Mr. Big siguen siendo grandes… muy grandes

Datos del Concierto

Bandas:
Mr. Big + The Answer + Faster Pussycat
 
Fecha: 9 de noviembre de 2017
Lugar: Sala Razzmatazz 1 (Barcelona)
Promotora: Madness Live! / Sufriendo y Gozando
Asistencia aproximada: 900 personas

Fotos

Fotos por Rubén de Haro

Nuestra Previa

Mr. Big – Defying Gravity

A mis cuarenta años, podría decirse que he escuchado prácticamente de todo en la vida. No me avergüenza reconocer públicamente que los dos primeros LP’s que llegaron a mis manos (no os diré cómo) fueron To The Extreme (1990) de

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Es extraño, en los tiempos que corren, asistir a un concierto como el que vimos hace unos días en la Sala Razzmatazz 1 de Barcelona. Un público respetuoso y entregado, una banda impecable, unos temas (¡unos clásicos!) fabulosos y un sonido más que correcto, aunque en ocasiones un pelín alto. En definitiva, una noche cálida y completa rematada con casi dos horas de concierto, en una época en que tocar hora y media ya es demasiado.

Mr. Big, súper grupo donde los haya, creado en 1989, se dejaron caer de nuevo por la Ciudad Condal para presentar su último trabajo de estudio Defying Gravity (2017). La última vez que los vimos por aquí fue en el año 2011, en la Sala Bikini, con su formación original, poco después de que se reunieran de nuevo para conmemorar sus veinte años de carrera. Esta vez, a la formación original se les había unido el batería Matt “Fu Manchú” Starr (Ace FrehleyJoe Lynn TurnerBeautiful Creatures), encargado también de grabar casi todas las baterías en su más reciente álbum, por las razones que ya todos conocemos.

En esta ocasión nos visitaban junto a otros clásicos de las madrugadas de Sunset Boulevard, los precursores del sleaze rock, Faster Pussycat, y los irlandeses The Answer y su rock con tintes setenteros.

Faster Pussycat

Para cuando los angelinos saltaron al escenario, solo éramos unas 350 personas en la sala, pero estaba claro que aquellos señores estaban allí dispuestos a echar los restos. Aunque no tocaron más de treinta minutos, su setlist estuvo plagado de todo aquello que uno puede esperar de una banda de este estilo: descaro y actitud, aderezados con algo de sleaze rock… y una balada. Lo que se dice una actuación de manual, vamos. Y es que estas son unas cualidades de las que su vocalista Tamie Downe va más que sobrado, aunque en ocasiones su voz tuviera que ser secundada por la del batería Chad Stewart. Abrieron fuego con “Jack The Bastard”, tema incluido en su tercer y último álbum “normal”, Whipped (1992); y digo lo de “normal” porque al poco tiempo se separaron y lo que vino años más tarde, los álbumes que publicaron ya en los 2000, no son ni dignos de mención. “Cathouse” fue la segunda en caer, también de su época más dorada. “Slip Of The Tongue” y “Number 1 With A Bullet”, única referencia a su más reciente obra, marcaron el ecuador de la actuación.

Tras un “What’s up, motherfuckers! We’re Faster Pussycat!”, primera vez que el Downe, único miembro que “sobrevive” de la formación original, abría la boca para dirigirse al respetable, empezaron a sonar los primeros acordes de su hit, la balada “House Of Pain”, incluida en su segundo álbum de estudio Wake Me When It’s Over (1989). La recta final de su media hora de actuación la reservaron para su “mysharoniana” “Bathroom Wall”. Un “Bbbrrrrrrrr!!!”, que nos llegaba desde detrás de los parches, dio el pistoletazo final, y la banda nos dejó claro que, tras esa actitud en ocasiones tan altiva, también hay hueco para otra cosas. Para rematar la actuación, nos obsequiaron con su particular versión de lo que es el punk, de la mano de “Babylon”, con un Danny Nordhal al bajo en estado de gracia, cuyo final estuvo marcado por un homenaje al clásico de Motörhead “Ace Of Spades”, que sirvió para que Downe nos presentara a sus guitarristas, Xristian Simon y Ace Von Johnson. La noche no había hecho más que empezar y la cosa… prometía.

