Kadavar – Rough Times

Rough Times (2017)

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 29 de septiembre de 2017
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Christoph "Lupus" Lindemann - Voz, guitarra
Simon "Dragon" Bouteloup - Bajo
Christoph "Tiger" Bartelt - Batería

Temas

1. Rough Times (3:38)
2. Into The Wormhole (4:17)
3. Skeleton Blues (4:24)
4. Die Baby Die (4:18)
5. Vampires (4:48)
6. Tribulation Nation (5:04)
7. Words Of Evil (3:37)
8. The Lost Child (5:52)
9. You Found The Best In Me (4:58)
10. A L'Ombre Du Temps (3:57)

Multimedia




Es ponerte los cascos, unos AKG K 240 MK II, por ejemplo (aunque sean austríacos), y viajar al pasado más de cuarenta años. Al igual que sucede con las motocicletas actuales, los fabricantes realmente exitosos solo venden si sus modelos se parecen a los de sus precursores más famosos de los años 70. Pues esto mismo sucede con la música, con la hecha a mano, sobre todo. Después de todo, al igual que sucede con las más bellas motocicletas, la música más legendaria y mítica siempre data de los años 70. No en vano, cabe recordar que, en el estudio, Kadavar utiliza técnicas de producción hard panning (pistas de guitarra en el canal izquierdo, bajo a la derecha, batería en el interior derecho y voces en el centro), para reproducir así, con precisión, el sonido de sus shows en directo. The harder you pan the cooler it sounds, según dicen.

Kadavar, aunque de Berlín, se presentan ante nosotros a lomos de una fastuosa Triumph Bonneville, no de una Harley-Davidson Captain America, pues ese tufillo británico que desprenden sus composiciones es más que evidente, lo que les sitúa más cerca de Black Sabbath que de Lynyrd Skynyrd; más cerca de “Evil Woman” que de “Free Bird”.

Pero, ¿quiénes son estos muchachos? Kadavar es una banda germana empapada a base de bien de rock y psicodelia setenteros, aderezada con una pizca de nostalgia, de las bandas más pesadas de antaño, tales como Black Sabbath, Hawkwind o Led Zeppelin. Este trío de rock psicodélico aúna los sonidos más típicos del rock más duro de los años 70 con el metal más, por así decirlo, contemporáneo, lo que nos da como resultado un stoner metal de lo más pegadizo, resultón y efectista. Formados en Berlín por Christoph “Lupus” Lindemann (voz, guitarra), Simon “Dragon” Bouteloup (bajo) y Christoph “Tiger” Bartelt (batería), estos retro-rockers lanzaron su homónimo álbum debut en el año 2012. Pocos meses más tarde, la banda firmó un contrato con Nuclear Blast y, a través de esta discográfica de sus compatriotas, han lanzado, sin contar este Rough Times, un par más de álbumes: Abra Kadavar (2013) y Berlin (2015), además de un directo.

A un servidor, mucho más acostumbrado a los sonidos más extremos que a momentos revival como el que aquí nos ocupa, le cuesta entrar en materia cuando los viajes alucinógenos a base de LSD se anteponen ante la crudeza de los guturales y de los blast beats; he de reconocerlo. Pero, como cuando a uno le interesa ser promocionado en una empresa ha de demostrar su valía llevando a cabo tareas novedosas, trataré de diseccionar Rough Times, sin ácidos de por medio… aunque uno pueda llegar a pensar que más de uno me puedo haber tomado, cuando no son ni las 11:00 AM, tras leer lo de las motocicletas de más arriba. No os dejéis engañar: el olor a lubricante y gasolina puede llegar a colocar más que cualquier dietilamida de ácido lisérgico. Los efectos del LSD sobre el sistema nervioso central son variables; dependen de la dosis, del entorno en el momento del consumo, y de la presencia y proporción de adulterantes, y yo todavía tengo el estómago vacío, aviso.

Cualquiera que haya visto a este trío en directo, sabe a lo que atenderse: decibelios, crudeza y melenas/barbas al viento. Pero, si este no es tu caso (cojo tanda para unirme a un grupo del cual, muy pronto, ya no formaré parte), la cosa, la experiencia, va mucho más allá, y Rough Times reúne todo (y mucho más) lo que significa verlos tocando en vivo. Cuarenta y cinco minutos de una primitiva descarga sonora y de glorioso sudor. La voz de Christoph te llega, y de qué manera, para sumergirte en un viaje psicodélico en toda regla. Cuando una voz te atrapa más que los riffs o los redobles de la batería, al casillero de la banda hay que sumar un punto a favor, y este siempre ha sido el fuerte de Kadavar. Siempre han resultado ser (mucho) más de lo que aparentan a simple vista.

