lo que es Iron Maiden comprimido en un solo disco. Mejor imposible. Y un tema, «Hallowed Be Thy Name», creo que nunca me cansaré de escuchar esa canción.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Un disco, otro directo, el Priest….Live!, un directo insuperable y una colección de temarios demencial. Un tema, «Riding on the Wind», todo Judas comprimido en una canción.

 


Rafa Basa (director de RafaBasa.com)

Pues una de mis bandas de heavy metal clásicas fueron, son y serán Judas Priest; lo digo como fan. Me encanta Maiden, pero si tengo que elegir una de las dos bandas, siempre me quedaré con Judas.

A ambas las conocí desde sus inicios, pero Judas me marcaron especialmente desde 1976 con Sad Wings of Destiny que lo tenía en cinta cassete y vinilo y no paraba de escúchalo. De Maiden en sus inicios me cautivaron tres temas de su primer disco de 1980 con Paul Dianno: «Prowler», «Phantom of the Opera» y «Remember Tomorrow».

En mi opinión cada una de las dos simbolizan lo que es el heavy metal. Las dos por igual.

Claro que sigo escuchando a ambas bandas, de Maiden los discos más clásicos, y de Judas los míticos y su último «Firepower» que lo llevo en el coche y siempre «cae» en mis viajes.

Las dos son EL LEGADO del heavy metal, son dos grandes influencias, y lo bueno es que siguen vivos, muy vivos, haciendo grandes giras, y gustan a viejos y a nuevos fans del metal. Padres, hijos y nietos les siguen.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Lo cierto es que ninguno de sus últimos discos me ha convencido plenamente, por lo que opto por elegir cinco obras maestras antiguas como The Number of the Beast, Piece of Mind, Powerslave, Somewhere in Time y Seventh Son of a Seventh Son.

Desde el 2000 que sacaron Brave New World no me satisfacen demasiado, y lo digo como fan.

Un disco y una canción de Judas Priest:

No puedo elegir un solo tema, para mi es imposible. De álbumes, de Judas si tengo que elegir, me quedo con Sad Wings of Destiny, Screaming for Vengeance, Defenders of the Faith, Painkiller y con su último Firepower, que me parece una maravilla.

 


Carlo Bentivegna (director de MetalMas.com)

Soy más de Judas priest desde que escuche su canción «Turbo Lover», me quede enamorado de ese sonido y de la voz de Rob Halford. Por un lado Iron Maiden plantea un heavy metal basado en composiciones más clásicas, muy elaboradas, letras con espíritu épico, tienen una personalidad que marco mucho ramas del Heavy meta que vendrían después. Y luego tenemos el sonido duro, estridente y las letras poco convencionales que Judas Priest aporta, sin lugar a dudas es heavy metal pero con una base que podemos definir como un estilo, pienso que Judas tiene más esa esencia que marco en un inicio Black Sabbath, pero el aporte técnico y la evolución musical que Iron Maiden añadió a esto hizo que este estilo fuera solido desde sus comienzos.

Conocí a Judas Priest, de la mano de mi cuñado cuando yo tendría unos 11 años y más tarde conseguí robarle del coche una cinta de cassette que ponía Painkiller y en la cara B Screaming for Vengeance. Iron Maiden lo conocí por las pegatinas de la moto de un vecino, aparecía un Eddie que para un chaval de mi edad y de la época suponía un shock, así que un día con cierto temor le dije, eso qué es, ¿un muerto? y entonces me habló de que era la portada de «Stranger in a Strange Land» pero no fue hasta muchos años más tarde que me atreví a escuchar la banda por mi cuenta y riesgo, jajaja.

Años mas tarde tuve la suerte de verlos con Rob y luego en una entrevista con Ripper Owens. En su gira conjunta por España en los años 2000 entreviste a ambas bandas, por aquél entonces Iron Maiden presentaba The X Factor con Blaze Bayley, en los Alcázares de Murcia, conocer y entrevistar a estas bandas fue para mi una experiencia que no olvidaré en mi vida.

Judas siempre los tengo presentes, en mis listas de gym o en aleatorio mientras trabajo, Iron Maiden temas más selectivos, pero no faltan una escucha a la semana como mínimo. Ambas han creado no solo las bases de este estilo, si no que han aportado tanto que a través de ellos han aparecido muchas otras ramas, sonidos y fusiones, sin lugar a dudas el heavy metal no sería lo que es y lo que fue sin el heavy metal inglés, sin lugar a dudas un paso evolutivo en la historia de la música, y que aún sigue inspirando a miles de jóvenes en sus inicios. Son la fuente del heavy metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Disco: Seventh Son of a Seventh Son. Canción: «The Clansman».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Disco: Painkiller. Canción: «Hard as Iron».

 


Aleix Besolí (guitarrista de Liver Killer y Oopart y redactor de Science of Noise)

Seguramente conocí a ambos grupos saltando de canción en canción en Youtube y cayendo en las típicas, como “The Trooper” o “Breaking the Law”. Fui escuchando canciones sueltas hasta que me puse el Iron Maiden y el British Steel enteros, que casualmente son los que cumplen años hoy. Como para la mayoría de metaleros, Judas y Maiden fueron una influencia importante que me sigue acompañando a día de hoy. Con varias bandas habíamos tocado versiones de ambos y como guitarrista y bajista me han servido mucho para aprender diferentes técnicas y estilos de composición.

Es difícil, pero si me tuviera que quedar con uno, sería con Judas Priest. Es una banda que ha pasado por muchas etapas diferentes y tiene una carrera muy variada, des de sonidos poperos en Turbo al casi thrash de Painkiller. También me parece que representan mejor lo que es el metal, ya que crearon su estética, normalizaron eso de tener dos guitarristas en la banda y sentaron muchas de las bases a nivel musical.

Hablando de eso, su música en general es más técnica a nivel de riffs y solos en comparación a Iron Maiden, que también tienen un lado progresivo pero lo veo más a nivel de estructuras. Siempre me ha supuesto un desafío más grande aprenderme temas de Judas. Lo bueno de Maiden es que con poco hacen mucho. Usando pocas notas te sacan 20 canciones distintas y como muchos riffs se parecen son más fáciles de aprender.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Hasta hoy mi disco favorito de Maiden sigue siendo el primero. Todo son temazos y la actitud punki que le daba Paul Di’Anno es genial. Como canción “The Phantom of the Opera” misma, pero hay varias en este disco y en el Killers que también lo podrían ser, como “Wrathchild”.

Un disco y una canción de Judas Priest:

En el caso de Judas tengo claro que el Painkiller es su obra cumbre, ya que en todos los demás hay algún tema que para mí baja un poco el listón, pero en este todos son la caña. Como canción también estoy indeciso, pero diré “The Sentinel”.

 


Lucky (guitarrista y vocalista de Eternal Psycho)

Esto es como decir a quien quieres más a papá o a mamá. Las dos son grandes bandas y han aportado mucho a la escena del metal. Creo que Judas podría considerarse que simboliza el concepto de heavy metal mejor tanto por estética, vestuario, cuero y tachuelas, y la forma de interpretar su música, siendo mas agresiva y potente.

La primera vez que escuche a Iron Maiden fue en un programa de televisión Tocata allá por el año 83. Yo era una cría y eso a mi me impactó. A partir de ese momento conseguí The Number of the Beast y Piece of Mind y aluciné con lo que estaba escuchando. Esto me hizo escuchar más bandas de heavy. Lo primero de Judas Priest que cayó en mis manos fue poco después el Defender of the faith otra obra maestra del metal. Escuchar a estas bandas me hizo querer aprender a tocar la guitarra eléctrica.

Claro que si que las sigo escuchando. De vez en cuando a quien no le apetece escuchar un «Powerslave» o un «Electric eye». Son himnos que por mucho tiempo que pasen siguen siendo buenísimos. Sobre todo con todo mi respeto y admiración a las dos bandas. De Maiden los dos discos de la época con Paul Di’Anno me encantan. Tienen esa irreverencia y toque punk que los hacen especiales. Con la entrada de Bruce Dickinson la banda consolidó su sonido y posiblemente hizo los mejores discos de su carrera hasta Seven Son of a Seventh Son incluido. Judas ha tenido una evolución increíble desde sacaron Rocka Rolla de su sonido y propuesta musical. Creo que tocaron techo con Painkiller, una autentica bomba de disco.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Las dos bandas tienen grandísimos temas y discos, son de lo mejor en la historia del heavy metal. De Iron Maiden como disco seria Live After Death, magnifico directo donde se recogen lo mejores temas de sus años dorados. La canción sería «Prowler» tema de su primer disco.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest me quedaría con el disco Painkiller, recuerdo que cuando lo escuché por primera vez me dejó alucinada. Y como canción «Victim of Changes», todo un clásico.

 


Dani Bueno (editor jefe de The Metal Circus y Metal Hammer España)

Creo que musicalmente Iron Maiden es mejor, pero Judas Priest me transmiten más garra y caña por su estilo en comparación con Maiden. Ambos simbolizan distintas facetas del heavy metal, las dos válidas y necesarias en este estilo. Quizás Judas Priest podría simbolizar más el heavy en cuanto al aspecto de la esencia de la banda y los conceptos relacionados a esta corriente (además de poner de moda el cuero en ella), pero Iron Maiden también representa muchos valores y su puesta en escena ha conseguido expandir más este tipo de música al reunir a más gente. Distintas maneras de representar un estilo de música. Una difícil decisión.

Conocí a ambas cuando era un niño porque mi padre escuchaba ambas y me las ponía de vez en cuando, y más adelante, durante la adolescencia, fui profundizando por mí mismo en la trayectoria de ambas. Me gustan las dos, me sé muchas de sus canciones de memoria, pero hace mucho que no lo escucho de manera voluntaria. Al final, en fiestas dedicadas al rock / heavy metal o cuando organizamos los Party Hard acaban sonando porque son clásicos irrepetibles e inolvidables, no obstante, hoy por hoy me decanto por otras opciones.

La carrera de Iron Maiden ha sido muy irregular, y gran parte de ello se ha visto reflejado según el vocalista que ha estado al frente de la banda. Ahora mismo se encuentran en su mejor momento de popularidad y prestigio (no así a nivel compositivo, donde los 80 fueron sus años dorados) y han llegado a hacer conciertos de estadios, pero, del mismo modo, se está sobre-dimensionando al grupo respecto a lo que es su alcance real. Los aforos que deberían hacer serían más acordes en recintos más pequeños. Solo Metallica está al nivel de los artistas mainstream dentro de la esfera del heavy metal sin que suponga un esfuerzo casi sobrehumano para llenar.

En el caso de Judas Priest, nunca han terminado de dar el salto para convertirse en un coloso del heavy metal, pero llevan mucho tiempo siendo uno de los referentes de este estilo y se han ganado respeto a base de tesón y buen hacer. Las consecuencias de la avanzada edad de sus miembros son las únicas piezas que pueden hacer que este tren descarrile, y es que, como se vio el pasado año, a la hora de componer siguen en forma. Una pena que no continúe su formación original. No quedan muchos años de Judas Priest, así que habrá que aprovecharlos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Como disco, Dance of Death (2003) porque fue el primero que me regalaron, no por un gusto musical. Como canciones, «Fear of The Dark», «Halloweed Be Thy Name» o «The Clansman»… no podría elegir una ya que cada una significa una cosa importante para mí.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Angel of Retribution (2008) porque fue el primero que escuché entero con mi padre, y «Judas Rising» fue la canción que posteriormente nos dispusimos a tocar mi padre y yo, aparte de parecernos un temazo.

 


Txutxy Cano (redactor de Insonoro.com)

Siempre he sentido respeto y admiración por ambas bandas pero me gustan más Judas Priest porque creo que, no sólo simbolizan más la esencia del Heavy Metal, sino que, además, han sabido modernizar más el estilo.

A ambas bandas las conocí a la vez, a finales de 1987 o principios de 1988 cuando empecé a meterme en este mundillo y la verdad es que me impresionaron tanto visualmente, yo tenía 14 o 15 años, como musicalmente, ya que abrieron un mundo más amplio que el hard rock que por entonces escuchaba.

Las sigo escuchando de manera puntual aunque soy de los que escucha más bandas nuevas que a las bandas clásicas, aunque de vez en cuando me gusta escuchar a aquellos discos con los que crecí.

La evolución de ambas bandas ha sido bastante diferente, ya que, si bien han sido bastante coherentes con sus trabajos, gusten más o gusten menos, defendiéndolos en directo, lo cierto es que los últimos discos de los Iron Maiden no me acaban de enganchar, y sin embargo creo que sobre todo el último disco de los Judas Priest es un discazo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

La verdad es que me resulta difícil elegir entre tantísimo buen material de ambas bandas pero de los Iron Maiden me quedo con el “Seventh Son of a Seventh Son” y como canción con el “Flight of Icarus” del “Piece of Mind”.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De los Judas Priest, y contra la opinión de casi todo el mundo, me encanta el “Ram it Down” y como canción siempre me ha gustado “Heavy Metal”, de ese mismo disco y es que creo que está muy poco valorado.

 


Gou Capdemetall (vocalista de Siroll!)

Con un respeto absoluto hacia la doncella, sin duda te digo que de Judas Priest. Para mí heavy metal es el Painkiller de Judas Priest. Un álbum increíble que me transmite una potencia y energía brutal, sé que hay otros… Ram It Down, Defenders of the Faith, etc. ¡Pero Painkiller es y será el álbum perfecto!

Conocí a Iron Maiden muy jovencito pues en el Canal 33 hacían un programa de videoclips llamado Sputnik, entonces ponían videos de todo y teníamos la oportunidad de escuchar diferentes estilos, algo que creo que se ha perdido a día de hoy… Pero cuando vi claro la devoción por Judas y otras bandas de metal fue en el instituto, donde más de la mitad del personal era punk o heavy y entre todos nos hacíamos rular cintas grabadas y revistas del mundillo. El primero que me compré de Maiden fue el Live After Death seguido de The X Factor, donde los vi por primera vez de gira.

A día de hoy los escucho y me siguen gustando como el primer día. Quizá algunas canciones ya no me transmiten lo de antes excepto el Painkiller, que me hace poner las pilas y cantar los temas hasta quedarme sin voz…

Maiden es de las bandas más grandes del panorama, pero hace un par de años que les he perdido un poco la pista discográficamente hablando ya que les he podido ver en varios festivales y me siguen dejando flipado la entrega de la banda. Judas recuerdo la primera vez que los vi era con Ripper, y desde entonces creo que los he visto mil veces más, también decir que me perdí en el Demolition pero los últimos me parecen buenos discos de heavy metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Seventh Son of a Seventh Son» del disco Seventh Son of a Seventh Son.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Canción: «Leather Rebel». Disco: Painkiller.

 


Arnau Carbonell (guitarrista de Noctämbuls)

Soy más de Iron Maiden y también creo que es más conocido Iron Maiden pero hay que decir que Judas Priest tienen más pinta de heavys, por estilo musical y por sus estética. Diría que Maiden es más heavy clásico y Judas más durillo… si se puede decir así.

Conocí antes a Iron Maiden por un amigo mío, ¿me impactó? Le pedí toda la discografía luego. Judas los conocí más tarde, incluso con mi banda hacíamos «Breaking the Law». Pero nunca he sido seguidor de ellos.

Hoy en día sigo escuchando Iron Maiden. La evolución ha ido in crescendo en las dos bandas pero creo que Maiden tiene más recorrido y es más conocido. Una persona que no es seguidora del heavy metal va a decir el nombre de Iron Maiden antes que el de Judas Priest, aquí el legado fuerte de Maiden. En cambio dentro del heavy la gente dirá Judas antes que Maiden.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Tema: «The Wicker Man». Disco: Brave New World.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tema: «Electric Eye». Disco: Painkiller.

 


Patty Castro (administradora de Mulleres Gallegas Kañeras y vocalista de Os John Deeres y Raiñas)

Soy más de Judas Priest. Creo que Judas define mejor la esencia del heavy metal, melodías pesadas, estética de cuero y tachas que ellos mismos pusieron de moda y toda una vida dedicada a un estilo de música y de vida. Ambas bandas las conocí en mi adolescencia, 15-16 años. Aunque comencé escuchando grupos más contemporáneos me descubrí los orígenes de los estilos del metal y estas dos bandas fueron un descubrimiento que reafirmaron mi amor por este estilo. Hicieron que me reconociera como seguidora de un estilo de vida y sentirme en comunión con miles de personas a lo largo del planeta. Heavy metal es mi religión y Judas es mi sacerdote.

Si las sigo escuchando a día de hoy y venerando como lo que son, creadoras de un estilo del que parten muchas y variadas vertientes que hacen posible que me sienta representada musicalmente como oyente y música. Opino que tienen una carrera envidiable haciendo felices a sus seguidoras en todo el mundo. Son rentables económicamente hablando y demuestran que su evolución con los años ha sido siempre para explorar como músicos sus capacidades. Y como mejorar a nivel espectáculo, además de dar la oportunidad a muchas más bandas para darse a conocer y seguir dando ejemplo de cómo el heavy sigue siendo cuna de creadoras brillantes, de ruptura con estereotipos en géneros, religiones y políticas además de un medio para unir a millones de personas con un mismo sentimiento de hermandad.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Álbum: The Number of the Beast. Canción, la misma que da nombre al álbum.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Álbum: Painkiller. Canción del mismo nombre.

 


José Manuel Ceballos (director de Music Bus)

Soy más de Iron Maiden. Los dos simbolizan el heavy, de distinta forma. Pero si me he de decantar por uno, es Iron Maiden.

Conocí a esas bandas por los amigos a los 16 años y por ciertos programas de radio de la época. Los Maiden, me volaron la cabeza por sus temas sus tratamientos de guitarras y su puesta en escena, con un front man que me flipaba porque se parecía a cualquiera de nosotros. Era un tipo normal que cantaba en una banda de heavy metal. Judas no tenían esa escena, esa fuerza y su cantante, aunque era un icono del heavy metal, no me identificaba con él.

El heavy metal lo fue todo en mi vida entre los 15-25 años. Escucho Maiden. Judas casi nunca. Son dos bandas del mismo estilo musical, pero con planteamientos tanto estéticos, discurso y manera de hacer temas diferentes.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Los tres primeros discos son los mejores.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Los tres primeros discos son los mejores.

 

 


Manel Celeiro (director de Producciones Acaraperro y colaborador de Ruta 66)

Complejo el tema de elegir entre unos u otros. Los dos son, serían, el paradigma del metal, si a alguien que no sepa nada de heavy le quieres explicar de qué demonios va este género no se me ocurren otras bandas que lo puedan describir más gráficamente. Quizás actualmente me quedaría con Maiden, creo que a día de hoy conservan mejor su espíritu primigenio, me tocan más de cerca generacionalmente y creo que en vivo se mantienen en mucha mejor forma que los actuales Priest.

Mi adolescencia fue de obsesiva militancia metalera y es obvio que ambas formaciones fueron pilares básicos de mi educación musical, de Judas recuerdo que lo primero que escuché fue su disco en directo Unleashed in the East, impactante desde la portada, las fotos interiores y el contenido, imposible olvidar el crescendo de «Victim of Changes» o la entrada guitarrera de «Genocide», aquello era puro heavy del primer al último minuto. Una magia que ni siquiera enterarse luego de que la voz de Halford había sido añadida en estudio, cuando grabaron los conciertos se recuperaba de una afección en la garganta, pudo desvanecer. A Maiden los descubrí con su primer álbum siendo apenas un crío, mi colega Sergio lo compró nada más salir a la venta, y aquello era diferente, sonaba fresco, nada impostado, y tenían a Paul Di’Anno de cantante lo que les otorgaba un toque macarra, una chulería callejera y un toque punk que nunca más han vuelto a tener, Bruce es un gran vocalista pero es otra cosa en cuanto a actitud, y luego vino Killers. Una puta obra maestra, su mejor disco en mi opinión, y que nos dio la oportunidad de vivir en primera persona el renacer del estilo gracias principalmente a toda la NWOBHM y la posterior aparición de Metallica y el thrash.

Para ser sincero no los escucho demasiado a día de hoy, mi evolución musical me ha llevado a profundizar en otros géneros y aunque el metal siempre forma, y formará, parte de mi persona y de la banda sonora de mi vida cuando me apetece escucharlo prefiero dedicar atención a bandas contemporáneas, más recientes y con más cosas que decir en la actualidad que ellos. Vaya, que prefiero ponerme antes con Kvelertak, Horisont o The Wizards (por poner uno nacional), pero de vez en cuando siempre cae en el reproductor algún disco de ambos. Es curioso pero de los clásicos del heavy con los que crecí escucho mucho más a Black Sabbath, AC/DC o a Motörhead que a Judas y Maiden. Cosas mías imagino, ya que su herencia tiene un gran peso en las bandas actuales del género y su influencia es un faro guía para bandas jóvenes. Quizás Maiden han mantenido una trayectoria más coherente, con menos trasiego de personal entrando y saliendo y con una mentalidad más abierta a cierta “evolución” musical con la incorporación de, por ejemplo, elementos progresivos en sus canciones que los de Halford, que se han mantenido muy fieles a los parámetros del género y con unas estructuras compositivas más rígidas además de contar con una nómina de cambios de músicos bastante extensa en sus filas. Curiosamente los dos últimos lanzamientos de ambos, Firepower en el caso de Priest y The Book of Souls por parte de Maiden, son dos álbumes muy dignos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Aunque si tuviera que quedarme con uno solo de sus discos lo tengo claro tanto respecto a unos como a otros, en el caso de la doncella de hierro, y como ya he escrito con anterioridad, Killers sería el elegido. Y el tema que le da título es mi favorito de la banda.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Respecto a Judas pues sería British Steel, un disco de un potencial comercial increíble, contiene temazos a cascoporro («Breaking the Law», «Living After Midnight», «Rapid Fire», «Metal Gods», «Grinder») que además figuraron, y figuran en algunos casos, como parte esencial de su repertorio en vivo. Historia viva del género, máximo respeto.


Carles Comas (bajista de Blaze Out)

De Iron Maiden, dudo que muchos bajistas sean más fans de Judas Priest que de Iron Maiden, jajaja. Creo que tanto una como la otra simbolizan la esencia del heavy metal, son bandas muy distintas y esto es lo que hace rico a este genero ya que dentro del mismo podemos encontrar bandas muy distintas como es el caso.

Conocí a las dos bandas en el mismo momento, cuando empecé a tocar el bajo, al cabo de unos cinco meses descubrí Metallica y después Iron Maiden y Judas Priest. Para mí supusieron un impacto brutal, nunca había escuchado nada igual y eran dos bandas muy distintas que representaban el genero que al final marcaría mi vida. Las sigo escuchando, pero no tanto como antes. Su carrera y evolución me parece admirable, la cantidad de años que llevan en los escenarios, llenando estadios y en forma me parece formidable y un ejemplo a seguir.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedaría con «Brave New World» del mismo álbum

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas con «Painkiller» del mismo álbum.

 


Cubitus (vocalista de Dekta)

Soy de Iron Maiden, sin duda, los he seguido desde los principios desde que me metí en esto del metal. Pero quizás me decantaría más por Judas Priest a la hora de decir quién simboliza mejor la esencia del metal, ya que es una banda todavía más antigua que Iron Maiden. También por su evolución musical a una música más pesada y contundente sobretodo a partir del Ram it Down.

A Iron Maiden los conocí ya de pequeñito, entré con mi madre a una tienda de discos , me llamó la atención una calavera con pelo largo y un hacha, así me hice con mi primera cinta de metal, el Killers de Iron Maiden, me lo compró mamá… jajajajaja. Me quedé pasmado con esas voces agresivas y las guitarras ruidosas, nunca había escuchado algo así pero todavía no entré de lleno en el mundo del heavy metal, era muy jovencito (7-8 años) y escuchaba el Max Mix, el Boom 7, Duncan Dhu… Más tarde me pasaron el …And Justice for All de Metallica y ya me metí de lleno.

Con Judas Priest me topé unos años más tarde y la primera cinta que tuve fue una copia que me pasó mi primo del Priest Live, motivado por esa cinta me compré el Screaming for Vengeance y flipé con la voz de Halford y esas guitarras afiladas características de los Judas.

A día de hoy los sigo escuchando, en el caso de Maiden sobretodo hasta el Fear of the Dark incluido. De Judas Priest alterno antiguos con alguno más moderno como el Firepower que me parece muy buen disco.

Creo que a nivel musical los primeros 10 años de Maiden han sido increíbles, con grandes discos y una evolución tanto a nivel musical (los dos primeros discos más rockeros, los tres siguientes más épicos y los dos siguientes, sobre todo el Seventh Son más progresivos) como en producción. Se suele decir que los Maiden son muy repetitivos pero no lo veo así, al menos en sus primeros 10 años Fear of the Dark incluido.

A los Judas no los he seguido tanto desde sus inicios aunque sus discos sí que han sido más variados y han cogido influencias de la música metal predominante de la época como Turbolover, Painkiller o Jugulator, discos muy diferentes entre si.

Las dos bandas indiscutiblemente nos han dejado un gran legado y han influenciado mucho en el heavy metal, tanto a nivel vocal (un Dickinson más operístico y un Halford famoso por sus agudos) como por su música.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden escogería el Seventh Son of a Seventh Son, y el tema sería el que da nombre al disco. Es un tema increíble, con un montón de matices y melodías.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest (sé que no soy muy original) escogería el Painkiller y el tema «Painkiller» también. Una entrada de batería brutal, una vez punzante y agresiva con un riff arrollador y un solo apoteósico. Una maravilla.

 


Alfonso Díaz (redactor de RafaBasa.com)

¿Judas Priest / Iron Maiden? ¿Iron Maiden / Judas Priest? Esa es la pregunta del millón para muchas generaciones de metaleros, y especialmente para los que vivieron intensamente la década de los 80, y los que posteriormente forjamos nuestros gustos en el material de esa época. Es como si a alguien le preguntas ¿a quien quieres más a papá o a mamá?. Y aunque la respuesta debería ser: a los dos igual; lo cierto es que en lo más profundo de nuestro ser, -y aunque en algunos momentos nos haga sentirnos hasta incómodos-, cada cual tenemos nuestras preferencias. Eso sí, sobre lo que no existe ninguna clase de dudas es en que ambas formaciones resultan imprescindibles a la hora de comprender el nacimiento, la evolución, el éxito, la decadencia, y el posterior resurgimiento de un género que camina con paso firme hacia el medio siglo de existencia.

Y es que ambas formaciones han facturado un puñado de excelentes composiciones  que por derecho propio merecen estar en cualquier antología del género. Pero si tuviera que quedarme con una de las dos indudablemente elegiría a Judas Priest. Ellos son, al igual que Black Sabbath, de Birmingham y cuando Iron Maiden empezaron a hacerse un nombre dentro de la escena londinense ellos ya tenían unos cuantos discos publicados. Además les hemos visto evolucionar a nivel de imagen y sonido desde aquel primerizo Rocka Rolla, con sus impagables pintas post-hippiosas, -con el propio Halford luciendo larga melena rubia-, hasta convertirse en los introductores del cuero y las tachas a finales de los setenta, dotando así de “uniforme” a los jóvenes que se sumaban a la creciente popularidad que estaba alcanzando la N.W.O.B.H.M.

A principios de los 80, -y ya con Harris y sus muchachos convirtiéndose en grandes referentes de la escena europea con Dickinson al frente-, les vimos alcanzar el cenit con obras cumbre como Screaming for Vengeance y Defenders of the Faith, que les sirvieron  para aplanarles el camino en su consolidación dentro del mercado americano con el incomprendido Turbo, que incluía sintetizadores al igual que el Somewhere In Time de la Doncella, ambos publicados en 1986. Ram It Down marcaría un cierto retorno a su sonido clásico. Pero sin duda el álbum que revitalizó su carrera fue el insuperable Painkiller, en el que la banda se reinventaba optando por endurecer notablemente su sonido.

Si durante la década de los ochenta la carrera de ambas formaciones fue de alguna forma pareja, lo mismo sucedió durante los noventa. Ya que vimos como ambas perdían a sus vocalistas clásicos. Así que mientras Halford fue sustituido por Tim “Ripper” Owens, Dickinson fue reemplazado por Blaze Bayley. Y aunque el trabajo de ambos no acabó de convencer a sus fieles, especialmente sangrante fue en el caso de Bayley, lo cierto es que hay que reconocerles que tuvieran el valor y la valentía de ponerse al frente y mantener vivo el legado de dos bandas míticas que pasaron de llenar pabellones a tocar en salas de mediano aforo.

También fueron ambas formaciones las encargadas de abrir el capítulo del resurgimiento del heavy metal a nivel europeo. Así que les vimos reunirse con sus vocalistas clásicos, en el caso de Maiden a finales de los 90 también se sumó a la fiesta Adrian Smith, para encarar sendas nuevas y exitosas etapas. Y aunque en lo que llevamos de siglo XXI su actividad en estudio no ha sido tan prolífica como antaño, lo cierto es que nos han ido legando trabajos, aunque no siempre me han acabado de convencer. Donde si han conseguido mantener el tipo ha sido en los directos, ofreciendo una entrega y un espectáculo que perfectamente podría compararse al de sus montajes más ambiciosos de la década de los 80.

En mi caso particular, y como anuncié al inicio, me quedo con Judas Priest por varios motivos: Su carrera es sensiblemente más larga que la de La Doncella. A lo largo de las décadas les hemos visto ir moldeando su imagen y su sonido, incluso adaptándolo a las modas en algunos momentos, aunque siempre manteniendo la esencia de lo que son. Mientras que Harris y sus muchachos, especialmente desde la entrada de Bruce,  siempre han tenido un estilo más continuista. Además un activo importante es que Priest han dado imagen al heavy metal: cuero, tachas, Harley´s… Eso sí donde ganan por goleada Iron Maiden es en la devoción incondicional que les profesan unos seguidores que adquieren compulsivamente cualquier producto relacionado con la banda, y de eso gran parte de culpa la tienen su manager Rod Smallwood, y el séptimo miembro de la banda: Eddie.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Tema: «Rime of the Ancient Mariner».
Disco: Piece of Mind.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tema: «Vctim of Changes».
Disco: Screaming For Vengeance.

 


Oibap Dibasson (vocalista de Stasia Momento)

Para empezar yo particularmente soy mas pro Judas Priest, no se por qué, supongo que me pilló antes y me impactó más al ser mas joven y todo eso… jajajajaja

Desde luego y sin ninguna duda, tal y como yo lo veo, la esencia metalera, la refleja mucho mas Judas Priest, los fans de Maiden pueden discutir lo que quieran, pero tu ves la portada de Unleash in the East y ahí se acaba toda discusión… las poses, la Flying V, la moto, el cuero, los pinchos, las cadenas y por supuesto el ataque musical despiadado que está dentro, en el disco.

A Judas Priest, los conocería en el 79 o en el 80 creo en un verano, cuando unos amigos «mayores» empezaron a traer discos de rock al lugar donde veraneábamos… había varias cosas: Purple, Uriah Heep, Jethro Tull, Pink Floyd, AC/DC, de todo un poco… yo era un niño aún, pero puedo recordar esos discos porque cuando vi esa macarrada de portada y luego sonó «Exciter» en el tocata de unos de estos tíos mayores, casi levito, no entendí mucho, solo fue el impacto visual-musical mientras escuchaba a un tío vociferar como un maníaco y esas guitarras a la velocidad de la luz, mientras veía la portada… son cosas que de crío obviamente te impresionan y más después de escuchar a Supertramp o Abba, que era lo que sonaba de aquella…

Maiden sería después, un año o así después cuando un amigo del colegio también mas mayor que yo, se compró el primero y el Killers a la vez, que de aquella, salieron casi seguidos en España y aluciné me gustaron inmediatamente, el primero muchísimo, pero el Killers, se convirtió en mi disco de cabecera durante meses… me encantaba el ataque de las guitarras, la voz canalla de Paul Di’Anno, las portadas y la parafernalia y su mascota Eddie y ese leve deje punk.

Me hice fan enseguida de esos Maiden. Cool!!

Creo que aunque ambas bandas han tenido desde luego ups & downs, sigo pensando que Priest, mantiene ese cetro metalero. Para mí, aunque hoy día Maiden es una banda mucho mas grande en popularidad, a mi particularmente, ya dejaron de interesarme hace mucho, quizá época Powerslave o por ahí, cuando empezaron a «cabalgar» en exceso y Priest, bueno siempre les seguí un poco mas la pista, pero en realidad también desconecté un poco desde Painkiller y Rob Halford se despistó haciendo sus cosas, entre ellas Two con Trent Reznor.

Ambos cantantes abandonaron por la misma época y obviamente, aquello no era lo mismo, aunque Ripper Owens se lo curró muy bien y Blaze, pues simplemente, no funcionó.

Luego también hubo épocas de «experimentos» trendy en los 80: Turbo y Somewhere in Time, respectivamente.

En fin, pero representaron mucho para mi, pero su música derivó hacia un sitio donde yo ya no estaba mucho… Priest intentó ser mas duros, onda Pantera y demás y Maiden se fueron haciendo más progresivos y tostones, según mi opinión…

Y aunque hace mucho que no escucho sus discos con mas menos frecuencia, pues nada, en estos 40 años me pondré Iron Maiden y British Steel y haré air guitar… Fuck yeah!!!!

Felicidades por los 40 años a estas dos grandes obras y a sus creadores.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedo sin duda con Killers, un disco absolutamente bestial: «Wrathchild», «Murders in the Rue Morgue», «Killers»… ufff, la ira, la fuerza, la frescura y la mala hostia que creo que no volvieron a tener los chicos del East End. Killers está en mi top metal también desde luego.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest me resulta muy complicado escoger un solo disco, porque en esos años 80 me gustaban todos. Screaming, Defenders, Point of Entry… uffff, y los discos de los años 70 también… Sin After Sin, Sad Wings… pero bueno, por razones que ya expliqué antes -sentimentales-, escojo el Live in Japan (Unleash in the East), ya se que está tocado y re-mezclado en estudio y bastante según dicen, pero me da un poco igual, lo que yo oigo cuando empieza el disco con «Exciter» y acaba con «Tyrant» alcanza mi pináculo personal del metal. Ese solo de Downing en «Sinner», repleto de trémolo y dragg-ins salvajes en su maltratada Flying. Eso es metal, amig@s.


José Esteban Egurrola (miembro del staff de Metalcry.com)

Actualmente soy más de Iron Maiden. Es su momento me fascinaban ambos por igual. Es más, mi primer cassette fue de Judas y mi primera camiseta heavy fue de los Maiden.

La esencia la simbolizan ambos, ya que cada uno tiene su estilo, por eso cuando te preguntan sobre bandas heavys clásicas son de las primeras en salir y son un referente. Las conocí a ambos en el colegio y en las revistas de la época, de aquellas cintas grabadas que te pasaban, y que alguno que tenía un hermano mayor te dejaba. Eso y la curiosidad de cada uno.

EL impacto de ambas bandas en mi fue total. Mi primera cassette con el directo de Judas el Live in Japan, con un sonido poco de directo, pero unos temas que a día de hoy me los sé uno a uno. Y después vino Iron Maiden, con ese sonido de bajo tan característico y con esos temazos, escuchándolos en la sala de recreativos. Me acuerdo el ansia de comprar el Live After Death en cassette doble en la desaparecida Discoplay, y como lo escuché y me lo aprendí al completo, leyendo los conciertos que dieron, e imaginándome como sería un concierto completo de ellos.

Las fotos de Judas y de Maiden estaban siempre ahí, en la carpeta y en la habitación, ya que su imagen siempre ha sido muy poderosa. Son parte fundamental para entender mi propia historia musical, junto con muchos más grupos de la época. Pero ellos destacan, quizás más los Maiden que Judas.

A día de hoy sigo escuchando más a los Maiden que a Judas, y aunque estoy pendiente de ambos en cuanto a sus discos, quizás musicalmente ha evolucionado mejor Judas, con sus atrevidas evoluciones, los cambios que han tenido y la línea que siguen.

Iron Maiden también ha discurrido en paralelo, pero musicalmente no han evolucionado tanto, aunque siguen gustando por la base inicial que tienen y por que se han sabido reinventar una y otra vez, además del show que montan.

Su legado es tremendo, innegable y que sirve perfectamente para entender la evolución de la música heavy. Son dos grupos necesarios. Dos estilos dentro de una misma bandera, dos estilos perfectamente identificables y dos estilos que se complementan de tal manera que se pueden encontrar fans que defienden a ambos por igual, aunque te tire uno más que otro.

Si al principio era más de Judas Priest, mi propia evolución me ha hecho ser más en la actualidad de Iron Maiden, de tal manera que tengo un tatuaje de ellos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Un tema que los define para mi es «The Number of the Beast» y un disco con el que me quedaría es, sin contar los directos, Seventh Son of a Seventh Son.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Un tema de Judas para mi, sin duda y que me marcó fue «Freewheel Burning» y un disco, sin duda fue el Turbo.

 


Luis El Bounyari (vocalista de Pycaya)

¡¡Uff!! Es la peor pregunta musical que me podrían hacer… ¿Maiden? ¿Judas? Esta no la podría contestar ni con el comodín de la llamada . Elegiré a Judas, ellos me indicaron este camino. Pienso que la esencia del metal está al 50% en cada uno. Son las dos bandas icono del resurgir del heavy metal en Europa en los 80 en plena cresta del punk.

Yo tenía 10 años cuando escuché una cinta que cambiaría mi forma de entender la música de escucharla y de sentirla. Por aquella época yo solía grabar las canciones que me emitía la radio. Me tiraba horas con un cassette esperando escuchar los temas que me gustaban preparado para darle al botón rec y siempre me ha gustado todo tipo de música y en aquella época escuchaba Mecano, Pet Shop Boys, etc.

Mi madre había fallecido y como mi padre trabajaba todo el día nos cuidaba a mí y a mi hermana una mujer que fue como una madre postiza. Ella tenía tres hijas que fueron y son como mis hermanas. La mayor tenía en su habitación un póster de W.A.S.P., guapísimo y un día me dijo «toma escucha esto». La cinta era el Turbo de Judas Priest. A día de hoy aún conservo la cinta grabada en una original con los agujeros tapados con celo. De ahí empecé a escuchar más música de este estilo: Whitesnake, Twisted Sister…

Antes sin internet no era fácil hacerte con música y a veces te llegaba en cintas mal grabadas incluso con nombres erróneos. Hasta que un día descubrí el «Somewhere In Time» de Iron Maiden. Esas camisetas, esas portadas, ese bajo cabalgando sin parar tema tras tema y esa voz, tan afónica como sinfónica a la vez acompañada de las guitarras gemelas y dobladas a la perfección, aquello sonaba increíble, ¡eran perfectos!

