Los 5 discos que cambiaron la vida de… Rubén de Haro

He aquí parte de mi ser, de mi ADN. Mi pasado, mi presente y mi futuro. Difícil decantarse por uno por encima del resto, así que he optado por mostrarlos en riguroso order cronológico.

GUNS N’ ROSES – Appetite For Destruction (1987)

En mi época, o eras de Guns N’ Roses… o eras de Metallica. Al parecer, no existía término medio y el amor por una de las dos bandas conllevaba una automática –y totalmente gratuita– “aversión” hacia la otra. Por otro lado, las relaciones personales dentro y fuera de los escenarios entre los miembros de ambas bandas, digamos que ayudaban un poco a que los fans se posicionaran en uno u otro rincón del cuadrilátero. Pero eso no iba conmigo. En mi caso, las mallas de W. Axl Rose siempre triunfaron por encima de los pantalones de pitillo y de las muñequeras negras de James Hetfield si bien, con el paso de los años, supe –y aprendí– a apreciar cada vez más a los de San Francisco, un poco en detrimento de los chicos de Sunset Boulevard.

En una encuesta publicada en la web de Metal Hammer hace unos meses, los lectores votaron este trabajo como el mejor álbum debut de los últimos 30 años… y es fácil saber el porqué. De principio a fin, desde el riff inicial de “Welcome To The Jungle” y hasta “Rocket Queen”, pasando por “My Michelle” o “Sweet Child O’ Mine”, cada canción es un clásico en mayúsculas, y no creo que haya nadie en el mundo que pueda pensar lo contrario. En este trabajo se entremezclan morro, descaro, cojones, Jack Daniel’s y actitud punk a partes iguales, con una destreza y, en cierta medida, virtuosismo que no son propios de unos jovenzuelos recién llegados a Los Angeles.

FAITH NO MORE – The Real Thing (1989)

Casa de Colonias El Pou del Glaç, La Bisbal d’Empordà, Girona. Primavera del año 1991… o 1992. Mi buen amigo Arturo me pasa una cinta de casete. En la cara A, You Fat Bastards: Live at the Brixton Academy y, por la otra cara, The Real Thing. No recuerdo si llevaba mi walkman encima, pero recuerdo regresar a casa de mis padres en Sant Boi de Llobregat y, literalmente, desgastar la fina capa de material magnético que guardaba aquellos –para mí sublimes, a la par que novedosos y desconcertantes– datos.

¿Qué mierdas era aquello? ¿Una banda de rock con un pavo rapeando y saltando como un poseso sobre los escenarios? Acababa de descubrir la que, hasta el momento, es mi banda de rock favorita de todos los tiempos, sin ningún tipo de dudas al respecto. Los más grandes, los más copiados, los más reverenciados y, seguramente, lo más influyentes de los últimos 30 años. Es imposible entender el rock-metal moderno sin reconocer lo que Michael Allan Patton & Co. han hecho por este género que tantísimo amamos.

The Real Thing es el tercer álbum de estudio de Faith No More, y nunca un cambio de vocalista había supuesto tanto en una banda. Se trata de la primera grabación con el grandioso e incomparable Mike Patton al frente, el que para muchos es considerado como el mejor y más virtuoso vocalista de la historia de la música rock. Él se encargó de envenenar el ya de por sí peculiar sonido de la banda con una sólida y efectiva amalgama a medio camino entre el funk, el hip hop, el soul, el hardcore, el punk y, como no, el heavy metal.

Me resulta prácticamente imposible destacar un tema por encima de los otros, por lo que me aventuro a proclamar a los cuatro vientos, sin miedo a equivocarme, que mis cortes preferidos del álbum son “From Out Of Nowhere”, “Epic”, “Falling To Pieces”, “Surprise! You’re Dead!”, “Zombie Eaters”, “The Real Thing”, “Underwater Love”, “The Morning After”, “Woodpecker From Mars”, “War Pigs”, “Edge Of The World” y todas las rarezas y caras B que se han ido añadiendo en posteriores reediciones.

Son los putos mejores. De eso no hay duda.

PEARL JAM – Ten (1991)

Para los que tenemos entre 30 y largos y 40 y pocos, creo que tendría que ser obligada la inclusión, en todo top que se precie, de un álbum de alguna de las bandas que surgieron a inicios de los 90 en el estado de Washington (EEUU), pues aquella mezcla de violencia y de velocidad, de músculo y de melodía, marcó a toda una generación típicamente oscura, nihilista, llena de angustia pero, a su vez, con unos claros anhelos de libertad. Y, por otro lado, las camisas de leñador, los tejanos desgastados y las Doc Martens. Been there, done that.

El menú es tan variado y nutritivo que decantarse por un solo álbum puede resultar, cuanto menos, un quebradero de cabeza… pero es que Ten es un diez en todos los sentidos. “Alive” es, muy posiblemente, el mejor single debut del rock contemporáneo… o al menos de los años 90, aunque ni los propios miembros de la banda lo tenían demasiado claro. “Even Flow”, “Jeremy” y “Oceans” siguieron por los mismos derroteros de aceptación y éxito que su single debut había ya marcado. Y de ahí, a la cima… y no solo del grunge.