Setlist Faster Pussycat:

Jack The Bastard
Cathouse
Slip of the Tongue
Number 1 With A Bullet
House Of Pain
Bathroom Wall
Babylon

The Answer

Una melodía típicamente Irish nos puso en situación: The Answer estaba a unto de saltar al escenario. La banda norirlandesa de hard rock con toques de blues, los Rush de County Down, se formaron en el año 2000 y desde entonces han sacado al mercado seis álbumes. Su última entrega, Solas, se editó ahora hace cosa de un año.

Su locuaz y simpático vocalista, Cormac Neeson, dejó claro enseguida que es todo un showman, y no paró de hablar entre canción y canción, mientras jugaba el sombrero que Danny Nordahl, bajista de Faster Pussycat, le había regalado. Empezaron con “Solas”, el tema que da nombre a su último trabajo discográfico. Su sonido, entre clásico y tradicional, evocaba claramente a los grandes de antaño. “On And On”, primer sencillo de su segundo trabajo Everyday Demons (2009) sonó a continuación, y así sucesivamente fueron pegando un corto pero intenso repaso a (casi) toda su trayectoria durante los cuarenta y cinco minutos que duró su actuación.

El ecuador de su setlist lo marcó la versión del clásico “Rock N’ Roll Outlaw” de los australianos Rose Tattoo, para la cual contaron con la inestimable ayuda de Nordahl, quien ayudó con los coros, y de la armónica que Neeson tocó hacia el final de la pieza. Casi sin respirar, y gracias a la buena vibra que, según el vocalista, su bajista Micky Waters llevaba repartiendo desde que saltaron al escenario, sonó el medio tiempo “Strange Kinda Nothing”, incluida en su álbum publicado en el año 2015, Raise A Little Hell.

La velada concluyó con “Spectacular”, primer y único single extraído de New Horizon (2013), y “Come Follow Me”, durante la cual la banda aprovechó para jugar con el publico a eso de “yo canto esto y vosotros lo repetís con más o menos fortuna”, mientras todos dábamos palmas… con guiño final al clásico de The Black Crowes “Hard To Handle”.

¡Bien, muy bien! Comhghairdeas!

Setlist The Answer:

Solas
On And On
Preachin’
Faith Gone Down
Rock N’ Roll Outlaw (Rose Tattoo cover)
Strange Kinda Nothing
Spectacular
Come Follow Me

Mr. Big

Hace unos años, no demasiados, tuve la oportunidad de, finalmente, atrapar a las leyendas del hair metal/hard rock Mr. Big en vivo después de querer verles en concierto, si no recuerdo mal, cuando vinieron con Aerosmith al Palau dels Esports de Barcelona en el año 1993; finalmente no pude ir porque mi madre no me dejó ir solo. Lloré, lloré mucho. Huelga decir que tenía muchas esperanzas depositadas en ellos y, afortunadamente, fue genial. La banda se sacó del sombrero todas y cada una de sus canciones más clásicas, aderezadas con algún que otro tema de más reciente factura. Sonaron tan bien que mi mandíbula no paraba de caerse durante todo el espectáculo… cuando no estaba cantando, claro está. El bajista Billy Sheehan, que estuvo en la banda de David Lee Roth en la época de Eat ‘Em And Smile (1986) y Skyscraper (1988), los únicos discos de Roth en lograr un éxito masivo, no paró de sorprendernos durante todo el setlist, a base de mil y un contoneos y muecas imposibles. Por cierto, el guitarrista de Roth en aquella época no era otro que Steve Vai. A lo que iba, que lo de Sheehan con las cuatro cuerdas fue tan o más alucinante que ver tocar a Vai la guitarra. Él juega en otra liga… ¡él es de otro planeta! Los dedos de este tipo están por todo el bajo en todo momento, disparando notas desde todos los trastes; él es un mago del instrumento, en el más amplio sentido de la palabra.