Me costó mucho convencer a mi padre para comprarme mi primera camiseta heavy. Aún recuerdo entrar en el Disc Center (mítica tienda en Badalona y que aún se mantiene al pie del cañón) y salir con la camiseta de «Stranger in a Strange Land» puesta. Recuerdo pegarme horas en mi habitación con una raqueta como guitarra imaginando estar en un escenario con Judas o Maiden puestos a toda hostia. Sin duda ellos son los primeros culpables de que me veáis encima de un escenario.

Hoy las escucho con menos frecuencia, la verdad, mi apetito melómano hace que no deje de descubrir nuevas bandas, nuevas vertientes ,diferentes estilos… Pero eso sí, no fallan nunca en las sesiones de música que me pego con mi hermano Tarantu. Una de Judas y una de Maiden nunca pueden faltar en cualquier masterclass que se precie.

Creo que ambas han tenido carreras muy paralelas. Aunque Judas se formó en el 69 para mí su carrera musical empieza en el 74 con Rocka Rolla y sobre todo con British Steel o Screaming for Vengeance que creo que son los álbumes más influyentes de Judas en la creación del género. Turbo a sido un disco que a la crítica no le gustó pero luego apareció Ram It Down y el aclamado Painkiller y un largo etc hasta la friolera de 18 trabajos de estudio. Además nos deja como herencia para siempre el estilo de vestir de las bandas de heavy metal. A pesar de los cambios de formación que hubo y pasando hasta por etapas groove metal, industrial etcétera… Judas fueron, son y serán un referente para todas las bandas del metal.

Y qué decir de la Doncella de Hierro, banda también del Reino Unido que como Judas explotó con el cambio de cantante. Aunque ya habían dejado muestra de lo que llegarían a ser, con la salida de su tercer álbum The Number of the Beast y su polémica portada, proporcionó el trampolín final a la banda para acabar de consagrarse desde Europa hasta EEUU, donde la censura no pudo impedir que el boca a boca corriera como la pólvora. Para mí Powerslave, Live After Death, Somewhere in Time y Seventh Son of a Seventh Son son los años dorados de los Maiden.

También al igual que Judas hubieron cambios, salidas y venidas, evolución musical pero sin perder el sello de identidad. En su legado nos dejan esos 16 álbumes de estudio y una mascota que perdurará por los siglos de los siglos: Eddie the Head. Gracias al trabajo de las dos bandas hicieron mantenerse y resurgir el heavy metal en medio de toda la era punk. Por todo eso y por sus directos y repercusión musical el metal se conoce hoy en día tal y como es. Un árbol de raíz fuerte y con miles de ramas que sabemos que nunca desaparecerán.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Álbum: Somewhere in Time. Canción: «Wasted Years».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Álbum: Priest Live!. Canción: «Painkiller”.

 

 


Jaume Esteve (director de Comunica N’ Roll y batería de KBKS y Manolo Kabezabolo)

Me gustan más Iron Maiden, con especial debilidad por la etapa con Paul Di’Anno. Posiblemente Judas tienen más esencia en lo que son todos los ingredientes del heavy metal. Hacía 5º de EGB cuando los conocí , así que tendría unos 11 años. Me impactaron mucho, sobre todo Maiden, los descubrí con el Powerslave y me fascinó su música y todo el concepto gráfico que les rodeaba. Hoy en día me sigue fascinando todo ello hasta el Seven Son of a Seventh Son. Más que crecimiento supuso el enganche a la música, un viaje de no retorno.

Los sigo escuchando, y de hecho justo ayer cayó el Maiden in Japan y el Killers. Como he dicho antes, Iron Maiden sigue siendo una banda de cabecera en casa, todos sus discos hasta el Seven Son… y con mucho cariño a la época Di’Anno.

Han sido bandas que han sabido mantenerse, Maiden tuvieron su época oscura cuando Bruce Dickinson estuvo alejado, pero fue volver y remontar el vuelo, será por lo de pilotar aviones, jajaja. El legado es innegable, ambas formaciones han dejado huella y escrito su propio capítulo en la historia del rock. No soy mucho de Judas, aunque les he escuchado bastante y tengo también algunos vinilos suyos, pero su legado es vital en el concepto del heavy metal. Los putos amos del cuero y las tachuelas.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Canción: «Wratchild» (esa entrada me parece memorable). Disco: Killers.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Canción: «Breaking the Law». Disco: Killing Machine.

 


Victoria Fenoll (experta en Industria Musical y Assistant Tour Manager de Andrea Bocelli)

¡En mi caso de Iron Maiden, sin duda! Es innegable que ambas tienen una trayectoria impecable y que varios de los mejores discos del heavy metal provienen de ambas, sin embargo, y por mi favoritismo hacia Iron Maiden, diría que los londinenses. Creo que hilando fino (ya que ambas son un referente innegable), Iron Maiden es 100% heavy metal mientras que Judas Priest juega con otros géneros.

¡A ambas bandas las conocí gracias al hermano de mi mejor amiga! Recuerdo en los 90 ir a su casa y a su hermano poniendo a estas bandas y Nirvana a todo trapo. Para ese entonces yo no tenía ni 15 años y en mi casa nunca se escuchó rock, lo más transgresor que sonaba era el «True Blue» o «Like a Prayer» de Madonna (que mis padres auto-censuraron en casa). Con las visitas a casa de mi amiga, su hermano indirectamente me despertó el interés por el grunge, rock y heavy. Su habitación estaba empapelada por posters y recuerdo que Iron Maiden y Judas Priest eran también de sus bandas favoritas. La estética de Iron Maiden siempre me pareció entre desagradable y curiosa, y casualmente, cada vez que sonaba, siempre le preguntaba quién era la banda, por lo que acabé con ese nombre grabado e investigué por mi cuenta. Posteriormente trabajé en su sello EMI, y eso me dio la oportunidad de ver el trabajo y desarrollo desde dentro, lo cuál fue todavía más enriquecedor. Incluso volé en uno de los aviones de la banda!

A Iron Maiden los sigo escuchando, de vez en cuando tiro de recuerdos y me pego intensivos de la banda. También si salgo con amigos heavys y retomo canciones que tenía sin escuchar desde hace tiempo. Me encanta tener el tiempo para recuperar todas esas canciones y pasarme horas en casa escuchándolas.

Creo que no es fácil mantener y cuidar una carrera con tanta autenticidad. Ambas bandas llevan creando y tocando desde antes de yo nacer, y su legado y su obra va más allá de grabaciones sonoras. Son iconos y referentes para tantas otras bandas que han crecido y evolucionado gracias a la aportación a la cultura de ambas. Hay pocas bandas con una carrera, estética y actitud tan genuina y tan viva como Iron Maiden y Judas Priest.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden no dudo en quedarme con Brave New World. No es su mejor álbum pero para mi supuso mi primera gran inmersión en el heavy metal y es muy especial para mi, de hecho me quedaría con la canción «Ghost of the Navigator» del mismo álbum.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest lo tendría más complicado porque si es cierto que no conozco en profundidad toda su discográfica, sin embargo me quedaría precisamente con el álbum British Steel y con el tema «Victim of Changes» (del álbum Sad Wings of Destiny).

 


Lucía Fernández (bajista de Agoraphobia)

Maiden, Judas. Creo que primero me dio más por los Maiden, pero luego fueron los Judas. Aunque era bastante fiel a los dos. Antes una era fiel a las bandas que escuchaba! Si me preguntas por cuál simboliza mejor el heavy metal te diría que Iron Maiden, les veo más como esa imagen auténtica y conservadora. Los Judas experimentaron más con otros sonidos y estéticamente se inclinaban al glam.

Entraron en mi casa supongo que por mi hermano, quien traía muchas de las novedades, eso, o en alguna quedada con alguna amiga para escuchar música y pasarnos los discos que descubríamos. Recuerdo que por aquel entonces se hacían concursos de playbacks y junto con mi hermana y unas amigas quedábamos para ensayar, (yo hacía de Bruce Dickinson, ¡se me daba bien imitarle!) soñando participar en alguno. No pudo ser, éramos muy jóvenes para poder entrar en bares y discotecas, así que nos conformábamos con darlo todo en nuestras casas.

Desde luego que estos dos grupos formaban parte de esa masa musical que entones absorbía y que me hicieron perpetuar la ganas de tocar y por supuesto de formar parte de una banda, aunque ya no los escucho desde hace mil años, me traen recuerdos, pero ya no están en mi playlist.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De los dos me gustan los primeros discos. Por cariño y por recuerdos elijo el de The Number of the Beast con su «Run to the Hills».

 


Miguel Fernández (batería de The Holeum, Hela y Neptunian Sun)

En The Holeum en general somos muchísimo más de Maiden. Y yo personalmente soy totalmente de Iron Maiden. Los empecé a escuchar a finales de los 80, siendo un crío, y aunque por las portadas de los discos esperaba algo mucho más oscuro, igualmente me gustaban mucho. A Judas no los escuché hasta mucho más tarde y quizás no era el momento, ya que mi criterio musical empezaba a seguir otros caminos y el de Priest se me hacía algo hortera en aquel momento y no acababa de conectar con lo que hacían, ni con su lado más “rockero”, ni con el más heavy.

A pesar de no conectar del todo con Judas y a pesar de que la estética y sobre todo las portadas de Maiden me flipaban (y aún me alucinan algunas como la de Somewhere in time, Seventh Son… o Powerslave), Judas Priest me parece que son el epítome del heavy metal. Las tachas y el cuero en su manera de vestir, el que Halford saliera con la chopper al escenario, sus registros vocales, muchos de sus temas que son auténticos himnos… no sé, hay un compendio de cosas que les hace simbolizar mejor, desde mi punto de vista, lo que todo el mundo entiende por heavy metal.

Creo que si le preguntas a alguien no aficionado al heavy cómo es la estética y, en general, qué es el heavy metal, asociarán las portadas a Iron Maiden y muy probablemente la estética y la música que definan sea la de Judas Priest.

A finales de los 80 había por mi casa una cinta del Live After Death, cuya portada me impactó. No tenía ni idea del tipo de música que podía contener pero, alucinado por completo por el diseño, decidí escucharlo. Era música más “divertida” de lo que esperaba, pero había algo que me enganchaba, no sabría definirlo. En esa época era el directo que más escuchaba, junto al Made in Japan de Deep Purple. Ya de adolescente y cuando tuve algo de dinero para gastar, uno de los primeros cds que me compré fue el Powerslave, y ya quedé enganchado a su música y empecé a entender lo grandes que eran y lo que han significado.

Probablemente había escuchado canciones de Judas sin saberlo tiempo antes, pero creo que de manera consciente la primera vez que escuché a Judas o me interesé por ellos fue tras escuchar Painkiller -la canción- en algún pub de heavy cuando tendría unos 16 o 17 años. Esa canción me impresionó (yo pretendía ser baterista… cómo no me iba a impresionar…). Halford se marchó y… ¡oh, herejía! Cuando escuché “Burn in Hell” con Ripper Owens me dije que si la banda seguía por ese camino, endurecido en mi opinión, podría llegar a escucharlos. Ahí quedó la cosa, aunque lo intenté, no conseguí conectar.

Musicalmente Judas no me aportó mucho más que algunos detalles en la batería cuando se ponían cañeros, pero no era nada que en aquel momento no escuchase en otras bandas más extremas en las que empezaba a interesarme. Aún así entiendo que para mucha gente fuera la entrada a estilos de los que no soy tan afín como el power metal.

Iron Maiden sin embargo siguen siendo una influencia a día de hoy por dos cosas principalmente: las armonías de guitarra y el sonido del bajo. Sin lugar a dudas las armonías de guitarra de Maiden han influenciado a muchísima gente (podríamos preguntar a Mastodon o a toda la escena primigenia del melodic death sueco) y en algunas bandas donde he estado las he puesto como ejemplo para hacer ciertos arreglos de guitarra. Igualmente Steve Harris demostró que ser bajista puede molar y se te puede oír (y mucho!) en un disco. Ese sonido percutivo y metálico me hizo saber que el bajo puede ser importante, y como batería es algo de lo que aprendí muchísimo. Y ojo, que no es que deje fuera a Nicko McBrain porque me gusta mucho lo que hace, pero creo que las guitarras y el bajo han sido más relevantes en mi crecimiento musical, a pesar de tocar yo la batería.

Sigo escuchando a Maiden, aunque no sea un grupo de cabecera o habitual en mi iPod. Pero sí me los pongo de vez en cuando o trato de escuchar el poco material nuevo que han ido sacando durante los últimos años. Además he intentado verlos en directo en varias ocasiones y por diversas circunstancias no ha podido ser; y especialmente me dolió no poder verlos hace ya muchos años junto a Entombed y Spiritual Beggars (¡menudo bolo y menudo trío de ases!) A Judas, tras muchos intentos de escucha y no conectar, les perdí la pista totalmente. Volvieron a ser relevantes para mí con el follón que tuvieron con los cambios y las críticas que le cayeron a Andy Sneap cuando entró en la banda, además, intenté escuchar su último disco, el cual recibió muy buenas críticas, pero de nuevo, no conseguí conectar con la propuesta.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Con Iron Maiden ya lo tengo muchísimo más jodido. Probablemente el disco, aunque me resulta difícil, pero sería Powerslave; pero elegir un tema… ¡joder!

«Can I play with madness» me flipa y el vídeo me encantaba, y de toda la retahíla de clasicazos que tienen casi que soy incapaz de elegir. Joder, ¡si hasta incluso me mola muchísimo «The Wicker Man»! Como curiosidad, ese tema tuve que aprendérmelo para tocar un bolo con una banda a la que echaba una mano. En ese bolo íbamos a ser teloneros de Paul Di’Anno, aunque finalmente no se llevó a cabo, creo recordar; de eso hace mucho. Pero bueno, por no extenderme más, creo que definitivamente me quedo con dos temas, si se me permite: «Aces High» y «Two Minutes to Midnight».

Un disco y una canción de Judas Priest:

La verdad que con Judas sería muy poco original si eligiese un disco y una canción. Sería «Painkiller».

 


Santi Fernandez (bajista de Pycaya)

Soy de los dos, no se pueden comparar, son dos bestias en el escenario, son estilos diferentes. Para algunos será Maiden, para otros Halford y compañía pero cada una de las bandas a su estilo han contribuido al legado y a la historia del heavy metal.

Las conocí gracias a mi colega Marc (Fanático de Maiden, jajajaja), en la EGB. Un día vino a clase con una cinta de Maiden y me habló de una tienda de discos llamada Evolution, donde podías ir a escuchar la música que quisieras aunque no la compraras!!! y eso llevó al siguiente paso, comprar mi primer instrumento musical.

A día de hoy las sigo escuchando, por supuesto, como a muchas otras bandas de los 80,90… Son bandas que forman parte de nuestras vidas, la mayoría hemos crecido con ellas. Su carrera es insuperable, hoy por hoy no veo ninguna banda con la misma trayectoria, evolución o legado. Cada cierto tiempo vemos que un componente u otro de alguna banda abandona la formación o tienen varios proyectos en paralelo, cosa que para mi, no te permite estar al 100%. Y creo que dificulta el poder crecer como tal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Es difícil escoger, pero me quedo con The Number of the Beast y «Hallowed be thy Name».

Un disco y una canción de Judas Priest:

El Painkiller tanto el disco como el tema.

 


Kini Fdez. Campuzano (director de Dead Sheep Productions y Hard as Iron Studio, y guitarrista de Karonte)


Judas Priest son mi banda favorita de todos los tiempos. Son los culpables de mi devoción absoluta por el metal en toda sus vertientes. Pocas han sido las bandas que me han tocado la fibra con tantos temas y que sigan haciendo sentir a día de hoy todos sus clásicos como si fueran actuales. Otras bandas de las que he sido acérrimo seguidor han llegado incluso a cansarme, pero con Judas Priest sigo descubriendo matices en sus temas que no apreciaba en su momento.

Realmente yo llegué a Judas Priest (como a casi todas las bandas que me marcaron), gracias a mi hermano, el cual al ser nueve años mayor que yo, ha sido mi referente y mecenas a la hora de empezar a escuchar música. Gracias a él tuve acceso inmediato a una buena colección de bandas, desde el blues y hard rock (Rory Gallagher, Johnny Winter, Hendrix, Deep Purple, AC/DC, Rose Tattoo, Led Zeppelin,…), pasando por todo el rock nacional y por supuesto el heavy o mis inicios con el thrash metal. Creo que desde que tengo uso de razón (nací en el 74) han sonado Judas Priest en mi casa, así que puedo considerarme un fan de toda la vida.

Los melómanos y especialmente los «heavys» somos mucho de posicionar y catalogarlo todo… asentar de un plumazo quiénes fueron los primeros, los más rápidos, los más extremos, el mejor guitarra, el mejor batería… y aunque, como todo en esta vida, es subjetivo, en términos de relevancia, composiciones, fechas y sonido, no tengo duda alguna que el combo Black SabbathJudas Priest son los precursores absolutos del estilo.

Sin embargo, para mi Judas Priest son los que representan por si solos la esencia del heavy metal en todo su espectro, tanto lírica, estética y musicalmente. ¡¡¡Son los padres!!! Esa autenticidad y originalidad también ha sido atrayente para mi ya que no solo crearon el estilo, sino que disco a disco han hecho las bases de las que miles de bandas y otros géneros han mamado.

Líneas de guitarra armonizadas, solos tan sumamente épicos y sentimentales, riffs machacones, melódicos y a la par afilados… todo eso me ha marcado como guitarrista. Intentar combinar melodía con caña en cada riff es algo que he buscado desde siempre a la hora de componer y Judas Priest son culpables de ello.

Y claro… luego está Rob Halford. Poco se puede decir que no se haya dicho. Personalmente lo que siempre me ha maravillado es la expresividad de su voz, transmite en cada nota todo el significado de la letra, y pese a que popularmente lo que más llama la atención es su capacidad de subir hasta el infinito, a mi me maravilla el legado que ha dejado a nivel de producción y arreglos vocales, la forma en que mezcla varias voces, se armoniza a si mismo y juega con los rangos más graves. Claro está que con casi 70 años y habiendo batallado en directo durante décadas, hoy en día no tiene la voz que tenía en Unleashed in the East… hay que ser muy simple para esperar que cante como cuando tenia 20 años.

No conozco ninguna otra banda que haya editado 12 discos de estudio consecutivos (del Rocka Rolla al Painkiller) que sean absolutas joyas tema por tema. Han mantenido una carrera impecable y siempre han sido fieles a una marca propia sin repetirse, incluso cuando han ido evolucionando en su sonido.

Seguramente los primeros discos que pinché hasta la saciedad fueron Screaming of vengeance y Defenders of the Faith… durante años fueron lo más de lo más para mi… la marca del Metallian grabada a fuego de por vida. Esos discos contienen alguno de los temas más épicos que han escrito y si a eso añades sus sucesivos discos y todo el legado que ya tenían… es fácil convertirte en un fiel seguidor.

Lo que más disfruto es la grandísima variedad que poseen, lo mismo puedo gozar con los arreglos de «Here Come the Tears», con la tensión e in crescendo de «Jawbreaker», con «Beyond the Realms of Death» (¡¡¡el mejor solo que se ha hecho en el heavy metal!!!), que con la intensidad de «Hard as iIon» en Ram it Down.

Para muchos su obra culmen es Painkiller, y sin lugar a dudas es el álbum más exageradamente heavy de la historia!!, sin embargo, y pese a parecerme una absoluta maravilla, cada día aprecio más discos como Sad Wings of Destiny, Sin After Sin, British Steel o Stained Class… y por supuesto el directo de los directos del heavy metalUnleashed in the East.

La etapa con Ripper Owens fue una transición dentro de la propia banda, perder a Rob Halford no es moco de pavo, más aun cuando su último disco había dejado el listón tan sumamente alto. Esos discos estaban ambientados en un rollo post industrial-thrash metalizado y se alejaban demasiado del sonido Judas Priest clásico, así que sinceramente nunca me transmitieron nada de nada.. para ser sincero, tampoco les di oportunidad.

Eso sí, Ripper Owens merece todo mi respeto, habiendo aportado una labor impecable tanto en directo como en estudio, además de ser un tipo agradecido, guardando públicamente un respeto y devoción por Judas digno de mención, lo cual le honra. Como nota añadir que creo que es el culpable de la mejor interpretación de «Diamonds and Rust» registrada en directo por la banda… que no es poco.

Tras la vuelta de Rob Halford a la formación, Angel of Retribution, Nostradamus y Redeemer of Souls representan para mi unos muy buenos trabajos, extrayendo de ellos un gran número de temazos, además de mantener un sonido al que me tenían más acostumbrado. Cada uno de ellos tiene sus particularidades, pero lo bueno que tienen Judas Priest es que todos y cada uno de sus temas están trabajados hasta el límite y tienen auténticas genialidades, aunque bien es cierto que no son albums como los pre-Painkiller. Pese a ello son discos a los en la actualidad estoy dando unas buenas vueltas y les voy sacando cada día más y más jugo, sorprendiéndome de hecho.

La salida de la banda de K.K. Downing tras Angel of Retribution resultó para mi un auténtico palo. Como miembro fundador, K.K. Downing siempre ha sido para mi un personaje entrañable, imagen icónica del guitarra heavy metal y parte fundamental de mi tandem guitarristico favorito. Fue duro perder de la vista a uno de los protagonistas de mi banda sonora personal. Todas las declaraciones negativas que ha vertido tras su salida de la banda sobraban y han empañado un poco la imagen que teníamos de él muchos seguidores.

La ausencia forzada de Tipton por enfermedad me dio por pensar que Firepower sería una absoluta mierda… Por suerte, nada más lejos de la realidad. Creo que es su mejor obra desde Painkiller, con la clara impronta de Glenn Tipton en todos y cada uno de los temas… ahí no pueden engañar. Un disco como la copa de un pino en el que Richie Faulkner se ha ganado por derecho propio un hueco en el afecto de todos los seguidores de Priest.

Por otra parte he de reconocer que nunca he sido un fan de Iron Maiden. Son una banda, al igual que el resto de la NWOBHM, de la que me quedo con temas sueltos, más que con album completos. Quiero dejar claro que NWOBHM es un término que se acuñó años después de que Sabbath o Judas triunfaran por todo el mundo, así que obviamente ni Priest ni Sabbath pertenecen a él, sino que más bien, son la influencia para todas esas bandas.

Aprecio los trabajos Maiden desde su disco homónimo a Somewhere in Time… pero después prefiero correr un tupido velo… si, incluyo Seventh Son of a Seventh Son.

En concreto Killers y Somewhere in Time me parecen lo mejor que han grabado hasta la fecha. Quizás a día de hoy elegiría «Somewhere in time» como mi disco predilecto, el cual también incluye mi tema favorito de la banda, «Deja Vu». Somewhere in Time cuenta además con un aire menos «alegre» en sus guitarras y su producción tiene un toque de limpieza que especialmente me agrada.

Que sean una banda bastante posterior a Judas Priest, y que con los de Halford ya había copado todas mis expectativas respecto a una banda de heavy metal, han hecho que Maiden no hayan sido influencia alguna para mi, ya que no encontré nada en ellos que me llamara la atención especialmente.

También hay que sumar que son un grupo bastante predecible, repitiendo en cierto modo una fórmula durante toda su discografía, lo que hace que me resulte todo demasiado homogéneo.

Pero la principal razón para que no disfrute de maiden al 100% es por culpa de Mr. Dickinson… su timbre de voz me agota, me resulta hasta irritante. Me ocurre con otros cantantes (por ejemplo James LaBrie), no es mania persecutoria, pero en concreto la voz de Bruce Dickinson tiene «algo», que me impide escuchar muchos temas seguidos sin cansar mi oído, y me jode, porque estoy seguro que disfrutaría muchísimo más de la banda, ya que tiene temas absolutamente geniales.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Killers y «Somewhere in Time me parecen lo mejor que han grabado hasta la fecha. Quizás a día de hoy elegiría Somewhere in Time como mi disco predilecto, el cual también incluye mi tema favorito de la banda, «Deja Vu». Somewhere in Time cuenta además con un aire menos «alegre» en sus guitarras y su producción tiene un toque de limpieza que especialmente me agrada.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Si me viera obligado a punta de pistola a quedarme con un disco y un tema (…sin hacer trampas eligiendo un directo que aglutine de todo), te diría que «Sad Wings of destiny» y «Victim of Changes» serían los elegidos como disco y tema… aunque según estoy escribiendo esto me replanteo mis palabras.

 


Mireia Fontarrosa (vocalista de Knights of Blood)

Totalmente y sin duda yo soy de Iron Maiden, aunque pero para mí la esencia del heavy metal la refleja mucho más Judas Priest,  sólo hay que verles, son puro heavy metal. Tanto su vestimenta como sus temas te lo demuestran.

Fue curioso porque conocí antes a Iron Maiden que a los Judas,  pero era muy joven y apenas había escuchado heavy,  por tanto de primeras no me gustaron,  ninguna de las dos bandas. Dos años más tarde volví a escuchar a Maiden y me enamoré desde ese momento hasta ahora. También escuché a los Judas,  en profundidad y me enamoré también. Cada día escucho algo de ambas bandas. Para mi son la esencia.

La carrera de Iron Maiden siempre me ha parecido de admirar. Han peleado y luchado por su sueño y no sólo eso si no que, han seguido mejorando hasta día de hoy, tan sólo hay que verles ahora en directo. Es espectacular la magia que se siente con ellos en directo, miras a tu alrededor… y crean unión en el heavy metal, eso no te lo dan todas las bandas.

Son una leyenda, ambas bandas y han dejado la huella más grande en el heavy metal, espero que las bandas que venimos detrás aprendamos de ellos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden, sin duda, mi favorito y el primero que escuché es Piece of Mind, del cual destaco «Flight of Icarus». Una canción que me encanta de Maiden… venga voy a decir una menos conocida y que me encanta: «Women in Uniform».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Para mí, el disco estrella de los Judas es sin duda el Painkiller. Es flipante, es una obra de arte, del cual destaco «Between the Hammer & the Anvil». Y ahora, si tengo que elegir una canción que me llegue muchísimo, que se podría decir que es mi favorita de los Judas, es «Victim of Changes».

 


Diego Galindo (guitarrista y compositor de Scape Land)

Sinceramente, no me planteáis ningún dilema: soy más de Maiden, sin duda. Probablemente Judas simboliza mejor la esencia del heavy metal si pensamos en el espectro macarra de muñequeras de pinchos, chupas de cuero y tal, pero es una cuestión muy subjetiva, para mi la música de Maiden es la identidad del heavy metal en si misma.

Recuerdo que primero escuché a Judas, en un recopilatorio de mi hermano mayor en vinilo, podemos estar hablando de los 80, y la canción podría ser de finales de los 70. Pero la verdad, no supuso ni de lejos el impacto en mi que fue descubrir a Maiden.

Hoy en día escucho muy esporádicamente Maiden, digamos que cuando sale en el reproductor, algunas veces no lo quito, y Judas a día hoy, no puedo escucharlo, si, ya podéis lincharme, jejejeje.

Ambos son dos monstruos indiscutibles, ademas de historia de la música. Pero desde mi punto de vista, Maiden ha llegado a pasar por encima de modas y han generado una marca reconocible dentro y fuera de su mundo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Para mí es una putada, pero si no hay más remedio, escogería «The Flight of the Icarus», y como disco, Somewhere in Time o Seventh Son of a Seventh Son. No puedo decidirme.

Un disco y una canción de Judas Priest:

La canción tiene que ser por pelotas «Painkiller» y de disco Ram It Down, pues lo disfruté mucho en su época.

 

 


Carlos Garcés (guitarrista de Maghmata)

¿Judas o Maiden? Ya la elección es complicada. Ambas bandas son por méritos propios grandes representantes del metal aún teniendo propuestas diferentes. Por el sonido, la puesta en escena, la actitud, estética, y que K.K. Downing siempre ha salido con guitarras flying V, por las que tengo debilidad, siempre me ha encantado Judas. Son a mi parecer los que crearon las bases del sonido y la imagen arquetípica del cuero en el metal. Por otra parte Maiden ha tenido una linea más melódica y a la vez muy cañeros. Quiero dejar claro que me encantan las dos, y si tuviera que elegir una de las dos me quedaría con Judas. De hecho los discos Live After Death de Maiden y el Priest… Live! los escuché literalmente hasta rallarlos. Daños colaterales de los Discman. Siempre me han encantado los conciertos y los dos grupos tienen un directo increíble.

Las conocí de crío bien pronto. En los ambientes heavys es difícil no dar con alguien que lleve camisetas o sudaderas tanto de Judas como Maiden, y todos hemos pasado por la fase de descubrimiento de las raíces del metal. No recuerdo la verdad de mano de quién o cómo conocí las bandas, lo que sí se es que son bandas que se han quedado en mi vida. En una de las primeras bandas de versiones en la que estuve tocábamos el «Breaking the Law» y el «Fear of the Dark». Probablemente la interpretación que hacíamos haría tirarse de los pelos a sus autores, pero lo pasábamos genial. Las dos han sido referente cómo músico. Judas más en la parte de riffs y rítmica, mientras que de maiden me han encantado más los solos de guitarra y cómo se integran en la temática de las canciones. De las dos, por la estética y canciones más rítmicas, Judas puede representar mejor la esencia del metal, no por nada son los metal gods. De nuevo creo que es una cosa muy personal y tenemos la suerte de poder disfrutar de las dos. Sigo escuchándolas esporádicamente.

Hasta antes de que empezase la corona-crisis por desplazamientos al trabajo tenía mucho tiempo de coche, y no era raro que fueran saliendo. Era mi rato de burbuja musical. Las dos bandas han tenido sus altibajos y cambios de formación y con todo siguen componiendo y girando. Han escrito temas intemporales por fortuna de los fans, y a la vez creo que para ellos es problemático. Los temas antiguos han estado con nosotros más tiempo y les hemos cogido más cariño y apego creo. Por ello en contraste, con los temas nuevos no tenemos esa conexión y pese a que son composiciones buenísimas y los medios de grabación han mejorado, no acaban de calar tanto. Con todo han dejado un legado como pocas bandas en el metal, que ha sido de referencia para muchísimos fans y bandas, y así creo que seguirá siendo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Elegir un tema de cada banda en el caso de Maiden me es muy sencillo, «Prowler» sin lugar a dudas. Empieza con unos acordes bastante punkis y luego añaden una melodía con el wah durante el verso, que acaba siendo la melodía también en el estribillo. Es genial, nunca me canso de escucharla. Y el disco, el Live After Death.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas me cuesta mucho más elegir un solo tema, tienen muchos y muy buenos. La canción que elijo es «Victim of Changes». De esta si recuerdo la primera vez que la escuché en el Unleashed in the East. Todo el tema es como cuando te cuentan un historia, pero con metal. Con pasajes melódicos, buenos riffs muy Judas, una bajada dramático que va a un final épico. Hasta ese momento no había dado con un tema con tantas variaciones, y realmente me marcó como apoyan la historia con la música. Todo un temazo.


Joan Garcia (batería de Oopart)

El otro día en una de nuestras charlas musicales yo defendía que el gran problema del heavy metal como género en la actualidad es que había sido sublimado ya por sus creadores. Que en otros géneros, los padres eran importantes, pero raramente los mismos que sentaban las bases llegaban también a los límites del género de una manera tan unánime. Obviamente estábamos hablando de Black Sabbath, Judas Priest y Iron Maiden. En algún punto de la conversación yo llegué a decir que la afirmación se podía acotar incluso a Black Sabbath y ninguno más, pero fue una de esas frases que antes de terminar de decirla ya sabes que es errónea, y tus compañeros de charla no tardan en negarte.  Así de importantes son Iron Maiden y Judas Priest en la historia del metal, y en la mía personal.

En realidad no recuerdo muy bien como las conocí, o la primera vez que las escuché, pues son de esas bandas que van sonando en el coche de tu padre entre canciones de los Dire Straits, Deep Purple y alguna de Serrat (eso ya dentro del padre que tenga cada uno). Pero sí recuerdo la primera vez que me interesé por ellos. No miento a nadie, pues, si digo que me introduje a los Judas por “Breaking the Law” y “Painkiller” o a los Maiden por “Run to the Hills” o “The Number of the Beast” como cualquier chaval que intuye que le empieza a gustar un género y rememora las viejas canciones oídas ya alguna vez de grupos que se supone que debe escuchar. Pero si hubo un momento en el que yo empecé a entender la magnitud de lo que esas bandas ofrecían fue con mi primera escucha del Powerslave de Iron Maiden y en concreto la canción homónima. Ese bajo cabalgante (ese término tan repetido ya pero que aquí creo yo que se manifiesta en su máxima expresión),  como entraban las voces de Dickinson en medio de esa maraña de guitarras exóticas, y ese tratamiento a los platos que solo McBrain sabe dar me dejaron aturdido y a punto para acabarme de noquear con “The Rime of the Ancient Mariner”, para mi su mejor canción. Más adelante fui descubriendo auténticas joyas, como sus inicios con Di’Anno, el Seventh Son o el Somewhere in Time, para mí su disco más infravalorado, pero siempre se guarda más cariño a tu primer contacto. Con Judas tardé un poco más en introducirme, y aún a día de hoy considero que a algunos de sus discos clásicos les debo más escuchas de las que les he dado, pero es lo que sucede cuando son dos de las bandas que más discos que podríamos considerar excelentes tienen (¡soy capaz de contar como mínimo siete obras maestras en cada uno!). Pues bien, mi primer enamoramiento con Judas vino con el Sad Wings of Destiny, y en concreto con su primera canción, “Victim of Changes”, que desde mi primera escucha entró de lleno en mi selecto círculo de canciones que una vez oigo uno de sus acordes he de terminarlas pase lo que pase. Y debería hacerlo con todo el disco, pero uno ha de tener una vida más allá del auricular.

Para mi es casi imposible quedarme con uno, pues representan momentos y situaciones distintas de mi ámbito personal, pero si tuviera que decir cual me ha acompañado durante más tiempo sería, sin dudarlo mucho, Iron Maiden; ya que tiene algo que no se si los hace mejores o peores, pero que muy pocas bandas tienen y es que te dan ganas de copiarlos, de plagiarlos, de repetir lo que han hecho una y otra vez, mientras que a Judas prefieres dejarlos en tu pedestal como el buen vino o aquellas mancuernas que te recuerdan que podrías llegar a ser atractivo pero que prefieres no tocar para no llevarte una decepción. Y puede parecer muy  personal pero a la historia del heavy me remito.

En mi opinión personal a Black Sabbath se le debe casi todo, si bien no por crear, si por institucionalizar una nueva manera de hacer música, y por supuesto, cuando pienso en metal son los primeros que vienen  a la cabeza, pero si le añades la palabra heavy antes ahí están Iron Maiden y Judas Priest en primera línea, sin discusión.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Powerslave y «Rime of the Ancient Mariner».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Sad Wings of Destiny y «Victim of Changes».

 


Robert Garcia (vocalista y guitarrista de Angoixa y Madera y redactor de Science of Noise)

La verdad que no sé muy bien qué hago escribiendo en este colaborativo ya que los que me conocen saben que acostumbro a huir de este tipo de sonoridades. Pero bueno, todos tenemos un pasado y una época en la que intentábamos una y otra vez que todo lo que llegaba a nuestros oídos nos gustase, esa época en la cual carecíamos de personalidad y que todo molaba. Ay, pero llega el día que te pegas el trompazo de tu vida y te das cuenta que tienes que tirar por algún lado y dejar cosas por el camino.

Siendo sincero soy más de Iron Maiden más que nada porque de ellos tengo bastantes discos originales y de Judas Priest creo que no me he escuchado un disco suyo en toda mi vida y si los conozco es por alguna que otra versión (¿Os suena el grupo Death?).

Cuando empecé en este fascinante mundo del metal me parecían una maravilla las portadas y diseños de Maiden con su mascota siempre como protagonista. En un viaje de verano junto a mis padres hace mucho tiempo vi una bandera con la portada del single The Evil That Men Do, que me parece un temazo tremendo. Me enamoré de ella y no dudé en comprarla con el poco dinero que tenía y colgarla en mi habitación, y aún la conservo, la tenemos en el local de ensayo. También me pasaron bastantes discos en cassette y les di muchas vueltas. En el Canal 33, creo que en el programa Sputnik, dieron el concierto de despedida de Bruce Dickinson y no dudé en grabarlo en VHS. Lo estuve visionando durante años y me sabía todas y cada una de las canciones. Me flipaba sobre todo la energía de todos ellos y la fuerza de sus canciones.

Luego tuve la oportunidad de verles en directo pero la suerte no me acompañó ya que Bruce ya no estaba y su sustituto, aunque no lo hizo mal, nunca llegó a su nivel. Así que en ese concierto del Pabellón de la Vall d’Hebron junto a My Dying Bride fue un poco descafeinado pero como siempre digo, ver tocar a Steve Harris, aunque solo sea un momento, fue algo mágico. No los he vuelto a ver, así que podéis apreciar que actualmente me la traen bastante floja. Y ojo, que seguro que se pegan unos bolazos de la hostia pero ya podéis ver a qué conciertos acostumbro a ir, cuando no estamos confinados, claro (se escucha un llanto en llanto en la lejanía totalmente desolador).

Creo que ha quedado un claro que a día de hoy no escucho ni a unos ni a otros ya que con la cantidad de música nueva y otras cosas viejunas que son mi debilidad, no le encuentro el sentido, pero aprecio todo lo que han hecho y aportado para que este género musical sea más conocido, y posiblemente sin ellos nada de lo que hoy me fascina existiría como tal.

Y ahora llega el momento de escoger un disco y una canción de cada grupo, buff, complicado, pero vamos allá.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

La pugna está reñida ya que el Fear of the Dark me gusta mucho por su portada, por la canción que le da título y por el resto pero es que el Powerslave es tan puto perfecto que no puedo sino rendirme a sus pies. Eso sí, la canción que más me gusta es del Fear y no es otra que «Be Quick or Be Dead», una de las canciones más cañeras que han escrito en toda su carrera, la menos heavy seguramente, ¿por qué será?

Un disco y una canción de Judas Priest:

No tengo mucho criterio como bien he dicho más arriba sobre los putos amos de las tachuelas y el cuero ajustado pero me quedo con este disco que marcó un antes y un después en la manera de entender el heavy y contiene una de las mejores canciones hechas de este estilo con una introducción de batería que merece un estudio por si solo y una estructura que muchos todavía sueñan con ella. Ah, creo que no lo he dicho, no soporto las voces de agárrame los cojones más fuerte.


