Astral Doors – Black Eyed Children

Nuestra Nota


5.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de abril de 2017
Discográfica: Metalville Records
 
Componentes:
Johan Lindstedt / Batería
Joachim Nordlund / Guitarra
Jocke Roberg / Teclado
Nils Patrik Johansson / Voz
Ulf Lagerström / Bajo
Mats Gesar / Guitarra

Temas

1. We Cry Out (04:36)
2. Walls (04:12 )
3. God Is the Devil (04:56)
4. Die on Stage (05:06)
5. Tomorrow's Dead (04:58)
6. Good vs Bad (04:29)
7. Suburban Song (05:06)
8. Lost Boy (04:47)
9. Slaves to Ourselves (04:21)
10. Black Eyed Children (08:45)
11. Jesus Christ Movie Star (04:24)

Multimedia


Nils Patrik Johansson es un tipo ocupado. Durante las dos últimas décadas, el buen hombre e ha ganado la vida con la Lion’s Share, Wuthering  Heights y Civil War, a la que recientemente dejó al no tener suficiente tiempo. Eso sí, su trabajo llegó a su cenit con Astral Doors. Lanzando sus primeros cuatro álbumes en un lustro, los suecos elevaron el culto de Dio a alturas innegables. Sin embargo, han pasado diez años desde el período inicial y los últimos resultados han disminuido en calidad (o, al menos, a mí me lo parece). ¿Puede su octavo lanzamiento, Black Eyed Children, recuperar la magia que una vez Astral Doors ofreció?

Limpio, acordes empapados en la historia del heavy metales, baterías potentes con una gran pegada; la voz Dioista de Johansson We Cry Out ciertamente suena como debe sonar y tiene todos los ingredientes de una gran primer tema. Pero la canción salta de una sección  a la siguiente, cayendo hacia atrás en lo que parece ser el centro de la pista. Los intentos de Johansson en los coros no logran enganchar, mientras que el hilo de la canción no conduce a ninguna parte. El tema que sigue Walls, tiene un comienzo lento y melodías vocales destacadas, pero las guitarras flojean cuando podrían haber conseguido un gran tema. La rockera God Is the Devil da paso a Die on Stage, un tributo a Van Halen-meets-Accept que abre con unos teclados más cercanos al Final Fantasy que a Rainbow in the Dark. Pero la ausencia de riffs memorables deja que Johansson muera solo en ese escenario Durante la primera mitad del álbum, las oportunidades fallidas y la ejecución cuestionable dejan el trabajo en entredicho.

Afortunadamente Good vs. Bad llegae en el momento oportuno. Un punto culminante lleno de riffs, teclados y voces dignos del mismísimo Ronnie James. El estribillo, fantástico, es un in crescendo triunfal que recuerda en cierta forma a Civil War. La facilona Suburban Song te hará mover la cabeza antes de que Lost Boy engrane las guitarras y teclados en un sonido fornido, sorprendentemente profundo. El estribillo de Johansson desafía la naturaleza oblicua de sus rimas, elevando aún más el combo del coro-puente, que era ya de lo mejor del disco. La grandiosa Slaves to Ourselves, quizá, se basa en la escala monumental de Good vs Bad.

En comparación directa con su final en Civil War, lanzado hace sólo cinco meses, NPJ suena revitalizado. Tal vez algo de tiempo libre, lo poco que le debe quedar, le ha ido bien. Los días en que se llegaba a confundir con Dio probablemente hayan pasado, pero en su lugar, el buen Sir Patrik ha cavado un profundo pozo de tonos vocales desde donde sacar lo mejor de sí. También hay que destacar el sonido exuberante de la mezcla de Erik Mårtensson. Equilibrar tres guitarras, un batería, un teclado y un vocalista no es el trabajo más fácil del mundo, pero Black Eyed Children suena fantástico. La batería da a Johan Lindstedt un excelente lienzo sobre el que dibujar. Del mismo modo, los teclados de Jocke Roberg merecen esta mención.

En Black Eyed Children, Astral Doors han creado un registro en el que el éxito se contrapesa con la maldita pregunta ¿Qué pasa si? Su fracaso en la primera mitad del disco parece aún más atroz al considerar cuán fácilmente pueden recordar sus años de gloria. Que todavía tienen el toque no está en discusión pero para mi gusto se han quedado a medio camino.

Xavi Prat

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.

Xavi Prat
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Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.