Los tonos profundos y nostálgicos que llegan a través de mis AKG tienen una pinta bastante atractiva. La melodía se alza muy por encima de la base marcada por el bajo y la guitarra, y de ese cósmico reverberating de un viejo órgano Hammond con el que nos regalan cada pocos minutos. Por último, para poner el lacito, la profundidad de ese groove que tiene la sección rítmica.

Tras un par o tres de escuchas, uno realmente se mete de lleno en esta obra. Reconozco que (me) ha costado algo de entrar así, a bote pronto, pero a estas alturas, y con la estancia bien ventilada, me veo capacitado para continuar. Tengo la sensación de tener la cabeza en las nubes mientras que mis pies están firmemente plantados en tierra firme. La música de Kadavar te transporta a un lugar lleno de elefantes de color rosa que revolotean prados repletos de amapolas. Es como si el sentido del tiempo espacial se viera, en cierta manera, alterado, sin DeLoreans de por medio ni nada que se le asemeje. Buena mierda, así de claro.

Los instintos más primarios y aplastantes rebosan por todas partes en la introducción de la pista que da título al álbum; el viaje psicodélico acaba de empezar. Rough Times comienza con dos temas muy distorsionados (“Rough Times”, el que quizá sea su tema más pesado hasta la fecha, e “Into The Wormehole”) y, de alguna manera, no deja de ser que curioso que la distorsión no haga más que mejorar la voz de Christoph, quedando demostrado porqué es uno de los mejores frontmen del rock actual. A continuación, llegamos a “Skeleton Blues”, una canción que pega un tufo a Black Sabbath que tira para atrás; suena como si el propio Ozzy Osbourne hubiera cedido su garganta para la ocasión. Sencillamente genial. Lo mismo sucede con el sexto corte, “Tribulation Nation”, si bien con un poco menos de adrenalina, quizá apaciguada por esos misteriosos ruidos que se escuchan al inicio.

El dúo formado por “Die Baby Die” (primer single) y “Vampires” son, quizá, las canciones más “novedosas” de Rough Times. Ambas tiran por unos derroteros diferentes al resto de canciones. Mientras que la primera tiene claras influencias de la música garage, en la segunda uno puede llegar a apreciar, incluso, algo de influencia de la música blues. Ambas son tan pegadizas como el mismísimo infierno y son, para muchos, dos de las mejores pistas de rock del año. Y acto seguido, sin tiempo para el reposo, una cruda apertura nos trae “Words Of Evil”, todo un auténtico himno rockero.

No es hasta el octavo tema, “The Lost Child”, que la banda nos da una tregua. Ese órgano Hammond y ese silbido esconden la canción más experimental del álbum, y “You’ve Found The Best Of Me” es toda una balada de rock sureño, muy en la onda de unos Allman Brothers meets Wolfmother, o de los hijos pródigos de Jacksonville. Imagino que todos sabéis a qué mítica banda me refiero.

Es, sin embargo, la última canción la que te deja descolocado por completo, la cual cosa viene a demostrar que estos tipos se atreven con, prácticamente, todo. “A L’Ombre Du Temps” es una pieza hablada totalmente en francés. Es la sorpresiva guinda, a modo de colofón, de un álbum convincente y multifacético.

Este disco, creativamente hablando, es muy brillante. Me temo que la banda ya ha llegado a ese momento de su carrera en el que lo que hacen, lo hacen para satisfacerse a sí mismos, y eso el oyente creo que lo agradece. Está bien, al inicio, seguir un poco los estándares y ser, por así decirlo, una banda de rock más “convencional”, pero cuando uno ya no tiene que demostrar nada más, es cuando la verdadera personalidad y calidad de una banda afloran.

Este año está siendo un año bastante prolífico para la buena música rock. La propuesta nos llega, esta vez, desde Alemania. Kadavar no ha tardado mucho en convertirse en una de las bandas más interesantes y atractivas de la escena europea. Es más, me atrevería a decir que se ha convertido en una de las bandas de rock más buscadas e interesantes del mundo. Tras escuchar Rough Times, no tengo otra opción más que decir que van a ganar más y más fans. Garantizado.

Rough Times es un álbum de rock colosal que muestra que estos chicos son cada vez mejores músicos. Va a ser bastante difícil que esta obra no aparezca en las quinielas de los mejores álbumes de rock de 2017.

Rubén de Haro

Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.

Rubén de Haro
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Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J’hayber.