Xavi Garriga Giol (redactor de Science of Noise y crítico musical de El 9 Nou en el Vallès Oriental)

¿Judas o Maiden? Con la inmensa cantidad de preguntas insustanciales que me he planteado a lo largo de mi vida, curiosamente esta no ha sido una de ellas. Y no creo que este artículo sea la excusa perfecta para resolver tal pueril cuestión. O quizás sí…

De entrada, descubrí a ambos conjuntos casi al unísono gracias, por fortuna, a unos fundamentales e imprescindibles vinilos: The Number of the Beast y Screaming for Vengeance.

Corría el año 1982 y yo era un reservado adolescente que estaba siendo aguijoneado por el perverso heavy metal. Me empapaba de todo lo relacionado con este armonioso ruido a través de las tiendas de discos locales o de la capital, de los contados programas de radio especializados, de algunas revistas con miras abiertas y, principalmente, de las cómplices recomendaciones aportadas por los colegas de nuestra incomprendida tribu. Con el tiempo aprendí a separar el grano de la paja y, como era de esperar, las dos formaciones británicas ocuparon una posición relevante dentro de mis preferencias auditivas. Actualmente, confieso que no me seducen sus últimas producciones y que recurro a sus catálogos de manera bastante nostálgica.

Al meollo del dilema. Si tuviera que discernir entre la importancia emocional que representan para mí estas dos bandas, ganaría por centésimas la doncella de hierro. Dejando aparte la adquisición del LP antes citado, estrené mi chupa tejana con un gigantesco parche que ilustraba la vistosa portada de dicho álbum, me compré el doble Live After Death a los 10 minutos de salir a la venta y, por encima de cualquier otro hecho, mi primer concierto internacional (un 5 de septiembre de 1984, en el Palacio de Deportes de Montjuïc) tuvo como cabeza de cartel al quinteto liderado por el incombustible Steve Harris.

Para concluir, y aunque no suene igual de bien, reformulo la disyuntiva inicial ¿Priest o Iron?

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Llegados a este punto, solo me resta escoger mis creaciones favoritas de cada grupo. En el apartado discográfico, a bote pronto y guiándome por sensaciones evocativas, había elegido el Piece of Mind y el Defenders of the Faith, pero finalmente me decantó por un par de controvertidos trabajos que, por supuesto, valoré y disfruté enormemente: Somewhere in Time y Turbo (ambos publicados en 1986).

Un disco y una canción de Judas Priest:

De su cancionero, al tratarse obviamente de una tarea demasiado complicada, hoy me quedo con «Remember Tomorrow» y “The Rage”, vibrantes composiciones incluidas en los homenajeados clásicos de este reportaje.

 


Diego González (director de Lestrato Rock Conciertos)

Soy más de Judas pero solo por un tema de nostalgia, el primer disco en vinilo que me compré fue el Bristish Steel y desde que lo escuché me dejó marcado para toda la vida.

Es complicado de contestar quién es más influyente, es como decir si quieres más a mamá o a papá. Las dos son dos iconos del heavy metal, y cada una transmite a sus seguidores esa esencia que te hace pensar que el heavy metal lo es todo. De todas formas, para mi el personaje que más me trasmite la esencia del heavy metal es Ronnie James Dio.

Como ya te he comentado antes, yo no era mucho de heavy metal, lo mío era más bien el rollo Purple y Zeppelin, pero desde que descubrí a el British Steel todo mi universo rockero cambió. Luego ya fueron cayendo el Rocka Rolla, Screaming for Vengance, Killing Machine… y por supuesto también cuando escuché por primera vez el Killers de los Maiden, me volví loco, aunque mi disco favorito de ellos es el Powerslave.

Hoy en día aún las a ambas sigo escuchando, especialmente mis discos preferidos, el Screaming for Vengance y el Powerslave, estas bandas nunca se pueden dejar de escuchar porque su carisma y legado es algo que perdurará por siempre. Pero tampoco debemos dejar paso a las nuevas bandas que van surgiendo hoy en día y tenemos, entre todos, que darles el testigo de los grandes clásicos ya que estos tristemente están llegando al ocaso de su carrera.

Después de una larga carrera siempre es normal que haya altos y bajos, pero son y serán una referencia para todas las bandas pasadas, actuales y futuras. En mi humilde opinión, los Maiden han tenido una carrera más constante y siempre en todo lo alto del heavy metal, mientras que Judas ha tenido una carrera con más altibajos, aunque como ya he dicho los dos son los más grandes en la historia, son los Zeppelin y los Purple del heavy metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Me quedo con Powerslave y con «Aces High».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Como también he dicho antes, me quedo con el disco Screaming for Vengeance. Y como canción, «You’ve Got Another Thing Comin'».

 


Jose Luis González (organizador del Kanya Fest!)

Ante todo, ¡gracias por contar con Kanya!!! Fest para este aniversario tan señalado de Iron Maiden y Judas Priest. Respondo como miembro del staff más cercano a esa época por edad (tenía ocho años y aún escuchaba Parchís, pero bueno…).

En mi caso escuché antes a Iron Maiden que a Judas Priest. Resumiéndolo brutalmente: con 12 años no tenía acceso a internet (no había) ni a revistas o fanzines especializados en heavy metal (vivir fuera de Barcelona ciudad no es lo mismo) Y una mañana de sábado del 84 después de la Bruja Avería (La Bola de Cristal) en el programa que hacía Javier Gurruchaga cual fue mi impacto al ver el videoclip de «Flight of Icarus» de Iron Maiden (y a partir de aquí todo fue preguntas a los dos heavys que habían en mi clase en EGB. Preguntar, indagar, grabarme cassettes… Me hice muy fan. Presumo de tener su discografía entera. Los tres primeros los tengo originales con subtítulos en «Español», gracias a un conocido de mi pueblo que también me informó de muchas bandas etc. También presumo de tener una re-edición que salió de todos los EP’s que tenía Iron Maiden, que venía con presentación de portada doble (una de cada EP) con rarezas en las caras B y comentarios dicharacheros de Nicko Mcbrian. También tengo un picture disc del EP Holy Smoke.

Judas Priest no los conocí bien hasta que escuché el Ram It Down (era novedad). Por cierto… disco que nunca tuvo una repercusión como la que merecía. Supongo que llegó en mal momento… A partir de aquí fui recogiendo anteriores trabajos. Dado mi edad en esa época era más de los hits sencillos. Así que iba a lo típico que escuchábamos todos los heavys de la época («Breaking the Law», «Electric Eye»,…)

Dicho esto, qué decir… Iron Maiden (primer trabajo) me sorprendió (negativamente) porque venía de escuchar a Iron Maiden con cantante y batería diferentes, y sobre todo Adrian Smith tampoco estaba (que para mí es tan esencial como Dave Murray y Steve Harris) tengo que reconocer que la primera escucha me resultó muy difícil (y posiblemente las siguientes) Digamos que este trabajo me lo eclipsó el haberlos conocido con su cuarto trabajo (ya eran muy diferentes) pero no tardé mucho en engancharme. El tema que me absorbió y no me cansaba de ponerme era «The Phantom of the Opera»… Esos cambios brutales de riffs, crudeza, incluso velocidad para esa época y estilo… Pienso que muchos de los grupos que después me gustaron de thrash y death metal tuvieron mucha influencia de este tema en concreto (la manera de componerlo) No tardaría mucho en enamorarme de todos los temas. Y además siempre me gustó en el orden que los habían puesto en el disco («Prowler» el primero con caña, después «Remember Tomorrow»,…) hasta en esto estuvieron muy acertados.

Los temas de este trabajo y sus traducciones literales en el mismo vinilo: (ya que en 1980 todavía se regía una normativa de la época franquista en la que había que traducir en la etiqueta del vinilo los temas de lengua extranjera al español si o si)

Side A:
1. Prowler (Vagabundo)
2. Remember Tomorrow (Recuerda Mañana)
3. Running Free (Corriendo en Libertad)
4. The Phantom of the Opera (El Fantasma de la Ópera)

Side B:
5. Transylvania
6. Strange World (Mundo Extraño)
7. Charlotte the Harlot (Charlotte la Prostituta)
8. Iron Maiden (Doncella de Hierro)

Por supuesto, el trabajo que les dio a conocer en UK y que les llevaría a comenzar su carrera fulminantemente recogiendo el testigo de Black Sabbath, Uriah Heep y de los mismos primeros Judas Priest, pero llevado con un poco más de dureza en el sonido, muchos cambios de riffs dentro de un mismo tema y mucha melodía. Por supuesto ya resaltaba el trabajo con el bajo de Steve Harris, que se veía a leguas que sería uno de los mejores bajistas del estilo (como mínimo con personalidad propia). También resaltar, cómo no, el nacimiento de Edward T. Head «Eddie», que ilustraría todas las portadas de todos los trabajos de Iron Maiden EP’s, carteles, merchadising incluidos. El culpable y artífice de todo esto, Derek Riggs (dibujante).

Personalmente y como dato muy subjetivo, con el tiempo sí que ha sido el mejor trabajo junto a Killer para mí (esto me ha venido con la edad) pero recalcando que hay temas en los otros albums (hasta el Seventh Son of a Seventh Son, después ya no, para mi gusto) que a lo mejor no han sido hits y tampoco han llevado al directo (no es fácil hacer un directo con tantos albums y sacar un tema o dos de cada) pero que han sido verdaderas obras maestras también.

British Steel fue el trabajo que a Judas Priest llevó a otro nivel… A ser una banda totalmente conocida en la escena mundial del heavy metal e incluso a otro público que le llegaba por televisión, radio… No es que sea un trabajo comercial como pueda ser Bon Jovi, Guns N’ Roses, etc., pero sí que era algo que no habían hecho en sus anteriores trabajos y, aún siendo un sonido duro para la época, tenía mucho gancho. Hasta este trabajo, Judas Priest se habían recorrido medio mundo a base de agotadoras giras por Europa y América a base de furgoneta mierdera, hostales de mala muerte, y cobrando hoy de un concierto para poder pagar la gasolina e ir al siguiente… (nadie les regaló nada)

Rapid Fire no era el ejemplo de lo anteriormente comentado… la verdad que junto a Steeler, los dos temas que personalmente me gustan más… Luego tenían temas que en las primeras escuchas me cautivaron muy rápidamente, pero luego a base de oírlas muchas veces me acabaron cansando… «Grinder», «Breaking the Law», «Living After Midnight»… Todo estos temas fueron muy famosos en esa época y todo seguidor de Judas Priest se los sabía hasta la saciedad y en directo funcionaban a la perfección. Te recuerdo a ti que estás leyendo que estos son opiniones totalmente personales! (no te dejes llevar. ¡Si no lo has escuchado nunca, póntelo que ya tardas!) El orden de los temas en el disco también me pareció muy acertado.

Side A:
1. Rapid Fire
2. Metal Goods
3. Breaking the Law
4. Grinder
5. United

Side B:
6. You Don’t Have to Be Old to be Wise
7. Living After Midnight
8. The Rage
9. Steeler

Iron Maiden y Judas Priest aún siendo heavy metal, siempre fueron muy distintos… Iron Maiden comenzaron con un estilo muy definido con su primer cantante Paul Di’Anno y también con un estilo muy definido después con Bruce Dickinson. No fueron de experimentar con la música. Tuvieron una idea de cómo plasmar sus conocimientos musicales y estilo propio de cada uno de sus músicos pero nunca fueron más allá, en lo estrictamente musical. Grandes temas, grandes Hits, grandes espectáculos en directo y una gran legión de seguidores (posiblemente, mucho mayor que Judas Priest) todo influía en esto… sus grandes estribillos, su show en directo, música perfectamente ejecutada y sobre todo, el gran mundo de Eddie, sus portadas etc que nos tenían a todos cautivados… De hecho a la vista está el bagaje musical… Prácticamente dejaron de hacer trabajos a nivel de buena composición hasta Seven Son of a Seventh Son (1988) (después en muchos trabajos, algún tema chulo sí que hicieron, pero no dejaba de ser copias de sí mismos) y los cambios que hicieron (sobre todo de cantante) dejó mucho que desear…

Por otro lado Judas Priest siempre se han re-inventado a sí mismos… hasta British Steel cada álbum era muy diferente al anterior… siempre iban un paso hacia adelante en composición etc. Hago el inciso hasta British Steel porque el siguiente álbum intentó ser algo igual dado el gran éxito comercial que obtuvo… (Point of Entry, 1981) pero después de este traspiés, otra vez fueron evolucionando como banda trabajo tras trabajo siempre un paso por delante de los demás… Incluso en Turbo Lover se atrevieron a hacer temas con teclados como principal instrumento (que después incluso los mismos Iron Maiden harían lo mismo, incluir teclados en sus composiciones). Luego en Ram It Down tendrían un álbum con unas brutales brutales guitarras (vaya solos!) con Painkiller ya romperían esquemas brutalmente con una base heavy metal llevado mucho más allá y siendo el trabajo que marcó a la mayoría de las bandas que triunfarían durante los 90 y parte del 2000. Decir que para mí opinión, la época Ripper Owens también fue innovadora y aunque no todos los temas de sus trabajos fueran de diez, sí que tiene temazos dignos de recordar.

A día de hoy sigo de vez en cuando escuchando a ambas bandas (of course) Lo que realmente es cierto que con el tiempo me ha gustado más Judas Priest (por aquello de que no siempre ha hecho la misma música y ha avanzado) pero los recuerdos con mucho cariño a ambas bandas.

Realmente no puedo concluir cual sería la banda que simboliza de las dos el heavy metal, pero es cierto que cuando alguien me pide una banda de heavy metal siempre los primeros que me vienen a la cabeza son Judas Priest 🙂

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Un álbum, el The Number of the Beast, y una canción el «Stranger In A Strange Land» del Somewhere In time.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Me quedo con Painkiller como álbum, y con «The Ripper», del Sad Winds of Destiny, como canción.

 


Philip Graves (guitarrista de Redshark e Inverted Cross)

La verdad es que siempre he sido más de Judas Priest, pese a la sobradamente calidad que tienen ambas. Aun así, los primeros que escuché en mi vida fueron Iron Maiden en 2006. En aquel entonces yo empecé a interesarme por el Heavy Metal y me compré una Heavy Rock que venía con un especial de la banda, explicando su historia, todos los componentes que han pasado por ella, los discos que publicaron… Y a partir de ahí los empecé a escuchar. Más tarde, llegó el día que me compré a ciegas el directo (o falso directo, o recopilatorio… lo llaman de tantas maneras…) “Unleashed in the East” de Judas Priest. Sí cada detalle de Iron Maiden me gustaba, cada detalle de Judas Priest me gustaba mucho más, y para colmo, el primer concierto de mi vida fue Judas Priest + Megadeth + Testament en Badalona (2009).

Yo creo que históricamente Judas Priest es una banda más completa que Iron Maiden ya que empezaron en los 70 a sacar discos y en los 80 supieron adaptarse a la época. No obstante, Iron Maiden lanzaron discos sobrehumanos en esa década y a día de hoy si he de escoger a una de las dos bandas para ver en directo iría antes a ver a Iron Maiden.  A día de hoy, no voy a mentir, con internet hay tantas bandas de tantos géneros que escuchar que apenas me pongo el material de ambas, quizás me ponga un disco de cada uno de ellos una vez al mes, pero cuando lo hago siento algo en mi interior que me recuerda porque amo el heavy metal y porque sigo todavía escuchándolo y siguiéndolo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedo con el Somewhere In Time y el tema «The Loneliness of the Long Distance Runner».

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest me quedo con el Painkiller, por muy típico que sea dicho disco, y con el tema «Hell Patrol», fue el tema que más disfruté la primera vez que los vi.

 


Enric GS (guitarrista de Braindrag)

En su día las dos bandas me causaron gran sensación. Fueron de mis primeros hallazgos musicales personales ya que hasta entonces prácticamente todo lo había descubierto gracias a mis tres hermanas mayores. A los seis años me deleitaba con Supertramp, a los ocho era super fan de Emerson Lake & Palmer y a los 10 hubiera peleado por Deep Purple hasta la muerte.

Conocí a los Judas Priest antes que a Maiden, pero el cóctel de los dos a principios de los 80 fue como convertirse en heavy de golpe, sí, eso fue. A la música que escuchaba dejé de llamarle “música fuerte” y empecé a llamarle “heavy”.

Yo empezaba entonces a tocar la guitarra y recuerdo estar con el radio casette play/pausa, play/pausa intentando sacar “Grinder”, que fue el primero que saqué. Sin duda alguna me marcaron los inicios de mi vida instrumental.

Unleashed in the East y The Number of the Beast fueron el gran portal a su maravilloso mundo del metal para muchos chiquillos como yo. Creo que nos volvimos todos locos.

Aproveché un viaje a Holanda con mis padres para comprarme toda la discografía de Judas. En España solo encontrabas el directo. Eso me dio una mayor dimensión de Judas sobre Maiden. De hecho siempre he sido más de Judas aunque los dos me aportaron distinto carácter a mi personalidad.

Mis historia con estas bandas fue muy intensa y apasionante hasta el año 1985. Piece of Mind y Defenders of the Faith fueron mis últimos discos vividos con pasión. Ahí empezó otra gran epopeya musical en mi vida con Metallica y Slayer que me marcaron un nuevo camino. Coincidió con los inicios de mis bandas Acció Directa y Tropel Nat con las cuales me sumergí absolutamente en el mundo del hardcore, thrashcore y el crossover.

Desde entonces he ido y he venido varias veces por distintos caminos. Nunca más he tenido a estas bandas en mi mesita de noche pero siempre he sabido disfrutar de ellos cuando me los he cruzado. Me gusta escucharlos de vez en cuando. De hecho forman parte de mi ADN.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si me preguntan qué disco y que canción elijo de ellos, me crean grandes dudas pero creo que me quedo con el Killers y «Killers”.

Un disco y una canción de Judas Priest:

The Sad Wings of Destiny y «Tyrant”.

 

 


Marc Gutiérrez (director de Empire Zone Magazine)

Elegir entre Iron Maiden y Judas Priest es como decir si quieres más a papá o a mamá sin embargo a las gentes del metal nos gusta debatir y posicionarnos con lo cual diré que soy más de Iron Maiden ¿Y por qué? Pues mire usted, no lo sé. Quizá porque los descubrí antes, allá por 1992 con Fear of the Dark. Quizá porque “Be Quick or Be Dead” me hizo pedazos o porque tarareé “Judas Be My Guide” hasta la saciedad. Claro, luego descubrí Painkiller, el disco y la canción, y Rob Halford y la fiereza con que la banda se manifestaba me dejaron K.O.. Pero claro, ya me había entregado a Harris y, sobre todo, a Bruce Dickinson.

Además de la música, recién entrado en el Universo del Metal (septiembre de 1991), la iconografía jugó un papel fundamental y Eddie… Eddie es imbatible, más aún que las tachas y el cuero, que por cierto nunca he llevado.

Con los años he escuchado y comprado la discografía de ambas bandas, los he degustado, les he sacado sus pros y sus contras y también les he puesto los cuernos a ambos con otras bandas pero al final ¿sabes qué? Que acabo volviendo a los clásicos una y otra vez. No siempre, pero muchas veces tiempos pasados fueron mejores. Será que me hago mayor.

El 14 de abril es una fecha señalada para ambas bandas pues cumplen años el debut de Maiden y el British Steel de los Priest. Dos discos descomunales y esenciales para entender el devenir de ambas bandas y del metal como género musical. Si este combate de boxeo particular lo llevaban ganado los de Harris aquí es cuando Judas voltea la contienda con un disco demoledor. Y no es que Iron Maiden no merezca todo el reconocimiento, porque “Remember Tomorrow” o “Phantom of the Opera” bien merecen la categoría de supremas pero siendo sincero he cogido cierta manía a este trabajo por ver como la banda en directo es incapaz de salirse del patrón de “Running Free” y “Iron Maiden”.

British Steel es un cañonazo, un disco con muy pocas fisuras y del que no enamorarse es prácticamente imposible. Es un crochet de derecha que manda a la lona a muchos de sus contrincantes. Pero Iron Maiden se levanta a la cuenta de diez.

Unos Iron Maiden que, aunque primigenios allá por 1980, ya creaban unas atmósferas únicas y unos desarrollos identificables para cualquier seguidor de heavy metal. Judas Priest por su parte siempre han sido más directos, más de caña y contundencia. Judas Priest, en esta analogía pugilística, eran Mike Tyson, mientras que Iron Maiden eran Evander Holyfield.

La evolución musical de ambos me resulta similar, con cotas muy altas a nivel musical, momentos de caída libre, cambio de vocalista con poco tiempo de diferencia pero regreso dispar en ambos casos. En mi crecimiento musical Iron Maiden ha sido mucho más determinante pues muchas de las bandas y sub-estilos que iba explorando más adelante estaban muy conectados con ellos, como es el caso del death y el black metal, que creo que tienen mucha más influencia de los de Harris.

Mientras Judas Priest entregaba trabajos demoledores como Painkiller, Screaming for Vengeance o Defenders of the Faith, Iron Maiden hacían lo propio con The Number of the Beast, Seventh Son of a Seventh Son o Powerslave.

En el cambio de vocalista creo que Ripper Owens es mucho mejor que Blaze Bayley pero, sin embargo, la doncella facturó un disco mucho mejor como The X Factor que, sin ser un esencial, sí contenía grandes momentos.

Desde entonces creo que Iron Maiden han envejecido mucho mejor. Dickinson está mejor que Halford a nivel vocal, la formación de Judas, pese a ser de gran nivel se ha hecho pedazos mientras que a Maiden no les hace falta ni mirarse para saber lo que piensan. A nivel de directo, las dos últimas veces que he visto a Judas Priest (Graspop 2008 y Hellfest 2015) no me han convencido, todo lo contrario que Iron Maiden que no me defraudan nunca.

En estudio las comparaciones son odiosas y salvo Firepower creo que todos los discos de Maiden en este milenio son muy superiores a los de Priest.

A día de hoy los sigo escuchando, sigo recurriendo a ellos en muchos momentos y situaciones porque con 60 años siguen teniendo que decir más que muchas bandas de 20 y quizá no solo los discos más recurrentes de sus carreras. Por ejemplo, disfruto muchísimo de Brave New World y de Stained Class.

Dicho todo esto, mi veredicto, por decisión unánime, es una victoria holgada en favor de Iron Maiden.

Si piensas en heavy metal, piensas en Judas Priest, pero si piensas en Iron Maiden piensas en algo que trasciende más allá del metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Aunque me piden un tema de cada banda quiero destacar uno de los conocidos y uno poco conocido pero que me hace vibrar. De Iron Maiden, «Dream of Mirrors» / «Fear of the Dark».

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Priest, «Prophecy» / «Painkiller».

 

 


Rubén de Haro (diseñador y redactor de Science of Noise)

No me considero fan ni de unos ni de otros, pero si esto va de escoger a una de las dos bandas, me decanto claramente por Iron Maiden. Imagino que el hecho de que de los de Rob Halford solo me guste mínimamente el Painkiller (1990), influye bastante en mi decisión.

Es difícil decir cuál de las dos bandas simboliza mejor la esencia del heavy metal cuando ni tan siquiera yo sé cuál es esa esencia.

Las características del heavy metal no se pueden describir fácilmente, especialmente si uno se refiere a todo el género metal. Pero si hay que buscar la esencia del heavy metal estándar o tradicional -es decir: riffs distorsionados de guitarra, voces poderosas, ritmos de batería rápidos y pesados y solos de guitarra técnicos-, creo que ambas bandas podrían estar en lo más alto del podio, de la misma forma que también lo podrían estar Dio o Motörhead, por ejemplo.

En el aspecto vocal, Bruce Dickinson demostró a lo largo de toda la década de los años 80 que era capaz de ofrecer, tanto unos potentes tonos medios muy en la onda de Ronnie James Dio, como unos tonos más agudos más del estilo del vocalista de Deep Purple Ian Gillan. Creo que Dickinson popularizó y marcó la pauta de cómo tenía que sonar el metal e influyó en los cantantes que fueron apareciendo con posterioridad.

Ahora bien, si nos ponemos a analizar los instrumentos, la cosa se complica y no sabría decir si por ejemplo la intro de batería de “Painkiller” es mejor que la de “Run to the Hills”, aunque ninguna de estas canciones pertenezcan a los álbumes debut a los que aquí nos referimos. De guitarras mejor no hablo, pues no entiendo, pero las dobles melodías armonizadas de guitarras las hizo Judas antes que Maiden.

En Sant Boi de Llobregat, ciudad que me vio crecer, existió durante muchos años una tienda de música e instrumentos musicales que estaba justo enfrente del cuartel militar. Recuerdo visitarla con bastante asiduidad y haber hecho alguna que otra compra, sobre todo de camisetas. La calidad de éstas era bastante dudosa, pues no estaban serigrafiadas sino que eran de vinilo o transfer. Había de todo un poco, pero de lo que más había eran diseños de Iron Maiden. Sobre todo recuerdo que me gustaba mucho la del Seventh Son of a Seventh Son (1988), pero como no tenía muy claro quiénes eran aquellos tipos, nunca me hice con ninguna. Eso sí, diseños de Guns N’ Roses cayeron unos cuantos.

No sé si por miedo a experimentar cosas nuevas o por qué motivo, nunca me atrajeron ni Iron Maiden ni Judas Priest, hasta que llegó a mis manos una copia en cassette -que todavía conservo a día de hoy- del Fear of the Dark (1992), el último álbum con Bruce hasta su regreso en 1999. Es un trabajo que muy a menudo se pasa por alto y creo que es un grave error. “Be Quick or Be Dead” y la nominada al Grammy “Fear of the Dark” son dos de mis temas favoritos de la banda.

No puedo opinar lo mismo de Judas Priest, aunque un día me dio por adquirir una copia en CD de su Painkiller. ¿El motivo? ¿Sabes esos montones de CD’s en oferta que suelen tener siempre en la Fnac? Pues eso: estaba tirado de precio y se trataba de una versión re-masterizada. Win-win.

Hay otras muchas bandas de metal que han calado muchísimo más hondo en mí que estas que aquí nos ocupan, y si tuviera que hacer un Top 10, ni Maiden ni Judas estarían presentes.

Voluntariamente, la verdad es que ya no escucho nunca a estas bandas, pero hay muchísimas más posibilidades de que me dé por ponerme algún tema suelto de Iron Maiden que de Judas Priest. No sé vosotr@s, pero casi siempre dejo que Spotify decida por mí…

Ambas bandas tienen unas carreras envidiables salpicadas por algún que otro lunar. Para muchos fans, la carrera de Iron Maiden es más homogénea y/o compacta, mientras que la de Judas Priest es más “irregular”, y lo pongo entre comillas porque seguro que habrá quien diga que de irregulares, nada: innovadores.

Hay una característica que es común en ambos casos, y me refiero al hecho de que durante una temporada, sus vocalistas dejaron la banda, lo que acabó por traducirse en su “peor etapa como banda”. En el caso de Iron Maiden, Blaze Bayley (ex Wolfsbane) reemplazó a Dickinson y Martin Birch, productor habitual de la banda, se hizo a un lado. Virtual XI (1998) posteriormente dividió la opinión, pero el regreso de Bruce, en Brave New World (2000), deleitó a todos los fans de la banda, que elogiaron el álbum. El single «The Wicker Man» supuso para muchos su retorno a la forma, a la esencia 100% Maiden.

Más o menos en la misma época de la salida temporal de Dickinson de la banda, después de la gira de presentación del Painkiller en 1991, Halford hizo lo propio debido a tensiones internas dentro de la banda. Halford pasó a formar un grupo de thrash metal de estilo urbano llamado Fight con el fin de explorar un nuevo territorio musical. Tim «Ripper» Owens, quien había cantado previamente en una banda tributo a Judas Priest llamada British Steel, fue contratado en 1996 como nuevo cantante de la banda. Con él al frente la banda editó un par de álbumes bastante alejados de su estilo musical; mientras que a la banda les dio por explorar el groove metal con Jugulator (1997), hizo lo propio con el nu metal con Demolition (2001). Aunque el primero se vendió relativamente bien, recibió críticas de todo tipo, cosa que no sucedió con Demolition, que no solo se vendió mucho menos, sino que pillo cacho por todas partes.

Es difícil saber qué hubiera pasado con ambas bandas de no haberse producido estos cambios en su formación, pero parece ser que, a día de hoy, Iron Maiden es una banda mucho más cohesionada y compacta que Judas Priest.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Aquí lo tengo fácil. De Iron Maiden me quedo con Fear of the Dark, y si he de escoger un tema contenido en este mismo trabajo, opto por “Be Quick or Be Dead”. Ahora bien, si se me da libertad de movimientos, me quedo con «Can I Play with Madness» (¡qué recuerdos del Sputnik!) o “Run to the Hills”.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest escojo Painkiller y el tema que le da nombre al álbum, “Painkiller”. Pero si puedo escoger de toda su carrera, me quedo con “Lightning Strike”, el primer single del hasta la fecha último trabajo de Judas Priest, pues me parece brutal.

Mención especial a su trabajo de 1997 Jugulator, y muy especialmente al corte llamado «Bullet Train». Creo recordar que estaba incluido en alguno de aquellos CD samplers que regalaban con la Metal Hammer de mediados de los 90, de ahí que lo escuchara hasta la saciedad.

Me gustaría incluso añadir una segunda mención especial y nominar a «Electric Eye» y «The Sentinel», temas que re-descubrí gracias a las brutales versiones que As I Lay Dying y Machine Head grabaron respectivamente hace no demasiados años.


Ángel de las Heras (guitarrista de Audiolepsia)

Como no soy muy fan en general de la corriente del heavy metal que Iron Maiden y Judas Priest representan, me iba a abstener de participar en el reportaje pero, por otro lado, he pensado que, desde esa perspectiva, os podía dar mi modesto punto de vista sobre estas dos enormes bandas de la historia del rock en general.

En algunos momentos de mi vida he disfrutado más de Iron Maiden y en otros de Judas Priest. En general, la trayectoria de Maiden la veo más regular, más homogénea, con álbumes que, con matices, mantienen una esencia constante. Creo que los Priest han tenido algunas etapas más variadas y, en ciertos momentos, se han atrevido con cosas más innovadoras, como las guitarras sintetizadas del Turbo o la tralla más bestia del Painkiller. Creo que disfruté durante más tiempo de la banda de Halford, sobre todo en la época del Turbo (sí, lo confieso, me gusta ese disco, y el Slang de Def Leppard… y el Load de Metallica… matadme XD) y el Priest Live, pero me da la sensación de que, a raíz sobre todo de The Number of the Beast, Iron Maiden quizá haya conseguido un estatus más de “piedra angular” en la historia del heavy metal.

Yo descubrí a los Maiden en la época del Piece of Mind (sí, amigos, ya tengo una edad…) y me flipó bastante, pero, por otro lado, fue un poco flor de un día, no es algo que me calara en el tiempo. Sí que me sirvió para descubrir el Number of the Beast que, sin que en ese momento me supusiera una revolución mental, sí que me pareció que era un hito importante en la historia de la música popular. Judas Priest habían estado siempre ahí, con los temas más icónicos, pero sin que me llegaran demasiado. Pero, como comenté antes, fue el Turbo el que reclamó mi atención, tanto sonoramente como por una riqueza armónica y melódica que me parecía que no estaba tan presente en trabajos anteriores. Esa época más calmada, con el directo siguiente e incluso el Ram it Down fue la que más disfruté. El Painkiller posterior no fue para mí, mucha tralla… 😉

A día de hoy, la verdad, ya no les escucho, salvo en raras ocasiones y tirando de los discos que me gustaron en su momento. Sí que es cierto que en ambos casos admiro profundamente la longevidad de ambos grupos, y me llamó mucho la atención en su momento la vuelta de Adrian Smith a Iron Maiden, sin que ello supusiera la salida de Janick Gers… tres guitarras, ¿por qué no? Me da la sensación de que era una declaración de principios, como diciendo “ya no estamos para tonterías, nos parece bien que vuelva el uno, pero no por ello vamos a echar al otro. Somos Iron Maiden y hacemos lo que nos da la gana”. No me gusta tanto el pequeño culebrón que están montando los Priest con K.K. Downing, que si no lo invitan a la despedida, que si él hace un grupo con gente anteriormente relacionada con la banda, que si declaraciones por aquí y por allá… Bueno, la prensa rosa no me gusta en ninguno de sus formatos, tampoco en el musical. Sin embargo, estoy convencido que todo ello no conseguirá empañar el enorme legado que ambas bandas dejan en el heavy metal.

Gracias por dejarme participar en esto. ¡Abrazos a tod@s, amig@s!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si tuviera que escoger un disco de Iron Maiden sería Seventh Son of a Seventh Son. Creo que tiene una atmósfera muy especial, un tanto diferente a la mayoría de sus discos. Se atrevieron a experimentar un poco más con los sonidos, incluso incluyeron algunos pequeños fragmentos de teclados, coros más “orquestales”… Para mí fue una pena que no abundaran un poco más por ahí en posteriores trabajos. Mi canción favorita, más allá de los “clásicos”, quizá sea “The Evil that Men Do”, de ese mismo disco. Creo que combina a la perfección el tipo de sonido, riffs y tempos más identificativos de la banda, con esa atmósfera algo diferente que os comentaba antes.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest escogería Turbo, por arriesgado, diverso y rico musicalmente. Me gusta porque supone una manera diferente de afrontar la composición, los arreglos y la grabación de un álbum de heavy metal. Y mi canción favorita, pues quizá “Out in the Cold”, de ese mismo disco. Un tempo pesado, relativamente lento, una atmósfera increíble que se plantea desde la intro del principio, buenos riffs, buenos puentes, buen estribillo…¡mola!


Guille de las Heras (bajista de We Exist Even Dead)

Soy de Maiden, sin duda. Eddie rules! Si tuviese que escoger una de estas dos como representantes de la esencia del heavy metal me quedo con Iron Maiden, ya que quizás los veo más multirecursivos que Judas Priest y más “pesados” (en referencia al propio nombre del género). Sinceramente, creo que se sobre-idolatra a las bandas gigantes en general, estas dos incluidas, y que existen miles de bandas con la misma calidad artística o mayor que los grandes colosos de esta subcultura. No obstante, el peso histórico que tienen ambas es imposible de desmerecer, puesto que sentaron las bases del género musical con más variantes y derivados del mundo.

A Maiden los empecé a escuchar porque me encantaban sus portadas. Mi padre tenía el No Prayer for the Dying y el Number of the Beast en el estante de CD’s y, obviamente, semejante artwork llama la atención de cualquier niño (más aún si va para dibujante, como en mi caso). Aunque me pareció menos “bestia” de lo que esperaba (y el No Prayer no me transmitió demasiado, salvo «Holy Smoke»), sí que tuve una época de Number of the Beast en vena, y recuerdo con especial cariño la homónima y, sobre todo, ese «Run to the Hills», que motiva a cualquiera. Fueron una piedra importante del conglomerado que, junto a Black Sabbath, Skizoo, Steve Vai, Devin Townsend, Alice in Chains y The Gathering acabase tomando yo mismo las riendas de lo que empezaba a ser obvio: “Esta, esta música me despierta no-se-qué dentro, algo más que el resto”. A Judas los conocí más colateralmente, sobre todo al poner nombre y autoría a melodías que se paseaban de vez en cuando por equipos de música y radios varias de mi entorno («Hell Bent for Leather», «Breaking the Law», «Painkiller»,…).

La verdad es que no son fruto de mi devoción y los suelo escuchar anacrónicos sonoramente (piensa que The Number of the Beast se publica 12 años antes de que nazca yo), pero escuchar «Aces High», «Fear of the Dark», «Can I Play with Madness» o las ya citadas del The Number of the Beast de vez en cuando me hacen gozar de lo lindo, compartiendo emoción la música per se y la visceral nostalgia que tan majestuosamente evoca la música. De Judas… me quedo con la versión que de As I Lay Dying de «Electric Eye»… jajajaja.

Aunque no he tenido la suerte de verlos en directo, sí que lo he hecho en video y diferido, y tengo que defender a capa y espada una victoria aplastante de Maiden. Los tíos saben priorizar, y ver los directos de esta gente con sus 60 tacos rebasados, cómo siguen tocando… se lo trabajan, y mucho; y con especial cariño Bruce, que sigue siendo un maestro del dramatismo (en el sentido teatral del término), una bestia vocal y un apasionado de su vocación y profesión. Tras años desde que los empecé a escuchar, hubo un momento en el que volvieron a calarme, en el documental de Sam Dunn y Scott McFadyen “Global Metal”. Al final del documental, cuando Dickinson explica, emocionado, que van a tocar por primera vez en la India, ves a los chorrocientos millones de fans al borde del éxtasis mental, empieza a sonar «Fear of the Dark»… y piel de gallina. En ese momento, pensé “joder, lo que ha conseguido esta peña trasciende su música; me conecta con gente que ni conozco de la otra punta del mundo y, me apasione más o menos su música, son los instigadores de cientos de bandas que forman parte de mi día a día”. Son los putos jefes, te gusten menos o más, y punto.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden, me quedo con “Can I Play with Madness” (“Aces High” me flipa más, pero me puede la infancia cantando la primera), y The Number of the Beast.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas, con “Painkiller” (canción y álbum).

 


Joan Hernández (co-fundador de Metal Friends)

¿Qué banda es más heavy?

Es una pregunta un poco difícil de responder, pero bueno… Judas Priest es un heavy más directo, sus riffs te llegan directos a la yugular, suenan como una fábrica de metal en plena acción, ese sonido tan peculiar de Birmingham donde nacieron bandas como ellos, y por supuesto, Black Sabbath. También fue la primera banda de heavy metal de la NWOBHM y la voz más prodigiosa del estilo como es la de Rob Halford. Iron Maiden, en cambio, es la cara opuesta. Sus riffs, a lo mejor no son tan heavies, ya que su apuesta gira en torno más al mundo medieval, sobre todo, cuando entró en las filas el carismático Bruce Dickinson. No quiero decir que no sea un estandarte del heavy metal, que lo es y, además es la banda más respetada por todos nosotros y una de las bandas que ha generado más dinero, mucha culpa de ello es su gran marketing con su mascota Eddie, creada por el genio Derek Riggs. No sólo por su música, por sus portadas, por sus directos, sus letras…, Maiden se ha convertido en la banda más grande de todos los tiempos del HEAVY METAL, y así lo demuestran sus multitudinarios conciertos. Pero, cada uno en su estilo, son dos bandas muy grandes y un gran referente para bandas que vinieron con posterioridad dentro de este género.