El guitarrista Paul Gilbert ya era un triturador famoso cuando era miembro de la banda Racer X y era conocido por ser tan talentoso (o más) como Steve Vai. Mientras tanto, el vocalista Eric Martin ya era un artista en solitario conocido y el líder de The Eric Martin Band. Y el batería Pat Torpey ya había tocado para muchos artistas, desde Ted Nugent hasta The Knack. Baste decir que los cuatro miembros ya estaban en el mapa, y que ya probaron las mieles del éxito antes de formar Mr. Big. No es de extrañar que Mr. Big nos volara las mentes con su debut homónimo y que hayan seguido haciéndolo desde entonces. Hace unos años, cuando les vi e la Sala Bikini, me pregunté si serían tan inspiradores en concierto tantos años después, y la respuesta fue un sí rotundo entonces, y uno todavía más rotundo hoy en día. Me hice fuerte allí, junto a una de las columnas de la grande de las Razz, con mis ojos fijos en los dedos de Sheehan. La voz de Eric Martin sonó muy fluida y potente como en los álbumes de la banda, y la actuación de Paul Gilbert fue igualmente de fuera de este mundo. Estratosféricos.

El batería Pat Torpey tiene Parkinson, por lo que otro percusionista, Matt Starr, golpeó las pieles durante todas las canciones menos en “Just Take My Heart”, la única canción para la que Torpey se sentó detrás del kit. Pero Torpey estuvo en el escenario durante la mayor parte del set, tocando la pandereta y la percusión adicional, y haciendo algún que otro coro de fondo. No sé si está de más decirlo, pero en ningún momento hicieron mención a su dolencia pues, me imagino que a estas alturas, ya todos lo sabíamos.

Si antes era una música típicamente irlandesa la que acompañaba a The Answer al escenario, ahora le tocó al bueno de James Brown poner sobre las tablas a las estrellas de la noche. Casi sin tiempo para pegarte un bailecito, empezaron a sonar los primeros acordes de “Daddy, Brother, Lover, Little Boy (The Electric Drill Song)”, tema con el que suelen abrir casi siempre, y que es mundialmente conocido por esos pasajes en los que tanto Gilbert como Sheenan utilizan un taladro en lugar de una púa. Tras este inicio por todo lo alto, le tocó el turno a un par de temas de más reciente factura, como son “American Beauty” y “Undertow”, ambos incluidos en su álbum What If… (2010). El que quizá sea mi tema favorito de la banda, junto con “Colorado Bulldog”, que fue uno de los encores, sonó acto seguido: “Alive And Kickin'”, que hubiera quedado redondo de no ser por un pequeño despiste sin importancia que tuvo Starr; pelillos a la mar.

Unos “Uuuooooohhhh, oohhhh” que coreamos entre todos marcaron el inicio del clásico “Temperamental”, al que le siguió uno de los momentos más álgidos de la noche. Pat tomó las baquetas y se puso tras la batería para acompañar a sus compañeros al ritmo del clásico de 1991 “Just Take My Heart”; cerrada ovación la que se llevó. ¡Bravo, Pat! Un entregado Eric Martin, que no dejó de saltar y brincar durante toda la actuación, no paró de jugar con nosotros mientras introducía “Take Cover”. Otro de los momentos álgidos de la noche se lo llevó “Green-Tinted Sixties Mind”, preludio perfecto de ese hard rock/blues tan soberbio que es “Everybody Needs A Little Trouble”, perteneciente al álbum que, precisamente, habían venido a presentar, Defying Gravity (2017). Y de repente, sin previo aviso, un “Price You Gotta Pay” aderezado por ese momento en el que Sheehan suelta el mástil del bajo para hacer sonar una armónica, que estuvo colgando de su micro durante todo el show, momento este que aprovechó Martin para, con nocturnidad y alevosía, colocarse tras el bueno de Sheehan para arrancarle unos acordes a su bajo.

¡Atención! Se bajan las luces y Gilbert se queda solo el el escenario… ¡solo! A base de destreza, habilidad y de grabar loops, Paul dejó claro porque, incluso a día de hoy, sigue siendo de los mejores guitarristas de la historia. Él iba marcando el tempo con el pie, mientras su famosa Ibanez PGMM31-WH Paul Gil­bert Signature de color blanco le esperaba al otro lado del escenario. Es-pec-ta-cu-lar. El resto de la banda fue apareciendo, poco a poco, en escena para interpretar “Open Your Eyes”. Acústica en mano, Eric le recriminó amablemente a Sheehan que dejara de alardear, pues en ese momento éste estaba sacando brillo a su bajo con la armónica que previamente había utilizado. “Dude, stop it. I’m getting nervous”, le dijo, justo antes de empezar a tocar lo acordes de “Sweet Home Alabama”, que sirvieron de intro para el clásico entre los clásicos, su versión de “Wild World” de Cat Stevens… pasada por un filtro algo más rockero que de costumbre. Con la guitarra acústica todavía a cuestas, Martin interpretó “Damn I’m In Love Again”, la balada incluida en su último trabajo de estudio y, con ésta, la cuota de “mariconeo” (en el buen sentido de la palabra, of course) de la velada ya estaba más que cubierta.