Eddie Vedder es un líder excepcional que ha sabido evolucionar y amoldarse a los tiempos que le ha tocado vivir. Él es el hombre que a veces toca la guitarra, pero que cuando se sube al escenario sin más ayuda que su micrófono, sus rasposas cuerdas vocales recorren de pared en pared los intestinos de las canciones que tanto amamos. Es un líder irreemplazable. Él es EL LÍDER. Es el autocontrol ante los bandazos al volante de Layne Staley; es la calma y el sosiego ante la ira y la desesperación de Kurt Cobain. Es el yin ante tanto yang que nos han querido vender… ¿O es que acaso hay alguien que todavía piensa que Chris Cornell se suicidó?

PANTERA – Vulgar Display Of Power (1992)

Recuerdo que una mañana de hará quizá unos 25 años, visité la mítica tienda Arise del carrer Tallers de Barcelona y me compré dos camisetas: la del III Sides To Every Story de Extreme y la del álbum que aquí nos ocupa. Por aquel entonces mis oídos no estaban tan habituados al metal ni a los sonidos más extremos, pues era plena época hard rockera/grunge. Si bien tenía muy claro quienes eran Extreme, Pantera eran unos prácticamente desconocidos para mí; reconozco que me la compré porque me llamó la atención el diseño y me hacía gracia llevar una camiseta de un señor al que le pegaban un puñetazo, bajo un lema que en la parte posterior rezaba “Stronger Than All”. Y cuando me la ponía, la gente me preguntaba que qué era eso. A mí incluso me daba un poco de vergüenza reconocer que me gustaba y que, poco a poco, me estaba dejando abrazar por los dioses del metal. “Bueno, estos y Sepultura es lo más heavy que escucho”, solía decir para dar las pertinentes explicaciones, para no dejar tan claro que las garras de Dio y Ozzy se estaban apoderando de mi ser, poco a poco.

“Walk”, “This Love”, “Mouth For War”… y tantas otras. Vulgar Display Of Power recibió grandes elogios por parte de la prensa especializada tras su lanzamiento. Es un punto de inflexión en la carrera de la banda y muchos críticos elogiaron en su día el trabajo de guitarras de Dimebag Darrell y el uso de unos riffs tan pesados para establecer y marcar el tono general del álbum. El cambio en la forma de cantar de Phil Anselmo, esos gruñidos más profundos y potentes (de los cuales hoy carece) que acompañaban a esas guitarras, y las letras, bastante más agresivas, acabaron por definir el rumbo que la banda estaba por tomar.

AFRAID TO SPEAK IN PUBLIC – Showcase (1995)

Mi época universitaria estuvo marcada por dos cosas: las campanas (o escapadas al bar de la facultad, llamadlo como queráis) y el descubrimiento de nuevos sonidos. Entre cerveza y cerveza, entre porro y porro, mis compañeros de carrera me ayudaron a expandir mis horizontes musicales. Al Buji le gustaba el indie y el Brit pop (a este no le hacía mucho caso, la verdad); al Fórer, el hardcore punk y el post-hardcore; a Toni, el punk y todo lo más guarro; y a Ferran, entre otras cosas, aquello que se dio a conocer como crossover. Mientras que a bandas como Pulp o Suede las descarté de entrada, me dejé querer por el Ratas de Soziedad Alkohólika, y por bandas como Minor Threat, Down By Law, Shelter o Fugazi. Pero, de entre todos aquellos estilos, y quizá también porque ya por entonces amaba a Mr. Bungle, fue la escena más alternativa de la época la que más me atrajo, metiéndome de lleno en el universo Urban Dance Squad, Phunk Junkeez, Primus, Suicidal Tendencies, no sin hacer parada en bandas estatales como Psilicon Flesh, Groove Crew, Listen!, Dr. No, Sobrinus, Negu Gorriak y, sobre todo,  los que aquí nos ocupan: Afraid To Speak In Public.

Showcase es una amalgama de ritmos trepidantes, de mil y un cambios de estilo y, sobre todo, de muy, muy buenas composiciones. Todos los críticos nacionales de la época fueron unánimes al reconocer que se trataba de una de las mejores bandas nacionales, tanto en calidad como en originalidad. Este álbum es una evolución lógica y mucho más madura de su primer y homónimo trabajo, en el que la crítica social se entremezcla con la rabia, dando como resultado unos temas repletos de cambios melódicos y con unas estructuras realmente muy, muy complicadas.

“Mindsuckers”, el tema que abre el álbum, es quizá su tema más completo y marca el ritmo de lo que está por llegar a modo de tormento para nuestros oídos. Pero es que no es el único TE-MA-ZO, pues la angustiosa agonía de una pieza como “Decaying Time”, o la festividad llena de denuncia social de “BCN”, dan buena cuenta de ello y demuestran que los de Badalona son lo mejor que le ha podido pasar a nuestro panorama musical más reciente.

Tremenda, memorable, sublime y épica su actuación en el BAM! de 1994.


Y como esto de hacer Top 5’s es harto complicado, aquí os dejo otro a modo de regalo porque, aunque no sea de fiar, sí soy muy generoso:

EXTREME – Pornograffitti (1990)
DEF CON DOS – Armas Pal Pueblo (1993)
BEASTIE BOYS – Ill Communication (1994)
SUICIDAL TENDENCIES – Suicidal For Life (1994)
311 – Transistor (1997)

Rubén de Haro

Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.

Rubén de Haro
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Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.