Un servidor, conoció antes a la doncella que al sacerdote, pero alucinaba igual con ambos, eso sí, cada uno tenía su momento de gloria en mi habitación. Para mí, los mejores temas de ambas bandas son «Halloweed be thy Name» y «Victim of Changes», por supuesto son temas extensos, pero no es ninguna excusa para decir que son temas perfectos, no les falta de nada, tienen lo que tiene que tener un tema gloriosamente excelente. Cada uno tiene su sello de identidad y yo creo que no hay que compararlos. Tanto puedes disfrutar con uno que con otro…

Un dato curioso de ambos aniversarios, es que en la gira del disco Bristish Steel unos jóvenes Iron Maiden eran los teloneros…

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Son tantos discos que han sacado estas dos hachas, qué es tan difícil decir: ¿cuál es su mejor disco? Lo que está claro, que cada disco no tiene que ver nada con el anterior, en Iron Maiden en cada uno nos explicaban unas historias diferentes, y por supuesto, musicalmente innovaban con cada grabación. Iron Maiden acabó su carrera discográfica con Seventh son of a Seventh Son, un disco así es muy difícil de superar.

bUn disco y una canción de Judas Priest:

Judas Priest era fiel a su apuesta por el heavy metal más crudo y duro, en cada disco buscaban un sonido nuevo hasta llegar, para mí, a su disco de matrícula de honor como es Painkiller.

 


Rove Hernando (director de Atlas Artist Agency)

¡Soy de Iron Maiden! Yo siempre he entendido a Maiden como el heavy metal puro, pero más que una respuesta objetiva, pienso que esto va según lo que le transmitan las bandas a cada uno. Son dos bandas referentes y descubrí las dos casi a la par, cuando empecé a engancharme al metal con 16 años y quería conocer a fondo todos los grupos grandes. El impacto de Maiden fue mucho más grande en mí que el de Judas, cuando los empecé a escuchar sus melodías me atraparon y me transmitieron muchísimo.

A Iron Maiden los sigo escuchando hoy, pese a que ya no sea uno de los estilos que más escucho siempre hay tiempo para ellos, e intento ponerlos en muchos de los viajes largos que hacemos en furgoneta.

Solamente se puede opinar que son dos de las bandas más grandes del globo, sin ellas nada será lo mismo, y cómo ellas pocas habrán. Dejan un legado y un listón muy alto por lo que han conseguido, me gustaría que la gente de la escena empezara a pasar el relevo a bandas más nuevas y frescas pero hasta que ellas decidan retirarse por completo veo complicado que esto suceda. De todas maneras opino que ninguna banda actual que quiera hacer lo mismo que Maiden o Judas podrá llegar jamás a su nivel, ellos fueron los precursores y serán los últimos titanes del heavy metal más “puro”.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden el Brave New World y la canción «Ghost of the Navigator», aunque me ha resultado muy difícil elegir en este caso ya que todo el álbum me parece mágico.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas el Painkiller y la canción «Hell Patrol».

 


Mario Herrero (teclista de Drunken Buddha)

Tuve la inmensa suerte de tener un hermano unos cuantos años mayor que yo y encima amante del heavy metal, de cuando ese término abarcaba toda la música que amábamos independientemente del subgénero y que nos unía en una sola identidad.

Estoy hablando de finales de los setenta, Alex y yo solíamos tirarnos horas en la habitación escuchando todo lo que llegaba a nuestras manos. Uno de aquellos primeros discos, a los cuales guardo especial cariño, fue Unleashed in the East de Judas Priest. Todavía a día de hoy consigue ponerme los pelos de punta cuando lo escucho… me trae sin cuidado que esté retocado en estudio o lo que sea, siempre será mi disco de Judas Priest, el que de verdad me azota por todo el significado que tiene para mi. Es cierto, eso sí, que juega con la ventaja de recopilar los mejores temas de toda una etapa de la banda. No voy a decir que Judas «inventasen» el heavy metal, pero sí creo que fueron quienes le dieron la forma definitiva al género tanto musical como visualmente y eso es lo que para mi aglutina Unleashed.

Opino que Judas ha sido una banda en continua evolución y eso es algo innegable. Re-inventaron el género en varias ocasiones y asentaron las bases que serían imitadas hasta la saciedad en varias ocasiones. Desde aquel proto-metal Rocka Rolla al revolucionario Painkiller, pasando por Stained Class, Screaming for Vengeance o Turbo. Incluso después de la partida de Halford continuaron su evolución independientemente de la acogida recibida.

Pasaron los años y mi hermano y yo seguíamos descubriendo nuevos grupos que llevarnos a las orejas. Así llegó una cinta de «noventa» allá por el 81 con un disco grabado por cada cara de unos, para nosotros desconocidos, Iron Maiden. Reconozco que en su momento no me resultaron especialmente atractivos, eran años en los que la calidad de los discos que iba descubriendo era abrumadora. On Stage, Rising, Long Live RnR, Heaven and Hell, Back in Black, Ready ‘n Willing… así que no fue hasta un año más tarde cuando todo cambió.

Me encontraba con doce añitos recién cumplidos haciendo unas compras por Alcampo con mi madre. No era habitual el ir a ese supermercado en aquellos tiempos para mi y la verdad es que era una experiencia maravillosa porque, entre otras cosas, tenían una sección de discos impresionante! Así que tocaba repaso para ver si le sacaba a mi madre un regalito para sumar a la colección.

Seguramente había una buena cantidad de candidatos entre las estanterías, pero no, en un instante todo el supermercado quedó difuminado como en una espesa niebla. Ante mis ojos solo había una cosa que me atrapó como el péndulo de un hipnotizador. Tenía entre mis manos el The Number of the Beast y el mundo se paró. Aquella imagen, aquella portada, en un solo instante pasó directamente a formar parte de mi ADN. Me hice partícipe de aquel puto aquelarre que Derek Riggs imaginó para someternos a todos como si del maldito Anillo Único se tratara…. y así fue. Probablemente la camiseta del TNOTB fuese la prenda oficial del barrio metalero, bueno, seguro que de todos los barrios del mundo occidental. Tengo un vago recuerdo de la vuelta en autobús a casa observando aquella maravillosa portada, pero ya pasado el primer shock, un poco dudoso de si musicalmente me gustaría, pues aquella cinta con los dos primeros había pasado sin pena ni gloria por mis manos. Que decir tiene que no tenía ni idea de si el cantante era uno nuevo o el de los otros discos, así que no tenía sabía con lo que me iba a encontrar. Y sí, efectivamente me encontré escuchando aquel disco con cara de tonto, alucinando con la energía, la frescura, el buen rollo que emanaba de aquellas canciones. Si como dije antes, Judas definió el género de Heavy Metal, Iron Maiden directamente definió mi persona a partir de aquel mismo momento. Definitivamente, yo era y sería para siempre «heavy». Eso fue lo que significó para mí aquel maldito disco. Y ya ni te cuento lo que vino después con Piece of Mind y Powerslave!

Fueron y son dos grandísimas bandas y creo que para los de mi generación aún lo son más pues nos pillaron en el momento adecuado, cuando aún estás definiendo tus gustos y tu persona. En general de un modo más objetivo, si eso es posible, diría que Judas Priest por todo lo que aportaron, por su dilatada carrera, por ser pioneros, por reinventar el género…. desde una perspectiva global diría que aportaron más que Maiden. Pero a su vez, éstos aportaron, además de una calidad indudable, incluso superior visual y musicalmente, la definición de toda una generación como colectivo humano.

Un abrazo a todos, «benditos sean vuestros nombres» y no olvidéis «correr salvajemente» cuando acabe esta terrible situación que nos ha tocado vivir.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Entre tal cantidad de emociones acumuladas a lo largo de los años me es imposible escoger un mejor tema o un mejor álbum. Pero toca mojarse y voy a intentar salirme de lo típico. Killers. Tema: «The Phantom of the Opera».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Álbum: Sad Wings of Destiny. Tema: «Dreamer Deceiver / Deceiver».

 


Leo Jiménez (vocalista de Leo Jiménez y Stravaganzza)

Foto: Mikel Masa

La pregunta «Ser más de Maiden o de Judas» tiene difícil respuesta…(risas). Yo me enganché al metal allá por 1989 gracias a un vecino que me pasó una cinta TDK grabada, con The Number of the Beast. Me influenció tantísimo que años mas tarde llegué incluso a tatuarme lo de «La Bestia» en homenaje a ese álbum. Por aquel entonces flipaba (y aun flipo) con cada uno de los pasajes del disco. Con todas y cada una de las melodías de guitarra. Pero lo que de verdad me cautivó fue la voz de Bruce.

En aquel tiempo yo nunca había ojeado una revista de heavy metal, y ni siquiera sabía como eran ellos fisicamente porque mi cinta era grabada y no tenía carátula. Así que me los imaginaba totalmente diferentes a como eran realmente. Creía que Dickinson era un tío rubio con el pelo rizado… Supongo que eso sería porque en la tele rara vez salían grupos heavies, y yo solo había visto a un cantante «rockero», que era Joey Tempest de Europe… ¡¡así que debí creer que todos los que cantaban heavy eran así!! (risas).

Bruce Dickinson y Jeff Scott Soto fueron sin duda los vocalistas que más me influenciaron cuando tenía entre 12 y 16 años. Se puede decir que por ellos dos comencé a cantar. Me pasaba horas y horas intentando imitarles, y creo que a día de hoy en mi voz aun hay muchos ingredientes de Dickinson. Es inevitable. Lo que uno mamó de pequeño es lo que le forma como persona y lo que le identifica de adulto.

Judas Priest entraron en mi vida un poco después. Les comencé a escuchar por el disco Ram it Down. Y la verdad es que me encantó. Después vino el Painkiller… y ya se sabe; todo chaval heavy de aquella época alucinaba en colores con ese disco, y yo fui uno de ellos. He de decir que aunque me encantaron todas y cada una de las canciones de ese álbum, quizá lo que no terminaba de engancharme era el timbre vocal de Halford en los tonos «más agudos». Curiosamente a todo el mundo le parecía «la polla» en ese registro, pero a mi Rob me gustaba mucho más cuando cantaba en tonos medios y graves. Ahí si me parecía un fuera de serie. De hecho, como cantante de «agudos» nunca me influenció demasiado. He de reconocerlo.

Sin embargo, si lo tengo considerado como una de mis mayores influencias en su faceta de compositor. Y cuando salió de Judas Priest en los 90 siempre le seguí en todos sus nuevos proyectos. Me gustó especialmente con su banda Fight. Aquel «War of words» siempre me parecerá una obra maestra y uno de los pilares fundamentales de mi estilo musical actual. Me apasiona como fusiona el groove metal con las melodías vocales tan «heavies».

Así que, a la pregunta de si soy «más de Maiden o de Judas» solo puedo responder: ¿DE VERDAD HAY QUE ELEGIR…? ¡¡No jodas!! (risas).

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si tuviese que elegir un único disco de Maiden…Tendría que ser porque me estuviesen apuntando con una pistola a la cabeza o porque la vida de mi familia dependiese de ello… (risas). Soy incapaz de elegir uno de entre Seventh Son of a Seventh Son… o Piece of Mind… o The Number of the Beast… o Fear of the Dark… ¡joder! Es que me gusta mucho incluso el The X Factor. No puedo quedarme con uno solo. Lo siento.

Un disco y una canción de Judas Priest:

He de reconocer que los Judas que más hondo me calaron fueron los de 1997. A mí personalmente me dieron justo en el clavo con Jugulator. Cuando escuché por primera vez «Bullet Train» y «Burn in Hell» la voz y la potencia de Tim «Ripper» Owens me dejaron impresionado. Y las composiciones de ese disco siempre me han influenciado más que ningún otro de Judas Priest.


Juan José Jover (guitarrista de Santonegro)

Las dos son grandes bandas y han tenido un largo trayecto siendo todo un referente y una influencia para muchos músicos, pero soy más de Iron Maiden. Pienso que Iron Maiden y Judas Priest podrían ser una clara definición de este estilo, en cuanto a la esencia creo que Iron Maiden marca todos esos pasos para llevarte al camino del Heavy Metal, la imagen de Eddie es todo un símbolo de este estilo músical y temas como The trooper o Fear of the dark te meten de lleno a seguir escuchando este estilo o como en muchos casos a coger un instrumento y seguir ese legado.

Primero conocí a Iron Maiden escuchando algunas cintas de cassette que tenia mi hermano mayor, y cuando vi algunos directos de ellos fue cuando me terminaron de influenciar del todo, sobre todo aquellos riffs y solos interminables, me pasaba horas intentando sacar algunos temas con la guitarra siendo todo un principiante. Judas Priest los conocí más tarde aunque ellos debutaran antes que Iron Maiden, me acuerdo escucharlos en casa de un amigo (todo fanático de los Kiss), era como escucha esta banda, como si fueran una banda nueva, ya que hace unos años no teníamos plataformas digitales y ibas buscando bandas de este estilo como si fueran todo un tesoro. Escuche el mítico Breaking the Law de la banda y me quede entusiasmado con ese riff seguí escuchando varios temas del disco British Steel y seguí la discografía, no fue una de las bandas que me causaran gran impacto pero si sumo para que siguiera mejorando en la gituitarra.

Las sigo escuchando pero no son de mis principales bandas en mi setlist a día de hoy, desde hace unos años me decanté por estilos como el Stoner Rock o el Grunge, bandas como Kyuss y Alice in chains son mis referentes a la hora de componer. Pero tanto Iron Maiden como Judas Priest son de las pocas bandas fieles a sus comienzos pese a los años que llevan de trayectoria, y que siguen sumando seguidores por joven que sea su publico, ambas bandas tienen una amplia discografía y cada disco han marcado la diferencia respecto a las demás bandas, tienen su sello muy marcado y son inimitables. Está claro que ya son parte de la historia y referentes de muchos músicos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden el tema Fear of the dark porque me trae muy buenos recuerdos

Un disco y una canción de Judas Priest:

Living after midnight porque es un tema con mucha fuerza y tiene un solo de guitarra que te deja con la boca abierta.

 


Fernando Julkarn (vocalista y bajista de Graveyard)

Ambas bandas son importantísimas para mí, como imagino que lo son para cualquiera interesado en el Heavy Metal, pero si he de elegir una de las dos, me quedo con Judas Priest. Me encanta Iron Maiden, pero Judas Priest probablemente sea mi banda favorita de todos los tiempos. En mi opinión, discos como «British Steel», «Screaming for Vengeance» y sobre todo «Defenders of the Faith» simbolizan a la perfección lo que es el puro Heavy Metal. Yo creo que descubrí ambas bandas prácticamente al mismo tiempo y ambas me impactaron profundamente, pero de alguna manera Judas Priest consiguieron calar algo más hondo. De hecho, cuando comencé a tocar la guitarra estaba mucho más interesado en aprender a tocar temas de Judas Priest que de Iron Maiden, me parecían más sugerentes por algún motivo.

Por supuesto que sigo escuchando ambas bandas a día de hoy con bastante frecuencia y me parece que ambas han sabido mantener una carrera admirable y de la que sentirse orgulloso. Ambos grupos han llegado a un punto en el que saben que pueden hacer lo que quieran porque no le deben nada a nadie, ni siquiera a sus fans. De hecho no suelo escuchar nada de Iron Maiden posterior al «Seventh Son…» o a «Painkiller» en el caso de Judas Priest, pero da igual, pueden grabar lo que sea y contarán con mi aprobación incluso sin escucharlo porque les debo mucho más que ellos a mí, se han ganado ese derecho.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Somewhere in Time» – Caught Somewhere in Time

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Defenders of the Faith» – The Sentinel

 


Manolo Kabezabolo

Es una difícil decisión, pero ya te digo que soy más de Judas. Conocí a las dos bandas prácticamente a la vez, acabando la EGB. ¿El impacto? Pues mucha tralla por parte de las dos. Hoy las sigo escuchando, y me quedo con los años 80 de ambas.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedo con el LP Killers.

Un disco y una canción de Judas Priest:

El Unleased in the East (Live in Japan).

 


Irene Kilmister (fotógrafa y redactora de MaxMetal)

No tengo ni un ápice de dudas al responder a esta pregunta: YO SOY DE JUDAS PRIEST. Tanto así que los llevo tatuados en mi brazo, los Metal Gods siempre estarán conmigo.

Yo creo que Judas Priest son la banda que mejor simbolizan la esencia del heavy metal, ya no solo comparándolos con Maiden, si no con el resto de bandas con las que comparten «primera línea». Y no solo en cuanto a lo musical, donde Judas Priest ha marcado unas bases claras para futuras generaciones, si no también con su imagen, y es que nadie me va a negar que el Sr Halford no es el fucking Metal God con todas esas tachuelas y cueros, y saliendo al escenario montado en una p*** Harley. Esa es la esencia del heavy metal.

Pues ahora mismo no recuerdo a quien conocí antes, si a Judas o a Maiden, solo se que fue por 2009 y fue también cuando mi vida cambió. Una vez que escuché British Steel no fui la misma nunca más (creo que mi madre puede corroborarlo… jajaja). Reconozco que descubrí el metal por Metallica, pero al igual que Maiden, no han marcado mi vida. Por el contrario Judas sí lo hizo. Conocerlos me hizo meter poco a poco la cabeza en este loco y maravilloso mundo del metal (en general)

A Maiden no acostumbro a escucharlos, porque más de dos temas seguidos me cansan, pero a Judas sí, por supuesto que sigo escuchándolos y viéndolos en directo.

Dicho todo esto tengo que reconocer evidentemente el impacto que tiene Iron Maiden sobre el metal y que, aunque en lo personal me gusten más o menos, no quita que han sido uno de los grandes pilares del heavy y todo unos iconos.

Ambas bandas tienen unas carreras impresionantes, es verdad que con altos y bajos, pero la vida en general es así, una montaña rusa. Pero ahí han estado, y ahí estarán, pues creo que su legado resonará durante muchas décadas.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si tuviera que elegir un tema de Iron Maiden sería «Run to the Hills» y un disco The number of the beast

Un disco y una canción de Judas Priest:

Si tuviera que elegir un tema de Judas Priest sería «Metal Gods» y un disco Rocka Rolla.

 

 


Beto Lagarda (redactor y fotógrafo de Science of Noise)

Era más de Maiden. Actualmente no soy de ninguno de los dos. Pero siento un gran respeto por ambas agrupaciones. Tengo una relación de amor con Iron Maiden y una relación de amor odio con Judas Priest, me explico.

Mis primeros pinitos en el mundo del metal fueron con Metallica y Iron Maiden. Debo admitir que no soportaba ni las voces de James Hetfield ni las de Bruce Dickinson. Pero menos soportaba a Tom Araya, Rob Halford o Brian Johnson. En aquel momento mi cantante de metal – rock favorito era Axl Rose… lo amito, también filtreé con todos estos grupos en mi etapa felipesca.

Pude ver a Iron Maiden por primera vez el 2006 en el Sant Jordi teloneados por unos increíbles Trivium (eso si fue amor a primera vista, mis Trivium). Su show fue algo inusual, pues me comí enterito el poco atractivo A Matter of Life and Death. Este hecho me motivó a querer volver a ver Maiden para poder disfrutar en vivo de los clásicos y mis cuatro siguientes bolos de Maiden fueron increíbles. La última vez fue en 2016 y espero que la próxima sea la de este julio en el Estadi Olímpic Lluis Companys de Barcelona. Sus directos siempre me han parecido asombrosos pese a que, con el tiempo, todos siguen un mismo patrón. Iron Maiden perfiló mi gusto por el metal más clásico durante la primera mitad de mis veinte.

Por otro lado y sin ser conocedor de la extensa carrera de Judas Priest, me aventuré a verles por primera vez en el Olímpic de Badalona en 2009. Aquel bolo venía con Testament y Megadeth de regalo. Testament me parecieron horribles y aún hoy en día me lo parecen. Megadeth rozó el larguero y Judas se me hicieron tan pesados que acabé pegando cabezadas en la grada. Un concierto tan pasteloso como cansino. Pero no me rendí y seguí indagando poco a poco en su discografía y descubrí que los temas menos conocidos de la banda eran incluso mejores que sus hits. La siguiente vez que vi a Judas disfruté como un enano. Y en la tercera volvieron a decepcionarme, pues el estado de forma de la banda en directo no era comparable al nivel ofrecido en su último disco. Este último fue en el Rock Fest de Barcelona 2018 y me pareció bochornoso.

A día de hoy escucho más bien poco de ambas bandas, pero si es verdad que me repaso de pe a pa cada nuevo trabajo si corresponde. De hecho, tanto The Book of Souls (2015) como Firepower (2018) me parecen discos enormes. En cuanto a la evolución y repercusión de ambas bandas, no admito discusión alguna cuando afirmo que las dos forman parte de las 10 bandas más grandes del heavy metal y derivados. Y también considero que Iron Maiden es superior a Judas Priest en la mayoría de los aspectos relevantes: discografía, puesta en escena y potencial de los músicos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden me quedo con “Wasted Years” del disco Somewhere in time (1986) y en cuanto al disco, no tienen uno mejor que Seventh son of a seventh son (1988) pero siento un amor especial por Brave New World (2000) con lo que me quedo con este último.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest me quedo con “Victim of Changes” y en cuanto el disco me quedo sin ninguna duda con Sad Wings of Destiny (1976), disco que incluye precisamente mi canción preferida.

 


Luis Lanero (guitarrista de My Disorder)

De siempre he sido más de Iron Maiden sin desmerecer a Halford y los suyos. Para mi Maiden, te reconocías todo lo que tenía el heavy metal en su esencia, lo épico, una parte de cómic e imaginería que evidentemente admirabas (Eddie y todo lo que les rodeaba), el directo perfecto, los temas completamente locos, con cambios y solos alucinantes… En esencia, sin ser los que más “cuero” llevaban, eran los que más me llenaban, al menos como producto perfecto.

Yo descubrí a Maiden cuando llegué a esto, poco después de llegarme mi primera cinta con apenas 13-14 años, una cinta de casette, por cierto, de Dio, el Sacred Heart, me llegó Powerslave, nuevito, llegado de la pequeña tienda que nos suministraba de metal y rock, Paco Jímenez y su Cima del rock nos informaba de lo que debíamos escuchar, a través de Radio Juventud y luego Radio Cornellá, y la tienda de Pi i Maragall nos vendia las cintas de las novedades. Podia ser el año 1985, tranquilamente… me caen las lágrimas de recordarlo. Powerslave es una obra increíble con himnos increíbles, “Aces High”, “Rime of the Ancient Mariner”, “Two minutes…” De ahí compré mas cintas, Piece of Mind, y tambe adquirí  Turbo Lover de Judas, siempre en cinta de casette, pues mi padre nunca aprobó que pudiéramos tener en casa un tocadiscos. Una pena, pero vamos, nos lo hacíamos como podíamos entonces, con un doble pletina hacíamos milagros. Año 85, la tecnología era otra cosa evidentemente.

Cada día las escucho menos, y es una pena, pero es que me pasé mucho, me tarareaba los solos de memoria, tanto de Maiden como de Judas, ahora la oferta es tan grande que evidentemente los rescatas de vez en cuanto, entonces era cada día, seguían como megafan a una docena de bandas, eran las clásicas que todos reescuchábamos, Maiden, Van Halen, Saxon, Dio, Barón, Judas, Rainbow, Black Sabbath. Los clásicos totales.

Los 80 fueron increíbles, para mi Iron Maiden es la banda más enorme jamás creada, sus conciertos eran legendarios, los vi en sus mejores giras entre el 1988 y 1995, Monsters, junto a otros gigantes, hasta el 1995 los seguí sin rechistar, pero con los años, les pierdes algo de vista. Los conciertos de estadio, tampoco son mi fuerte…

Si miras sus setlist, hasta Seventh Son of a seventh Son es el 85% de dichos setlist, fue su gran momento es evidente… sus mejores clásicos, a otras bandas como Metallica les pasa algo parecido, no pueden escapar de los 80… A Judas Priest, les pasó algo parecido, hasta Painkiller por allá en 1990. Painkiller fue un disco definitivo, pero para mí no “el mejor”, aunque recuerdo con enorme emoción flipar con “Breaking de Law”, ese disco, el British Steel era muy grande… todos nos lo copiábamos como locos. Pensad que éramos estudiantes de instituto o de FP, y una cinta de cassette salía por 1100 pelas de la época, al cambio de ahora unos 7 euros, si te pillabas una o dos en un mes… es que la paga era muy abundante, o te habías buscado la vida para sacarte algún duro en algo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

“Two Minutes to midnight”, Powerslave, pero te puedo decir, cinco o seis más que me aluciaban y me volaban la cabeza. Ejemplo “Die With Your Boots On” de Piece of Mind o evidentemente “The Trooper” o incluso “22 Acacia Avenue” de The Number of the Beast.

Powerslave es el culpable de casi todo, de ahí surgió amor para siempre a Iron Maiden. El mejor disco para mí. Pero Piece of Mind y The Number of the Beast están ahí. Que decir de Killers, pero reconozco de Di Anno nunca me gustó.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas, “Breaking the Law” es el tema (que difícil es esto…). British Steel sería el disco que me pilló más metido en toda la vorágine de la época. Hay clásicos increíbles, además del “Breaking”, “Living After Midnight” o “Metal Gods”.

 


Marc Laplana (fotógrafo y colaborador de Rock in Spain)

¡Qué preguntas nos proponéis! Que gran dilema. Personalmente yo soy más pro Iron Maiden, pero sin echar asco alguno a Judas Priest. Aunque si no recuerdo mal las he visto el mismo número de veces en directo a ambas. Personalmente pienso que ambas simbolizan el heavy metal. Son los dos pilares principales del movimiento británico de los años 80, aunque Judas Priest tiene más carrera musical. No te sabría decir con exactitud cual aporta mejor la esencia sinceramente ya que no viví esa época como para conocer los inicios de cada banda. Recuerdo vagamente que ambas las descubrí el mismo año cuando, entre un grupo de compañeros del instituto, nos intercambiábamos música. No recuerdo que año exactamente, pero para mí fue la evolución hacia la persona que soy ahora. La fuerza que desprendía su música fue un descubrimiento y eso hizo que investigase hasta conocer a todas las bandas que conozco actualmente. Hasta cuando estudiaba música, la compartía con los diferentes profesores para analizarlas y estudiarlas e incluso conseguía que también les gustase. Fue una evolución positiva en mi vida sinceramente.

Actualmente ya no las escucho demasiado, me he ido encaminando a otras vertientes y las tengo olvidadas. Pero siempre que puedo intento asistir a sus conciertos para rememorar buenos recuerdos. Ambas bandas han conseguido evolucionar la música. Gracias a ellos han ido naciendo diferentes estilos que ha hecho que el mundo de la música sea tan extenso. Los años 80 fue una década evolutiva y ellos consiguieron que a día de hoy sigan en pie ofreciendo todavía sus grandes espectáculos.

Si me permites añadir una cosa más, este 14 de Abril será, por desgracia, el décimo aniversario de la pérdida de Peter Steele, líder de la banda Type O Negative. Una banda que también me marcó mucho en mi carrera musical y que guardo muy buen recuerdo. Siempre se le recordará como el homenaje que les rindió los fineses Swallow the Sun en su trabajo «Emerald Forest and the Blackbird».

Gracias por dejarme formar parte del reportaje. Un abrazo a todos y espero que estén todo el equipo de Science of Noise y sus estimados lectores se encuentren bien ante la situación que nos encontramos. Peace!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

El tema sería «Flight of the Icarus» y el disco el «Piece of Mind».

Un disco y una canción de Judas Priest:

En el caso de la banda de Rob Halford, la canción no puede ser otra que «Breaking the Law», ya que con este tema conocí al grupo (y su divertido videoclip). Y el disco sería Screaming for Vengeance, es uno de los que más me gusta.

 


Santi Leal (guitarrista de 11 Bis)

¿A quién quieres más, a tu madre o a tu padre? Y es que la pregunta se las trae… La Dama de Hierro o el Padre Judas nos han enseñado desde muy jóvenes el camino a seguir, otra cosa es que durante ese camino nos encontremos con circunstancias que nos lleven por otros derroteros, a veces enriquecedores y otros más sombríos, pero al fin y al cabo siempre vuelves al redil. Cuando llevas en tus genes el ADN del Heavy Metal eres como la cabra que tira al monte.

Como músico puedes estar cautivo en algún momento de tu vida con otros proyectos y estilos musicales, pero ¡¡Ay!! ¡¡Amigo!! a la mínima oportunidad que tienes, haces lo posible por sentir en tu ser el poder del Heavy Metal, y sin duda el trabajo de estas 2 bandas, sin menos preciar otras contemporáneas, son las que te van a hacer que se te erice la piel y se te acelere el corazón. Ya te digo, como un padre o una madre, que te cuidan y te acompañan cuando más los necesitas.

Creo que no solo la esencia del Heavy Metal clásico, también la esencia de todas las variantes de Metal que se han hecho hasta ahora. Sin duda todos estos estilos le deben en gran parte su punto de partida a estos dos grupos . Pienso que si alguna de las dos bandas no hubiesen existido, el Metal actual no sería lo que conocemos, por estilo y diversidad. Aunque Judas y Maiden estética y musicalmente tienen poco que ver entre sí, sí que se les puede clasificar dentro de un mismo estilo musical, como no, puro y duro Heavy Metal, consiguiendo que desde tiempo atrás, la Familia Metalera sea mucho más plural y amplia.

No creo que quien sea fan de Judas Priest odie a Iron Maiden y viceversa. Pienso que en el gremio del Metal esto no pasa, aunque las excepciones que cumplen la regla deberían ser dignas de estudio… Por otro lado, en sus carreras y en sus discografías paralelas, tanto Judas Priest como Iron Maiden, han sabido fabricar temas duros, temas a medio tiempo, y temas melódicos, sin perder la coherencia y la esencia musical más potente, que es la característica principal del Heavy Metal que se precie.

Aunque sus carreras, como es obvio, empezaron en los 70 y yo ya era consciente de su existencia, aunque fuera mucho más joven, jajaja!!!, me engancharon a principios de los 80. Recuerdo que en aquella época, en el terreno Hard, me flipaban grupos como Purple o los Zeppelin, hasta que llegó a mis manos, rebuscando en las cintas que mi padre grababa al azar, del entonces llamado “Hilo Musical”, una emisora de radio por cable de la época del pleistoceno, un Lp titulado Point of Entry, como no, de Judas Priest.

Aquella escucha fue de lo más sorprendente que había oído desde hacía tiempo. Perdí la cuenta de las veces que lo escuche, tantas veces como para que no quedase ferrita en el acetato de la cinta de casete. Descubrí la voz impresionante de Halford, donde jugaba con toda su amplia gama de registros de voz, desde la más baja a la más alta y sin despeinarse, te aseguro que en aquella época tenía una considerable melena, que conste… La guitarras afiladas y los riffs pegadizos de KK Downing y Glenn Tipton, y la base demoledora y contundente de Ian Hill y Dave Holland. Sin duda, me hice fan inmediatamente de Judas.

En cuanto a Iron Maiden, el primer disco que adquirí fue The Number Of The Beast”. Me lo recomendó uno de los vendedores de la tienda histórica de Barcelona “Discos Castelló”. Santo varón el amigo que me atendió, y es que la cabeza casi me estalla cuando lo escuche. La máquina perfecta estaba ante mí. Aunque su música es más elaborada que la de Judas, me atrevería a decir que Maiden tiene un toque progresivo muy particular, nunca pierde el toque potente y rockero que caracteriza el Heavy Metal. La manera como caminaba la base rítmica de Harris y el entonces desafortunado Clive Burr, junto al destello de la dupla guitarrera de Dave Murray y Adrian Smith, y las increíbles melodías de Bruce Dickinson, daban un toque de frescura sin parangón con lo que había oído hasta la fecha.

Sin duda, desde aquel día, el Heavy Metal entró en mis venas, y la influencia de estas bandas sigue viva en mi manera de concebir la música, tanto en composición como en interpretación.

Ahora, desde luego, los sigo escuchando. Aunque hoy en día hay cantidad de grupos y discografía que me parece muy interesante por descubrir, y que por otra parte me cuesta elegir y encontrar el momento para escuchar, siempre intento revivir viejos tiempos junto a los Judas y/o los Maiden. Te aseguro que cuando los vuelvo a escuchar, disfruto mucho más que el primer día que lo hice, ya que se mezcla el sentimiento del placer de la escucha con el sentimiento de la nostalgia de los buenos tiempos. Al fin y al cabo es la banda sonora de mi vida. Creo que siempre es bueno retroceder en el tiempo para recordar de dónde venimos y quienes somos. Sin duda, y como músico que soy, esto me sirve para no perder el norte musical.

El paso del tiempo a veces hace mella. En mi humilde opinión, después de LP Painkiller Judas cambió la dirección y dejó de marcar tendencia de la que siempre había hecho gala. No todo es perfecto… En cuanto a Maiden creo que después del LP Seventh Son of a Seventh Son, a mi modo de ver, la cosa cambió y se estancó. Sin duda después vinieron álbumes y canciones interesantes, pero pienso que no han sido tan imponentes como sus anteriores trabajos. Siempre desde el más profundo respeto.

Hay que valorar la impresionante carrera de estas bandas. Si no me fallan las cuentas, Judas a editado 18 discos en estudio y 7 en directo. Maiden 16 en estudio y 12 en directo, bueno, la verdad es que lo he consultado en la Wikipedia, Sorry!!… La memoria y la edad ya se sabe… En resumen, estas súper bandas, a pesar de llevar mas de 45 años de carrera y carretera, casi nada!!, siguen en el tajo y dándolo todo, un ejemplo a seguir. Chapó!!

Y no me voy a extender más, solo hay que escucharlos… Mucha Fuerza a todos en estos momentos de confinamiento, y sobretodo cuidaros!!!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Number of The Beast

Un disco y una canción de Judas Priest:

Screaming for Vengeance

 


Daniel Maganto (guitarrista de Eternal Storm)

Primero de todo, tengo que admitir que, aunque me gustan ambas bandas mucho, ni soy un fanático de ellas ni fueron determinantes en mis primeros pasos como oyente de metal (como sí han sido para muchísima otra gente), pero por supuesto que les tengo un respeto enorme por todo lo que han supuesto para el género, el hecho de mantenerse activos durante todos estos años y por, pese a todo, haberle dado una vuelta a su sonido (con mayor o menor acierto, según a quién le preguntes) en algún momento de sus longevas carreras.

Si mal no recuerdo, empecé a escuchar ambas bandas a principios de 2006, cuando empecé a escuchar metal un poco antes de cumplir 13 años y sigo escuchando discos de ambas a día de hoy, de hecho diría que con el tiempo valoro más sus discos. Tengo que admitir que con Maiden el “Brave New World” es el último que me enganchó y al que le he dedicado horas (aunque tengo que volver a darle una vuelta a todo), pero con Judas en cambio me encantó “Firepower”, me pareció un discazo increíble y muy, muy relevante.

Pese a ello, siempre he sido más de Maiden, y es que aunque las de Priest no se quedan cortas, las armonías de guitarra de Murray/Smith/Gers nos han marcado a todos: obviamente en especial todas las bandas de death metal melódico, metalcore y demás estilos con muchos doblajes le debemos mucho a ellos. Harris y McBrain tienen toda la solidez y peso que necesitan esos temazos para que no se queden atrás esas melodías sin tampoco hacer nada alocado, ya que prevalece siempre el buen gusto con ellos. Y bueno, qué decir de Dickinson, sigue siendo un frontman excelente y da asco que sea tan brillante en tantas disciplinas tan distintas. Por supuesto, también me gusta Di’Anno y, al contrario que mucha gente, me gusta mucho Blaze Bayley, aunque su registro fuera muy distinto y sonase algo forzado a veces.

Otra cosa que siempre he valorado de Iron Maiden es que pese a ser una de las dos bandas más grandes de metal en el planeta, siguen siendo bastante humildes y no tienen esos aires de multimillonarios derrochadores que tienen Metallica, por ejemplo. En directo siguen siendo muy entretenidos y dignos y han cuidado siempre muchísimo su producción escénica, los artistas con los que giran (desde elecciones más “obvias” como Sabaton o Ghost a bandas menos mainstream como Gorefest, My Dying Bride o Spiritual Beggars), así que eso es algo que me parece digno de respeto.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Mi disco favorito de Iron Maiden es “Seventh Son of a Seventh Son” y si tuviera que quedarme con una canción, seguramente me quedaría con la que abre el disco, “Moonchild”. Me encanta cómo incorporaron teclados a su sonido y Adrian Smith estaba inspirado a más no poder. La producción sigue siendo genial a día de hoy y a nivel lírico es bastante curioso, también. Espero que la próxima vez que les vea en directo caiga alguna más de este disco y del ‘Somewhere in Time’, que es mi otro favorito.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Voy a ser bastante poco original y optaré por «Screaming For Vengeance» y como temas el doblete «The Hellion» y «Electric Eye», que me parecen una manera brutal de empezar un disco y sus conciertos. ¡Épicos a más no poder!

 


Iván Magdalena (director de Art Gates Records)

Yo siempre he sido más de Iron Maiden, y aunque creo que la esencia del Heavy Metal está mejor representada por Judas Priest, Iron Maiden son iconos indiscutibles del género. Desde muy pequeño me introduje en el mundo de Iron Maiden, aunque no fue hasta la adolescencia con el Brave new World cuando realmente me engancharon, se que no es su mejor álbum pero para mi tiene un valor especial. A día de hoy sigo escuchándolos, aunque yo soy de quemar bandas y discos, así que va por temporadas. Todas las bandas tienen una época de máximo apogeo creativo y luego bueno, esto es un negocio y quieren mantener su status lanzando más música, aunque no esté a la altura, es comprensible.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Halloweed by thy Name», temazo donde los haya, con una parte final que te pone los pelos de punta. El album, me quedaría con Seventh Son of a Seventh Son, aunque no tengo ningún favorito en particular, creo que tienen una gran época de muy buenos discos, especialmente hasta Fear of the Dark.

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Painkiller» o «Breaking the law», super clásico y cliché, lo sé, pero básicamente porque nunca he sentido debilidad por ellos y si que me parecen muy buenos temas, respecto al álbum, me quedo con Painkiller.