Al grito de si había fans old school en la sala (conté unos cuantos cientos de ellos), empezó a sonar otro clásico en mayúsculas, “Rock & Roll Over”, la cual empalmaron con uno de los temas más potentes de su trabajo de 2010 What If…, la estupenda y pegadiza “Around The World”. Y si antes era Gilbert el encargado de hacernos caer la babilla, ahora era el turno de Sheenan, quien se pegó un solazo moja-bragas de los que hacen historia. Obviamente, ante tamaña demostración de poderío, el respetable no podíamos más que ver, oír y dar palmas de vez en cuando. Los más duchos en el asunto, los que sabemos de qué va el tema, ya teníamos en mente que el próximo tema en caer iba a ser “Addicted To That Rush”… y, efectivamente, así fue; el clásico entre sus clásicos sonó potentísimo y dinámico, como no podía ser de otra manera. Ok, we’re rollin’. Qué, ¿qué no sabes de qué va? Eso es porque no eres fan, chaval. Punto (y aparte) a la velada. El bueno de Eric se acercó hasta las primeras filas para saludarnos a los allí congregados, pero todos sabíamos que no era un adiós, sino un hasta dentro de un par de minutillos, chavales.

Efectivamente, poco minutos más tarde, los angelinos regresaron al escenario entre gritos de “Oooohhhhhhh” y similares. Con las luces de la sala encendidas a petición del vocalista, era el momento de presentarnos a la banda. Ovación cerrada y merecidísima para todos, y muy especialmente para Pat Torpey que, una vez más, se le vio emocionado al palpar tan de cerca el cariño que todos le tenemos. Como suele ser costumbre, al presentarse el propio Martin, nos soltó eso de “I’m the one who wants to… be… with… you…” para, a continuación deleitarnos con su ultra mega hit “To Be With You”, primero de los cuatro encores con los que nos regalaron los oídos… y las sonrisas. A continuación, uno de mis temas preferidos incluidos en Defying Gravity, la nostálgica “1992”, que narra las historias de la banda en los 90, su época más dorada. Historias del pasado para una nueva generación de fans, allí presentes también.

¡Ojo con los perros! Que “Colorado Bulldog” es un “temazo” es algo que no le pienso permitir a nadie que me discuta; tercer regalo de la noche, que sonó… madre mía cómo sonó. Ese bajo, ese swing… ¡eso todo! Y como nos hay tres sin cuatro (?), y tras refrescarnos one more time quiénes componen la banda, Mr. Big se despidió de todos nosotros interpretando el corte que da título genérico a su última obra de estudio, “Defying Gravity”. Noche mágica y nostálgica, que acabó con un Billy Sheenan dándonos las gracias a todos por asistir, con esa voz tan profunda que le caracteriza, y diciendo algo que es muy, pero que muy posible que repita allá donde vayan, pero que yo me creí: “What a beautiful city you have here, Barcelona”Like a boss!

Nostalgia y una descomunal alegría. ¡Gracias, Sr. Grande!

Setlist Mr. Big:

Daddy, Brother, Lover, Little Boy (The Electric Drill Song)
American Beauty
Undertow
Alive And Kickin’
Temperamental
Just Take My Heart
Take Cover
Green-Tinted Sixties Mind
Everybody Needs A Little Trouble
Price You Gotta Pay
Solo de guitarra de Paul Gilbert
Open Your Eyes
Wild World (Cat Stevens cover)
Damn I’m In Love Again
Rock & Roll Over
Around The World
Solo de bajo de Billy Sheehan
Addicted To That Rush
——–
To Be With You
1992
Colorado Bulldog
Defying Gravity

Rubén de Haro

Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.

Rubén de Haro
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Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.