Rage – Seasons of the black

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de julio de 2017
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Peavy Wagner – voz, bajo
Marcos Rodríguez – guitarras, voz
Vassilios Maniatopoulos – batería, voz

Temas

01. Season Of The Black
02. Serpents In Disguise
03. Blackened Karma
04. Time Will Tell
05. Septic Bite
06. Walk Among The Dead
07. All We Know Is Not
08. The Tragedy Of Man – Gaia
09. The Tragedy Of Man – Justify
10. The Tragedy Of Man – Bloodshed In Paradise
11. The Tragedy Of Man – Farewell

Multimedia



Rage son muy grandes. Más que eso, son enormes. De hecho, hace años en plena fiebre powermetalera, cuando el que escribe tocaba la batería en un grupo, siempre decía que nos teníamos que fijar en canciones como Don’t fear the winter o Solitary man¸ que esos Rage eran el camino a seguir. Y los sigo pensando, aunque por alguna razón les perdí la pista tras el Unity. ¿Dejaron de gustarme? No. ¿Consideré que estaban acabados? Aún menos. Simplemente desaparecieron de mi horizonte. Grave error que el Rock Fest 2017 solventó trayéndoles de vuelta a mi vida con un conciertazo tremendo. Creo que se lo pasaron mejor ellos que el público (y, al menos yo, me lo pasé MUY bien). Pero mi admiración por Peavy Wagner va más allá de la música. Considero al teutón como uno de esos genios demasiado poco reconocidos, tanto por su capacidad creativa como, y en especial, por su instinto de supervivencia. Lo primero se demuestra con sus más de 20 y variopintos trabajos, que van desde riffs (casi) thrasheros en los 80 al power orquestado, como en Ghosts. La capacidad de innovación y de reinventarse de Peavy hace de él un valor seguro, tan seguro como para sobrevivir a mil y un abandonos de miembros. Que si Manni Schmidt, que si toda la banda (literalmente) cuando empezaban a romperlo a nivel de popularidad, tras el End of all days. Pero lo que son las cosas, esos cambios siempre trajeron mejoras, y en aquella ocasión un trío de lujo con Viktor Smolski a la guitarra y Mike Terrana a la batería. Creo que con el Unity y el Soundchaser alcanzaron su cénit de popularidad. Tras unos compañeros así, ¿qué podía quedar? Bien, pues queda un señor grupazo, con Marcos Rodriguez haciendo una labor espectacular a la guitarra y Vassilios Maniatopoulos pegándole muy bien a la batería. Menuda sorpresa me he llevado.

Centrándonos en propio disco, y teniendo en cuenta el paréntesis que me tomé con el grupo (y que pienso solventar pronto), este Seasons of the Black nos trae a unos Rage cañeros pero con un sonido actual. Vuelven los 80 y los 90 con un sonido de la segunda década del siglo. Me da que este nuevo trabajo bebe mucho del End of all days, y decir eso es decir mucho. Melodías rabiosas, ritmos cabreados, la voz de Peavy a medio camino entra la ira y la melodía (y sabemos que lo mejor del bueno de Wagner no es la voz) y una colección de temas tremendos.

Como ejemplo, en estos instantes está sonando el riff de Septic Bite y me traslado a la época del Missing Link. O con Blackened karma, el single, me voy a aquel concierto mítico en Razzmatazz en el que abrieron para Stratovarius y Gamma Ray. No quiero hacer un desgrane de cada tema, en esta ocasión me parece absurdo. Prefiero transmitir (o intentarlo, al menos) lo que supone re-descubrir a un grupo como este. Temas rápidos y cabreados como Serpents in disguise harán las delicias de los amantes de la tralla, mientras que otros como Time will tell harán que florezcan sonrisas de los que añoran los 90.

Todo esto no sirve de nada cuando llegamos al octavo tema e intro de un cuarteto de canciones denominadas The Tragedy of Man. Gaia no es más que una intro muy melódica y natural que da paso a Justify, uno de los puntos álgidos del disco con un estribillo memorable. Rápido y melódico, me recuerda en algo (no sé exactamente en qué) a la época del Unity. Bloodshed in Pradise, tercera parte del cuarteto, engaña empezando con unos coros gregorianos, pues de espiritual tiene poco: tralla pura y dura con unas guitarras de Marcos Rodríguez enormes. Y con Farewell decimos eso mismo, adiós, al álbum. Lo que parece ser una intro de Blind Guardian sirve como intro el tema más diferente (no cuento Gaia) del disco. Aquí las guitarras acústicas se unen a la eléctrica, y la batería lleva un tempo mucho más lento. No sé si denominarlo balada, pero si lo fuere, creo que no he escuchado ninguna mejor del grupo. Y para decir eso de más de siete minutos de “tranquilidad” ya tiene que ser bueno, ya. En total son 11 temas soberbios que invitan a empezar Agosto de la mejor manera posible.

En definitiva, Rage vuelven a la carga con un dignísimo trabajo, quizá no el mejor de su carrera, pero hará las delicias de cualquier metalero, sobretodo a los despistados como yo, que por alguna razón perdieron la pista al grupo. Eso no volverá a pasar, tenedlo por seguro, y más teniendo en cuenta que en la sesión de firmas del festival mencionado, los buenos de Peavy y Marcos se dignaron a grabar un video de bienvenida al mundo para mi hija. ¡Grandes, los Rage!

Xavi Prat

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.

Xavi Prat
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Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.