Sergio Malagón (guitarrista de Furi Helium)

Tanto Judas Priest como Iron Maiden fueron de las primeras bandas de metal que escuché a mis trece años, época de la que realmente tampoco hace tanto. Mi conciencia musical había empezado pocos años antes de la mano de AC/DC (ninguna novedad, lo sé). Estas dos bandas actuaron como puente para acabar descubriendo el thrash, que se acabaría convirtiendo en el subgénero que más he escuchado, de largo.

Al descubrirlos en la era del streaming, no tengo un recuerdo especial asociado a un disco en concreto, si no que fui descubriendo su música tema a tema, en el orden que el algoritmo de Youtube creyese adecuado. Sí que recuerdo fascinarme con la energía y, hablando claro, la hostia en la cara de temas como “Leather Rebel” y la majestuosidad y el flow de los galopes en temas como “Rime of the Ancient Mariner”.

A nivel general, creo que son dos bandas sin las que no se podría entender el heavy metal, pero no creo que ninguna simbolice la esencia del estilo más que la otra. Yo creo que la esencia del heavy metal no es una definición que puedas encontrar en un diccionario, es un concepto heterogéneo difícil de definir pero del que sin duda, tanto Iron Maiden como Judas Priest forman parte. Al final, ¿quién no ha pasado horas y horas haciendo versiones de estos dos grupos en sus primeros (y no tan primeros) ensayos?

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Una cosa que me pasa con Maiden es que suena tópico, pero me costaría muchísimo escoger un solo disco, estoy dividido entre unos cuantos. Últimamente me ha dado más por el Powerslave, pero en unos meses puede ser el Number of the Beast o el cumpleañero disco homónimo.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Con Judas en cambio lo tengo muy claro: me quedo con el Painkiller, sobre todo con su primera mitad. Es una apisonadora, y eso es mi perdición: riffs afilados, doble bombo y mucha tralla.

 


Abel Marín (redactor de Science of Noise)

¿Quieres más a papá o a mamá? En mi caso me quedaría con el tito pues si tuviera que hablar de mi grupo favorito sería otro. Pero como la mayoría de los que leéis esto o han participado en el artículo, llegamos a nuestra música a través de estos dos monstruos.

Mis primeros contactos con el heavy fueron a través de dos cassettes fundamentales y esenciales, uno de ellos es la excusa para esta parrafada.

Recuerdo que mi primer contacto con el heavy fueron los Sangre Azul que ponía un colega en las excursiones de EGB y el archiconocido ninonino de Europe. Pero fue en el último curso escolar cuando llegó a mis manos y oídos el Seventh Son of a Seventh Son (1988) y los Keeper, ahí es nada. Para un chaval que ya había curtido sus oídos a través de otros estilos dentro del rock y el punk, esto fue como cuando te ponen las manos frías en el cuello, un “¡ostia!” con los ojos como platos. Más tarde, en casa de mi amigo Román, el siguiente paso fue escuchar el Kings of Metal (1988) de los true Manowar, no gustándome nada en el momento hasta años más tarde.

Pero fue en los primeros años de instituto cuando nos sumergimos en este mundo, devorando todo lo que lo que nos llegaba al alcance -como llegábamos a disfrutar los discos que conseguimos- . Fue entonces cuando llegó el tito que comentaba al principio, llegó AC/DC para volarme la cabeza. Pero eso lo dejaremos para otra batallita.

Devoramos todo lo que tuviera el nombre de Iron Maiden, discos, videos, revistas, camisetas, pins, postales, etc. Todo el merchandising centralizado en Eddie era espectacular. Los videos de sus giras eran impresionantes con todo el montaje que llevaban. Hablar con cualquiera que hubiera podido acudir a sus conciertos nos hacía sentir envidia, y no de la buena precisamente. En aquellos años no podía permitirme acudir a según que conciertos y mucho menos convencer a mis padres para que me llevaran.

Para unos adolescentes fanáticos del heavy, el rol y las películas de terror, el hecho de llevar camisetas con un zombi que sufría todo tipo de putadas y transformaciones era la leche. Hoy en día uno de esos pósters de la época decoran la habitación de mi hijo.

No llegamos a disfrutar de sus compatriotas hasta poco después en casa de mi amigo Víctor, el cual, amante del heavy clásico y especialmente de los Metallica de la época, nos puso el Sin After Sin (1977) de Judas sin demasiado éxito por nuestra parte. “Bah, demasiado flojo” creo que llegamos a pensar. Que equivocados que estábamos entonces.

Por suerte corregimos nuestra falta de empatía hacia Judas con el magistral Screaming for Vengeance (1982). Recuerdo aquella cinta y su águila sobre fondo amarillo con un cariño especial, lo poco que lucía cuando lo fotocopié.

A partir de ahí algo cambió, estamos hablando de principios de los 90 y ambos grupos habían llegado a lo más alto, bueno, en el caso de los últimos discos de estudio de la etapa Dickinson dejaron bastante que desear. Empecé a perder interés tal vez influenciado por las rencillas personales, contra declaraciones y la excesiva -en mi opinión- publicación de discos en directo. La pérdida de interés acabó convirtiéndose en reniego hasta que el bueno de Blaze hubiera sacado su segundo y último disco con La Doncella. Fue en esa gira, teloneados por unos Helloween que me dejaron bastante frío y unos por mí desconocidos Dirty Deeds, donde acabó mi guerra personal.

Pero tranquilos, no me olvido de Judas. A pesar que Maiden siempre será una de mis bandas de referencia, por no decir la segunda banda de referencia por detrás de los australianos, Judas pasaron por encima con la publicación del insultantemente contundente Painkiller (1990). Ya venían galopando con fuerza y demostrando su endurecimiento con el Ram It Down (1988), por lo que Painkiller fue un adelantamiento a toda velocidad, levantando las pegatinas de la moto a Harris & Co. el año de su irregular No Prayer for the Dying (1990).

Tal vez los cambios en el género y las influencias endurecieron el posterior Fear of the Dark (1992) pero para entonces, a pesar que lo escuché una barbaridad, mi interés hacia todo lo que envolvía a Maiden en aquellos años fue a la baja.

Si tuviera que decantarme por una de las dos formaciones a la hora de definir el género lo tendría bastante difícil. Posiblemente si hablamos de la estética y la actitud del metal en Judas encontramos el pilar básico rompiendo las barreras estilísticas de la época. Sólo hay que ver la vestimenta de grupos thrash, black y death que empezaron a salir entonces.

Con los años he ido disfrutando de ambas bandas por igual, aunque es cierto que tengo más predilección hacia la etapa clásica de Maiden que Judas, no ocurre lo mismo en los 90, pues el primer disco sin Halford me parece espectacular hoy en día.

Musicalmente me decanto por Maiden y todo el merchandising que conlleva, aunque como ya he dicho, todo lo posterior al X Factor (1995) es bastante irregular, si me apuras salvo el Brave New World (2000), A Matter of Life and Death (2006) y The Book of Souls (2016) aunque no al completo. Judas va un poco a la par, es cierto que con Angel of Retribution (2005) volvieron al sonido más clásico con el retorno de Halford, pero su sonido más cañero y directo es mi predilecto. No sorprendo a nadie que el mejor trabajo que han hecho desde Jugulator (1997) ha sido su último Firepower (2018). Es la continuación natural del trabajo que tenían que haber realizado tral el Painkiller (1990)

Un disco y una canción de Iron Maiden:

El disco de estudio que escogería de Maiden sería el Seventh Son of a Seventh Son (1988) ya que como dijo Piquécontigo empezó todo”, pero como canción predilecta sin lugar a dudas “Rime of the Ancient Mariner”. Aún sigue poniéndome la piel de gallina.

Un disco y una canción de Judas Priest:

El mejor disco de Judas es sin duda el mejor disco de heavy metal de la historia, Painkiller (1990), pero sentimentalmente elijo Screaming for Vengeance (1982) por ser el primero que me enganchó. La introducción de “The Hellion” sigue emocionando en directo como si fuera el primer día.

Sobre la canción, tengo predilección por “The Ripper”, ese afilado riff me pone la piel de gallina y “Hell Patrol”, la épica que tiene es insultante. Pero me mojaré por “Hell Patrol”.


 Xavi Martínez (director de Rock On Magazine y redactor de Ruta 66)

Me encantan y soy muy fan de las dos bandas, pero si me tengo que decantar lo haré por Judas Priest. Por trayectoria, evolución y discografía Judas Priest me parecen mejor banda que Iron Maiden, que hace más de treinta años que creo que no aportan ya nada. Además siempre he pensado que en la música de Judas Priest siempre ha habido mucho rock & roll, cosa que en Iron Maiden desapareció hace ya mucho tiempo.

Sin duda las dos son referentes ineludibles cuando se habla de heavy metal. Al menos a nivel personal son las dos primeras bandas junto a Accept que me vienen a la cabeza cuando alguien menta el género. Las dos son básicas para entender el estilo y su popularidad, Iron Maiden supieron jugar muy bien con la épica metálica sin caer en el esperpento, pero creo que Judas Priest son esencia pura del género. Fueron pioneros en muchas cosas entre ellas la estética de cuero y tachuelas que Rob Halford tomó del mundo homo duro. Y es que todos los tópicos del género se los debemos a ellos, pero lo que en otras bandas era risible en ellos molaba y mucho. Cuestión de talento y actitud.

Fue hace muchísimo tiempo, cuando publicaron ‘Piece Of Mind’ y ‘Defenders Of The Faith’. Huelga decir que ambos discos me impactaron sobremanera y me convirtieron definitivamente a la fe metálica. Empecé a indagar en su pasado y a estar atento a todos sus lanzamientos durante unos cuantos años, hasta que los gustos personales se abren a otras propuestas y vas dejando un poco de lado aquello con lo que creciste. Pero también es cierto que el paso de los años le hace a uno volver en cierta manera a aquello que le marcó de niño o adolescente y vuelves a conectar de nuevo con ello. Pero si tengo que ser sincero a Judas Priest nunca les dejé del todo de lado, cosa que con Iron Maiden sí que me pasó. Pero a ambas bandas les tengo que agradecer mi pasión por el heavy metal y que dignificaran el género.

Por supuesto, ahora mismo las tengo bastante presentes y recupero a menudo muchos de sus discos, aunque el presente discográfico de ambas bandas no sea para tirar cohetes precisamente. Para variar escucho bastante más a Judas Priest que a Iron Maiden, la variedad de registros, arrogancia y cantidad de canciones memorables no la encuentro tanto en Iron Maiden. Curiosamente de Iron Maiden escucho a menudo sus dos primeros discos junto a Paul Di’anno, quizás es que ahí encuentro el rock & roll del que adolecen los discos junto a Dickinson, que por supuesto me siguen pareciendo impepinables también.

Iron Maiden y Judas Priest son como cualquier otro artista. Tienen un periodo que es el de máxima creatividad y por el que serán recordados. Si analizamos sus carreras por separado se podría decir que Iron Maiden fueron intocables y no se les puede reprochar nada en la etapa 80-88, a partir de ahí lo fan que ya sea uno y las tragaderas que se tengan. Pero también hay que reconocer que tocaron fondo en la etapa Blaze Bailey, creo que jamás he visto y escuchado a un grupo de semejante nivel caer tan bajo y producir tanta vergüenza ajena. Pero también es justo reconocer que con el retorno de Bruce Dickinson y Adrian Smith supieron enmendar el error, y aunque su discografía desde entonces tampoco es para tirar cohetes han sabido crear un entramado empresarial que les ha llevado a cotas inimaginables de popularidad. Aunque a veces dan un poco la impresión (tanto ellos como sus seguidores) de ser más un equipo de futbol que una banda de rock. Pero no seré yo el que ponga pega alguna a sus directos actuales, todavía funcionan como un cañón, pero imagino que en breve la edad empezará a pasar factura a sus conciertos.

Por otro lado Judas Priest siempre han sido una banda más creativa y que musicalmente ha arriesgado mucho más. Y considero su legado más amplio, me parece imprescindible casi todo lo que hicieron en la etapa 74-90. Después vino el periodo Tim ‘Ripper’ Owens que tampoco fue un cúmulo de virtudes, pero que tuvo mucha más dignidad que lo de Iron Maiden en esos mismos años. Después llegó el esperado retorno de Rob Halford y las cosas se enderezaron hasta 2008 con la publicación de ‘Nostradamus’, un disco que a mí me gusta, pero hay que reconocer que no fue la mejor de las ideas, un disco doble conceptual ya en la era de las escuchas compulsivas y aleatorias. Y a partir de ahí me duele decirlo, pero su carrera ha estado muy mal gestionada y no deja de ser un cúmulo de despropósitos hasta el día de hoy. La marcha de KK Downing, discos tan sonrojantes como ‘Redeemer Of Souls’ o ‘Firepower’ (indignos de su leyenda y llenos de clichés metálicos, hasta de algunos que ellos nunca usaron), falsas giras de despedida y la puntilla definitiva la sustitución de Glenn Tipton por su enfermedad, dejando a la banda en directo con sólo un Rob Halford al frente que ya está hecho unos zorros. Triste presente para la que ha sido la mejor banda de heavy metal de la historia. Pero lo que está claro es que tanto Iron Maiden como Judas Priest han dejado un legado de incalculable valor, y son el espejo en el que cualquier banda que quiera ejecutar heavy metal se debería mirar.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Difícil papeleta y elección, pero ante la pregunta creo que más o menos lo tendría claro. El disco de Iron Maiden sería ‘The Number Of The Beast’, una banda en estado de gracia tanto compositivo como de ejecución musical, además el recién llamado a filas Bruce Dickinson aporta una fuerza y frescura inusitada a las canciones, que son un clásico tras otro. Como canción escogería “Hallowed Be Thy Name” que en sus más de siete minutos resume todo lo que mola de Iron Maiden; épica, influencias progresivas controladas, energía y un crescendo de aquellos que no se olvidan.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest sin dudarlo me quedaría con ‘Defenders Of The Faith’, que me atrevería a decir que es el disco metálico definitivo. Riifs adictivos, composiciones mayúsculas, un Halford cantando como quiere y henchido de arrogancia y con ese punto de rock & roll que siempre les ha caracterizado. Pero si tuviera que escoger una sola canción sería ‘The Hellion/Electric Eye’, esa intro que eriza el vello, un Halford que sólo fuerza la máquina cuando es necesario y sobrado de actitud, un riff a prueba de bombas y como composición no se le puede poner la más mínima pega. Una canción que bien representa todo el género en su minutaje. El heavy metal elevado a la categoría de las bellas artes.


Link McLennan (vocalista de The Meanies)

Tendría que decir Judas Priest aunque tengo 4 álbumes de Iron Maiden. No estoy completamente seguro, dada la gran variedad de estilos y contenido en metal si hay una esencia pura que personifica el metal, pero hay que darle puntos adicionales a Judas Priest por tener un vínculo directo con el nacimiento del metal en los años 60. Y Rob Halford fue un poco pionero con el aspecto de cuero y tachuelas que está tan asociado con el metal.

Creo que la primera vez que escuché a Maiden fue cuando sacaron el hit Run to the hills. Mucha gente amaba esa canción independientemente de su gusto musical. Descubrí a Judas Priest – Unleashed in the East cuando mis tios nos dejaron su colección de discos y tocadiscos (debido a una mudanza) cuando tenía unos 13 o 14 años. Es por eso que tengo un punto débil con ese disco. Es una actuación en vivo increíblemente ejecutada.

Todavía hago sesiones en casa de metal de vez en cuando y me entra esa emoción nostálgica que sentía cuando era adolescente, pero realmente no los he seguido a ambos más allá de cierto punto. Creo que Turbo Lover fue el último de Priest que compré y Somewhere in Time de Maiden.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Number of the Beast LP y «Wrathchild» o «Back in the Village» de Maiden.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tendría que ser Unleashed in the East LP y «Victim of Changes» o «Hell Bent for Leather».

 


Xavier Mercadé (fotógrafo y colaborador de Enderrock)

Yo tenía 17 años y ante mi tenía una disyuntiva: la misma semana tocaban PIL (con Johnny Rotten de los Pistols al frente) en Studio 54 o a los Judas Priest en el Palau d’Esports. Y economía tan solo daba para una de las entradas. Dos caminos diferentes y un talego y medio en el bolsillo, dos conciertos a una edad en que podían convertise en una influencia vital. Pero la suerte vino a buscarme i gracias al programa Tarda Tardà gané la entrada para los Judas. Así que fui a los dos conciertos, ambos fueron una gran influencia vitaly desde entonces nunca hice ascos ni a un concierto con manos cornudas levantadas ni a uno con crestas erectas.

A los Iron Maiden no les ví (y fotografié) hasta el año 1990. Los conocía por la mitología que llevaban a sus espaldas. El eterno Eddie era una iconografía impactante para cualquier adolescente.

La evolución de ambas bandas han ido parejas, ambas han tenido penosos cambios temporales de cantante, y ambas parecen vivir una gira de despedida eterna.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

The Number of the Beast y «Run To The Hills»

Un disco y una canción de Judas Priest:

British Steel y «Breaking The Law».

 


Juan Molina (vocalista y guitarrista de Steignyr)

Soy más de Iron Maiden, sin lugar a duda, pero supongo que también es porqué fue lo primero que escuché entre estas dos bandas. Creo que ambas simbolizan a la perfección la esencia del heavy metal. Tanto Judas como Maiden han logrado inspirar junto a otras muchas bandas lo que a día de hoy se toca.. pero bueno, vamos a patalear un poco y digamos que Maiden por joder a los fans de Judas.

A Iron Maiden los conocí con 14 años, la verdad fue un impacto grande porqué me llevaron a ser la persona que soy hoy básicamente, su música tiene como Queen algo que creo que nadie podrá replicar y que durara para la historia.

Hoy en día las sigo escuchando, por supuesto. Es algo que ha influenciado a tanta gente, que como ya se puede observar han pasado a ser marca, y bien merecido se lo tienen después de la carrera que han llevado, ojalá ese flujo de seguidores y propuestas se pueda observar en otras bandas en un futuro.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Esta pregunta creo que es una «hijaputada». Pues voy a decir «Halloween be thy Name» y The Number of the Beast.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Aquí me quedo con «Electric Eye» y Screaming for Vengeance.

 


Quimi Montañés (guitarrista de Deldrac y ex guitarrista de Legion)

Soy mucho más de Judas Priest. Judas Priest no simboliza, Judas Priest es el heavy metal en estado físico.

Conocí a Judas a finales de los 70 y a Maiden a principios de los 80. Judas Priest fue un bombazo en mi cerebro , fue la piedra filosofal por descubrir, riquísimos en armonía y en melodía , con una dureza inigualable a la que como tantos músicos seguimos deleitándonos y aprendiendo

Iron Maiden se presentaron como la gran novedad del género y aunque tienen gran calidad creo que su éxito es una mezcla de márqueting y calidad musical aunque por mi gusto no llegan a la calidad de Judas Priest.

Por supuesto las sigo escuchando y tanto una como otra forman parte de la historia de la música contemporánea no solamente del heavy metal. Muchos son los grupos y músicos que siguen sus «formulas» para obtener grandes éxitos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«The Number of the Best» tanto la canción como el disco , como lo más representativo y clásico de Maiden.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Escogería como más representativo «Eléctric Eye» y el álbum Screaming for Vengeance (aunque evidentemente la mayoría de sus discos son obras maestras).

 


Sara Moreno (directora de Background Noise)

Me gustan mucho los dos grupos pero me quedo con Iron Maiden. Cada una por su lado simboliza lo que es el heavy metal, musicalmente por supuesto pero quizás en estos tiempos más Judas por los temas más directos y por ser fieles a seguir vistiendo como en los 70,80s, creo que Judas fue de las primeras bandas en salir con tachas, pantalones de cuero, etc. Maiden creo que han evolucionado en el sonido y aunque siempre son fieles a las raíces, los temas tan largos de sus últimos discos hacen que quizás se pierda un poco esa esencia.

A Iron Maiden la conocí cuando tenía 10 años, mi hermano es 3 años más mayor que yo y en los dos últimos años de colegio ya empezaron a dejarle cintas y descubrir este mundo. Yo en sexto llevaba ya un parche de la portada del primer disco de Maiden en la mochila del cole y recuerdo que tenía una cartera del grupo también que me compré en el rastro en Madrid. También me quedé impresionada y me molaba mucho “Can I Play With Madness”, un video que pusieron en TVE y tenía grabado en una cinta VHS con videos de otras bandas que podíamos pillar de vez en cuando, además en la época había programas como A Tope o Tocata en los que podías ver actuaciones de todo tipo de grupos.

Judas escuchaba alguna canción y veía videos que echaban en la tele pero en casa éramos más de Maiden. También recuerdo muy bien cuando vi el video de “Breaking The Law” y me quedé parada. He podido trabajar tanto con Bruce Dickinson y Rob Halford cuando estaban en solitario y la experiencia fue inolvidable con ambos. A día de hoy las sigo escuchando a las dos, pero más Iron Maiden.

Las dos están dejado un gran legado y siguen estando en forma, ambas han sabido mantenerse a lo largo de los años y aunque, como muchas otras, sus últimos discos no sean los mejores, el espectáculo que dan en directo es impresionante. Los dos grupos han tenido cantantes sustitutos que han sabido estar a la altura pero la vuelta de los originales (en Maiden el segundo) no tiene precio. Creo que la vuelta de Rob Halford no fue tan buena como la de Dickison, en Iron Maiden se nota más la unión y en Judas Priest hay como más frialdad entre el vocalista y el resto de la banda y se percibe en el escenario, Iron Maiden, aunque seguramente internamente tengan lo suyo, en el escenario son una piña. Los discos de Judas son más heavies, canciones de siempre y en Iron Maiden, ya con “The X Factor” empezaron a hacer canciones más largas y cambiar un poco con respecto a sus primeros discos, también fue un cambio de vocalista pero que han seguido haciendo con la vuelta de Dicikinson.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Disco “Iron Maiden” y canción es muy complicado pero “2 Minutes To Midnight”

Un disco y una canción de Judas Priest:

Disco”Turbo” y canción “Living After Midnight”

 


Jesús Muñoz Caballero (redactor jefe de Broken Tomb Magazine)

Los que sigáis la página Broken Tomb Magazine, sabréis que es un medio dedicado al Metal Extremo. Así que, todos aquellos que conozcáis nuestra labor es posible que se pregunten que hago yo en un especial del 40 aniversario del debut de Iron Maiden y del «British Steel» de Judas Priest. La respuesta es bien sencilla, no solo de «ruido» extremo vive el Chus.

En mi caso, lo primero que oí de Maiden fue precisamente su primer Elepé y el genial «Piece Of Mind». Tendría unos doce o trece años cuando Sergio, un amigo y compañero de escuela me dejó aquella mítica TDK de 90. La tenía que devolver pronto ya que era de su hermano, así que no dudé en copiarla en la misma tarde.

Es curioso, porque al principio no me hicieron mucha gracia. Por aquellos entonces prefería cosas como el «Bleach» de Nirvana o cualquier cosa que fuese menos grandilocuente por así decirlo. No obstante, y después de varias escuchas, quedé irremediablemente enganchado a la propuesta de Steve Harris y compañía.

Con el tiempo, y durante los años venideros me hice con gran parte de la discografía. Aluciné con «Killers», la potencia de «Piece Of Mind» o la grandeza del «Seventh Son of a Seventh Son». Fijáos si me llegó a gustar el grupo, que fui uno de los pocos que cuando lanzaron «The X Factor» y «Virtual XI» defendía aquellos plásticos a capa y espada. Aunque claro, el tiempo pasaba, y yo cada vez me decantaba más por el Death Metal y el Thrash de los 80, dándoles casi sin darme cuenta poco a poco de lado. Lo último que oí de ellos fue «Brave New World», perdiéndoles la pista desde entonces. No os voy a mentir, me gustó el Larga Duración que traía de vuelta a Dickinson a sus filas, pero no me entusiasmó para nada. Supongo que ya estaba demasiado obsesionado con el «Leprosy» de Death, el «Reign In Blood» de Slayer o el «Clandestine» de Entombed.

Hoy por hoy tengo mis arrebatos de nostalgia y a veces me pongo los Longs Plays que caté en juventud y alucino como el primer día. Tal vez, en algún instante decida darle la oportunidad que merecen a sus obras más actuales.

No sabría decir un solo tema en plan mi canción favorita. Con vuestro permiso me quedo con la totalidad de «Killers» y «Piece Of Mind». Si me apretáis y me obligáis a elegir una de su debut homónimo serían sin duda «Prowler» y «Charlotte the Harlot».

Con Judas Priest, mi historia es mucho más corta. Los escuché por primera vez dos años más tarde de lo que lo hice con la «Doncella de Hierro», en un programa de cierta cadena de pago llamado «Más Metal», presentado por Rafa Basa. Mi compadre Andrés lo tenía y yo iba bastante a su casa por entonces. Nos sentábamos a verlo con la ilusión de dos críos de catorce o quince años que éramos. Qué tiempos… Era la época del «Jugulator» y el nombrado espacio de Mr Basa acabó por emitir un extracto de uno de los directos de la etapa en cuestión de media hora de duración. Sus riffs me encantaron y quedé prendado desde entonces de la música de las huestes de Glenn Tipton.  Con el pasar de la vida escuché clásicos imprescindibles como el nombrado «British Steel» o el genial «Screaming for Vengeance» por poner dos ejemplos.

En lo que respecta a la carrera del «Sacerdote Judío» los abandoné con «Angel of Retribution».

Con Priest, lo tengo más claro a la hora de elegir tonadas dentro de redondo que ha sido la excusa para escribir el artículo que ahora leéis. El corte no es otro que «Grinder».

Para concluir, pienso que la gente hoy se especializa en estilos, despreciando cosas que no debería. Me he topado con gente que le encanta In Flames – el primer periodo claro- pero odia a  Iron Maiden. Ante una frase así no sé si reír o llorar. Creo sinceramente que el legado de ambas formaciones inglesas es imprescindible para comprender y conocer este basto mundo del Heavy Metal en todas sus variantes. Unos pusieron las dobles armonías y otros la dureza propia del estilo. Así que ya sabéis amigos, no dejad atrás a los clásicos. Muchas de las características que hoy os hacen saltar la inventaron estos dos irrepetibles conjuntos.

P.D: Por si no lo habéis notado, prefiero a Iron Maiden.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Con vuestro permiso me quedo con la totalidad de «Killers» y «Piece Of Mind»

Un disco y una canción de Judas Priest:

Con Priest, lo tengo más claro a la hora de elegir tonadas dentro de redondo que ha sido la excusa para escribir el artículo que ahora leéis. El corte no es otro que «Grinder».

 


Toni Muñoz (guitarrista de Pycaya)

Difícil de elegir cuando se trata de cortarse un dedo pero me voy a mojar: me gusta más Iron Maiden (menos mal que una cosa no quita a la otra), aunque Judas Priest simboliza mejor la esencia del heavy metal. Las dos bandas están en ese pequeño grupo de bandas que dejaron cosas en el sonido ,la imagen y forma de llevar una banda que han influenciado a muchísimas bandas.Judas Priest cambiaron para siempre la imagen del metal.Ademas son mas viejos que Iron Maiden por lo que influenciaron con su sonido antes a otras bandas..

Las conocí ambas a mediados de los ochenta con 12 años..En aquellos años en los que no había internet ni casi información de las bandas(No como hoy) .Devorábamos cualquier video vhs que nos llegaba.Y como no grabándonos en cinta lo que caía en nuestras manos.En una de estas me llego el Number of the Beast y flipé .Fue el primer vinilo que me compre.De segunda mano y a medias con mi hermano .Cuando tuve mi primer equipo para poner discos, años mas tarde.Judas Priest los conocí con el Sad Wins of Destiny. En aquel momento me gusto pero tampoco le di mas importancia fue con los años que pude acceder a mas discos de la banda y fue cuando me atrapo para siempre.Para cuando empece a tocar ya habían pasado muchos años desde que empece a escucharlos y claro todos queríamos tener una banda como Iron Maiden o Judast Priest,pero con el nivel que teníamos por aquel entonces pues eso a vivir el sueño ja,ja para cuando ya tenia nivel para interpretar temas de estos ya me movía (como músico) en otros parámetros dentro del metal .

Es curioso que a pesar de que no son exactamente de la misma época, puesto que Judas es de antes, las dos bandas a grandes rasgos han pasado por cosas parecidas incluso coincidiendo en el tiempo-Las dos fueron abanderadas del NWOBHM y disfrutaron de la mejor época .Las dos tuvieron, después de muchos años de éxito, el bajón que tuvo todo el genero ,incluido la salida de sus cantantes de siempre.Las dos hicieron dos discos con el nuevo frontman y las dos volvieron a recuperar sus cantantes de siempre.

Iron Maiden y Judas Priest son de las bandas que mas discos buenos han sacado.Hay bandas que tienen un par de discos ,algunos temas inolvidables.Pero estas dos bandas sacaron discos de calidad excepcional ,uno detrás de otro durante décadas…El legado es inmenso….A día de hoy sigo comprándome los vinilos de ambas bandas y acudo siempre que puedo a sus conciertos.Se me hace difícil pensar que algún día nos dejaran huérfanos…

Un disco y una canción de Iron Maiden:
Un solo disco lo tengo claro. Los directos legendarios de Iron Maiden el -Live After death. Y canción -2 minutes to midnight aunque la legión de temazos es increíble.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Y de Judas-Priest…live. Creo que son dos directos donde se refleja las bandas en su mejor momento y con una colección de temázos impresionante. De temas de Judas Out in the cold en la versión de este directo.Cuando lo pongo a tope en el equipo suena increible con la gente de fondo buff…Me pone los pelos de punta.Sonido Judas con un Halfor que se sale…


Pau Navarra (periodista de la revista RockZone y CEO de la agencia y sello Blood Fire Death)

¿Sabéis eso de que uno puede cambiar de pareja o de trabajo, pero nunca de equipo de fútbol? Bueno, pues esto es un poco como el ser más de Judas o de Maiden… Menos en mi caso, claro… el único de chaqueterismo que conozco en esta materia, a decir verdad.

De crío, tras AC/DC, la segunda banda que me obsesionó a lo bestia fue Judas Priest. Pero una barbaridad, en serio, hasta el punto de tener fotos de la banda, y en especial de Rob Halford, entre los retratos familiares de casa. Ahí, junto a la yaya o mi mami, estaban ellos, igual de esenciales. Amaba a esa peña. Tras rendirles pleitesía toda la juventud, aunque siempre obviamente admirando también las sempiternas obras de Iron Maiden, las tornas fueron cambiando poco a poco, sin darme cuenta, hasta el punto en que hoy en día puedo estar un año entero sin escuchar a Ian Hill y compañía, pero ni un solo mes falto a mi cita con Steve Harris y sus secuaces. Además, cada vez que me pincho un álbum de Maiden me parece todavía más bueno, me rompe aún más los esquemas, me enamora una pizca más. Sus obras clásicas no han perdido un ápice de grandeza; es más, ésta sigue aumentando con los años. Puede que quemara los álbumes de Judas de tanto ponerlos de forma enfermiza, quizá ésta sea la causa de que ya no recurra tanto a sus canciones, así que actualmente diría que soy más de Maiden que de ellos, aunque siempre serán la banda de mi vida, la que me enganchó para siempre a este rollo.

Sinceramente, creo que Judas Priest simbolizan mejor, y de hecho son, junto a los primeros Manowar, la esencia del metal. Si en términos generales fueron ellos y Black Sabbath los creadores del estilo, fue British Steel el que fijó, ya para siempre, los parámetros estilísticos del género. Velocidad, peligro, guitarras agresivas, solos alucinantes, voces imposibles, cuero, sudor y tachuelas. Eso para nada quita mérito a los londinenses, qué va… Maiden es Maiden, nada puede compararse con ellos. Esas composiciones morrocotudas y toda esa ambientación no tienen rival, pero los cánones clásicos que dirimen qué es metal y qué no pertenecen a Judas. Al césar lo que es del césar.

Si analizo las carreras de ambos grupos, creo que la de Maiden ha sido algo más consistente y personal que la de Judas, a los que incluso consigo identificar alguna carencia en algunos de sus discos antiguos. Además, y en resumidas cuentas, los de Birmingham siempre han tenido la oreja puesta en qué se estaba cociendo en ese momento, y obras como Turbo, Ram It Down, o incluso Jugulator con toda esa tralla publicada en el momento de máximo esplendor del metal extremo, así lo atestiguan. No es casualidad que Halford dejara la banda para crear 2wo o Fight dado el terrible impacto que le provocó en su momento Nine Inch Nails y Pantera. Que sí, que Maiden también tiraron de sintetizadores en sus discos de finales de los 80, pero fue sutil, y en su debut puedes pillar ‘Phantom Of The Opera’ y comprobar que lo único que cambia con los años es su pericia instrumental y la voluntad de ir más allá en su idea. Composiciones elaboradísimas y barrocas desde su ópera prima hasta The Book Of Souls, además de todos esos himnos de gancho divino, por supuesto. ‘22 Acacia Avenue’, ‘Seventh Son Of A Seventh Son’, ‘Sign Of The Cross’, ‘The Talisman’… No importa su disco o época: tarde o temprano aparece esa canción típicamente Maiden, ésa que rompe moldes, de tremenda calidad y duración, y sí, aunque la maldita palabreja me queme la lengua, progresiva. Otro detalle: desde sus inicios hasta el final, el primer plano del bajo es algo innegociable, que no se discute.

Opino que se ha hecho justicia con Iron Maiden. Heavy o no, todo el mundo les conoce, encabezan festivales y tocan en estadios, es la posición que merecen, pero en cambio, desgraciadamente, no creo que haya ocurrido lo mismo con Judas Priest. Seguramente por falta de una imaginería tan propia y un icono bestialmente reconocible y atractivo como Eddie, los Dioses no han conseguido salir del nicho metalero y llegar a ser parte de la cultura popular, como pueda ser el caso de Metallica o AC/DC. Es una auténtica pena, porque lo merecen absolutamente. Puedo decir a ciencia cierta que nunca más habrá otras dos bandas como éstas que estamos tratando.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Ya para terminar, me resulta imposible elegir sólo un tema o álbum de cada una de ellas… Más que nada, es que varía con el tiempo. Cuando escucho ‘Hallowed Be Thy Name’ no entiendo que algo tan glorioso y perfecto pudiera ser editado en 1982. ‘Revelations’ me alucina, pero seguramente ‘Rime Of The Ancient Mariner’ sea mi composición favorita de Maiden junto a ‘Caught Somewhere In Time’. Tela con ‘Flash Of The Blade’. Ya veis, ninguno de sus hitazos… Eso ya dice mucho de su inabarcable y tremendo poderío musical. Quizá Powerslave sea su álbum que más me ha marcado, por eso del descubrimiento durante la infancia, pero va cambiando, como decía…

Un disco y una canción de Judas Priest:

Y con Judas Priest exactamente lo mismo: Sad Wings Of Destiny, Defenders Of The Faith, Painkiller… ¡Santo cielo, qué complicado! ‘Turbo Lover’, ‘Victim Of Changes’, ‘Ram It Down’, ‘Freewheel Burning’, ‘Beyond The Realms Of Death’, ‘The Sentinel’… La lista de temarracos es infinita, otro escándalo de leyenda. Un nivel que se burla de la lógica.

 


Josema Nuñez (bajista de Scape Land)

Soy más de Iron Maiden, pero creo que Judas Priest simboliza mejor la esencia del heavy metal. Conocí a Iron Maiden en la época de 3º E.S.O. gracias a un compañero de clase que me dejó «The Number of the beast». Ese album me metió de lleno en el heavy metal. Más adelante descubriría a Judas Priest en recopilaciones y por mi cuenta escucharía sus álbumes gracias a los inicios del MP3. Curiosamente siempre he estado escuchando más a Iron Maiden y ahora escucho más a Judas Priest XD

Yo los descubrí muy tarde, pero me parece que en los dos mil ambas bandas han tenido una segunda edad de oro. Creo que en los 90 decayeron, pero han sabido aguantar el tipo y mantener un buen nivel en sus directos. Siempre recordaré con mucho aprecio el concierto de Iron Maiden «Somewhere Back In Time World Tour» en Wacken.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«The Number of the Beast» (canción) y Rock in Rio (álbum),

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Nightcrawler» y Painkiller (álbum).

 


Dídac Olivé (redactor de Science of Noise)

Debo empezar diciendo que no soy de heavy metal. Solo hay dos grupos  de este estilo que haya escuchado con profundidad. Uno es Manowar, y me quedo más con sus álbumes de finales de los ochenta y principios de los noventa, con un power más marcado. Jugando a rol y siendo un friki de lo fantástico, iban de perlas. El otro grupo es Iron Maiden. De Judas Priest, sinceramente, nunca me han tirado lo suficiente, he escuchado algunas cosas suyas e incluso me he puesto “obligado” el Painkiller. Sí, es un gran disco, y tiene buenas canciones, pero no me dice nada, lo siento.

Con esta explicación queda claro con quién me quedo, ¿no?. Con Iron Maiden, no podría decir que empezó todo, pero casi. De los primeros grupos que empecé a escuchar en mis inicios metaleros, como infinidad de gente, claro. Por el año 1994 debía ser cuando me puse en serio con el metal. A la Dama de Hierro, siempre los he encontrado un poco diferentes, supongo que también tienen un punto más melódico, que siempre ayuda más. El estilo también ayuda, y los múltiples temazos atemporales que tienen, evidentemente. Es un grupo que siempre tendré en mi mente, por las grandes canciones, y los grandes momentos vividos con ellas. Ya sea vividas de manera íntima o de fiesta con los amigos. Aunque hoy en día puedo escuchar aleatoriamente algún disco, por el tema de revival y las lagrimillas que saltan por recordar aquellos maravillosos años, si que es cierto, que los tengo bastante olvidados, ya que rápidamente mis estilos favoritos fueron el groove y el melodic death metal.

Cual representa mejor la esencia del heavy metal, es difícil de decir. Para mi gusto es Iron Maiden, evidentemente. Pero Judas Priest fueron los primeros y los que pusieron de moda el cuero, por ende, son más trves. Los dos han sufrido la salida de su cantante estrella, con lo que pasaron unos años complicados, pero los dos vuelven a tener a sus máximos exponentes al pie del cañón, aunque creo, y no es un secreto a voces, que Iron Maiden tienen un directo y una forma física envidiable por lo, en este aspecto, ganan de calle. Solo falta ver que se atreven con giras de estadio, y los llenan. Aunque el legado que han dejado los dos es impresionante y son dos grandes de la música contemporánea, -indistintamente que toquen heavy-, es cierto que me he encontrado más gente fan de Iron Maiden, que de Judas Priest.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Si tuviera que escoger un solo disco de Iron Maiden, es complicado, soy de los que le gusta el Fear of the Dark, pero mi dilema sería entre el Killers o el The Number of the Beast, y ganaría este último, pero por poco. ¿Y un solo tema? Uff imposible. Totalmente. Lo intento pero me salen mínimo cuatro y todos de diferentes álbumes.


