Kaleo – Mixed Emotions

Nuestra Nota


8.5 / 10
                       

Ficha técnica

Fecha de publicación: 9 de mayo de 2025
Discográfica: Atlantic Records
Componentes:
JJ Julius Son – Voz, guitarra, piano
Rubin Pollock – Guitarra, coros
Daniel Kristjansson – Bajo
David Antonsson – Batería, coros

Temas

1. Bloodline (3:11)
2. USA Today (4:05)
3. Rock N Roller (3:43)
4. Run No More (5:48)
5. Back Door (4:08)
6. Lonely Cowboy (4:53)
7. The Good Die Young (4:19)
8. Legacy (3:27)
9. Memoirs (3:30)
10. Sofðu Unga Ástin Mín (5:02)

Multimedia




En Mixed Emotions (2025), Kaleo firma su disco más ambicioso y emocionalmente complejo hasta la fecha. Atrás queda la relativa comodidad de sus comienzos marcados por un blues-rock musculoso y directo. Lo que emerge ahora es una obra expansiva que, sin traicionar sus cimientos, se atreve a abrir caminos en el folk, la americana, el gospel e incluso el jazz. Este tercer álbum no sólo marca un salto evolutivo en la paleta sonora de los islandeses, sino también en su profundidad lírica y conceptual. Como sugiere el título, lo que habita en estas canciones no es otra cosa que el espectro completo de las emociones humanas.

Desde que en 2016 irrumpieran con “Way Down We Go”, Kaleo ha demostrado una extraña habilidad para hacer suyo un lenguaje musical profundamente estadounidense, sin perder su identidad nórdica. En Mixed Emotions, esa apropiación se vuelve más consciente, más detallada y más libre. JJ Julius Son, líder absoluto del grupo, ejerce aquí también como coproductor junto a los respetados Eddie Spear (Zach Bryan, Sierra Ferrell) y Shawn Everett (The Killers, Kacey Musgraves). El resultado es un álbum que fluye como un río de aguas turbulentas: hay tormenta, pero también momentos en los que todo se detiene y el reflejo del cielo es nítido.

El viaje arranca con fuerza en “Bloodline”, un tema cargado de bruma y herencia, que parece invocar a los fantasmas familiares con una línea que se graba a fuego: “My bloodline goes wild and free. My bloodline will die with me.” Desde el primer minuto, se presenta una de las grandes obsesiones del disco: la mortalidad, el paso del tiempo, la herencia que dejamos (o no) al marcharnos. De ahí se pasa a “USA Today”, una canción valiente y amarga que aborda el tema de la violencia armada en EE. UU. sin ambages. JJ canta sobre lágrimas que se ocultan tras los ojos, sobre noticias que ya no sorprenden, en un tono que mezcla impotencia con denuncia.

Pero Mixed Emotions no es un disco que se quede únicamente en la oscuridad. Es, como sugiere su nombre, un recorrido emocional completo. Y eso se traduce también en el lenguaje musical. “Back Door”, por ejemplo, es puro fuego: un blues sexual y ardiente, con una guitarra sucia y una interpretación vocal que escupe deseo y carisma. Es una de las canciones que los fans más antiguos ya conocían de los directos, y que por fin encuentra aquí su versión definitiva. Junto a “Rock N Roller”, otro trallazo lleno de energía y actitud, estas piezas sirven como válvulas de escape dentro de un álbum que, por momentos, se sumerge en territorios mucho más frágiles.

Porque si algo destaca en este disco es la amplitud emocional y estilística que maneja Kaleo. “Lonely Cowboy” es una balada folk de aires fantasmales, sostenida por guitarras acústicas y pedal steels que parecen suspirar en la lejanía. JJ canta “I don’t want to die alone” con una ternura desarmante. La riqueza de arreglos es palpable en cada corte, y en “Legacy” se alcanza uno de los puntos álgidos: un lamento al piano sobre el envejecimiento, coronado por un coro gospel que aporta una dosis inesperada de esperanza.

Ese mismo espíritu redentor se asienta con fuerza en “Run No More”, probablemente el tema más poderoso del álbum. Con una progresión que va creciendo desde la introspección hacia el clímax, y un estribillo que se convierte en grito colectivo gracias al gospel, Kaleo demuestra que sabe construir himnos sin perder autenticidad. Aquí la emoción no es impostada: es visceral, es vivida.

El cierre llega con “Sofðu Unga Ástin Mín”, cantada íntegramente en islandés, como una especie de despedida íntima y melancólica, un retorno a las raíces tras haber viajado por el alma de América. La canción es un epitafio. Como si después de tantas emociones cruzadas, lo único que quedara fuera el silencio.

Mixed Emotions no es un álbum fácil si buscas rock directo, pero sí profundamente gratificante. Es un disco que se toma en serio la emoción, que no teme ser vulnerable ni poderoso, que encuentra belleza tanto en el rugido como en el susurro. Kaleo ha firmado aquí una obra que no solo amplía su sonido, sino también su humanidad. ¿El mejor disco de Kaleo? Seguramente.

Sobre Beto Lagarda 1741 artículos
Llevo más años de los que me gustaría admitir persiguiendo discos, conciertos e historias que contar. Rock, metal, blues, punk, doom, hardcore o post-rock: las etiquetas cambian, pero la búsqueda sigue siendo la misma. Me interesan tanto los clásicos que marcaron generaciones como las bandas que todavía ensayan en un local soñando con grabar su primer álbum. Entre entrevistas, reseñas y kilómetros de carretera, sigo convencido de que la música siempre tiene algo nuevo que decir.