Masterplan – Pumpkings

Nuestra Nota


4 / 10

Ficha técnica

Publicado el 30 de junio de 2017
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Roland Grapow - Guitarra
Axel Mackenrott - Teclado
Rick Altzi - Voz
Jari Kainulainen - Bajo
Martin “Marthus” Skaroupka – Batería

Temas

1. The Chance
2. Someone’s Crying
3. Mankind
4. Step Out of Hell
5. Mr. Ego
6. Still We Go
7. Escalation 666
8. The Time of the Oath
9. Music
10. The Dark Ride
11. Take Me Home

Multimedia


La vida del músico no es fácil, y menos en la época de los Spotify, Torrent y Youtube. O lo petas con una banda a lo Aerosmith o Metallica, o puedes vértelas negras para vivir bien. El mismo Bruce Dickinson tuvo que volver a sus Iron Maiden, lo mismo que Rob Halfrod y Judas Priest. Incluso, para mi deleite, Helloween están girando con Kiske y Hansen cuando varias de las partes implicadas habían jurado y perjurado que era imposible que volviesen a estar juntas sobre un escenario. Cuando la crisis aprieta hay que buscar recursos, y casi todos me parecen lícitos. Casi.

Antes de darle al play y escuchar lo que el señor Grapow ha editado, debo decir que la indignación me corroe. ¿Una revisión de temas de Helloween? ¿Tan poca creatividad le queda a Roland como para tener que tirar del nombre de su ex banda? Porque, tengámoslo claro, aquí lo que se vende es el nombre de Helloween, no el de Masterplan, Grapow o cualquier otro. Creer o querer creer otra cosa es engañarse. Se supone que Masterplan son, o eran, un grupo lo suficientemente potente como para no tener que hacer estos experimentos con gaseosa (eufemismo de tomar el pelo al fan). Además, viendo los precedentes de versiones de Helloween, que salvo honrosas excepciones (Rhpasody, Luca Turilli, SoulSpell…) me parecen que han fracasado estrepitosamente, los augurios no eran nada buenos. Lo único que, de antemano, se puede destacar es la selección de temas: un conjunto de canciones que han pasado al olvido de las calabazas. Me ausento un rato, con dedo tembloroso voy a darle al play.

Tras unas escuchas, estoy de vuelta para ratificar lo que pensaba. Poca imaginativa, poca elaboración y pocos cambios respecto a los temas originales. Por supuesto, lo que uno va a escuchar primero es la voz de Rick Altzi, que aunque no me parece un mal cantante, no puede competir con Kiske ni con el Deris de estudio. Se nota en todas las canciones, como por ejemplo en The Chance si hablamos del primero o Mr. Ego en el caso de Andi. Still we go me pareció un temazo en el Master of the rings, y en cambio esta versión me parece insulsa, postiza, como si la hubiesen hecho deprisa y corriendo para sacar el álbum rápido y lucrarse a pesar de faltarle diez minutos más en el horno. Bueno, en realidad esa sensación está presente en todo el disco.

El resto de la banda hacen lo que deben hacer: (casi) calcar composiciones ya creadas, quizá con un punto menos de arreglos, como más hechos para el directo, y no romperse demasiado la cabeza. Grapow hace lo que ya hizo. Jari Kainulainen demuestra lo que ya hizo con Stratovarius, que es un buen bajista. Axel Mackenrott a los teclados está correcto, sin más, y Martin “Marthus” Skaroupka hace una muy buena labor a la batería.

Poco más se puede decir del disco. Si no conoces Helloween puede ser una primera aproximación aceptable, pero si los conoces no creo que aporte nada. Y si eres un fan de las calabazas, como el que escribe, es más que probable que agarres un cabreo descomunal y le pongas una nota quizá demasiado baja para lo que es el disco, pero es que no me gusta que me tomen el pelo, como a nadie, y en esta ocasión tengo esa sensación.

Xavi Prat

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 33 Artículos

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.