Ignasi Padrós (vocalista y guitarrista de Sons of Med)

En esta vida hay que saber escoger. A veces, las cosas son blancas o negras. En este caso, o eres de Iron Maiden o de Judas Priest.

Nosotros, los Sons Of Med, siempre nos hemos sentido más atraídos por Iron Maiden, por sus influencias pentatónicas muy rock, aunque, en términos estéticos, es innegable que Judas le gana la partida. Los colores, la actitud, el sonido y la forma de vestir son la esencia del metal clásico y del moderno. Los primigenios Iron parecían querer volcarse por completo al heavy pero sin dejar de lado lo que probablemente fueron sus mayores influencias: Led Zeppelin y Black Sabbath. De otro modo lo hicieron los Judas, que parecen llegados directamente con un estilo nuevo aprendido como por arte de magia. Aunque, como es obvio, la banda no tiene influencias del heavy, es increíble pensar lo que ya hizo en su época una banda que nació en 1967.

A la hora de hablar de cómo conocimos a estos titanes, y siempre exceptuando a Carlos -que es el más instruido en la materia-, las influencias de la banda vienen esencialmente del rock, sobretodo del rock psicodélico de los años 60 y 70. Cuando uno escucha y bebe tanto de aquella época, que engloba todas las anteriores y sus adyacentes, termina explorando caminos nuevos. En uno de ellos apareció AC/DC y la curiosidad pudo un poco más, por lo que los dos titanes fueron el siguiente paso. Como es obvio, no generan una influencia directa musical para el grupo pero sí son un ejemplo sobre cómo debe de funcionar una banda.

¿Que si suenan temas de alguno de estos dos grandes en el coche de gira? La verdad es que no mucho. Nos podrías encontrar entregados a cualquiera de los discos de Led Zeppelin o incluso a algún tema de stoner pero no habitualmente a Iron o a Judas. De todas formas, eso no significa que no conozcamos su historia. Son dos bandas con una trayectoria increíblemente larga y exitosa. Un ejemplo de como debe comportarse un proyecto, siendo capaz de reinventarse durante más de cuatro décadas haciendo música increíble que va más allá del metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«The Trooper» y Piece of mind.

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Turbo Lover» y el álbum Turbo.

 


Bernat Parera (guitarrista de TalaioT y propietario de los locales de ensayo Can Sant – Manacor)

Para muchos, Iron Maiden y Judas Priest han sido los grupos introductorios en el mundo del rock duro y el heavy metal. No es mi caso; como muchos que empezaron la adolescencia a principios de los 90, mi llegada a una música más dura que los LPs de Mecano que tenían mis padres en casa fue de mano del Nevermind de Nirvana y los Use your Illusion de los G’N’R. De ahí, en un salto demasiado brusco, pasé directamente al Chaos A.D. de Sepultura, perdiéndome mucha música interesante por el camino. Como un obtuso adolescente, repudiaba todo aquello que no tuviera gritos guturales, doble bombo y riffs graves y pesados. Afortunadamente, de lo «True» también se sale y gracias a la insistencia de varios colegas, acabé dándoles una oportunidad. Cuando escuché por primera vez «Afraid to shoot strangers» lamenté mi cabezonería e Iron Maiden pasaron a formar parte de mis grupos favoritos.

Entonces, Iron Maiden estaban dando bandazos. La primera vez que los ví en directo fue en la gira del Virtual XI, con Blaze Bayley de cantante. La cuadrilla que fuimos a verlo estabamos dispuestos a verlo fracasar y lamentarnos de no haber visto a la banda con Dickinson, pero no nos sentimos defraudados… Eso sí, la gira de reunión, con Dickinson y tres guitarristas, fue extasiante. Desde entonces, los he visto en directo dos veces más, la última durante la gira del Book of Souls. Me gustó como sonaron esos temas en directo aunque mucha gente esperara un repertorio más clásico… Es el problema de llevar 40 años creando hits…

Sin quitarle mérito a Judas Priest, Iron Maiden son el Heavy Metal. Bruce Dickinson es el paradigma del cantante de heavy y Eddie y sus portadas han marcado la imagen del heavy metal. El viraje de Judas Priest es digno de alabar; parece imposible que la banda que creó el British Steel fuera capaz de sacar un disco como Painkiller. Sin embargo, el legado de estos dos grupos es tan grande que si algún músico heavy actual no los menta como influencias directamente está mintiendo.

Entre toda la inabarcable oferta musical actual se hace dificil no volver de vez en cuando a ellos como un «valor seguro». Siempre tengo un momento para rebuscar el Painkiller o el Seventh son of a seventh son en la colección de CD’s y darles una reescuchada. Sé que no oiré nada nuevo, pero a veces el placer de escuchar un disco viene de sabérselo de memoria.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Tema «Afraid to shoot strangers» Disco «Seventh son of a seventh son»

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tema «Screaming for Vengeance» Disco»Painkiller».

 


Víctor Parra (vocalista de The Broken Horizon)

Personalmente me decantaría más por Iron Maiden, tiene algo que no sabría describirlo. Pero a la vez diría que Judas Priest siempre ha simbolizado un poco más la escena, o al menos eso parece cuando entras a un bar y ves una inmensa cantidad de camisetas.  La gente de esa época los recuerda con más fuerza.

Si no recuerdo mal, Iron Maiden los descubriría con 10 o 11 años porque el padre de un amigo tenía el famoso disco de Powerslave donde pude escuchar por primera vez 2 Minutes to Midnight, que fue el tema que me hizo flipar y empezar a pedirle más música. A Judas los conocí uno o dos años más tarde, pero cierto es que tampoco me impactaron tanto como lo había hecho la banda de Steve Harris. Yo diría que para mí fueron el empujoncito para cruzar la puerta del metal. Hoy en día la verdad que las escucho menos, y sobre todo a Judas, pero de vez en cuando mola ponerse los temas de los Maiden para escuchar las guitarras cabalgar, eso enciende a cualquiera.

Como ya he dicho antes, no soy muy fan de Judas y por tanto no puedo hablar con mucho criterio de ellos, pero sobre ambos si he de decir los mismo: ambas carreras han sido brillantes porque llevar tantísimos años, ser referentes de un género y que se les tenga culto quiere decir mucho y creo que es el sueño de cualquier músico.  Es por eso que su legado y carrera se podría considerar como “LA HOSTIA” y si han aguantado tanto es que la evolución ha sido muy positiva. Aunque haya gente que si le sacas del origen se muere.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

El Powerslave por cariño y porque fue el primero que hoy. Mientras tanto, el tema favorito sería «Dance of Death», del álbum homónimo.

Un disco y una canción de Judas Priest:

El tema creo que esta bastante claro y es «Breaking the law». El álbum te diría que Screaming for Vengeance.

 


David Peña (vocalista de Redención)

Difícil elegir entre, Judas Priest e Iron Maiden, dos bandas de dioses del metal, creo que cada banda tiene lo suyo. Es verdad que Iron Maiden se ha sabido mantener más en el tiempo, pero al oír a Judas Priest, es como trasladarte a una época del mejor metal. A las dos bandas las conocí de adolescente, pero Iron Maiden llamó mi atención mucho más en esa época. Recuerdo que me dejaron el lp de seventh son of a seventh son, y no paraba de escuchar el disco una y otra vez. Judas priest, por lo que fuera, captó poco mi atención, pero es una de esas bandas que la vuelves a escuchar más mayor y te das cuenta de la potencia que tienen. Es por esto que casi me ha influenciado más en la música Judas Priest, ya que me ha llegado en una época de mi vida en la que compongo más para líneas de voz. Aunque, he de decir que las líneas de voz de Dickinson me han ayudado mucho a encontrar mi propia voz, aunque suene raro el tener otra voz como referente para la tuya propia, pero si que técnicamente me ha ayudado mucho.

A día de hoy escucho más a Judas Priest, me gusta mucho escuchar la música en el coche y los judas son una banda sonora perfecta para la carretera, sus canciones como decía antes me llevan a otra época de una manera especial, no es como con otras bandas antiguas que te gustan, pero por lo que sea no me trasladan a otro lugar como sí hacen ellos. La evolución de Judas Priest musicalmente es mucho más marcada que la de Iron Maiden, los primeros discos son muy diferentes a los últimos el petardazo que supuso Painkiller fue increíble, es el disco más heavy que he escuchado nunca yo creo. Iron Maiden creo que es menos marcada la evolución, que sí que la ha tenido, pero para mí Iron Maiden es un poco, salvando las distancias, como AC/DC, que ha tenido una línea más contínua en su estilo, quizás cambia un poco en los discos con Blaze o Paul a la voz.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden el disco sin duda es el que escuché una y otra vez cuando les conocí, Seventh son of a seventh son, y la canción que me quedaría, Run to the hills.

Un disco y una canción de Judas Priest:

La canción que me quedaba de Judas Priest, sería Turbo Lover, el disco, por supuesto, Painkiller.

 


Calico Pink (bajista de Rat-Zinger)

La duda ofende txabalote, soy tu turbo lover!!!………..Judas…..me ayudas? Judas Priest, sin duda, son la esencia del metal, ya que Rob Halford puso como estandarte al heavy metal el cuero, cadenas y tachas……..y alguno polipiel….. jojojojo………pirataaaaaaaaaaa.

Mi primera cinta que me compre fue «British Steel», ya sabéis, el de la cuchilla,….. imagínate, 13 años la cassette en mano y ¡¡¡boooooom!!! Rapid fire, tema que abre el disco. La primera vez que fui a ver a Judas fue con la gira del ‘Ram it down’ allá en el 88, más tarde los vi con «Painkiller» ¡diox! ¡Que pasada tronco! Además ese día tocaron con Pantera de teloneros, imagínate. Y por supuesto sigo escuchando a ambas bandas……..Maiden también tienen su mérito.

Lo que te puedo decir que, en cierta manera, soy así gracias a Rob Halford, por ejemplo su ultimo disco «Firepower» tiene la frescura de «Defenders of the faith», todo el disco es completo y es nuevo.¿Y de Maiden? Ahí estén, siguen dando caña……son unos campeones.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Tema – The trooper
Disco – Somewhere in time

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tema-  «Rapid Fire»
Disco – «Defenders of the faith»

 


Antonello Pinto (batería de TalaioT)

Soy fundamentalmente mas de Iron, aunque Judas siempre me han parecido como un enorme banda. En el ‘85 aún no lo sabía. Empecé a escuchar ambos cuando tenía 12 años. Me acuerdo aún la sensación que me daban temas como Hallowed be thy name (la versión de Live after Death) o Running Wild: adrenalina pura. Era la época de los cassetes y en ambos casos le pedí a un amigo que me grabara algo de música. Fue, a nivel musical, la elección mas acertada de mi vida. Recuerdo que pasaba horas escuchando el radio cassete en mi cuarto sin casi conocer lo que realmente escuchaba.

En esa época prácticamente no tenía cultura musical pero eran tan diferentes de lo que escuchaba por la radio que en seguida me conquistaron. A partir de ahí dejé de escuchar cualquier otro genero de música. Fue un “amor a primer oído”.

A nivel de imaginario Iron siempre fueron un punto de referencia. Eran unos dioses para nosotros. Judas eran mas antiguos y, aunque en según que disco sonaban mas potentes, la idea que trasmitían era mas Rock que Metal. Lo que mas me gustaba de este mundo era que pasaba horas (cuando iba a las tiendas de discos) escrutando las portadas, buscando mas y mas detalles. Y, cuando salía un disco nuevo, todos (y cuando digo «todos» hablo de tres o cuatro amigos, en mi ciudad la cultura heavy no era bien aceptada) íbamos a verlo con la misma intención: escucharlo (en la tienda nos dejaban un tocadiscos) con la portada delante y leyendo una y otra vez las letras y los títulos de los temas hasta que el dueño nos echara de la tienda con bastante mala leche. El era mas de Rock clásico

También en el look, Iron se acercaban mas al mundo metal que yo conozco: chalecos de vaquero con parches y escritas, vaqueros con cortes, un cinturón de tachuelas y zapatos deportivos altos. Sobretodo en la fase Di’Anno, que llevando pelo corto era de ayuda para los que no podíamos dejarnos crecer la melena. Los vestidos de Judas eran normalmente mas de cuero negro y eso en mi época no se llevaba, ni siquiera entre metaleros. Pienso que la estética Bondage S/M siempre ha acompañado esta banda.

A nivel musical la batería de Mcbrain y el bajo de Steve Harris son las cosas que mas me han influenciado. No solo a mi, escuchando bandas como Ghost BC y muchísimas bandas Stoner Doom noto esta influencia, así como la voz de Rob Halford en otras bandas metal modernas. A lo largo de los años siempre se ha encontrado una banda o un movimiento que ha tomado pequeñas o grandes cosas de estas dos bandas. Su marca es tan profunda que en mi opinión los músicos actuales ni se dan cuenta de tenerla, hasta quienes no las han escuchado tanto crean riffs o tempos al estilo de Judas o de Iron.

Aunque ahora escucho muchos otros géneros y con las plataformas de ahora soy capaz de escuchar 5 o 10 nuevos autores cada día, cuando quiero poner todo en su sitio vuelvo a escuchar Somewhere in Time, Powerslave, Killing Machine o Screaming for Vengeance. Para mi el mejor ejemplo de Heavy Metal nunca alcanzado.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Tema «Powerslave» y disco «Powerslave».

Un disco y una canción de Judas Priest:

Tema «Hell bent for leather» y disco «Killing Machine».

 


Fernando Pleite (vocalista de Siddharta)

Adoro a Iron Maiden, en mi caso Bruce Dickinson fue una referencia en la que fijarme cuando empecé a formarme como vocalista, lo primero que me llamó la atención cuando escuché el álbum The Number of the Beast fue su voz y este fue el principal motivo que me impulso a conocer más sobre ellos.

Iron Maiden es un claro ejemplo de perseverancia en su sonido, permanecer con el paso de los años conservando su personalidad sin desvirtuar la esencia del grupo, hay discos mejores que otros pero en cuanto suena el primer compas de cualquier canción sabes que son ellos, Judas en ese aspecto han experimentado por diferentes caminos que no siempre han sido los que mejor respuesta han obtenido de los seguidores, pero hay que decir que arriesgar tiene mucho mérito, Judas viene de un sonido en sus primeros discos del Rock más clásico y su evolución ha sido constante sobre todo hasta la salida de Painkiller, es una banda con mucho talento y se lo pueden permitir, me quedaría con Iron Maiden pero es más bien una opinión visceral por el aporte musical que me ha dado y porque fueron parte de la banda sonora de mi adolescencia.

Sería el año 87 cuando empecé a escuchar bandas heavy gracias a mi hermano, el ponía vinilos y cintas en casa de un montón de grupos, Kiss, Queen, Def Leppard, Van Halen, Halloween, Deep Purple… solía cogerle las típicas cintas que eran recopilaciones de diferentes grupos, la que siempre llevaba en los walkman era una de ellas que empezaba casualmente con breaking the law, la recuerdo como una canción que me acompañaba durante el trayecto al colegio y me transmitía mucha energía, fue con este tema cuando indagué más en sus discos, y fue en esta etapa de descubrimiento musical entre vinilos y cintas de casete cuando aparece Hallowed Be Thy Name y es cuando realmente descubro una banda diferente al resto, un huracán para mis oídos, me llamó mucho la atención la manera que vibraba la nota Dickinson cuando alargaba las frases, la fuerza que transmitía sus canciones era algo que yo no había sentido nunca por otros grupos que había escuchado hasta ese momento.

Por supuesto que las sigo escuchando, ya no está el ritual de desenfundar el vinilo ni rebobinar cintas con el boli Bic, pero en mis listas de reproducción de emisoras streaming son bandas fijas.

Sólo hay que ver las miles de bandas que imitan su sonido, hablo mundialmente, en España desde la etapa de Baron Rojo, Obus, Angeles del infierno y otras tantas bandas que han mamado mucho de ellas, actualmente las bandas punteras de Heavy Metal siguen recordando mucho a estos dos gigantes del Rock tanto instrumental como vocalmente, el legado lo tenemos ahí, bandas con más de 20 discos de estudio y activos a día de hoy, Maiden creo que han sido más conservadores y en Judas si ha sido más palpable el cambio de sonido con el paso de los años hacia un Heavy Metal más tecnológico.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Hallowed Be Thy Name y mismo álbum Number of the beast

Un disco y una canción de Judas Priest:

You’ve got another thing coming, y álbum British Steel

 


John Portillo (guitarrista de Kilmara)

Descubrí a Maiden antes que a Priest, incluso descubrí y amé su arte antes que su música. Amo a Maiden por encima de cualquier banda del planeta. A mí modo de ver no hay comparación posible entre las dos bandas en lo que sería calidad musical o compositiva, así de claro lo digo, sí, soy un fanático.

Judas Priest creó la estética y un poco el lado «macarra», Maiden el concepto artístico y escénico del Heavy Metal, cada uno a aportado su parte en el género aunque Iron Maiden fue más allá y hoy por hoy no se a ciencia cierta si definirlos más bien como una banda de Heavy Metal Progresivo.

Maiden lo son todo para mí, los conocí por una chapa que trajo mi padre a casa con el dibujo de purgatory y a partir de ahí me enteré que eran una banda de música, después que eran una música rechazada por la mayoría social y a posteriori empecé a ver su arte y sus discos por todas partes. Mis padres no querían que escuchara esa música del diablo, me costó muchísimo convencerles de comprar Killers por 500 pesetas en el Pryca. Fue mi primer disco de Heavy Metal, y Dianno la primera voz del Metal que entró en mis oídos, así se lo dije cuando tuve la oportunidad de tocar con él en Francia, un momento muy emotivo en mi vida.

Mis años en el ciclo superior de la EGB estuvieron marcados por mi obsesión con el Heavy Metal y Iron Maiden. Cada día pasaba por una tienda de discos camino a casa para ver el Vinilo de Live after Death, miraba una y otra vez su diseño , sus fotos…. no podía comprarlo pero soñaba con un día tener una banda de Heavy Metal y llevar un montaje escénico de esas magnitudes.

Poco después entraron los Judas a mi vida , pero como otras cientos de bandas no consiguieron llenar mi corazón ni mi alma como lo habían hecho Maiden. Posiblemente no fue hasta el Painkiller que me pilló ya en el instituto, cuando empecé a hacerles caso.

Empezaré por Judas, los sigo escuchando a día de hoy, y puede que más que antes. He aprendido a valorarlos muchísimo más que en los primeros años que los escuchaba. Tienen como toda banda, un periodo extraño ( Nostradamus , Jugulator por ejemplo ) me parece una banda que ha experimentado diversas direcciones más allá del Heavy Metal veloz y chillón ( aunque es tal vez lo que los fans aman de ellos ). Uno de mis discos cabecera es Painkiller y de ahí saltamos a Firepower así que creo que es de justicia decir que han sabido llevar su carrera y entrar en una nueva era con dignidad.

Vamos con Iron Maiden; creo que los Maiden que aman todos los fans del planeta murieron para unos con el Seventh son of a Seventh son, para otros con Fear of The Dark , para algunos más experimentales con Brave new World ….pero lo cierto es que Maiden siempre han hecho discos distintos aunque con elementos característicos que son firma de la banda. Es como reinventar la rueda una y otra vez basándose en una firma geométrica circular. Así durante 40 años, es álgo totalmente increíble.

Yo los he visto en la Zeleste a pie de escenario, con 2000 personas y los he visto en estadios de 80000 personas y siempre lo he disfrutado igual. Cada paso que dan que parece ofender a los fans más puristas a mi me parece un acierto, es el caso del concierto presentación AMOLAD tocando íntegro este maravilloso disco progresivo el cual muchos aborrecen. Otro ejemplo de que soy rara Avis es que amo el XFactor. Son la banda de la que he aprendido a experimentar con la música, a ser abierto de mente, a arriesgar….lo dije antes y lo vuelvo a decir, para mí lo son todo en la música.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

The trooper como canción y Powerslave como album de Iron Maiden.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Painkiller disco y canción para Judas Priest.

 


José Pozas (director de La Poza del Meh y colaborador de Dioses del Metal)

Oh, la clásica encrucijada, Metallica o Megadeth, Judas o Maiden, históricos debates que nos han salvado más de una conversación de bareto mugriento, cerveza o calimocho en mano, resaltando sus grandes obras y también sus tremendos fiascos. Luego nunca falta el que luego pide que pongan Highway to Hell argumentando que AC/DC son los mejores y punto.

Yo no suelo posicionarme en estos temas pero, si se trata de un debate sano, siempre me dejo llevar. Por supuesto estamos hablando de dos de los más grandes e importantes entes de la historia del Heavy Metal, con una influencia que se sigue extendiendo de forma imparable, cuarenta años después de la edición de los dos álbumes que nos traen aquí, pero bueno, bajo mi humilde opinión, en la carrera de Judas Priest de alguna forma se resume la trayectoria del Heavy Metal, con sus arranques cercanos al blues, su explosión de acero en los ochenta, su punto álgido con el Painkiller (álbum que para mi define todo un género) la travesía por el desierto en los noventa y el resurgir, de aquella manera, posterior. Aunque si hablamos de gusto personal, yo siempre he sido más de Iron Maiden, no te sabría dar más argumentos que una simple cuestión de feeling, la verdad, conecto más con la voz de Dickinson, el virtuosismo en las guitarras de Smith y Murray… y todo eso. Me sabe mal no ser más explícito.

Objetivamente no sabría decir cuál es mejor que cuál, tampoco me apetece mucho liarme a eso, dudo que realmente la objetividad tenga lugar en esto de la música, la verdad, y creo que ambas carreras han tenido trayectorias casi paralelas, con momentos extraordinarios, tiempos difíciles con la marcha de Halford y Dickinson (ahí me decanto por el camino que tomó Judas) en los complicados noventa (conozco la historia, me la cuentan cada vez que digo que me gusta el ‘Grunge’) y han regresado manteniendo cierta dignidad tanto en estudio (obviaremos Final Frontier y Redeemer Of Souls) como en directo, dentro de las posibilidades que permite el rondar la edad de jubilación. Si Black Sabbath fueron los que pusieron la semillita, estos dos, junto a Saxon, Motörhead, Venom, etc. fueron los que lo convirtieron en el abominable ente de mil ramas que tenemos hoy.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden me quedo con el en su día atizado y hoy más justamente valorado Somewhere in Time, con Wasted Years disputándose el primer puesto junto a Hallowed Be Thy Name y Aces High como mi tema predilecto.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas soy del Painkiller, me parece el primer disco que le pondría a alguien que me preguntase qué es el Heavy Metal.

Pero en cualquier momento me pongo el Screaming For Vengance, el Number Of The Beast, Defenders of The Faith, Powerslave, Firepower, A Matter Of Life and Death, Jugulator o incluso Ram It Down o No Prayer For The Dying o prácticamente cualquier otro. No cabe duda de que el legado de ambas bandas es absolutamente eterno y llega a los rincones más inesperados de este mundillo y el 85% sus dos discografías definen ellas solitas el por qué.


Xavier Prat (redactor de Science of Noise)

Judas vs Maiden, la gran batalla metalera de los 80. Creo que, sin duda, son las dos bandas más icónicas de los 80, pero si bien es cierto que creo que Judas Priest SON el heavy metal, creo que Iron Maiden son LA BANDA de heavy metal, la que pudo romper las fronteras talibanes y llegar a más publico no metalero. No son pocas las personas que me he encontrado que dicen que el heavy «es una mierda pero Iron Maiden me gustan». No sé por qué será, si por Eddie (visible en posters que vendían en Pryca y otros hipermercados), si por tener un sonido menos estridente (esto se notaría con los años) o por no llevar pintas que, en aquellos entonces, se asociaban con la delincuencia y que hacían que las abuelitas se cambiaran de acera.

Musicalmente siempre he sido más de Maiden. De hecho, son una de mis bandas de cabecera. Recuerdo que lo primero suyo que escuché (y fue un CD comprado original y por la portada) fue el Fear of the Dark, y especialmente (pero no de forma exclusiva) el tema homónimo me cautivó. A partir de ahí nació una historia de amor, sólo superada (durante años) por Helloween, quizá, Blind Guardian, que duró hasta el Brave New World, el último disco al que le presté atención real (los posteriores me los escuché por encima y ya no me dijeron nada). También puedo ejemplificar esta relación diciendo que es la banda que más he visto en directo, desde aquél, mi primer concierto en la vida, 20 de noviembre de 1995 en el pabellón de la Vall d’Hebrón hasta el Sonisphere 2013. Un verano, aún sin carnet ni nada, me fui hasta Lleida, pues tocaba Maiden… con Helloween, estos presentando en Better Than Raw. Para mí era una orgía del metal, y es que sólo había dos grupos. También, como anécdota, en unas navidades pedí como regalo de reyes y tió a padres+tios+abuelos+quien fuese que me regalasen TODA la discografía de Maiden en doble CD, acabada de editar, con las caras B. Aún la tengo muy bien guardada.

Judas llegó más tarde a mi vida, y creo que lo hizo (cágate lorito) de un dúa de álbumes tributos, llamados «Tribute to the Gods», de los pocos tributos que se salvan de aquella época en la que cada mes salían 400 discos del estilo. Aún los conservo, y tras escucharlos y cagarme encima, fui a comprarme algo de ellos, decidiéndome por el Metal Works, un repaso a su carrera. Por aquél entonces me fui a vivir 3 meses a Francia, y este fue uno de los discos que más quemé. aquello era el metal, aquello ERA el heavy metal, y lo era por todo, como ya he dicho: estética, sonido, actitud, harley… Me explotó la cabeza, aunque mi corazón seguía siendo de la doncella. Desde que descubrí ambas bandas, no he dejado de escucharlas. Eso sí, quedándome con sus clásicos (bueno, «Firepower» me volvió a ganar. Minipunto para Judas).

Mi gusto ha ido variando considerablemente a lo largo de los años. Mis compañeros de Science of Noise dirían que me he vuelto más moñas, y quizá sea así, pero desde 2005 me he inclinado por sonidos más suaves y hard rockeros, algo impensable solo unos meses antes. Con esto quiero decir que los Maiden de hoy en día, en disco, no me llaman ya (sí sus clásicos), y si exceptuamos su último lanzamiento, Judas tampoco. No me emociona esto que va a salir ahora, el proyecto K.K. Priest, así que diría que mi evolución musical ha ido por un camino diferente a la de las dos bandas. Siempre me quedarán los clásicos y su legado, quizá el más grande de las bandas metaleras (por encima de Metallica, incluso).

Un disco y una canción de Iron Maiden:

El compendio que va entre el Number of the Beast y el Seven Son of a Seventh Son es brutal, pero haciendo un ejercicio de responsabilidad, creo que me quedo con ese último mencionado. Y si es difícil quedarse con un disco, hacerlo con una canción es imposible. Todos los discos tienen temazos absolutos que, además, forman parte de nuestra juventud, lo cual hace más complicada la elección. Si me apuntasen con una pistola, quizá diría «Hallowed be thy Name». O «The Evil that Men Do», tema que fue mi exámen para entrar a tocar la batería en un grupo. o «Run to the Hills», o… demasiados os.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Creo que las discografías de ambas bandas van muy a la par, y que objetivamente es muy difícil decantarse por una u otra. Objetivamente, al gustarme más Maiden, me decantaría por la suya. Sin embargo, creo que el mejor álbum y la mejor canción, juntando los discos de los dos, es Painkiller. De Judas es mi disco preferido, seguido muy de cerca por el British Steel («La definición de heavy metal en 10 canciones». La frase no es mía)., y creo que la homónima también es su mejor canción, aunque quiero reivindicar temas (supuestamente) segundones Blood Red Skies, Jawbreaker o Freewheel Burning.


Gonzalo Puebla (redactor de Rockzone Magazine)

Si me preguntan a mí, no hay debate posible. Creo que junto a Metallica no existe una banda que simbolice mejor lo que es el metal (así, en general) para millones de personas en todo el mundo que Iron Maiden. Sencillamente, la imagen de Eddie es tan icónica que hasta tu vecina del quinto, que ni sabe qué demonios es el headbanging, es capaz asociar ese entrañable monstruito con la banda de heavy más grande de todos los tiempos. Creo que a nivel de popularidad no hay discusión. Quizás sea cierto que los más puretas se queden con Judas Priest, tal vez por no ser tan «mainstream» (aunque no se puede hablar de ninguna de las dos formaciones como tal al 100%). Pero yo creo que la Doncella, junto a los Cuatro Jinetes de San Francisco, han sido la primera toma de contacto con el mundo del metal para millones de adolescentes, precisamente por detalles como el que mencionaba al principio. Se suele decir mucho aquello de que cuando entras a una tienda de discos al final una buena portada es la que te convence para comprar un álbum u otro. Y en eso Maiden apenas tienen competencia. Son hechos que marcan la diferencia.

Como decía, me quedo sin duda con la cuadrilla de Dickinson y Harris. No me considero seguidor de los Metal Gods (reconozco que son una gran cuenta pendiente para mí), aunque siento mucho respeto por ellos como pilar básico dentro del género. No en vano, uno de los primeros (y pocos) riffs que aprendí a tocar con la guitarra fue el de ‘Breaking The Law’. Y como cualquiera habré berreado más de una noche ‘Painkiller’ en algún garito de Malasaña (Rey Lagarto, DEP). Pero mi relación con Iron Maiden es infinitamente más profunda.

El primer contacto que tuve, imagino que como muchísimo chavales, fue a través de Eddie cuando era un crío y desconocía lo que significaba el heavy metal. Es un dibujo que no sabes cuándo ni de dónde ha salido, pero que siempre está ahí. No necesitas haberte criado en un ambiente metalero para reconocerlo. Por supuesto, cuando eres joven y empiezas a descubrir el vasto universo de la música de guitarras, de una manera u otra acabas llegando a Maiden. El primer disco con el que me hice fue The Number Of The Beast cuando aún estaba en el instituto si mal no recuerdo. Elección obvia, pero no por ello menos acertada en mi opinión. Un álbum que cuenta con tres, no ya temazos, sino HIMNOS absolutos del metal como ‘Run To The Hills’, ‘Hallowed Be Thy Name’ y el que le da nombre, tiene que ser una obra maestra a la fuerza.

Desde entonces he ido completando con el paso de los años parte de su discografía (de Judas lamento no poder decir lo mismo), centrándome sobre todo en su época dorada de los 80. Me cuesta imaginar que durante esa década existiese un grupo que les pudiese mirar de tú a tú dentro de su parcela. 7 álbumes de estudio en 10 años, manteniendo el nivel de calidad y evolucionando al mismo tiempo desde el proto-heavy punkarra de sus inicios hasta las producciones más refinadas y progresivas de Seventh Son Of A Seventh Son. Además de ese glorioso Live After Death, uno de los mejores álbumes en vivo de la historia. Poca broma. Es que siendo totalmente sincero, el heavy no es un estilo que me atraiga demasiado. Pero Iron Maiden son otra cosa. Están por encima de la propia etiqueta. Así de buenos son.

Me arrepiento de no haber podido disfrutar más en directo de los dos grupos. A Maiden solo les he podido ver en aquel último Sonisphere de 2013, junto a Anthrax, Megadeth y Ghost. Venían con la gira Maiden England y dieron una actuación absolutamente impecable repasando todos sus hits. Me quedé con las ganas de repetir en su pasada visita en el Metropolitano de hace un par de años. En cuanto a Judas Priest, me perdí buena parte de su concierto en el Download de Madrid en 2018 porque a esa misma hora andaba entrevistando a The Hellacopters en el backstage. No se puede tener todo.

En cualquier caso, creo que la trayectoria de ambas formaciones es bastante pareja siendo objetivos. Aunque Judas pasaron buena parte de los 70 definiendo su sonido hasta llegar a British Steel, los 80 también fueron su punto álgido y las dos bandas ayudaron de manera significativa a colocar el heavy en lo más alto. Es curioso señalar que comparten la década de los 90 como su momento más bajo con cambios de vocalista incluidos. Pero creo tanto unos como otros han sabido reponerse y acabar reconduciendo sus carreras de una forma bastante digna. Debo decir no obstante que aunque he seguido de reojo sus últimos lanzamientos (los de Iron Maiden sobre todo), cuando quiero escucharlos sigo recurriendo a los clásicos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Por parte de la Doncella, me quedaría con The Number Of The Beast y ‘Powerslave’.

Un disco y una canción de Judas Priest:

En el caso de Halford y compañía, British Steel y ‘Painkiller’.

 


Sergio Puebla (bajista de Shattered Sigh y redactor de Subterráneo Webzine)

Supongo que para muchos esta pregunta será como la típica que se le hace/hacía a los niños. ¿A quien quieres más a papá o a mamá? Y que parece tan difícil contestar. En mi caso no puede ser más sencillo: Iron Maiden sin ningún atisbo de duda. De los grupos clásicos del metal, Maiden siempre han sido mis favoritos. Casi podría decir que Maiden fue el primer grupo que escuche de metal.

¿La razón? Mi hermano era un gran fan de ellos y los ponía a todas horas. Por casa también rulaban discos de Helloween, Dio, Tesla, Judas, Metallica y un largo etc, pero Maiden eran los que más sonaban. Así que supongo que si hay que culpar a alguien de que yo esté en este mundillo es a mi hermano.

Gran parte de culpa también la tienen las portadas de sus discos, de joven me podía pasar horas mirándolas, sacando detallitos y buscando referencias a otros discos de ellos mismos como en las caratulas de Powerslave o Somewhere in time. Me puto encantaban las portadas de Derek Riggs.

Judas entraron más tarde en mi vida, si no recuerdo mal de mano de una K7 del Turbo y posteriormente escuché el Ram it down que la verdad en la época me voló bastante la cabeza. Siempre he sido muchísimo más fan de este disco que del idolatrado Painkiller, que todo sea dicho de paso, me parece un poco coñazo de canción. La mejor parte es cuando Halford deja de hacer gritos imposibles y canta como un ser humano normal al final del tema.

A Maiden los seguí fielmente hasta el X Factor que me parece un buen disco a pesar del cambio de dirección. Luego me volví a “reenganchar” con la vuelta de Bruce y he escuchado todos sus discos, pero la verdad es que ha sido más bien por nostalgia que por otra cosa. A pesar de que tienen temas que están bien, no me parece que puedan  volver a engancharme como antaño.

Los 7 primeros discos de Iron Maiden son historia del Heavy Metal, cada uno con su propia identidad y siguiendo una evolución más o menos lógica. Pero podría decir que los 7 son imprescindibles para todo amante de esta música.

De Judas no puedo opinar mucho, ya que como he comentado no soy fan, pero me parece que han tenido una carrera más errática y que se movían algo más por modas. Aunque no voy a negar que tienen canciones que me gustan mucho.

En cuanto al tema de que grupo es más influyente? Buff eso es muy complicado decir, aunque yo creo que a nivel imagen Judas con el temas de las tachuelas, el cuero y la imaginería básica del metalero de a pie son más influyentes que Maiden. Musicalmente creo que la Doncella se lleva el gato al agua. Así que estaríamos a un 50%-50% porque en el metal la imagen siempre ha ido muy arraigada a la música ¿A quien quieres más a papá o a mamá?

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Mi disco favorito de Maiden es y será siempre el Somewhere in time. Para mi su disco más sólido, donde no sobra ni un solo tema y además tiene la puta portada más molona de todos los tiempos ^_^.

Elegir una sola canción es jodidamente difícil, por eso haré un 2 por 1 y diré Phantom of the opera y Alexander the great.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas a falta de escuchar bastantes de sus discos me quedo con el citado Ram it dawn y de sus temas el que me pone más tiernin es el  Freewheel burning.

 


Marc Puig (guitarrista de Whipping the Clown)

Son dos bandas que inequívocamente me abocan a mi niñez, a ese niño que con 11 años empezó a escuchar esta música. Ya llevaba un tiempo escuchando a Helloween, Ramones, Europe, etc. ya veía que esto era lo que me gustaba. Por eso, un día de navidades, San Esteban si no recuerdo mal, vi en el periódico que hacían un especial sobre el heavy metal en La 2. Puse mi VHS y lo dejé grabando, ya que a mis padres no les hacía mucha gracia esa música, y menos a la hora de comer. Después de los postres me dirigí a mi habitación y puse la cinta de video en mi reproductor. Me acuerdo ver los videoclips de AC/DC, Megadeth, Ozzy, Aerosmith, alguna banda más y…… Can i play with madness. Literalmente me explotó la cabeza. Al cabo de unos días el k7 del Seventh son ya atronaba en mí estéreo. Eran mis primeros años en el mundillo del metal y todo era nuevo para mí. Otro gran momento con ellos fue la primera vez que escuché el Live after Death, ya que solo conocía el Seventh Son. Madre de dios, temazo tras temazo. Puede que es uno de los mejores directos de la historia.

Empecé a coleccionar bandas y curiosamente Judas no estaba entre ellas hasta que en 1990 sacaron lo que es para mí uno de los mejores discos de la historia de metal, Painkiller, eso era heavy metal en su máxima potencia. Solo con verlos a ellos me asustaban (tenia 13 años) yo escuchaba música bastante más cañera, pero ellos tenían lo que se exige al metal, cuero, actitud, agudos hasta el infinito, etc. Y aunque yo soy mucho más de Maiden que de Judas, tengo que decir que en todos los discos de Maiden siempre hay un pero, pero en el Painkiller no. Es un 10 en todo. En lo que a carrera musical se refiere creo que aquí si que gana Maiden y por mucho. Es verdad que los dos han tenido altibajos en su carrera, pero Maiden es Maiden. Así creo que se refleja bien en la capacidad de los recintos donde tocan cada uno.

Los he visto muchas veces en directo y nunca me han decepcionado. Con ellos empecé, y me seguirán acompañando toda mi vida. Es curioso ver a mucha gente joven interesarse por ellos, eso indica que siguen siendo una referencia dentro del metal y que su legado seguirá vivo por el resto de los restos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Sin dudar Fear of the Dark y el tema Children of the Damned

Un disco y una canción de Judas Priest:

Painkiller es mi disco favorito de ellos y un tema que me vuela la cabeza es The Sentinel.

 


Sergi Ramos (director de The Metal Circus y Metal Hammer España)

Es como pedirme que escoja si quiero coulant de chocolate o brownie con vainilla. La realidad es que Iron Maiden representa una vertiente más evolutiva, progresiva en ocasiones, y estéticamente trabajada del heavy metal. Judas Priest son quizá menos elaborados en lo instrumental respecto a las florituras de Maiden pero tienen un sonido mucho más constante a lo largo de toda su carrera. A la vez ellos definieron la propia estética del heavy metal y de cómo los miembros de un grupo del estilo debían vestir y actuar. Como digo, es imposible escoger. Si me pones una pistola en la cabeza, a nivel global, Iron Maiden son la mayor banda, con el catálogo más potente y la mayor influencia generacional por una simple cuestión de alcance de su legado. A la vista está que mientras unos llenan estadios, otros apenas llenarían un Sant Jordi Club hoy en día a solas.

Conocí a Iron Maiden por primera vez en 1996 y les pude ver en directo en 1998. No fueron precisamente sus mejores años. Mi primera exposición a ellos fue el video “Raising Hell” que sirve de documento de la despedida de Bruce Dickinson en 1993. Lo emitieron en Canal 33 en una versión condensada y me llamó la atención automáticamente tanto por la música por el espectáculo gore que la banda había puesto en marcha para aquel concierto con un mago británico. Tuve la suerte de poder conocerles en 1998 cuando actuaron con Helloween en el Palau de la Vall d’Hebrón en la gira de Virtual XI, con Blaze Bayley a la voz. Acabé sobre el escenario cantando los coros de “Heaven Can Wait” en el micro de Steve Harris. Teniendo 14 años no se me ocurre mejor manera de disfrutar de tu primer concierto de Iron Maiden.

Judas Priest me llegaron algo más tarde, también en sus peores años de popularidad. Fue el directo “’98 Live Meltdown” que, pese a todo, es un tremendo cañonazo. La versión de “Victim of Changes” no tiene precio por el poderío vocal de Ripper Owens. Pude verles en directo por primera vez un par de años después, en 2001, cuando actuaron junto a Savatage en el Palau de la Vall d’Hebrón de Barcelona. Tremendo show. La siguiente ocasión acabaron tocando en Razzmatazz. Así estaban Judas Priest en 2002. Y no llenaron.

Creo que Iron Maiden han sabido jugar sus cartas mucho mejor, gracias a un management mucho más férreo y a unos recursos económicos mucho mejor empleados. El poder del merch de Iron Maiden es incontestable. Lo mismo con la estrategia de diez años que inició su manager, Rod Smallwood, en 2003, cuando decidió limitar las apariciones de la banda en directo a menos fechas y en recintos más grandes. Eso permitió a la banda crecer ante la opinión pública y generar una bola de nieve de atención mediática que ha generado potentes dividendos para el grupo a la larga. Judas Priest, por su parte, vivieron un renacimiento potente con el regreso de Rob Halford en 2003-2004 y luego han editado discos relativamente irregulares (“Nostradamus”… ¿hola?) seguidos de la progresiva desintegración del grupo debido a la salida de KK Downing y la retirada parcial de Glenn Tipton, puntales básicos del grupo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Me quedaría, como disco, con “Live After Death” de Iron Maiden. Simboliza a la perfección una época, un momento en el heavy metal y en la energía de la banda que no han tenido parangón. Y como canción, «Wasted Years».

Un disco y una canción de Judas Priest:

En el caso de Judas Priest me tendría que decantar por Painkiller. La producción de ese disco ha marcado al heavy metal de los siguientes treinta años, especialmente en lo que a sonido de batería se refiere. Es sencillamente impresionante y recibe pocos homenajes para lo que ha significado no sólo en la trayectoria de Priest sino del metal en general. Como canción, probablemente, probablemente, “Some Heads Are Gonna Roll” – un tema que resume perfectamente el sonido del heavy metal ochentero más comercial.


Luis Rey (redactor de Rock Culture)

Esto es como preguntar si eres más de Papá o de Mamá. Son dos bandas fundamentales en la historia de la música y en su vertiente más Heavy Metal. Si tuviera que inclinarme por una sería más por Judas Priest que en mi opinión poseen una discografía más sólida desde sus comienzos hasta nuestros días.

Diría que por estética y simbología (hablo del cuero, las tachas y demás) también Judas Priest presentan esa apariencia.En lo musical los encuentro más cercanos en esencia aunque Iron Maiden siempre han estado más cerca del desarrollo progresivo en sus composiciones siendo estas más largas y cercanas a lo conceptual.

Descubrí primero a Judas Priest(también empezaron su carrera musical antes) por el doble recopilatorio «Hero Hero» que casualmente trajo a mi casa mi hermano mayor en edición de cassette allá por el año 1984.Esta edición se sacó en contra de los deseos de la banda siendo un movimiento por parte de la discográfica Gull Records para sacar réditos de los temas de este album que ofrecía una recopilación de sus dos primeros discos,Rocka Rolla y Sad Wings OF Destiny.Cuando escuché canciones como Tyrant o Victim of Changes todo cambió para mí.Esas melodías y la voz extraplanetaria de Rob Halford se convirtieron desde ese instante en banda sonora de mi vida.Los he seguido hasta el día de hoy en sus altos y sus bajos con cambios en la formación (soy de los que piensa que su etapa con Ripper Owens al frente no fue mala) y con discos más o menos afortunados pero que en conjunto les hace poseer una colección musical muy sólida.

Con Iron Maiden la cosa fue diferente.Los descubrí también en los 80 cuando sacaron su tercer disco «The Number of the Beast» donde ya habían cambiado de cantante (Bruce Dickinson había sustituido a Paul Di´Anno) y aparecieron en un programa mítico de TVE que era «Tocata».También me impresionaron mucho y gracias a uno de mis mejores amigos de adolescencia que tuvo antes que yo un equipo musical en condiciones me hice con las grabaciones de ese disco y de los dos primeros «Iron Maiden» y «Killers».También les he seguido hasta el día de hoy aunque la etapa con Blaze Bayley como cantante me pareció muy floja y sus discos a partir del lejano «Fear of the Dark» en mi opinión dejaron de ofrecer la frescura y la creatividad musical de sus primeras obras.

En conjunto son dos bandas con las que he crecido y escuchar sus discos me sigue produciendo una gran satisfacción pese que algunos de ellos los trillé en su momento hasta lo compulsivo.

Pues si que las escucho de vez en cuando. De hecho el disco «Fire Power» de Judas Priest publicado en 2018 me pareció un trallazo impresionante recuperando mucho la esencia de su sonido clásico que no habían llegado a concretar en sus discos más recientes.De Iron
Maiden escucho solo el período hasta Seventh Son of a Seventh Son que me parece su última obra más redonda.

Como ya he comentado las carreras de ambas bandas han tenido sus altos y sus bajos aunque a nivel de discos publicados Judas Priest han mantenido mejor el nivel.El tema de los directos es otra historia porque ambas siguen manteniendo el listón alto.Iron Maiden en ciertas partes del mundo se han permitido el lujo de llenar estadios sobre todo en las giras aniversario de sus primeros discos mientras que Judas Priest llenan recintos de aforos menores pero con una gran aceptación a nivel de comparecencia.Evolutivamente creo que ninguna de ellas se ha estancado y han seguido creciendo aunque de diferente manera.Han probado con sonidos y conceptos diferentes (Judas lo hicieron en Turbo y el desafortunado Nostradamus y Maiden en Somewhere in Time que es uno de sus mejores albumes)con resultados dispares.En cuanto al legado musical que nos están dejando es realmente irrepetible.Siguen surgiendo nuevas generaciones enganchándose con su música y eso es bueno en cuanto a la creación de nuevos fans.Personalmente me siento muy afortunado de haber podido disfrutar de ellos durante más de 35 años y continuar haciéndolo a día de hoy.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden tengo menos dudas y «The Number of the Beast» es el disco elegido y «Hallowed be thy name » la canción.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Esto también es complicado de hacer pero mi disco favorito de Judas Priest a día de hoy es «Defenders of the Faith» y mi canción fetiche es «The Sentinel».

 


Marta Ribate (representante de Century Media Records España y LatAm)

Sin lugar a dudas JUDAS PRIEST aunque a mi parecer ambas bandas simbolizan por igual la definición del Heavy Metal. Son los dos pilares de este género musical que sin lugar a duda su nacimiento es británico.

Pues conocí antes a Iron Maiden porque lo quieras o no sonaban mucho más en las radio, temas como The Number of The Beast o Run To The Hills eran temas que caían cada día en Rock N’ Gol o en Rock FM y además yo veía mucho el canal de televisión VH1, y ahí siempre ponían el vídeo de Can I play with Madness.

Sin embargo de Judas Priest sólo te ponían en Breaking the Law, y la verdad nunca fue un tema que me calase además de estar hasta en la sopa. De hecho me compré el British Steel con 16 años pensando que sería la mega reostia y… WOW tengo que decir que es de los que menos me gustan de Judas Priest. Tuve un mal comienzo con ellos pero cuando empecé a salir por los bajos de Argüelles me dí cuenta de que joder, Judas eran mucho más que ese disco. En los bajos ponían mucho más el Defender of The Faith y con ese disco ya descubrí lo que era JUDAS PRIEST. Después llegó Screaming for Vengeance y ya decidí hacerme con toda la discografía. Turbo, Killing Machine, Point Of Entry, Sad Wings of Destiny… Todo esos discos me abrieron otro mundo y sin ellos no estaría trabajando en el mundo musical.

Aparte Century Media Records, he trabajado en los bares de Heavy Metal de Argüelles, Tuareg y Lemmy osea que por supuesto ambas bandas me han acompañado en muchas noches poniendo copas jajaja y sin ellos no habría acabado trabajando en el sello discográfico. Desde los 15 años mi vida ha sido el Heavy Metal. Me iba a de público a programas como «El Diario de Patricia» y así con los 12 euros que te daban por programa, ahorraba y me iba a festivales a Alemania. El primero fue un Headbangers Open Air con 19 años y de ahí bueno, todos los años me hacía una ronda de festivales extranjeros. Si no hubiese sido por todos esos festivales no estaría en Century Media Records, si no fuese por Judas Priest, no hubiese ido a esos festivales. Vaya bucle.

¡Y sí por supuesto que los sigo escuchando! Tengo todos los álbumes de ambas bandas pero he de decir que Maiden sólo los escucho cuando preparo alguna lista para pinchar. Judas es otra cosa, me pongo el Screaming y el Turbo de camino a la oficina y así luego os atiborro a emails con promociones del sello. Cada vez que me pongo Devil’s Child o WIld Nights, Hot and Crazy Days podría irme hasta Barcelona haciendo la voltereta lateral.

En cuanto a evolución de ambas, sin duda alguna Maiden ha sabido llegar mejor el paso del tiempo y siguen con la misma formación sólida. Eso sí, a su técnico de sonido hay que despedirlo ya. Los últimos conciertos que he visto de ellos madre mía, se le iba el sonido en los solos de guitarra a Adrian Smith. ¡NO TIENE PERDÓN ESE SEÑOR!

Judas Priest es otra cosa, sin KK Downing la banda ha mejorado porque Richie tiene una energía en la escenario imparable. Pero joder, no es KK Downing, y ahora sin Tipton…Es que eso no es Judas Priest. A favor de Halford diré que canta mejor que nunca y se le ve mucho más animado sobre el escenario. También los discos suenan mucho mejor, mejores temas, sonido más Judas pero claro, ¡¡¡¡¡¡Sin KK DOWNING!!!!!!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Seventh Son of The Seventh Son – The Evil That Men Do

Un disco y una canción de Judas Priest:

Killing Machine. ¿Tema de Judas? PUFFFFFFFFFF The Green Manalishi , Evening Star, Diamonds and Rust, Desert Plains, Thunder Road, Devil’s Child, You’ve Got Another Thing Coming, Wild Night Hot and Crazy Days, Victims Of Changes. Niños del siglo XXI , escuchad Judas Priest y tirad el nuevo disco de Sabaton por la ventana. No os arrepentiréis.

 


Engelbert Rodríguez (miembro de Subterranea Radio)

Maiden, definitivamente, ha sido y sigue siendo mi banda favorita. Musicalmente opino que ellos sintetizan lo que es el heavy metal, aunque si nos referimos a los clichés típicos del género, como el cuero, las motos… entonces eso es Judas Priest. Judas se fueron haciendo musicalmente más «heavys» con el tiempo, pero sus inicios fueron hard rock….

Como muchos, cuando era adolescente, quizás catorce anos… Iron Maiden fueron la primera banda de metal propiamente que conocí, antes de ellos había escuchado cosas como Bon Jovi, AC/DC y Guns N’ Roses. Cuando conocí a Maiden (disco Piece of Mind) cambió mi vida para siempre, la estética, las portadas, la música, las letras, los toques progresivos en sus composiciones… eran mucho más que la típica banda de estrofa-estribillo-estrofa-estribillo… A Judas les conocí un tiempo después, cuando sacaron «PainKiller» que me voló la cabeza. Me gustan muchos de sus discos, y tengo varios originales, pero nunca ha sido de mis bandas de cabecera.

Sigo escuchando hoy a Maiden, a los Judas muy de vez en cuando, sinceramente. Creo que Maiden han mantenido una carrera intachable de grandes directos, buenos discos y una homogeneidad y estabilidad en su propuesta musical que creo es lo que les ha mantenido en el nivel más alto aún hoy en día. Fíjate que el último disco que han hecho esta ahora, el «Book of Souls» (2015) para mi es una de sus mejores y más creativas obras, con la edad que tienen ya y la larga carrera que llevan a sus espaldas! Pocas bandas son capaces de hacerlo después de tantos años. Judas por el contrario en mi humilde opinión han tenido más altibajos en su carrera, con unos cambios de rumbo a nivel musical no siempre acertados, y siguiendo las modas imperantes en esos momentos.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Como progger que soy, de Maiden es sin dudas «Seventh Son of a Seventh Son» y el tema homónimo.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De los Judas «Screaming For Vengeance» y el tema -casualmente- homónimo también…

 


José Roldán (batería de Nocturnia)

Definitivamente de Maiden, para mi el el GRUPO. Soy fan devocionario de cada uno de ellos y siempre asisto a sus conciertos, ya sea en salas, plazas, pabellones o estadios. Iron Maiden es para mi un ejemplo a seguir, un modelo de banda incluso en ciertos aspectos a nivel individual. Creo que han seguido fieles a sus convicciones, han sido capaces de evolucionar a pesar del alto nivel de sus 8 primeros discos (jajaja, que coño, toda su carrera). Como ves, si los insultas te estás metiendo con lo más sagrado. Ellos son el heavy metal.

Hace ya mucho tiempo que los conocí. Yo en esos momentos estaba sumergido en el universos Guns n Roses pero un amigo me dijo que un conocido vendía 4 vinilos de Maiden. The number of the beast, Somewhere in time, No Prayer for the Diyin y Powerslave. Escucharlo fue un shock. Estuve meses oyéndolos en bucle y consiguiendo más discos(eran los tiempos en los que te grababas casettes, y la gente cambiaba al CD). Qué tiempos… Cuando empezábamos a componer y buscábamos alguna melodía para las guitarras siempre pensábamos, joder, las mejores se las quedaron los Maiden, jajaja… Más tarde escuché el Paintkiller de Judas, y he de reconocer que como batería, esa canción me llegó al alma, pero ya estaba ocupada por Maiden.

A Judas ocasionalmente, más cuando sale alguna canción en playlist ajenos o cuando pinchan en algún garito (oh, tiempos en los que íbamos a bares, hacen tan poco y están tal lejos…) Iron Maiden, como podrás imaginar, lo llevo en el móvil, en el coche, en todos los sitios. Busco inspiración en los antiguos testamentos (The number of the beast o Piece of Mind) y en los nuevos, porque siempre tienen algo que enseñar.

La carrera de ambos es absolutamente imprescindible… Judas ha sabido reinventarse, y hay mucha diferencia de Turbo Lover a Paintkiller. Además supieron ir adaptándose a las modas y a la edad, jajaja… Iron Maiden son Dios y se enseñaria en las escuelas si tuvieramos algo de vergüenza, ajajaja…

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Me estás obligando a decir si quiero más a papá o a mamá… es imposible. Pero elijo Hallowed by the name como tema y Piece of Mind como álbum completo. Aunque ya me estoy arrepintiendo…

Un disco y una canción de Judas Priest:

Por el impacto me quedaría con Paintkiller. Qué sonidaco.

 


Dani Sadurní (director de HCXHC – Hardcore Hits Cancer)

Podemos viajar en el tiempo? Hay vida después de la muerte? Existen los extraterrestres? Son preguntas ancladas en el imaginario colectivo de la humanidad, desde tiempos inmemoriales.

Pero si hay una pregunta en el mundo del metal, que genera controversia y con la que es prácticamente imposible alcanzar un acuerdo, es, sin duda, ¿qué grupo simboliza mejor la esencia del heavy, Iron Maiden o Judas Priest?

Parece que hay una conformidad evidente entre todos los sectores, que la banda que puso la primera piedra del estilo fué Black Sabbath, los riffs de Tony Iommy, que sonaban más oscuros gracias a su afinación más baja, y las letras sobre aquelarres, brujas y demonios, cimentaron las bases del género tanto en lo estrictamente musical como en la imagen y la iconografía de las bandas y sus seguidores.

Una vez aclarado esto, vayamos a la cuestión que nos ocupa, Judas o Maiden?

Que empiece el partido.

Si nos basamos en datos cronológicos, obviamente el primer punto es para Judas Priest. Se formaron apenas un año más tarde que Black Sabbath, 1969, aunque es cierto que hasta el 74 no sacaron su primer larga duración, y no fué hasta el 76 que sacaron el disco que para muchos redefinió el manual de estilo del heavy metal, Sad Wings of Destiny.

Por su parte, Iron Maiden, se fundaron el día de Navidad de 1975 y no sacaron su primer LP hasta el 14 de abril de 1980, aunque a diferencia del debut de Judas, si era un disco de heavy metal, y fue muy aclamado por la crítica y público, alcanzando el cuarto puesto en las listas británicas.

En el 77 Judas Priest sacaron su tercer disco Sin After Sin, considerado precursor del thrash y el speed  metal, por incluir baterías con doble bombo y ritmos acelerados en bajo y guitarra (otro punto para ellos).

Solamente un año más tarde se publicó Stained Class, que además de contar con un puñado de clásicos como Exciter o Beyond the Realms of Death, aportó al género uno de sus rasgos distintivos más característicos hasta el día de hoy,  la ropa de cuero y las tachuelas. En palabras del propio Halford, necesitaban una imagen que se pudiera identificar con la fuerza y el poder de su música. (Punto, juego y set).

Después publicarían  Killing Machine y el directo Unleashed The East, y ya, por fin, llegamos al 14 de abril de 1980, verdadero leitmotiv de este artículo, el lanzamiento de British Steel y el álbum debut de Iron Maiden.

Con todos estas cifras y datos en mente, es obvio pensar que Judas Priest aportó más cosas  y antes al heavy que Iron Maiden (punto, juego, set y partido?)

Antes de dar el encuentro por concluido, recordemos que la música, como arte que es, tiene un componente emocional con más peso específico que cualquier cifra, dato o número.(Huele a remontada)

Los primeros en entrar en mi vida, fueron Iron Maiden, y como suele pasar, la primera experiencia deja una huella más profunda que cualquier otra . Debía ser el año 1985, bien es cierto que ya había oído hablar antes sobre ellos a los chicos más mayores del barrio, pero sin motivarme demasiado interés. Por aquella época las vacaciones de semana Santa las pasábamos en el pueblo y a mí me tocaba dormir en la habitación de mi primo Alfredo, algo mayor que yo, así que cuando entré a dejar mis cosas vi con sorpresa que un gran póster de la portada del Powerslave ocupaba la pared del cabezal de la cama. Ese fue mi primer contacto con Maiden, Eddie y los diseños de Derek Riggs. Y como es lógico en un chaval de apenas 12 años, contemplar semejante obra me produjo una mezcla de fascinación y desasosiego, que me cautivó desde el primer minuto. Lo primero que hice al levantarme fue buscar el disco y ponerlo en el viejo equipo estéreo del comedor, con la posterior bronca de la familia, por supuesto. Con las primeras notas de Aces High ya me di cuenta, que esa era la música que yo quería escuchar. Me pasaba el día poniendo el disco, leyendo las letras y contemplando extasiado tanto la portada, como la contraportada y la foto interior del grupo en lo que se suponía era la cámara mortuoria de Tutankamon. A tal punto llegó mi obsesión con el vinilo, que mi primo no tuvo más remedio que regalármelo.

Al llegar a casa no tardé demasiado, en pedir y grabar todo lo que pude conseguir del grupo. Admirando sobretodo las portadas de los discos, que me seguían produciendo fascinación y temor a partes iguales.

Y qué decir de las canciones, running free, the trooper, children of the damned, wratchild, una maravilla poder descubrir tantos temas  increíbles, en tan poco tiempo.

A veces los álbumes llegaban en forma de cinta grabada, como sabréis los que tengáis cierta edad, lo habitual eran las cintas de 60 o 90 min, contando que la duración media de los discos era de unos  45 minutos, eso quería decir que siempre había sitio para incluir unas cuantas canciones hasta llenar el minutaje en las de 60, o un disco completo en las de 90.

Así llegó a mis oídos el British Steel, en la cara B del the number of the beast. Ni que decir tiene que a los 5 minutos de escuchar el disco, sabía que sería otra de las  bandas que formaría parte de mi vida. Rapid fire, Metal Gods, Breaking the law, United, Living after midnight… himnos que siguen perdurando 40 años después.

En ese año de intercambio de cintas, aparecieron por mí vida otras bandas tales como Metallica, Accept, WASP, Anthrax o Bon Jovi, lo que vino a certificar mi inmersión total en el mundo del heavy.

Pero sigamos con nuestros dos bandas protagonistas.

Curiosamente y viéndolo con la perspectiva de los años, las dos bandas han seguido unas trayectorias bastante paralelas.

Sus primeros años de carrera fueron brillantes. Tuvieron una época dorada entre principios y mitad de los 80. Eligieron el mismo año, 1986, de hecho con solo dos meses de diferencia, para lanzar trabajos  donde ambos grupos experimentaron con sintetizadores,Turbo y Somewhere in time. Después de tantos discos y años de carrera fueron capaces de sacar dos obras a la altura de sus discos clásicos, como fueron Painkiller por parte de Judas Priest y Seventh son of a Seventh son de Iron Maiden. Convirtiéndose en obras claves de su discografía y muy aclamadas tanto por la crítica como por sus fans.

La década de los 90, fue bastante dura   para el heavy y para ellas en particular, con el auge del rock alternativo y el grungre, tanto los medios, como el público en general, dejaron un poco de lado al género, eso proporcionó el caldo de cultivo ideal para que, las tensiones, ya existentes en las bandas, fueran a más, y así curiosamente, los dos vocalistas y piezas claves del sonido de sus respectivos grupos, los abandonaron.

Fueron unos años de discos irregulares y altibajos, con cambios de estilo, e idas y venidas de miembros.

Todo esto acabó con la llegada del nuevo siglo, tanto Halford como Dickinson volvieron a sus bandas, y ambas lanzaron unos muy buenos álbumes de regreso, Brave New World y Angel of  Retribution.

Desde entonces hasta la actualidad, ambas bandas han seguido sacando discos y haciendo giras con gran aceptación por parte del público. Demostrando que son dos de las bandas más influyentes y con una carrera más longeva y prolífica de la escena musical internacional.

Como no podía ser de otra manera, el partido acaba en un más que merecido empate, ya que si parece claro que Judas Priest aportaron la gran mayoría de los elementos musicales y estilísticos que definen el heavy metal, Iron Maiden los elevó a la máxima potencia, otorgándoles la espectacularidad que merecían, y convirtiendo una música «underground» en un fenómeno de masas.

Up the Irons and long life to Metal Gods!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Suele ser muy complicado elegir un solo disco de una banda, aún más si son grupos con tanta calidad en sus obras y tan prolíficos. Así que todo se reduce a sensaciones, curiosamente con Iron Maiden y Judas, los primeros discos que me vienen a la cabeza son del mismo año, y los dos recibieron algunas críticas por suponer un pequeño cambio de estilo, Turbo y Somewhere in time.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Esas guitarras sintetizadas les valieron más de una crítica por parte de prensa y público. Pero a mí, la verdad, escuchar temas de la talla de Somewhere in time, Wasted Years, Alexander the great, loneliness o Dejà vu, junto a Locked in, out in the cold, reckless o private property,  me sigue pareciendo tan maravilloso como hace 34 años.

He dejado para el final los dos temas que perteneciendo a estos discos además podría afirmar que son de mis preferidos de la historia de las dos bandas: Turbo y Stranger in a strange land.


Ricard Salvatella (guitarrista de Bellako)

Soy más de Iron Maiden. Son un símbolo del metal que los conocen hasta quién no escucha heavy metal, pero hay que recordar que no tendríamos la estética del cuero sin el tito Rob Halford.

En la adolescencia, gracias a unos amigos del instituto descubrí muchas bandas de metal como Pantera, Cannibal Corpse o Nile y me decantaba más por aquel sonido. Más adelante comprendí la magia de Maiden y sus melodías armonizadas. Yo para aquel entonces aún no llegaba a hacer apenas ninguna versión, y menos la onda del heavy metal, Painkiller de Judas Priest.

Hoy en día no entran mucho dentro de mi playlist, son iconos pero mi cuerpo me pide otras cosas. Pero el legado de ambas Inigualable, hoy en día es casi imposible poder llegar a esas alturas. La industria musical es totalmente diferente hoy en día. Aunque no les escuche tanto como antes, son «entre otros», unos dioses del metal y nadie se lo va a quitar.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Aces High del Powerslave de los Maiden.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Painkiller del Painkiller de los Judas.

 


Kiru Samitier (vocalista de Mindust y miembro del equipo de Nafra Records)

Me hace gracia recordar cuando era crío y veía camisetas de Eddy, agarrando cables eléctricos chispeantes con sus manos desnudas, su semblante tétrico y amenazante, y pensaba: «joder, estos Iron Maiden tienen que ser MUY HEAVYS!». En mi mente debían sonar como Cannibal Corpse o Morbid Angel, algo más fuerte de lo que jamás había escuchado hasta entonces, que con toda seguridad era el Roots de Sepultura.

Mis padres, quizás influenciados también por las pintas del personaje, intentaron evitar que me acercase a la Doncella hasta que fue inevitable y pude enfrentarme a su sonido con la mayor de las expectativas. Y cuando lo hice me llevé una obvia pero dulce decepción.

En los primeros años de descubrimiento, Iron Maiden me ayudaron a empezar a escribir durante mi adolescencia, a amar la música heavy, a aprender inglés y sobretodo a crecer artística y personalmente, gracias a las letras y estructuras de sus canciones.

Muchas más veces he ido y venido de Iron Maiden, encontrando siempre cosas nuevas: referencias a cultura pop como El Prisionero (serie de los 60s que viene como anillo al dedo para el confinamiento), guiños a Edgar Allan Poe y Aldous Huxley, nuevas capas de significado a las profundas letras de contenido más filosófico… y al empezar a tocar el bajo, uno no tiene más remedio que caer rendido ante la maestría de Steve Harris.

En cuanto a Judas Priest, hubo una época en que fui MUY fan. Los primero conciertos de estadio a los que pude asistir con mis colegas (sin control parental) fueron dos conciertos de los Priest, con Barón Rojo de teloneros. Nos sabíamos todas las canciones, íbamos con el uniforme de «Priestivers», dándolo todo… fue uno de esos momentos épicos en la vida en que uno empieza a saborear la libertad a través de la música, y por qué no decirlo, de la cerveza.

Aunque también he transitado intermitentemente por Judas Priest, ha sido más nostalgia y estudio de la historia musical que otra cosa.

Respecto a lo último, creo que Judas Priest han funcionado como puente a lo largo de su carrera, entre el primer heavy metal de los 70s, el NWOBHM ochentero y metal posterior, caminando al unísono con los tiempos musicales y adaptándose sutilmente a los mismos. Por otro lado, Iron Maiden, bajo mi punto de vista, se han mantenido mucho más fieles a su esencia y han madurado sin desviarse demasiado de su canon sonoro, consiguiendo ampliar sus horizontes compositivos y erigiéndose como estandarte y medida del Heavy Metal, hasta el punto de que uno escucha bandas setenteras que se catalogaron entonces con esa etiqueta y que hoy en día se las situaría más cercanas al Rock Duro que al Heavy metal.

Dicho esto, Judas Priest han sido muy necesarios para la cultura heavy, e influyentes más allá de lo estrictamente musical. Siempre me sorprenderá agradablemente la leyenda que cuenta que un joven homosexual de las afueras de Birmingham con una voz de oro sentó las bases de la moda que siguen las hordas que invaden Wacken cada año, al usar en directo vestimenta sadomasoquista.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Iron Maiden y Hallowed Be Thy Name.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Sad wings of Destiny y Hell Bent for Leather.

 


Andrés Sánchez (vocalista y bajista de Alyanza)

Yo soy mas de Iron Maiden, pero para mi por vestuario ,puesta en escena ,y espectáculo el heavy metal lo simbolixan mejor Judas Priest, todo este contexto o situó en lo 80´s claro.

Conocí a Iron Maiden con el seven son lo escuche y flipe , me dije ,que cojones es esto,que maravilla de canciones, teclados increíbles , unos solos espectaculares. Judas lo primero que escuche fue el Painkiller aya por el 92 ,e igualmente flipe con el sonido del disco, era plastante e increíble , nada se le parecía,era de otro mundo. En cuanto al crecimiento ,nada mas decirte que el instrumento que escoji fue el bajo un fender y aun sigo hoy día a veces con el.

Hoy en día sigo escuchando sobretodo a Iron Maiden a Judas no. La carrera de ambas es increíble , en los principales estadios tocando y festivales, el legado dejan una huella increíble en el heavy metal, imborrable , e insuperable,creo yo, son los padres de las dobladas de guitarras.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden Aces High y Powerslave.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Painkiller.

 


Óscar Sancho (vocalista de Lujuria)

Iron Maiden – Judas Priest; Judas Priest – Iron Maiden o como decimos aquí, Los Maiden o Los Judas… siempre dicotomías, es la historia del rock, Los Rolling o los Beatles; es la historia de nuestro rock, Barón u Obús; es la historia incluso del pop, Oasis o Blur y hasta es la historia de la música clásica que a nosotros hasta nos inspiró un tema “Mozart y Salieri”. Incluso hay veces que se descubre que todo es un montaje pactado para generar más ventas, es el caso del bluff de las peleas de Oasis y Blur que se ha calificado como “La farsa musical más grande de los 90” pero el caso que es que eso vende…No me preocupa eso especialmente, lo que me preocupa es que cuando estas cosas pasan condenan al injusto olvido, o al menos a una segunda línea, a grupos que bien pudieron estar en ese nivel, pero estas peleas mediáticas se lo llevan todo por delante. Olvidamos que, por ejemplo, en la escena española Saxon fueron el primer puntal de Heavy Metal que, con su gira “The Eagles has Landed” arrasó Madrid (ahí estaba yo, era mi primer concierto internacional) olvidamos que Accept, desde Alemania, era referente de todo metalero hispano que se preciase u olvidamos que Motorhead era religión.

Entiendo que, dado que se celebran 40 años del debut de Maiden y 40 años del British Steel de los Judas proceda esta dicotomía que se nos plantea hoy, pero quería dejar esas primeras líneas para la reflexión.

También es cierto que de entre todas las bandas uno suele tener una que ama por encima de todas, en mi caso son Los Judas sin duda. No es que me plantee si los Judas o los Maiden es que, para mí, los Judas son el paradigma del metal. Sus riffs y sus directos son el metal. Sus dos guitarras, sus diferentes baterías a lo largo de su historia y, por encima de todo, la voz de Dios, eso es el puto metal. Su carrera ha sido evolucionar constantemente un disco tras otro llegando a arriesgar en uno de sus discos mas controvertidos cuando se publicaron y que hoy día son pieza clave en la historia del heavy, el Turbo, demostrando que aquellos que dicen que el heavy es “siempre lo mismo” están muy equivocados y que aquí cabe perfectamente evolucionar el sonido. En ese sentido, veo más conservadores a los Maiden, ellos dieron con la “cabalgada” de Harris al bajo y lo explotaron hasta la saciedad llegando a influir en infinidad de grupos que entendían que eso, y solo eso, era el heavy metal.

También tenemos que agradecer a Halford la estética del heavy, el cuero negro, las tachas, toda esa estética que Halford aporta al metal dejando la burla más épica de la historia musical para siempre. El heavy, que en los 80 iba de ser la “música de los machotes” adopta la estética del movimiento gay de San Francisco. Años después Halford confiesa su identidad sexual y da una lección al movimiento heavy en el aspecto que mas falta nos hacía. Para mi el metal es un movimiento social, obrero, comprometido y con una ideología clara pero en los 80 era machista y homófobo, negarlo es estar ciego, y debemos reconocer nuestros errores para corregirlos. Pues bien, mis adorados Judas nos dejaron esa burla épica y una lección que, creo, hemos aprendido y ya no se da tanto (aun quedan restos, seamos sinceros) el machismo y la homofobia en nuestro rollo.

Hablaba del movimiento social y conviene saber de dónde viene el título de “British Steel” de los Judas. El título viene de la empresa “British Steel Corporation” en la que Glenn Tripton trabajó durante 5 años. Producían cuchillas de afeitar, de ahí la portada. En la época en la que iba a salir el disco hubo huelga en dicha empresa y, sus trabajadores, gritaban “British Steel” en las manifestaciones para darse ánimo, grito que fue prohibido por las autoridades inglesas que combatían aquella huelga. Los Judas pusieron ese título para dar moral a aquellos obreros en lucha. Ese es el origen del disco que marca el despegue del metal, apoyo a la clase obrera, cómo no voy a adorar a mis Judas.

No todos los méritos deben ser para Judas que el hecho de que uno de sea de Judas no significa que no escuche, y mucho, a los Maiden. Ellos también hicieron un gran aporte a nuestro movimiento con su Eddie. El espectáculo llegaba al metal y recuerdo como nos emocionábamos en cada concierto cuando era el momento de Eddie, cuando Eddie salía al escenario. Y también hay que poner en valor a Bruce Dickinson. Es un vocalista como la copa de un pino y, además, es el ejemplo que podemos poner a quien acusa al heavy de inculto, bruto, poco formado. Un piloto de aviones, un gran deportista, todo un referente del que podemos presumir y eso es muy de agradecer.

Hoy día sigo oyendo y disfrutando de los conciertos de ambas bandas aunque, si os soy sincero, reniego un poco mas de los conciertos de Maiden. Han entrado en otra mecánica, la misma que Metallica, por poner un ejemplo, donde sus conciertos son más espectáculos para grandes masas que conciertos de heavy metal, es lo que sinceramente creo. Es más, llegado a este punto es el momento de celebrar con todos los honores sus respectivos aniversarios y empezar a saber que ya, mas que de sobra, han hecho historia, nada va a cambiar eso, y, tal vez, empieza a ser el momento de ser eso, historia. Nadie va a eliminar su legado pero de ellos depende cuales serán nuestros últimos recuerdos para siempre.

En 100 años la música clásica será su música interpretada por los mejores músicos posibles y, entre esas interpretaciones no faltará nunca el Bristish Steel de los Judas con Breaking the law como bandera ni el The Number of the Beast de los Maiden con ese Run to the Hills sonando a gloria.

Larga vida a Judas Priest, Larga vida a Iron Maiden, larga vida al heavy metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

El The Number of the Beast de los Maiden con ese «Run to the Hills» sonando a gloria.

Un disco y una canción de Judas Priest:

El Bristish Steel de los Judas con «Breaking the Law» como bandera.

 


Charli Sangar (guitarrista de Soul Dealer)

Maiden y Judas son dos bandas imprescindibles para todo fan del metal y la música rock en general. Les debemos mucho, muchísimo diría yo. Ya somos varias generaciones los que hemos disfrutado y aprendido de su música. Su legado es inmortal.

En mi caso, como músico, llevo toda la vida tocando muchos de los hits de estos monstruos del heavy metal y mi banda, Soul Dealer, sonaría muy diferente de no ser por su influencia. Tengo que decir que de hecho, tanto nuestro cantante Wenderson como mi hermano Dethniel y yo mismo, teníamos una banda de versiones de lo mejor del heavy (para nosotros al menos) llamada Metal Jukebox, en la que por supuesto las canciones de estas dos bandas estaban siempre presentes en el set-list.

Personalmente, aunque adoro a Judas, soy mucho más de Maiden. Todavía recuerdo cuando pude ver el videoclip de «The evil that men do» de casualidad en la tele, yo no tendría más de 11 años, pero me cambió totalmente la vida. En aquel momento quise verme en un escenario repartiendo caña al igual que hacían ellos en aquel video y llevo luchando desde entonces para hacerlo posible.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Seventh son of a seventh son / The evil that men do.

Un disco y una canción de Judas Priest:

British Steel / Breaking the law.

 

 


Lorenzo Sanz (director de Top Artist Promotion)

Me encantan ambas bandas por igual. Sería imposible decirte cual me gusta más, ¿Iron Priest?. Ambas son esenciales. Las dos conforman los cimientos y el estandarte de la bandera del heavy metal. No hay nada más auténtico e identificativo que ellos. Son aportaciones esenciales a la escena junto a bandas como Kiss, AC/DC, Saxon, Scorpions o Metallica.  Ambas derribaron muros y conquistaron corazones, ayudando a formar un movimiento y a convertir a millones de fanáticos.

Primero conocí a Iron Maiden de forma accidental, cuando tuve la ocasión de escuchar al completo el álbum The Number Of The beast. Recuerdo que me quedé hipnotizado, como si una gran fuerza hubiera llegado a mi vida para quedarse.  Poco después cayó en mis manos el disco «Stained Class» de Judas Priest y automáticamente me pareció lo mejor que había escuchado en toda mi vida. Después llegaron Kiss y AC/DC para acabar de convencerme de que lo mío era el Heavy Metal en aquella época (te hablo de cuando tenía 12 años).

Ahora más que nunca, soy capaz de disfrutar y de admirar a esas bandas, porque cuarenta años después, es posible evaluarlas con perspectiva y descubrir todo lo bueno que han hecho por la escena del heavy metal en particular y por la música en general. Quizá la carrera de Iron Maiden ha tenido algún altibajo más que la de Judas, pero siempre han sabido adaptarse al tiempo presente. La evolución ha estado marcada por el tiempo actual y siempre han sabido encontrar su lugar con honores y con la altura que siempre se les ha exigido. El legado de ambas es incalculable.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

No porque me gusten más, sino por que son las primeras que me vienen a la cabeza, pero serían «Flight of Icarus» y el disco Powerslave.

Un disco y una canción de Judas Priest:

«Tyrant» y el disco Sad Wings of Destiny. En ambos casos, prefiero los primeros discos de ambos por una cuestión relacionada con el tipo de recuerdos que me traen.

 


David Saus (batería de Forja y Haunted Gods)

Empezamos bien! Jaja De los dos, es como si me hicieras escoger entre el padre o la madre, cada uno ha aportado mucho al mundo del metal, son dos referencias indudables.

Pues te volveré a responder lo mismo, ambas bandas han aportado sus respectivas características, su idiosincrasia única, no contemplo el metal sin la influencia de una de esas dos bandas. Quizás Judas tenga la imagen y el sonido de puro heavy, pero Maiden nos han regalado esos rifs que todos nos sabemos, la gracia es que juntos son la esencia del Heavy Metal.

Vale, vamos por partes. A los Judas los conocí cuando compré el Painkiller en Tallers a los… 18? No se, era joven jaja (un amigo me dijo “no los conoces? Pues con este álbum lo vas a flipar”). Me acuerdo que al poner el CD en el coche y empezar ese solo de batería que ya todo el mundo conoce, lo flipé y mucho!, es un momento que me marcó, no lo voy a negar (era joven e impresionable).
A Maiden… creo que los conocí un poco antes, cuando el mismo amigo me dejó escucharlos y ya sus rifs desde el principio me gustaron, realmente no me costó demasiado engancharme a su música. La 1a canción creo que fue the Trooper, aunque siempre he sido muy fan de Fear of the Dark (la canción).

A nivel personal, aunque ahora ya escuche otros subgéneros y bastantes más grupos, su influencia es innegable. Antes ya conocía algún grupo de metal, pero fueron ellos los que me engancharan verdaderamente la pasión por este género musical, tanto como músico como aficionado.

Hoy en día en mi repertorio musical hay mucho más, antes era escuchar discos enteros de ellos, ahora como mucho un par de canciones, ya que como digo conozco a muchos más grupos (de otros subgéneros del metal) que también merecen ser escuchados. Pero si la pregunta es si los sigo escuchando, pues si.

Bueno, el zenit de esas dos bandas fue en los 80 y ya sabemos que los ochenta eran especiales… creo que Maiden a nivel de composición y sonido ha evolucionado más, sobretodo después de la reunión de 1999, sus trabajos ya no son tan directos, ya no tienen ese rif fácil que te queda en la cabeza con solo oírlo una vez, quizás tarda más en entrar pero al final acaba gustando igual.
Por lo que a Judas se refiere, para mi en el Painkiller hay un antes y un después, ese disco lo machacó todo, fue un golpe en la mesa en toda regla. No solo por el cambio de batería y la introducción del doble pedal, sino que el sonido fue mucho más agresivo, parecía como si estuvieran cabreados por lo del juicio o por las críticas que aun recibían del Turbo y lo plasmaran en dicho álbum. Luego con la reunión también han querido probar cosas distintas, sin el mismo éxito, pero para mi el Painkiller fue el antes y después.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Maiden me quedaría con Fear of the Dark como canción, me parece sublime, aunque el resto de canciones no sean tan buenas… De álbum para mi el más elaborado es el Seventh Son, así que éste seria el elegido. Igualmente quiero decir que el Number of the Beast y el Powerslave entre otros, son muy buenos trabajos también.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas claramente me quedo con la canción Painkiller y el álbum homónimo (sorpresa!), aunque quiero decir que tanto el British Steel, el Defenders of the Faith, el Screaming for Vengance o el Ram it Down son también discazos!

 


Ester Segarra (fotógrafa y creadora de Ars Umbra)

A lo largo de los años he tenido a menudo la conversación Iron Maiden vs Judas Priest y el momento determinara la respuesta. Los amo y aun escucho a los dos. En este momento te diría Judas Priest. Como y cuando empecé a escucharlos no me acuerdo, me acuerdo de lo que me impacto su imagen, que fue lo primero que vi de ellos. De eso hace ya unos 30 años o mas. En los últimos días, he tenido varias crisis, sobre todo desde que empeoró la situación del coronavirus y todas las perspectivas de trabajo, como fotógrafa, se esfumaron como si nada. Momentos de esperanza y otros de terror. De pensar como vamos a salir de esta, y en medio de la desesperación, así como respuesta me vino la canción en el British Steel de United. UNITED WE STAND. UNITED WE NEVER SHALL FALL. Pues claro! Porque estamos todos conectados. Y la única manera de salir de esta es unidos. Y no dejar que nos dividan.

Y me puse a llorar. Y puse la canción. Y empezar a cantar. Y pase a la siguiente canción, y seguí cantando, headbanging, puños al aire! Gritando! Enloquecida! Yo sola. Echando de menos los conciertos, la ola de melenas, los puños al aire, los riffs, cantar a toda voz hasta que no me quede aliento para decir más. Rodeada de la familia que es el metal. Una familia que UNITED NEVER SHALL FALL. Y ahora, más que nunca United we stand one and all.

El hecho de que hablemos de Iron Maiden y Judas Priest como parte de nuestras vidas, 40 años después, y celebremos sus trayectorias y que sus letras sean aún relevantes… pues esta es la esencia del heavy metal. All hail Judas Priest! All hail Iron Maiden!

Up the irons!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Álbum: Seventh Son of the Seventh Son
Tema: Can I Play with Madness

Un disco y una canción de Judas Priest:

Álbum: Screaming for Vengeance
Tema: Turbo Lover

 


Edu Seoane (bajista de Seek ‘Em All)

Nací en el 85 y a los 10 años ya estaba escuchando rock y metal. Curiosamente, esos mediados de los 90 eran un punto bajo en la carrera de estas dos bandas. Maiden justo empezaban su andadura post Dickinson con Blaze Bayley y Judas estaban también superando la época post Halford y a punto de iniciar su camino con Ripper Owens. Pese a ello empecé a escuchar ambas bandas bastante temprano, aunque a decir verdad Iron Maiden fue la primera banda de heavy metal propiamente dicho que escuché, y por ello ante la disyuntiva Judas o Maiden, tengo que elegir estos segundos. Aunque mi bautismo rockero fue con el Ballbreaker de AC/DC, mi primer cassette original comprado con los ahorros fue el Killers, y este disco me marcó muchísimo. Recuerdo el impacto que supuso «Ides of March» y «Wrathchild» y cómo lo escuchaba con un walkman una y otra vez con 11 años, en sexto, en una clase llamada «plástica» mientras dibujaba. A partir de ahí mi interés por Maiden fue en aumento y durante mi juventud fue mi Banda. Además, gracias a ellos descubrí que había un instrumento que se llama bajo y que, por cosas de la vida, años después empezaría a tocar.

También Maiden fue de los primeros grupos que pude ver en directo. Mi primer concierto fue el 12 de julio del 1999, el de Metallica en el Palau Sant Jordi, en la gira del Garage Inc., pero ya mi segundo fue el 24 de septiembre de ese año, Iron Maiden junto a Megadeth en la gira Ed Hunter, la vuelta de Dickinson y Adrian Smith. Recuerdo que fue espectacular. Además estaba con mi hermano en los primeros puestos para entrar y cuando abrieron las puertas hubo una avalancha y no pasamos por el control de seguridad. Así que tengo esa entrada intacta guardada como oro en paño.

A Judas Priest los descubrí un poco más tarde, y aunque me gustaran sus canciones, nada podía competir con Maiden y Metallica. Ha sido ya más recientemente, y gracias a mi pareja, que me he reencontrado con la música de Judas, que había dejado algo olvidada, y la historia de Rob Halford. Hay que quitarse el sombrero ante Mr. Halford por haber cambiado la estética del metal y hacer que todos los machotes se vistieran con ropas del mundo gay. Además, él ha sufrido mucho por su orientación sexual, inclusive más en este entorno machote metalero. Es una persona por la que siento mucho respeto.

En resumen, aunque reconozco la aportación de Judas al género, mi banda fue Maiden, aunque curiosamente recientemente he escuchado más a Judas que a Maiden.

Supongo que muchos hemos hecho la siguiente reflexión con estas bandas que empezaron su andadura hace 40 años, o más: ha pasado casi el mismo tiempo desde que empezaron hasta el año 2000 (por poner una fecha redonda) que del 2000 hasta ahora. Pese a ello, mi percepción, y supongo que la de muchos, es que los «buenos tiempos» fueron los anteriores al 2000 (o incluso al 1990), y que la carrera de estas bandas a partir del 2000 es algo difusa. No sé si me explico… En suma vengo a decir que perdí la pista de sus carreras allá por mediados de los años 2000.

Desde entonces supongo que es inevitable que estas bandas vivan del pasado, y diría que también lo hace el rock/metal en general. Se tiende a vivir de la nostalgia y ello conlleva que cueste mucho que las bandas nuevas se hagan sitio, y que los tributos funcionen tan bien, supongo.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

«Wasted Years» y Killers (1981).

Un disco y una canción de Judas Priest:

«The Hellion/Electric Eye» y Painkiller (1990).

 


Jose Antonio Serrano Sabaté (fotógrafo y colaborador de Science of Noise y Genesimphonic Ràdio Gelida)

En principio me gustan ambas formaciones aunque tengo que reconocer que, a pesar de que en mi juventud era más de Iron Maiden, a día de hoy me inclinaría por Judas Priest.

En cuanto a que banda representa mejor la esencia del heavy metal, pues también me decanto por los Priest. Iron Maiden creo que tiene más variedad en sus composiciones, Judas Priest, desde mi punto de vista, salvo unos inicios un tanto distintos y algún que otro intento de conquistar nuevos mercados, siempre se han distinguido por ese sonido, guitarras, ritmos e incluso imagen tan inherentes y típicas del heavy metal.

Bueno, bueno, bueno, tengo que retroceder mucho en el tiempo y hacer realmente un gran esfuerzo para recordar cuando fue mi primera vez con ambas bandas.

Con Judas Priest mi primer contacto tuvo lugar en el año 1979, contaba yo con 14 primaveras, y fue a raíz del lanzamiento y enorme éxito de su primer disco en directo “Unleashed in the East”. A partir de aquí e intentando sortear los impedimentos que teníamos en España por conseguir muchos de los discos pertenecientes a según qué estilos de música, gracias a incesantes “viajes” a Andorra y Perpiñán logré completar la discografía inicial de una banda que desde sus inicios me parece esencial para cualquier amante del género y poder comprender sus orígenes.

Con Iron Maiden fue otra historia. Ellos hacían su debut discográfico en el 1980 y tengo que reconocer que desde su formación siempre les seguí y fueron una de mis bandas favoritas hasta la marcha de Bruce Dickinson. Además creo que intentaron desesperadamente reinventarse ampliando sus horizontes musicales y eso creo que, en cierto modo, les ha pasado factura perdiendo muchos de sus primeros seguidores. Todavía recuerdo con enorme cariño esos fantásticos y primerizos álbumes “Iron Maiden” y “Killers” y el boom total que supuso ”The Number of the Beast”.

En cuanto a su carrera, me parece mucho más coherente la de las huestes de Mr. Halford, siempre que han contado con él en sus filas, que la de unos Maiden que muchas veces creo que han deambulado en exceso intentando renovarse. Ya sé que habrá quien dirá aquello de “reinventarse o morir”, pero, desde mi punto de vista, pienso que es innecesario indagar en terrenos desconocidos si realmente crees en lo que haces y aún menos cuando esa fórmula te está funcionando. Y si no que le pregunten a AC/DC.

Resumiendo, dos grandes bandas que hoy podríamos decir que han dejado de estar en la vanguardia de mis preferencias aunque continúe escuchando sus grandes obras.

En cuando a la pregunta sobre el legado que nos han dejado las dos formaciones, me parece un tema más que obvio. Muchas de las bandas que surgen en la actualidad, si es que de heavy metal hablamos, no dudan un instante en admitir y confesar que ambos grupos han sido una de sus mayores influencias.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De las obras de Iron Maiden, como ya he dicho antes, me quedaría con cualquiera de los dos primeros discos y en cuanto a mi tema preferido……………pues yo diría que elegiría “Driffter» de su álbum Killers.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Con Judas Priest no tengo ninguna duda, el disco sería ese brutal directo The Unleashed in the East y como tema ese inseparable y excelente binomio que son “The Hellion” / “Electric Eye”, me parece insuperable.

 


Sebas Silvera (guitarrista de Violblast)

Me encantan estos dos gigantes del Heavy Metal, pero sin ninguna duda soy de Iron Maiden, con ellos me obsesioné con todo este estilo de música. Las letras sobre eventos históricos o ficticios, eso me encantó, que era algo que no veía en las pocas bandas que conocía yo en ese momento (AC/DC, Joan Jett, Guns N’ Roses, Ramones, etc.) También el tipo de riff, de solos, los estribillos, todo. Aunque si que había una cosa que no me gustaba, la estética de los miembros en el escenario desde el 1980 al 1989 jaja con esas mallas de colores que parecía que fueran a hacer aerobic.

En cambio en Judas Priest la estética si que siempre ha sido como super «heavy», en eso ellos son la esencia del heavy metal, es decir, cuero y tachuelas algo que nos encanta a casi todos.

Para mi todo empezó hace unos 15 años. Yo era un chaval que escuchaba punk clásico de los 70 y empezaba con el rock n roll de los 70 y 80 y a investigar. Un día nos fuimos mi hermano mayor y yo al mercadillo del pueblo (Empuriabrava, Girona) donde me enamoré de una camiseta de Iron Maiden donde se recopilaban diferentes Eddies, y le pregunté a mi hermano que quienes eran, y el contestó: «una banda de heavy». Yo nunca he sido de ponerme una camiseta de algo que no conozco, así que se la compró él, y yo me compré una de Metallica, que hacia poco había visto el Some Kind of Monster y me molaba el St Anger (lo primero que escuché de ellos jaja). Resulta que al llegar a casa, a mi me iba muy grande la camiseta y a el pequeña, así que las intercambiamos. Para no llevar algo que no conociera, cogí el Emule y me bajé canciones de Iron Maiden, y… No me gustaron jajaja Al mes siguiente volví al mercadillo a por una camiseta, y me volví a enamorar de otra de Iron Maiden, en este caso la del Rock in Rio 2001. Me enamoré tanto que la tuve que comprar y ir directo a casa a bajarme mas música y darles otra oportunidad. Llegué, me descargué canciones, y no se que cambió, pero fue amor hasta la eternidad. Por cierto, todavía tengo las camisetas, una colgada porque ya no me cabe, y la otra la sigo usando.

Lo cambió todo para mi. Como he dicho antes, yo escuchaba punk y rock, entonces, ese tipo de riffs, de solos, las letras, las portadas, los escenarios super teatrales (cosa que me encanta de Maiden), todo eso era nuevo para un chaval de 12 años que exploraba por primera vez en la música. De hecho, yo era un skater decidido a ser profesional, pues eso me hizo apartarme del skate, y empezar a tocar la guitarra. La primera «intro» que aprendí fue «Run to the Hills», una de las primeras canciones enteras fue «The Trooper», con la que aprendí a hacer «tresillos». Y en cuanto a lo visual, a merch, a ideas más de gestión de la banda, me han inspirado muchísimo en estos años en Violblast.

Sigo escuchando Iron Maiden y me imagino que los escucharé siempre. A Judas los conocí un poco después y escuchaba solo los clásicos, y los he visto en directo varias veces en festivales, pero no me he puesto a investigar y escuchar más hasta hoy en día. Y resulta que me gustan mucho. Tengo ganas de verlos conociéndome el set entero por primera vez. Este verano en el Rock Fest si al final se hace…

El legado de estas bandas en la música Metal es brutal. Ellos, juntamente con toda esa New Wave of British Heavy Metal, fue como que las bases ya no eran tan «blueseras», ya era más auténtico, más heavy. Otro de los aspectos esenciales. Las guitarras! Antes había Black Sabbath, Hendrix, Deep Purple, Led Zeppelin, con un guitarra solista. Iron Maiden y Judas aportan dos guitarras solistas y el concepto de las guitarras gemelas. Sin ellos no habría metal extremo, ya que inspiraron a muchas bandas de thrash de la primera oleada a hacer música más agresiva y «técnica». Son dos bandas que deben tener el respeto de toda la comunidad dentro del metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Me gusta toda la discografía de Iron Maiden, los que menos son los discos de Blaze, pero me gustan también. La evolución en cuanto a estética y música la veo natural, pero que sigue con el sello Iron Maiden. Por eso pueden recrear míticos conciertos de los 80 en nuestros días jaja el Maiden England… Que conciertazo, dos veces fui a verlos en esa gira.

Supongo que por ese directo, mi disco favorito de Iron Maiden siempre ha sido Seventh Son of a Seventh Son. Es oscuro y atmosférico, y ese inicio con una canción rápida como «Moonchild», es perfecto. Pero mi canción favorita no está en ese disco. Mi canción favorita desde que la escuché allá por 2005 es «Dance of Death», del Dance of Death de 2003.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Podría decir que de Judas mi disco favorito es el British Steel, y mi canción «You’ve Got Another Thing Coming» del Screaming for Vengeance del 1982.

 


Joan Singla (ex director de publicaciones de MC Ediciones)

Yo soy más de Maiden, pero poquito. También creo que en el plano general y mayoritario, Maiden simbolizan mejor la esencia del heavy metal. Conozco a Maiden, desde sus inicios, y profesionalmente con su segundo álbum Killers. Me dejó anonadado. Me hice fan de golpe. El futuro. Judas con Sad Wings Of Destiny, y me sonaron a unos segundos Black Sabbath, con un vocalista fantástico.

A día de hoy, por supuesto, las sigo escuchando y me siguen encantando. La carrera de Maiden fue rápida y general. La evolución ha sido mínima. Dan a la gente lo que ésta quiere escuchar y su legado es sensacional. Judas han experimentado más, aún sin moverse mucho. Su carrera ha ido ascendiendo con menor premura, pero es muy sólida. El legado será potente, muy potente.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Díficil, muy difícil. «Run To The Hills» y The Number Of The Beast de Iron Maiden.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Electric Eye y Screaming For Vengeance.

 

 


Pol Taltavull (vocalista y bajista de Laguna y redactor de Eargasm Web)

Mi independencia musical empezó a los 11 años, con mis padres revisando archivos para que no se me colara nada de porno entre mis descargas en eMule. En aquel entonces Green Day acababan de publicar “American Idiot” y a mí me parecía que no podía haber nada más brutal que eso. Mi padre escuchaba Queen y mi madre tenía un disco de The Corrs, así que yo, con mi 1,30m de estatura ya me consideraba el más duro del lugar.

Mi experiencia con el Metal tiene día y hora de inicio. Llegué al instituto, conocí a un chico que me enseñó a Blind Guardian y me flipó, así que al día siguiente senté a mis padres en el sofá y, un poco avergonzado, les puse “Mirror Mirror”. Lo hice porque sentía que en ese momento me adentraba en algo que era más grande que yo, y quería que lo supieran. Justamente entonces, cuando el (Heavy) Metal era un campo infinito por explorar, fue cuando escuché por primera vez a Judas Priest y Iron Maiden.

Recuerdo que los primeros temas que escuché de cada banda fueron “Breaking The Law” y “The Number of the Beast”. En aquel entonces (y en la actualidad, todavía bastante) las bandas que sonaban a “antiguo” me causaban aversión. Nunca he sido de AC/DC ni de Guns and Roses, y “Breaking the Law” me sonó exactamente a todo eso que no me gustaba: un bajo machacón con un tono muy agudo, “tutupá” en la batería y una guitarra supersónica. Por otro lado, “The Number of the Beast” me pareció muy buena. Me encantaba que usaran un compás diferente al 4 por 4, pero sobretodo el solo de tapping que hay en medio, seguido de una parte conjunta con el bajista, que te llevaba a un segundo solo todavía mejor.

Aunque nunca me he considerado un seguidor de ninguna de las dos bandas, respeto mucho su trabajo. Son los pilares sobre los cuales se ha fundado el Metal y muchas otras ramas del Rock, y “solo” por eso, ya merecen todo el crédito.

Bajo mi punto de vista, Iron Maiden y Judas Priest fueron el catalizador que hizo que el Metal dejara de ser una confluencia de géneros para ser un género en sí mismo. Sin querer despreciar a Black Sabbath, Led Zeppelin y muchas otras bandas que ayudaron a que el Metal emergiera del Rock, veo en esa escena británica de finales de los 70 el momento en que el Metal no puede volver atrás y evoluciona. Una vez quemada esta etapa y fundada la que entonces era solo una “subcultura”, ya podemos empezar a hablar de subgéneros, y los que decimos que no nos gustan los 80 tenemos que irnos a la cueva: bandas tan dispares como Slipknot, Primal Fear, Twisted Sister, Venom o Helloween los mencionan entre sus influencias. ¡Incluso Slayer empezaron en la música haciéndoles covers!

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Una vez visto esto, tengo que decir que aunque me gusta “The Number of the Beast”, es la única canción que escucho de Iron Maiden en la actualidad.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Me flipa “Painkiller”, y que creo que “Turbo” es la prueba de que Judas Priest iba con todo, pase lo que pase. Y eso me encanta.

 


Quim Torres (bajista de Syberia y Grip, y colaborador de Metal Symphony)

Me quedo con Iron Maiden, sin duda. Creo que ambas son complementarias en cuanto a simbolizar la NWOHM, Judas Priest por la temática macarra y más terrenal y Iron Maiden por su lado fantástico, aunque las dos tienen un poco de todo eso.

Iron Maiden fue el primer grupo de metal que escuché. Recuerdo que con unos 12 años fui a la biblioteca pública de la ciudad y cogí prestado el DVD de Visions of the Beast, me gustó la portada y me sonaba que mi hermano tenia algún CD de Iron Maiden, así que se lo llevé. La cuestión es que él no le hizo ni puto caso, pero yo me lo puse y flipé desde el primer instante. En las dos semanas de préstamo que lo tuve, lo escuché una decena de veces, al principio con cierta e inexplicable vergüenza, pero luego me desapareció rápido, le cogí los pocos discos de metal que mi hermano tenía abandonados en su estantería y volví a la biblioteca a por más CD’s y DVD’s, entre ellos otro de videoclips de Judas Priest, que me gustó, pero no fue nada comparable a Maiden.

En mi crecimiento musical no han sido muy influyentes, más que en darme ese primer interés por la música, debido a que la primera vez que cogí un instrumento ya estaba enganchado a cosas más extremas.

No lo hago tan a menudo como al principio, obviamente, pero de vez en cuándo siempre viene bien un poco de Iron Maiden. A Judas no los escucho casi nunca.

Ambas han tenido muchos altibajos, pero es normal tenerlos cuando tienes un gran número de discazos. Sin embargo, encuentro interesante el punto en el que se encuentran hoy en día, en que Iron Maiden ha experimentado hacía un estilo más progresivo que, personalmente, no me acaba de enganchar, pero que se nota que es lo que a ellos les gusta hacer sin pararse a pensar en la crítica. Por otro lado, Judas Priest ha vuelto a hacer un disco que podríamos confundir con alguno de sus grandes clásicos, pues su último trabajo lo encuentro muy potente y fresco.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden cogería «Hallowed Be Thy Name», pese a que algunos versos de la letra sean copiados, la canción tiene absolutamente todo lo que me gusta de Maiden, progresión, clase, una pizca de oscuridad y un final épico. En cuanto a disco, me sabe mal ser típico, pero es que «The Number of The Beast» es insuperable, simplemente perfecto de principio a fin.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest es más difícil coger sólo una canción, me gusta mucho «The Ripper» por su carácter tenebroso y de disco quizás me decantaría por «Screaming for Vengeance».

 


Eduard Tuset (fotógrafo y colaborador de Mondo Sonoro y Goliath is Dead)

Soy de Iron Maiden, ¿lo dudas?

Ambas bandas son pilares del heavy metal, pero a cada uno su historia personal definirá mejor cual de ella puede representarlo. Para mi Iron Maiden lo representa a un nivel personal, pero la música siendo objetivo ambas lo son a pesar de Judas Priest estuvieran tiempo antes de Maiden. Pero bueno el NWOBHM es la etiqueta que todos ponemos sin dudar a ambas bandas, aunque Judas fuera hard rock en sus inicios.

Iron Maiden es la banda de metal que más me ha impactado en mi vida, y ella ha significado un profundo cambio en mi manera de ser y ver las cosas. Desde pensar en que mis vacaciones están destinadas a verlos en directo y hacer que coincidan o hasta celebrar cada fin de año con The Trooper sonando. En el primer momento fue con un cassette del ‘Live after death’ grabado en el 1987-88 recuerdo perfectamente que amigo del cole me lo dejo y como se llamaba su primo heavy que se lo había prestado.

Con Judas fue diferente, los pillé más tarde y ya cuando escuchaba thrash metal por la vena a principios de los 90. No recuerdo que disco fue le primero, pero si recuerdo que con ‘Painkiller’ querer irme a Zaragoza a verlos pero aún era demasiado joven.

Hoy en día los sigo escuchando a ambos, claro, y viendelos en directo. Y arruinandome con Maiden.

Creo que ambas han seguido una carrera similar , quizás muy diferente en sus inicios pero las dos sufrieron la peor etapa a la vez en los 90 con Ripper y Blaze. Creo que Iron Maiden siempre han estado un paso por delante de Judas pero por suerte de la estética de las portadas, de Rod Smallwood y de crear discos mejores en los 80. Con la vuelta de Halford en el 2004 a Judas se equilibró algo la cosa . Pero actualmente Maiden con todos los miembros de la época dorada ganan por goleada como estandarte del heavy metal.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Con Iron Maiden no puedo uno solamente. Con Paul Di Anno seria Killers y de tema Prowler, Con Bruce Dickinson seria El Piece of Mind y de tema The Trooper y con Blaze Bayley el X – Factor y The sign of the cross.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Con Judas soy muy simple con tema The Ripper y como álbum quizás el British Steel.

 

 


Irene Vernedas (fotógrafa y redactora de Science of Noise)

¿Qué si soy más de Maiden o de Judas? Fácil. Me acuerdo del día que escuché por primera vez a Iron Maiden: estaba en el sofá escuchando “Iron man” de Black Sabbath, cuando vi que en recomendados de Youtube me salía “Fear of the dark” de Maiden, y buah, se me abrió el mundo. Sonará a tópico, pero des de entonces es mi canción favorita de la banda, me animó a escuchar toda su discografía y a convertirme en una fan “loca” de estas que, a día de hoy, disfrutan exageradamente las canciones incluso estando en lugares públicos (si, esa que se movía raro en el tren era yo). Entonces, no hace falta decir que soy más de Iron Maiden.

Pero eso no significa que no baile a Judas Priest por igual. Sus canciones de musicalidad contundente y estribillos altamente pegadizos también me dieron cuerda en su momento y siguen haciéndolo. Tuve una temporada en el que escuchaba el Screaming For Vengance en bucle, mi álbum favorito del grupo, por supuesto. Obviamente el “Painkiller” fue el bombazo del grupo y una gran influencia para bandas futuras y la escena del metal en general, pero en mi caso, sigo prefiriendo el Screaming For Vengance sobre todo por el temazo (casi himno) “The Hellion/Electric Eye”.

Creo que han sido dos de las bandas con más repercusión musical en el heavy metal des de que empezaron y han demostrado disco tras disco su gran capacidad para hacer buena música. Y sin duda han hecho evolucionar al heavy metal hasta el momento en el que nos encontramos actualmente. Si tengo que elegir, seguramente escogiera a Iron Maiden como símbolo más representativo del heavy metal, pero solo porque creo que han llegado a convertirse en un icono conocido incluso por las personas que no escuchan metal. Son una banda cuya trayectoria, música e influencias irán mucho más allá y llegarán aún más lejos de lo que alcanzaremos a ver la mayoría.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Y bien, ya para finalizar, después de darle cuatrocientas vueltas, creo que me falta añadir que mi disco favorito de Maiden es el conocidísimo The Number Of The Beast.

Un disco y una canción de Judas Priest:

Mi canción favorita de Judas es “Jawbreaker” del Defenders Of The Faith, un discazo a tener en cuenta también. Ni os imagináis lo que me ha costado decidirme.

 


Albert Vila (director de Science of Noise)

Aunque le reconozco sin duda muchos méritos a Judas Priest (y cuánto más pasa el tiempo, más), Iron Maiden siempre ha sido una de las bandas más importantes de mi vida. Lo fue en mis años formativos y lo sigue siendo hoy, ya que a pesar de que no los escuche con la asiduidad de antaño (y aún así de tanto en cuanto aun cae algo), sigo enloqueciendo por completo cada vez que los veo en directo.

Me atrevería a decir que Iron Maiden fue la primera banda de metal que llegó a impactarme de verdad.  A mis trece o catorce años yo venía de emocionarme con los discos más recientes de Guns N’ RosesAerosmith, Nirvana Héroes del Silencio, y aunque había escuchado de refilón alguna cosa más dura, no fue hasta que hice girar por primera vez a Maiden en mi reproductor de CD que me quedé prendado para siempre del estilo. El disco responsable de ese amor a primera vista es bien poco significativo en su carrera, ya que en mi afán de adquirir alguna cosa (la que fuera) de los británicos con mi aún calentita paga semanal, fui pasando un Eddie tras otro en la cubeta de una de las tiendas de mi ciudad para quedarme con lo último que vi que habían editado. Y eso era ni más ni menos que A Real Dead One, un extraño disco en directo del que solo necesité escuchar dos pistas (siendo la segunda la reveladora y celestial «The Trooper») para saber que definitivamente, había encontrado mi camino.

A partir de allí fui descubriendo con muchas ganas todos sus discos anteriores, y la verdad es que, quizás a fuerza de trillármelos, me encantan todos desde The Number of the Beast hasta Fear of the Dark (No Prayer incluido). Por otro lado, y aunque tampoco me desagradan para nada esos dos trabajos originales, nunca llegué a conectar con la época Di’Anno al mismo nivel que con Dickinson. Viví el debut de Blaze Bayley en directo (también fue entonces cuando les vi por primera vez, junto a My Dying Bride en la Vall d’Hebron) y The X Factor me parece un trabajo muy valiente y verdaderamente infravalorado con el que yo disfruté mucho (con Virtual XI ya no tanto). Y si quizás en esa época a finales de los noventa se desinfló un pelín mi interés por ellos, la vuelta de Bruce de la mano del genial Brave New World volvió a poner a Maiden en mi primera línea personal durante bastante tiempo.

Si bien quizás desde entonces ya no he vuelto a prestarles la misma atención exacerbada que durante esos días, sí que han seguido muy presentes en mi rotación musical, los he ido viendo en directo cuando han tocado por aquí y he escuchado con mucho detalle y atención todos los álbumes que han ido sacando hasta hoy. Y a excepción de The Final Frontier, el trabajo más flojo de toda su carrera en mi opinión, la verdad es que todos ellos me gustan mucho y les valoro infinitamente que a estas alturas se saquen discazos tan complejos con momentos tan experimentales como The Book of Souls cuando podrían vivir perfectamente de las rentas (y muchos aficionados, incluso, lo preferirían). Claro que estos nuevos álbumes no tendrán jamás la mística de su producción clásica a ojos de los fans, pero para mí siguen en una forma compositiva excepcional. Y en directo ya ni os cuento, que ver como unos señores de sesenta años siguen corriendo y saltando de un lado para otro es sencillamente increíble.

Y bueno, mientras Maiden siempre han estado ahí, Judas, en cambio, siempre han tenido un papel mucho más secundario en mi vida. Creo que la primera vez que les pegué una escuchada fue en casa de un amigo mío cuyo padre tenía algunos vinilos clásicos de hard rock y metal que incluían el Heaven and Hell, el House of Blue Light de Deep Purple y, precisamente, este British Steel cuyo aniversario celebramos hoy. Creo que me lo grabé a cinta, pero más allá de «Breaking the Law», creo que lo escuché muy poquito. Al cabo de poco descubrí Painkiller (un disco que me compré primero en cinta y después en CD), y ese sí que me enganchó de verdad, con esa reinvención descomunal que les convirtió en paladines del speed metal de un día para otro.

Y aunque Painkiller es un disco que siempre he escuchado a menudo y que me sé de pé a pá, no fue hasta bastante más tarde que llegué a interesarme de verdad por el resto de su discografía, y confieso que siempre lo he hecho más a nivel de canciones sueltas que de profundizar de verdad en los discos. Me los he escuchado todos, enteros y sin excepción, varias veces, pero ninguno me ha atrapado lo suficiente como para quedarse en mi rotación habitual. Eso sí, me flipan temas como «The Ripper», «Electric Eye», «The Sentinel» y un montonazo más (incluso «Turbo Lover» y «Out in the Cold», del ahora ligeramente denostado Turbo). Pero vamos, que no los he seguido con suficiente profundidad como para valorar su evolución con conocimiento de causa. Con deciros que solo los he visto en directo una vez (lo prometo) y fue en el Rock Fest de hace dos o tres años, ya os lo digo todo.

La influencia de ambas en el devenir de la música más agresiva, de todas maneras, es verdaderamente descomunal tanto en lo musical como, quizás incluso por encima de eso, a nivel de imagen y actitud. Judas introdujeron los riffs, el cuero, las tachas, la rudeza y la pinta de malotes que se ha asociado por siempre jamás con el metal, así que en este sentido creo que son bastante insuperables. Pero lo que hace que Iron Maiden sea, a mi juicio, la banda más grande de la historia del heavy metal (más que Sabbath y más que Metallica, si hablamos de grandiosidad al nivel que voy a explicar ahora) es que ha sabido conjuntar una discografía brutal con una mística inigualable. La figura imprescindible de Eddie, sus fascinantes portadas, sus conciertos, sus álbumes en directo, sus giras temáticas y, por encima de todo, la devoción sin parangón que generan entre su inmensa y obsesiva legión de fans (algunos, incluso, un poco cerriles) les sitúan en un punto que ninguna otra banda ha podido alcanzar. Hay muchos fans de Maiden, y son muy fans de Maiden. Y de hecho, la de páginas y páginas que hay dedicadas al más nimio detalle de la maidenidad es inabarcable.

En lo estrictamente musical, creo que Judas han supuesto una influencia decisiva en la evolución del heavy metal clásico y en la incepción del thrash metal. Maiden, por otro lado, podrían ser responsables del nacimiento del power metal (cuya influencia máxima como estilo es la pareja Piece of Mind / Powerslave) y del metal progresivo más clásico (epitomizado por Seventh Son por encima de todos). Sea como fuere, ambas bandas son absolutamente imprescindibles para entender la evolución del heavy metal como género amplio, tanto que de no existir alguna de las dos, muy posiblemente la realidad actual sería muy distinta de lo que conocemos hoy.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

Escoger un solo disco de Iron Maiden es una tarea titánica, pero supongo que de entre el triunvirato que formarían tres discos tan imperfectos pero que me flipan tanto como son el Powerslave, el Seventh Son y el Brave New World, me siento inclinado a que decantarme por el primero, tanto por temazos como por épica. Como canción sí que no tengo tantas dudas: a pesar de que hay decenas de temas de esta banda que me encantan, creo que «Hallowed Be Thy Name» (en su versión en directo, más rápida que en estudio) es una canción verdaderamente perfecta que pongo medio peldaño por encima de todas las demás.

Un disco y una canción de Judas Priest:

A pesar de que a lo largo de su carrera tienen un buen puñado de discazos, no tengo ninguna que Painkiller es mi absoluto favorito. La readaptación a los nuevos tiempos que fueron capaces de pegarse después de más de quince años de carrera exitosa fue admirable. Como canción también tiendo a quedarme con el propio «Painkiller», pero para no ser demasiado obvio quizás me quedo con algún tema menos conocido de ese mismo álbum, como por ejemplo «Night Crawler».


José Ramón Vilchez (guitarrista de Knights of Blood)

Me decanto más por Iron Maiden, pero mi segunda banda preferida son Judas Priest. Iron Maiden son una banda demasiado legendaria, y todo lo que han hecho me parece genial, desde música, portadas, esencia, directos, son demasiado completos y únicos. Depende lo que busques, Iron Maiden son más progresivos, sobre todo a partir del somewhere in time, y también son más clásicos. Judas Priest han ido endureciendo su sonido, han creado una imagen de cuero y tachuelas que es la imagen del heavy metal y han introducido el negro a su vez. Y por último tienen uno de los mejores discos del heavy metal, el cuál ha influenciado a muchísimas bandas, PAINKILLER.

Iron Maiden los conocí al principio de descubrir el mundo del heavy metal, empecé por todo lo alto con The Number of the Beast y un gran recopilatorio como es Flight 666. Judas Priest llegaron a mis oídos un tiempo después por recomendación de un amigo que insistía en que escuchara el Painkiller. Ambas bandas supusieron un gran impacto en mi, me encantaron a niveles muy altos y lo siguen haciendo. Musicalmente también me influencian mucho, Judas Priest a la hora de hacer riffs con pegada y Iron Maiden a la melodía, armonizaciones y epicidad. Por supuesto, no me harto de escucharlas, son dos bandas muy importantes para mi, prácticamente me encantan todos o casi todos los temas de estas.

Ambas bandas han tenido una carrera envidiable, una evolución más que clara, en caso de Iron Maiden hacia algo más progresivo y en el de Judas hacia un sonido más duro y rápido. Nos dejan dos grandes discográficas con enormes clásicos del heavy metal que serán recordados siempre.

Un disco y una canción de Iron Maiden:

De Iron Maiden como tema, me quedo con «Infinite Dreams» pues es un tema que tiene todo lo característico de Maiden, con una progresión sublime y una epicidad llevada al nivel de los dioses. Y si tengo que elegir un disco, me quedo con Seventh Son of a Seventh Son, pero me cuesta decirlo sin pensar en todos los demás.

Un disco y una canción de Judas Priest:

De Judas Priest un tema que me llega muchísimo es «Victim of Changes». Me cuesta mucho elegir un solo disco de los Judas, me voy a quedar con Painkiller por que es demasiado perfecto, pero en segundo y tercer puesto estarían Defenders of the Faith y Screaming for Vengeance.

 


Viko Wild (vocalista y guitarrista de Wild Krash)